Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2017

La obra revolucionaria de Pals Matos
El huracn del trpico y la poesa antillana de Luis Pals Matos

Rafael Rodrguez Cruz
Rebelin


Despus del tambor, el huracn del trpico es la figura lrica ms importante de la poesa antillana de Luis Pals Matos. Decimos antillana porque el poeta guayams siempre rechaz la idea de que su labor artstica pudiera encerrarse dentro de la tradicin exclusiva de una raza u otra, fuese esta la negra o la blanca o la mezcla, o sea, la mulata. Su inters explcito era forjar una poesa antillana, que expresara nuestra realidad de pueblo en el sentido cultural de ese vocablo.1

En realidad, Pals Matos no tena razn alguna para plantearse crear una poesa negra; esta, ya exista. No se trata solamente de que su maestro, Luis Llorns Torres, hubiera tratado esta temtica en su poesa criollista crepuscular, sino que el escritor guayams tambin conoca de primera mano la riqueza cultural de los barrios negros de la comarca sur de Puerto Rico. Para comprobar esto, basta con leer el captulo 17 de su novela Litoral: Resea de una vida intil. En este, Pals nos brinda una muestra de la poesa negra puertorriquea en su forma pura, sin destilar, o sea, sin estilizaciones ni ironas formales. Y es que, contrario al estadounidense Vachel Lindsay, autor del poema "The Congo (A Study of the Negro Race)", Pals no cre artificialmente una lrica que estereotipara la cultura y manera de expresarse de los negros. Tampoco hizo lo que, con toda justeza efectu el cubano Nicols Guillen: llevar magistralmente a la poesa escrita de Cuba la riqueza de las expresiones y manera de hablar de la poblacin negra de ese pas. En ese sentido, Luis Pals Matos no es un poeta negrista. l era un guayams de ascendencia blanca. Precisamente en ello radica la grandeza de la poesa palesiana: en afirmar que la cultura puertorriquea (nuestro ten con ten) brota de la interaccin dialctica de lo blanco y lo negro, que siempre preservan su relativa autonoma: Ests en pirata y negro, / mi isla verde estilizada, / el negro te da la sombra / te da la lnea el pirata. / Tambor y arcabuz a un tiempo / tu morena gloria exaltan, / con rojas flores de plvora / y bravos ritmos de bmbula.


Tributo a Pals Matos -serigrafa de Jos Alicea.

Al igual que sus contemporneos, el cubano Nicols Guilln y el martiniqus Aim Csaire, Pals Matos le confiri al tambor africano un lugar privilegiado en la poesa antillana. As, por ejemplo, en Tuntn de pasa y grifera el tambor no solo aparece un total de 21 ocasiones, sino que desempea una funcin lrica distinta dependiendo de su lugar en el libro: En seis de las veintiuna, el tambor es un simple instrumento musical; en cinco, un ente mgico; en cuatro, un animal vivo; en tres, un animal vivo e instrumento musical, a la vez; en dos, un mero instrumento de guerra y, en una, desempea todas esas funciones a la vez (animal vivo, ente mgico, instrumento musical y arma de guerra). Se invent esto Pals, mediante el uso del recurso de la irona para efectuar una crtica severa del racismo en la isla? No lo creo. Lo que el poeta guayams hizo aqu fue transportar a la poesa escrita todo un conjunto de imgenes visuales, sonoras y mitolgicas que ya estaban presentes de manera expresa en la cultura de los negros del Caribe y que daban al tambor africano un valor musical, lingstico y social extraordinario. Ya en 1906, el prestigioso etnlogo y antroplogo cubano Fernando Ortiz, en su libro Hampa afrocubana: Los negros brujos, seal que, de todos los instrumentos musicales africanos en Cuba, el tambor es el principal porque lo es en todas las regiones de frica que surtieron nuestro pas de esclavos, en los cuales toma variadsimas formas segn los no menos variados usos a que se dedica; as hay tambores para el culto, la guerra, el funeral, la boda, la danza, etc. (Editorial Nuevo Mundo, pp. 202-203).

