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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2017

El neomacartismo y la nueva guerra fra

Manuel E. Yepe
Diario Por esto! (Mrida)


Todo estadounidense no anestesiado por la histeria antirusa debera leer el libro de Robert Parry Auge del nuevo macartismo que destaca las similitudes entre las recalentadas travesuras polticas actuales del trumpismo y la anterior manifestacin del tan vergonzoso fenmeno en la historia de Estados Unidos que se identifica con el nombre del senador Joseph McCarthy.

Parry recuerda en su libro que, durante y luego de la Primera Guerra Mundial, la revolucin bolchevique aterroriz a la clase gobernante estadounidense que, a su vez, reaccion con su primer susto rojo, orga de patriotismo inducida por la guerra y el miedo infundido por frenticos medios enardecidos por la mtica barbarie roja que llev a un festn de deportaciones y detenciones en masa.

La victoria de la Unin Sovitica, la expansin del socialismo, la intensificacin de las luchas por la liberacin nacional y un desafo a la hegemona de los dos partidos estimularon la ocurrencia de un segundo susto rojo en la clase dominante estadounidense.

Con tal base de sustentacin, se logr una masa crtica de consenso que persisti a todo lo largo de la guerra fra, impulsada por los republicanos y la derecha contra gran parte de la izquierda y otros sectores e individuos (demcratas, liberales y progresistas) afrentados por el senador McCarthy como antiamericanos o fellow travelers (compaeros de viaje) de los comunistas.

Los verdaderos beneficiarios del nuevo macartismo actual parecen ser los neoconservadores (neocon), que aprovechan el rechazo a Trump de liberales y demcratas para atraer a una parte de la izquierda a la histeria desatada por la polmica sobre la supuesta "intromisin poltica" rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses. Ya los neocon y sus aliados han explotado el frenes contra Rusia para extraer decenas de millones de dlares adicionales de los contribuyentes para los programas de "combate a la propaganda rusa," es decir, a financiar organizaciones no gubernamentales y "eruditos" disidentes estadounidenses para esta nueva guerra fra.

El peridico Washington Post (WP), que por aos ha servido como buque insignia de la propaganda neocon, est trazando el nuevo curso poltico de Estados Unidos, como lo hizo en los mtines de respaldo pblico a la invasin de Iraq en 2003 y para promover apoyo a las presiones de Washington por lograr el "cambio de rgimen" en Siria y en Irn.

Mientras a costa de los contribuyentes Estados Unidos lleva a cabo guerras o acciones de guerra en el Medio Oriente, Amrica del Sur, frica, el Caribe y Asia, y cualquier pas que no demuestre aceptar el liderazgo global de Estados Unidos se convierte en blanco de sus agresiones, el WP encabeza una campaa mundial encaminada a culpar a Rusia por cuanta cosa desagrade al pblico de EEUU.

Putin se ha convertido en la gran bestia negra para los neocon, porque les ha frustrado una gran variedad de esquemas. Ayud a evitar un gran ataque militar de Estados Unidos contra Siria en 2013; ayud al Presidente Obama a lograr el acuerdo nuclear con Irn en 2014-15; se opuso al frustrado apoyo neocon al golpe de estado en Ucrania en 2014; y el apoyo de la fuerza area rusa que en ltima instancia fue lo que decidi la reciente derrota de los "rebeldes" apoyados por EEUU en Siria, a manos del ejrcito local en 2017.

En un artculo, el WP recuerda a sus lectores que Mosc, histricamente, se ha basado en las desigualdades sociales en Estados Unidos para atacar a Washington, lo que dice Parry- nos retrotrae a las comparaciones entre el macartismo viejo y el nuevo.

S, es cierto que la Unin Sovitica denunci la segregacin racial de Estados Unidos y cit esa fea caracterstica de la sociedad norteamericana al expresar su solidaridad con el movimiento de los derechos civiles estadounidense y las luchas de liberacin nacional en frica. Tambin es cierto que los comunistas de Estados Unidos colaboraron con el movimiento de derechos civiles nacional para promover la integracin racial, admite Parry.

Fue esa una razn clave por la que el FBI de J. Edgar Hoover haba vigilado y perseguido a Martin Luther King Jr. y otros lderes afroamericanos debido a su asociacin con personas conocidas o sospechosas de ser comunistas, del mismo modo que el gobierno de Ronald Reagan se resisti a apoyar la campaa mundial por la liberacin de Nelson Mandela porque su partido Congreso Nacional Africano aceptaba el apoyo comunista a su lucha contra el rgimen de supremaca blanca (apartheid) en Sudfrica.

Robert Parry advierte que quizs nuevo macartismo no sea la forma apropiada para calificar la situacin que parece avecinarse en Estados Unidos sino que deba hablarse de una nueva guerra fra.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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