Pals, hay que insistir, nunca se propuso sustituir su visin de mundo por la de los negros de Guayama. Por eso, y precisamente por eso, el poeta guayams nos brind la poesa negra de Puerto Rico en la voz de El Gran Ciempis de Guayama, y no en la suya propia. Rememorando su visita de nio a la hacienda la Esperanza a ver la ceremonia del baquin junto a su nana Lupe, nos dice:

Concluido el rosario comienzan las canciones del baquin. Son canciones con aire y cadencia de villancicos navideos. En ellas se ponderan las virtudes del nio, los desvelos de la madre por curarlo, y se exorcizan a los espritus malignos que embrujaron su cuerpo: Zape, zape, zape, / espritu malo; / vulvete a la sombra / de dnde has llegado [...] El Gran Ciempis, en modulado tono de bartono y con gestos y visajes de exorcista, dice la estrofa completa y la multitud le corea cantando los dos versos finales. A las voces agudas de las mujeres, opnese en armona o contrapunto, el acento grave y viril de los hombres. (Litoral, captulo 17)

En qu consiste pues, la poesa antillana de Luis Pals Matos? En esto hay buenas y malas noticias. Lo bueno es que el poeta guayams se expres al respecto en varias entrevistas que le hicieron entre 1926 y 1932. Lo malo es que estas datan de un perodo en que su poesa antillana estaba an en proceso de germinacin. Adems, y esto es lo verdaderamente importante, las entrevistas de 1926-1932 intentaban dar respuesta a las crticas de orientacin criollista que le haba hecho pbicamente el poeta Jos de Diego Padr. Este no le vea valor alguno al intento de Pals de forjar una poesa antillana, que destacara la contribucin del negro a la espiritualidad de los pueblos caribeos de habla castellana. Padr le reprochaba a Pals el haber abandonado la visin de Luis Llorns Torres de que, en lugares como Puerto Rico, Cuba y Santo Domingo, la cultura negra se haba disuelto por completo en la hispanfila y que, por tanto, careca de valor autnomo. El negro antillano, en la posea del juanadino, era un criollo crepuscular, o sea un mulato con corazn y alma espaola. Hablando de uno de sus temas favoritos, la mujer puertorriquea, nos dice Llorns: El frica fue tuya. / Fue tuya en las esclavas / que el surco roturaron, al sol canicular. / Tenan la piel negra y Espaa les dio un beso / y las volvi criollas de luz crepuscular.2 El vocablo criollo se usaba entonces para referirse al que no era espaol puro. Pals invierte por completo la frmula de Llorns, y le responde a Padr: El antillano es un espaol con manera de mulato y alma de negro. Esta definicin sublevar, indudablemente, a muchos. Pero ni el espaol ni el negro protestarn.3

Pals nunca retom el tema de los fundamentos de la poesa antillana, despus de las entrevistas mencionadas. Lo que s sabemos es que en 1949 l llev a cabo un arreglo de Tuntn de pasa y grifera para insertar a Puerto Rico en el conjunto de las islas y naciones del Caribe, independientemente de la cultura local, idioma o historia de dominacin colonial. Pero en 1926-1932 se trataba todava de distanciarse de la visin criollista e hispanfila que dominaba la lrica en nuestra isla. Para llegar al Caribe antillano, multicultural y multilingustico, e insertarnos dialcticamente en l, Pals tena primero que destacar lo mulato frente a lo negro y lo blanco, en el contexto de Puerto Rico y las Antillas de habla hispana.

Efectivamente, el mbito antillano de que habla Pals en 1926-1932 se circunscribe a tres pases de habla hispana del Caribe: Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo. Estas tres islas, segn l, exhiben un tipo espiritual comn, es decir, estn psicolgicamente afinadas en una misma direccin y, por ello, se diferencian de la masa comn de los pueblos hispnicos. Esto se debe, adems del aspecto psicolgico, a la unidad fsica (igual paisaje, idntica flora y fauna, semejanza de grupos raciales) y econmica (igual realidad social y anlogo destino colonial). Por supuesto, el poeta guayams no fue el primero en definir lo antillano en trminos de las Antillas de habla hispana. Ya Llorns lo haba hecho en 1913 en su poema Cancin de las Antillas. Tampoco puede decirse que Pals fuera el primero en tratar el tema de la negritud en la poesa puertorriquea. En su libro Alturas de Amrica hay, al menos, dos poemas sobre esta temtica. Nos referimos a los poemas La mujer puertorriquea y Copla mulata.

Lo que permite que Pals efecte una completa transformacin de la lrica puertorriquea es su rechazo de las nociones culturales tradicionalistas, que conceptualizaban lo espaol y lo negrista en trminos de una supuesta contraposicin entre civilizacin y primitivismo. Estas nociones, que dieron vida a la imagen de Llorns de una criolla crepuscular (o sea, una mulata de la cual irradiaba luz blanca), haban dominado tambin la antropologa y etnologa en el Caribe entero por mucho tiempo. Tal era, por ejemplo, el caso de la obra de 1906 del respetado intelectual cubano Fernando Ortiz, Hampa Afro-cubana: Los negros brujos, quien era seguidor de las teoras de la criminologa cultural y biolgica.4 Pals Matos, sin embargo, influenciado por las nuevas corrientes literarias cubanas de su poca (especialmente por Roig de Leuchsering, Nicols Guilln y Emilio Ballagas), descarta las visiones estereotipadas sobre las razas de El Caribe; y afirma que, contrario a lo que sostenan Llorns y Padr, el elemento afrohispnico constituye el verdadero mvil de la poesa antillana.5

Ahora bien, una lectura cuidadosa de lo que Margot Arce de Vzquez llama la prosa crtica de Pals, revela, adems, que este ltimo no buscaba reivindicar abstractamente el lugar de la negritud en nuestro arte. De lo que se trataba, para el poeta guayams era de dos cosas. Primero, de rechazar toda visin de la cultura como algo meramente externo y formativo. Segundo, de adoptar un concepto sustantivo en que esta se mostrara como el fruto de un constante fluir, un perenne producirse del ser o de la raza en armona con el paisaje que los rodea.6 Pals propuso, pues, un nuevo marco de referencia para la creacin de la verdadera poesa antillana.

Resulta, entonces, que, an en su forma inacabada, la propuesta de Pals puede catalogarse como una profunda revolucin en la creacin lrica de Puerto Rico. Atrs quedan para siempre las definiciones abstractas de cultura, pueblo y poesa antillana. Por pueblo, nos dice l, hay que entender acomodacin bsica de raza y paisaje,7 y no una entelequia abstracta acerca de la relacin entre civilizacin y primitivismo. La poesa antillana es, pues, el fruto primoroso de la dinmica de acomodacin de las distintas razas al paisaje y medio ambiente natural del trpico. Y es aqu, precisamente en este espacio de lucha y acomodacin, en que el poderoso elemento negrista se destaca, desde bien temprano, sobre lo blanco y lo espaol:

Ese es, a mi juicio, el caso de las Antillas. Espaol y negro las pueblan. El blanco impone su ley y su cultura, el negro tolera y se adapta. El ambiente tropical en que se mueven proyecta sobre ambos influjos misteriosos, y a los pocos aos de convivencia el espaol contina siendo un extrao en las jvenes tierras y el negro se expande y desenvuelve como en su propia casa.8

Adems, con el pasar del tiempo, la mezcla de la sangre funde los valores de raza y crea el nuevo tipo de mulato, hacia el cual se ha desplazado, segn l, el acento vital de las tres islas. Se cristaliza, as, la cultura antillana, que ya no es ni puede ser africana o hispana; sino que tiene los rasgos, actitudes y caractersticas de una raza nueva.9 O sea, que es mulata y antillana.

Nada ms equivocado, pues, que someter una obra como Tuntn de pasa y grifera a un anlisis de tipo formalista.10 Para el poeta guayams lo fundamental en el anlisis de la temtica afroantillana es el aspecto substantivo de la cultura: La forma potica carece de importancia. Lo esencial es que dentro de esa forma palpite la llama viva de un espritu fuerte y expansivo.11 Por eso fue por lo que Pals nunca habl de una poesa blanca ni negra ni mulata, sino de una poesa antillana. Y por eso fue por lo que, desde bien temprano, se rehus a circunscribir Tuntn de pasa y grifera a la experiencia racial en Puerto Rico:

Nosotros, en las Antillas, como punto de partida, podramos tomar a Llorns Torres y a los poetas cubanos Guilln y Ballagas. Estos poetas, con manera personal y distinta, han levantado el andamiaje ideal de una poesa tpicamente antillana y estn llevando nuestro verso a sus cauces lgicos y naturales. Llorns, sin embargo, se limita a la pintura del jbaro, campesino de pura descendencia hispnica, adaptado al trpico, y hace abstraccin del otro ncleo racial que con nosotros se ha mezclado noblemente y que, por lo fecundo, lo fuerte y vivo de su naturaleza, ha impreso rasgos inconfundibles en nuestra psicologa, dndole precisamente, su verdadero carcter antillano. Me refiero al negro. Una poesa antillana que excluya ese poderoso elemento me parece casi imposible.12

La poesa antillana de Pals Matos, como todo en la vida, es susceptible mltiples definiciones, dependiendo del aspecto substantivo que se destaque. Es afroantillana, en la medida en que el asunto del arte es aqu la rica cultura de los barrios negros de Guayama. Pero es hispana, en la medida en que Pals, con un gusto exquisito, la pone en unidad dialctica con el elemento espaol: Podras ir de mantilla, / si tu ardiente sangre iga / no trocara por madrs / la leve espuma de Espaa.

Cmo queda, sin embargo, expresado el elemento del paisaje o medio ambiente en la poesa antillana de mi pueblo? Naturalmente, el trasfondo general de Tuntn de pasa y grifera es el mar Caribe. Pero, la realidad es que no fue hasta la segunda edicin del libro, en 1950, que Pals le brind un poema al mar, como tal. Nos referimos a Cancin de mar, en que el poeta nos obsequia una lrica de carcter pico, casi homrica, con el mar como personaje heroico. Hasta entonces, el lado activo del paisaje lo desempea la figura del huracn del trpico, con sus nombres alternativos de cicln y tormenta.

"Por la encendida calle Antillana va Tembandumba de la Quimbamba" (2003) de Carlos Cancio -acrlico inspirado en el poema "Majestad Negra" de Luis Pals Matos.

As, en Tuntn de pasa y grifera, nos encontramos con que Pals incorpora la figura del huracn del trpico en siete poemas. Al igual que ocurre con el tambor africano, el huracn desempea un papel distinto dependiendo de su lugar en el libro. En algunas ocasiones es un mero fenmeno atmosfrico; en otras, un ente vivo; en otras, un instrumento musical y en otras, una combinacin de todas esas cualidades. Veamos:

"Preludio en boricua": En este poema introductorio, el huracn aparece mencionado en una sola ocasin y solo como una peste o fenmeno natural: Las Antillas barloventeras / pasan tremendas desazones, / espantndose los ciclones / con matamoscas de palmeras [Estrofa 7: Verso 12].

"Cancin festiva para ser llorada": En este poema el huracn aparece mencionado dos veces. Primero, como fenmeno atmosfrico. Las antillitas menores / tits inocentes bailan / sobre el ovillo de un viento / que el ancho golfo huracana [Estrofa 6: Verso 4]. Luego aparece como un ente con cualidades sensibles: Aqu est San Kitts el nene / el bobo de la comarca. / Pescando tiernos ciclones / entretiene su ignorancia [Estrofa 7: Verso 3].

"Ten con ten": Este es el poema en que Pals define la esencia de la cultura puertorriquea, o sea, nuestra espiritualidad. Aqu el huracn aparece mencionado una vez. Su funcin es la de ser el instrumento musical que acompaa en el baile de la isla verde estilizada: Cuando el huracn desdobla / su fiero acorden de rfagas / en la punta de los pies / gil bayaderadanzas / sobre la alfombra de mar / con fina pierna de palmas [Estrofa 2: Verso 1].

"Mulata-Antilla": Aqu el huracn aparece tres veces. Primero, es el animal que imitan los ciclones en las curvas de Mulata-Antilla: En ti ahora, mulata, / cruzo el mar de las islas. Elctricos mininos de ciclones / en tus curvas se alargan y ovillan, / mientras sobre mi barca va cayendo / la noche de tus ojos, pensativa. [Estrofa 2: Verso 3]. Segundo, es el animal en que viaja Mulata-Antilla al cantar su criolla cancin: En potro de huracn pasas cantando / tu criolla cancin, prieta walkiria, / con centelleante espuela de relmpagos / rumbo al verde Walhalla de las islas [Estrofa 5: Verso 5]. Finalmente, regresa a su condicin de fenmeno natural.

Ahora bien, la tercera mencin del huracn en Mulata-Antilla requiere de una consideracin especial. En la versin de 1937 de Tuntn de pasa y grifera, el mbito antillano del poeta guayams no pasa de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico. Pero en 1949, probablemente en respuesta al abandono del ideal independentista por su amigo Luis Muoz Marn, Pals lleva a cabo un arreglo del poema Mulata-Antilla para incluir todas las islas del Caribe, independientemente del idioma o pasado colonial. Adems, se autoproclama un poeta culturalmente antillano, ms all del legado de las Antillas de habla hispana. Es un salto enorme en el proceso de universalizar su lrica antillana: Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, / fogosas y sensuales tierras mas. / Oh los rones calientes de Jamaica! / Oh noche fermentada de tambores / del Hait impenetrable y voduista! / Dominica, Tortola, Guadalupe, / Antillas, mis Antillas![Estrofa 7: Versos 1-8]. Este abandono de la nocin geogrficamente estrecha del mundo antillano, postulada en la primera versin del poema Mulata-Antilla, hace que Pals revise su definicin de El Caribe entero. Si este era antes meramente el contexto geogrfico o paisaje que hizo posible el despertar de lo afroantillano o mulato, culturalmente hablando; ahora es, asimismo, el espacio crucial en que se libra la batalla, an inconclusa, entre el coloniaje y la aspiracin de libertad de todas las islas de El Caribe, igualmente situadas. El huracn es una de las fuerzas poderosas con que se enfrenta el mundo antillano. Pero tambin lo es la codicia extranjera. Ante eso, lo ms importante es nuestra cultura comn: Antillas, mis Antillas! / Sobre el mar de Coln, aupadas todas, / sobre el Caribe mar, todas unidas, / soando y padeciendo y forcejeando / contra pestes, ciclones y codicias, / y murindose un poco por la noche, / y otra vez a la aurora, redivivas, / porque eres t, mulata de los trpicos, / la libertad cantando en mis Antillas [Estrofa 7: Verso12].

"Men": Aqu se repite la funcin del huracn como un ente vivo, que confiere vida al paisaje y energa a la espiritualidad negra del Caribe. Las expresiones lricas en este poema son de un gusto exquisito y recogen la nueva visin dilatada del entorno antillano: Sopa de Martinica, caldo fiero / que el volcn Mont Pele cuece y engorda; / los huracanes soplan el brasero, / y el caldo hierve, y sube, y se desborda, / en rebullente espuma de luceros [Estrofa 6: Verso 3].

"Aires bucaneros": En este poema el huracn reviste de nuevo la forma de un animal: Al bucanero las tierras vrgenes, / el agua indmita, la mar indita; / los horizontes donde alla / la agria jaura de la tormenta [Parte IV, Estrofa 1: Verso 4].

"Cancin de mar": Quizs el nico poema pico escrito por un poeta del Caribe, Cancin de Mar universaliza nuestra experiencia de gente de mar, al modo como Homero universaliz la lrica de mar de los griegos. En la historia del continente americano, este poema hace pensar en la cosmogona de los pueblos originarios de las Praderas del Norte; cuya rica imaginacin les permiti soar con dioses y hroes acuticos, aunque nunca conocieron ni el mar ni los ocanos ni los lagos inmensos. Aqu, Pals nos muestra al huracn como un ente vivo, y como un pariente cercano de los dems fenmenos atmosfricos violentos en los mares y ocanos del mundo: Le sigue el huracn loco del trpico / recin fugado de su celda de islas, / rasgndose con uas de rfagas cortantes / las camisas de fuerza que le ponen las nubes; / y detrs, el cicln caliente y verde, / y sus desmelenadas mujeres de palmeras / al pltano y al coco [Estrofa 4: Versos 14 y 18].

"Plena del menalo": En este poema, que cierra el edificio de la lrica antillana de Pals, el huracn es mostrado en su relacin esencial con los principales bailes afroantillanos. La primera estrofa, por ejemplo, nos lo describe como el baile mismo que ejecuta la Antilla en el mar. El huracn es ahora una danza avivada, distinta a la bayadera: Bochinche de viento y agua/ sobre el mar / est la Antilla bailando / de aqu pay, de ay pac, / menalo, menalo / en el huracn [Verso 6].

Dos estrofas ms adelante, el huracn es unidad indisoluble con el cuerpo de la bailarina afroantillana (de cuerpo ancho y grueso, voluptuosa y rtmica) que se entrega anmica y sagradamente en todos los bailes y ritmos caribeos. Aqu domina la sonoridad de los versos negristas, pues el huracn da vida misma al paso de Tembandumba: Fija la popa en el rumbo / guachinango de la rumba. / Ay, cmo zumba tu zumbo / huracanada balumba / cuando vas de tumbo en tumbo, / bomba, candombe, macumba, / si el chang de Mombo-Jumbo / te pone lela y tarumba! / Como zumba! [Estrofa 3: verso 4]. Adems del retorno a la imagen de Tembandumba en el poema Majestad negra, Pals hace referencia los influjos de las deidades africanas, especficamente a Santa Brbara o Shang.

En la sexta estrofa, el huracn retorna a su funcin de animal salvaje, pero ahora en una contienda en que la Antilla busca amaestrarlo mediante el despliegue de sus ritmos y bailes negros que, sin dejar de ser extenuantes en lo fsico, son sensuales y de variaciones cadenciosas: En el raudo movimiento / se despliega tu faldn / como una vela en el viento; / tus nalgas son el timn / y tu pecho el tajamar; / vamos, velera del mar, / a correr este cicln, / que de tu diestro marear / depende tu salvacin. / A bailar! [Estrofa 6: Verso 7].

Llegamos as a la estrofa novena del poema Plena del menalo. Con ella, Pals cesa para siempre de escribir poesa antillana; esta es, pues, su ltima referencia al tema amado y determinante de su labor como poeta. En estos versos estn condensadas, alrededor de las temticas de la negritud y los huracanes, todas sus aspiraciones y anhelos de una crear lrica de valor universal, partiendo del modesto ambiente en que pas su infancia y juventud: Guayama, Puerto Rico. Cada palabra est bien aquilatada para acentuar la unidad de la cultura y la lucha poltica, en la aspiracin perenne a la libertad de su querida isla verde. Ms an, Pals siempre exalt, con mucha humildad, el significado universal de la rica cultura negra que conoci de nio en los barrios pobres y marginados de mi pueblo. En el tumbo de las caderas de Mulata-Antilla, Luis Pals Matos no vio ni primitivismo ni estrechez regional, sino una rfaga del huracn del trpico proyectndose al infinito: Mientras bailes, no hay quien pueda / cambiarte el alma y la sal. / Ni agapitos por aqu ni msteres por all. / Dale a la popa, mulata, / proyecta en la eternidad / ese tumbo de caderas / que es rfaga de huracn, / y menalo, menalo, / de aqu pay, de ay pac, / menalo, menalo, / para que rabie el To Sam! [Estrofa 9: Verso 8].

Notas:

1 Arce de Vzquez, M. (1978). Luis Pals Matos: Poesa completa y prosa selecta. Biblioteca Ayacucho, p. 219.

2 Llorns Torres, L. (1968). Obras completas. San Juan de Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriquea, Tomo II, p, 150.

3 Arce de Vzquez, M. (1978), p. 216.

4 Ortiz, F. (2011). Hampa afro-cubana: Los negros brujos. San Juan: Editorial Nuevo Mundo.

5 Arce de Vzquez, M. (1978), p. 219.

6 Ibid., p. 222.

7 Ibid., p. 215.

8 Ibid., p. 221.

9 Ibid., p, 215.

10 Ver, por ejemplo: Lpez-Baralt, M. (1997). El barco en la botella: La poesa de Luis Pals Matos. San Juan: Editorial Plaza Mayor.

11 Arce de Vzquez, M. (1978), p. 218.

12 Arce de Vzquez, M. (1978), pp. 215-216.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter