Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2017

La recolonizacin de frica por medio de la guerra interminable

Dan Glazebrook
IBW21

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Hace exactamente seis aos, el 20 de octubre de 2011, Muammar Gaddafi fue asesinado, con lo que se uni a la lista de revolucionarios africanos martirizados por Occidente por osar soar con la independencia del continente.

Temprano aquel da la ciudad natal de Gaddafi, Sirte, haba sido ocupada por las milicias respaldadas por Occidente despus de una batalla de un mes de duracin durante la que la OTAN y sus aliados rebeldes destrozaron con artillera los hospitales y casas de la ciudad, cortaron el agua y la electricidad, y proclamaron pblicamente su deseo de someter [a la ciudad] al hambre hasta que se sometiera. Los ltimos defensores de la ciudad, incluido Gaddafi, huyeron de Sirte aquella maana pero los aviones de la OTAN siguieron el rastro de su convoy, lo bombardearon y mataron a 95 personas. Gaddafi escap de los restos del convoy pero fue capturado poco despus. Les ahorrar los detalles truculentos que los medios de comunicacin occidentales se regodearon en difundir por todo el mundo como una triunfal pelcula snuff (1). Basta decir que fue torturado y finalmente muri de un disparo.

De creer el testimonio del aliado clave libio de la OTAN, Mahmoud Jibril, ahora sabemos que fue un agente extranjero, probablemente francs, quien dispar el tiro fatal. La muerte de Gaddafi fue la culminacin no solo de siete meses de agresin de la OTAN sino tambin de una campaa contra el propio Gaddafi y su movimiento que Occidente haba mantenido durante ms de tres dcadas.

Sin embargo, tambin fue el pistoletazo de salida de una nueva guerra, una guerra por la recolonizacin militar de frica.

El ao 2009, dos aos antes del asesinato de Gaddafi, fue un ao fundamental para las relaciones entre Estados Unidos y frica. En primer lugar, porque China pas por delante de Estados Unidos como principal socio comercial del continente y en segundo lugar porque Gaddafi fue elegido presidente de la Unin Africana.

No poda ser ms clara la aimportancia de ambos hechos para el declive de la influencia estadounidense. Mientras Gaddafi enbezacaba los intentos de unir polticamente frica y empleaba enormes cantidades de la riqueza producida por el petrleo libio para hacer realidad este sueo China destrozaba sigilosamente el monopolio de Occidente sobre los mercados de exportacin y la financiacin de inversiones. frica ya no tena que recurrir como un mendigo al FMI para obtener prstamos ni aceptar los trminos contraproducentes que se le ofrecieran sino que poda acudir a China, e incluso a Libia, para conseguir inversiones. Y si Estados Unidos amenazaba con cortarle el acceso a sus mercados China comprara encantada cualquier cosa que se ofertara. La dominacin occidental de frica estaba amenazada como nunca lo haba estado antes.

La respuesta de Occidente fue, por supuesto, militar. La dependencia econmica que tena frica de Occidente, que China y Libia estaban destrozando a toda velocidad, se sustituira por una nueva dependencia militar. Si los pases africanos ya no iban a mendigar prstamos, mercados de exportacin y financiacin de inversiones de Occidente, habra que ponerlos en una posicin en la que acudieran a mendigar ayuda militar de Occidente.

Para ello se haba lanzado AFRICOM (el nuevo comando africano del ejrcito estadounidense) el ao anterior, pero para humillacin de George W. Bush ni un solo pas africano quiso albergar su sede, con lo que se vio obligado a abrirla en Stuttgart, Alemania. Gaddafi haba liderado la oposicin africana a AFRICOM como dejaron claro unos exasperados memorandos diplomticos estadounidense revelados por WikiLeaks. Y las peticiones de Estados Unidos a los lderes africanos a unirse a AFRICOM en la lucha contra el terrorismo cayeron en odos sordos.

Como haba explicado el jefe de la seguridad libia Mutassim Gaddafi a Hillary Clinton en 2009, a fin de cuentas el Norte de frica ya contaba con un sistema de seguridad eficaz gracias a, por una parte, las fuerzas de reserva de la Unin Africana y, por otra, el CEN-SAD [Comunidad de Estados de Sahel-Saharianos], una organizacin de seguridad regional de los Estados del Sahel y saharianos con un sistema de seguridad que funcionaba bien y cuyo eje fundamental era Libia. La sofisticada estructura antiterrorista dirigida por Libia significaba que simplemente no se necesitaba la presencia militar estadounidense. Por lo tanto, la tarea de los planificadores occidentales fue crear esa necesidad.

La destruccin de Libia por parte de la OTAN logr simultneamente tres objetivos estratgicos para los planes de Occidente de expansin militar en frica. El ms obvio, elimin al mayor obstculo y oponente a esa expansin, el propio Gaddafi. Una vez eliminado Gaddafi y con un inactivo gobierno ttere pro-OTAN al cargo de Libia ya no haba ninguna posibilidad de que este pas actuara como una fuerza poderosa en contra del militarismo occidental. Todo lo contrario, el nuevo gobierno de Libia dependa totalmente de dicho militarismo y lo saba.

En segundo lugar, la agresin de la OTAN sirvi para provocar el colapso total del delicado aunque eficaz sistema de seguridad norteafricano que haba sido respaldado por Libia. Y, por ltimo, la aniquilacin de Libia por parte de la OTAN puso al pas en manos de los escuadrones de la muerte y los grupos terroristas de la regin, que entonces pudieron saquear los arsenales militares de Libia y establecer a su antojo campamentos de adiestramiento, que utilizaron para operar por toda la regin.

No es casual que casi todos los atentados terrorista recientes cometidos en el Norte de frica, por no mencionar Manchester, se hayan preparado en Libia o los hayan perpetrado combatientes adiestrados ah. Boko Haram, al-Qaeda en el Maghreb Islmico, ISIS, Ansar Dine de Mali y decenas de otros grupos se han beneficiado extraordinariamente de la destruccin de Libia.

Al garantizar que se propagaban los grupos terroristas por toda la regin las potencias occidentales haban creado mgicamente una demanda de su ayuda militar que hasta entonces no exista. Literalmente, haban creado una red de extorsin a cambio de proteccin (2) para frica.

En un excelente artculo de investigacin publicado el ao pasado Nick Turse afirmaba que el aumento de las operaciones de AFRICOM en todo el continente guardaba una correlacin precisa con el aumento de amenazas terroristas. Este aumento, afirmaba, haba ido acompaado de cantidades cada vez mayores de atentados terroristas letales en todo el continente, incluidos los de Burkina Faso, Burundi, Camern, Repblica Centroafricana, Chad, Costa de Marfil, Repblica Democrtica de Congo, Etiopa, Kenia, Mali, Nger, Nigeria, Somalia, Sudn del Sur y Tnez.

De hecho, los datos del Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo y de las Respuestas al Terrorismo de la Universidad de Maryland muestran que los atentados se han disparado en la ltima dcada, lo que viene a coincidir con el establecimiento de AFRICOM. En 2007, justo antes de que se convirtiera en un comando independiente, hubo menos de 400 incidentes de este tipo en el frica subsahariana. El ao pasado la cantidad lleg a los 2.000. Segn los propios criterios oficiales de AFRICOM es, por supuesto, un enorme fracaso. Sin embargo, visto desde la perspectiva de la red de extorsin a cambio de proteccin es un xito rotundo en el que el podero militar estadounidense reproduce sin problemas las condiciones para su propia expansin.

Esta es la poltica respecto a frica que Trump ha heredado ahora. Pero dado que esta poltica raramente se ha entendido como la red de extorsin a cambio de proteccin que realmente es, muchos comentaristas han credo errneamente, lo mismo que respecto a muchas de las polticas de Trump, que en cierto modo este ignora o revoca la estrategia de sus predecesores. De hecho, lejos de abandonar esta estrategia Trump la est intensificando con fruicin.

Lo que est haciendo el gobierno Trump, como est haciendo en prcticamente cada rea poltica, es despojar a la poltica anterior de sus sutilezas de poder blando para mostrar y extender el puo de hierro que de hecho ha llevado las riendas todo el tiempo. Con su patente desdn por frica Trump ha acabado con la ayuda al desarrollo estadounidense a frica al reducir a un tercio la ayuda africana y transferir la mayor parte de la responsabilidad lo que queda desde la Agencia de Desarrollo Internacional al Pentgono, al tiempo que vincula abiertamente la ayuda al avance de los objetivos de seguridad nacional estadounidenses.

En otras palabras, Estados Unidos ha tomado la decisin estratgica de dejar la zanahoria a favor del palo. No es sorprendente dada la abrumadora superioridad de la ayuda al desarrollo china. Estados Unidos ha decidido dejar de tratar de competir en este terreno y en vez de ello continuar implacable e inequvocamente el criterio militar que ya haban trazado los gobiernos Bush y Obama.

Para ello Trump ha aumentado los ataques con drones eliminando las (limitadas) restricciones establecidas durante la era Obama. Esto ha tenido como resultado un aumento de las vctimas civiles y, a consecuencia de ello, del resentimiento y el odio que alimentan en reclutamiento de milicianos. Por ejemplo, no es probable que sea una coincidencia que el camin bomba de la organizacin al Shabaab que mat a ms de 300 personas en Mogadisco el fin de semana pasado lo llevara a cabo un hombre de una ciudad que en agosto haba sufrido un importante ataque con drones a civiles entre los que haba mujeres y nios.

De hecho, un detallado estudio de la ONU conclua recientemente que en la mayora de los casos la accin del Estado parece ser la causa fundamental que lleva en ltima instancia a los individuos al extremismo violento en frica. De los ms de 500 exmiembros de organizaciones violentas entrevistados para el estudio un 71 % indicaba que una accin del gobierno, incluido el matar a un miembro de la familia o a un amigo o la detencin de un miembro de la familia o a un amigo haba sido el incidente que le llev a unirse a un grupo. Y as el ciclo contina: los ataques con drones generan reclutamiento, que produce ms atentados terroristas, lo que hace que los Estados implicados sean ms dependientes del apoyo militar estadounidense. As es como Occidente crea la demanda de sus propios productos.

Tambin lo hace de otra manera. Alexander Cockburn explica en su libro Kill Chain [Cadena de muerte] que la poltica de asesinatos selectivos (otra poltica de Obama que se multiplic con Trump) tambin aumenta la militancia en los grupos insurgentes. Al informar sobre una discusin con soldados estadounidenses acerca de la eficacia de los asesinatos selectivos Cockburn escriba: Cuando el tema de la discusin se centr en las formas de derrotar las bombas [en la carretera] todos estaban de acuerdo. Tenan grficos en la pared en los que se mostraban las clulas de insurgentes a las que se enfrentaban, a menudo con los nombres y las fotos de los tipos que las dirigan, recuerda Rivolo.  Cuando preguntbamos acerca de ir detrs de individuos muy valiosos y qu efecto tena, decan: S, matamos a ese tipo el mes pasado y estamos consiguiendo ms IED [artefactos explosivos improvisados] (3) que nunca . Todos decan lo mismo, categricos: Cuando acabas con uno, al da siguiente tienes a otro tipo que es ms listo, ms joven, ms agresivo y con ganas de vengarse.

Alex de Waal ha escrito acerca de lo cierto que es esto en Somalia donde, afirma, a cada lder muerto sigue un sustituto ms radical. Tras un intento fallido en enero de 2007 Estados Unidos asesin al comandante de al Shabaab Aden Hashi Farah Ayro en el ataque areo de mayo de 2008. El sucesor de Ayro, Ahmed Abdi Godane (alias Mukhtar Abu Zubair), era peor y uni su organizacin a al-Qaeda. Estados Unidos logr asesinar a Godane en septiembre de 2014. Godane, a su vez, fue sucedido por un extremista an ms determinado, Ahmad Omar (Abu Ubaidah). Es de suponer que fue l quien orden el reciente atentado de Mogadisco, el peor de la historia reciente del pas. Si los asesinatos selectivos continan siendo una estrategia fundamental de la guerra contra el terrorismo , escribi De Waal wrote, va a ser una guerra sin fin.

Pero la guerra sin fin es precisamente el objetivo ya que no solo obliga a los pases africanos, libres al fin de la dependencia del FMI, a depender del AFRICOM, sino que tambin mina las florecientes relaciones de China con frica.

El comercio y las inversiones chinas en frica siguen creciendo a toda velocidad. Segn la China-Africa Research Initiative de la Universidad John Hopkins University, las existencias chinas de Inversiones Directas Extranjeras (FDI, por sus siglas en ingls) en frica han aumentado desde solo el 2 % de valor de las estadounidenses en 2003 al 55 % en 2015, cuando sumaron un total de 35.000 millones de dlares. Es probable que esta proporcin aumente rpidamente dado que entre 2009 y 2012 la inversin directa de China en frica aument a una tasa anual del 20.5 %, mientras que el nivel del flujo de FDI estadounidense a frica disminuyo 8.000 millones de dolares tras la crisis financiera global . Mientras tanto, el comercio entre China y frica super los 200.000 millones de dlares en 2015.

La aprobacin por parte de China de la poltica One Belt One Road (4), a la que el presidente Xi Jinping ha prometido destinar 124.000 millones de dlares para crear rutas de comercio global destinadas a facilitar un comercio anual por valor de 2 billones de dlares, tambin contribuir a mejorar las relaciones de frica con China. La poltica de Trump respecto al proyecto fue resumida por Steve Bannon, su mentor ideolgico y exestratega jefe, en solo siete palabras:  Vamos a cargarnos One Belt One Road. La poltica de Occidente, que desestabiliza profundamente frica y consiste en crear las condiciones para que prosperen los grupos armados al tiempo que se ofrece proteccin contra ellos, se encamina en cierto modo hacia la realizacin de este ambicioso objetivo. Eliminar a Gaddafi solo fue el primer paso.

Notas de la traductora:

(1) Las pelculas snuff (del ingls snuff out, que significa morir en sentido figurado) son grabaciones de asesinatos, violaciones, torturas, suicidios, necrofilia, infanticidio, entre otros crmenes reales (sin la ayuda de efectos especiales ni de cualquier otro truco) con la finalidad de distribuirlas comercialmente para entretenimiento.

(2) El trmino en ingls es protection racket, esto es, un sistema criminal de obtener dinero de unas personas a cambio de comprometerse a no hacerles dao a ellas o a sus propiedades.

(3) Los artefactos explosivos improvisados (en ingls Improvised Explosive Device) son bombas caseras construidas y utilizadas de formas no convencionales de accin militar..

(4) Una franja, una carretera, ms conocido como La nueva ruta de la seda.

Dan Glazebrook es un periodista freelance que colabora con RT, Counterpunch, Z magazine, The Morning Star, The Guardian, The New Statesman, The Independent y Middle East Eye, entre otros medios. Su primer libro, Divide and Ruin: The Wests Imperial Strategy in an Age of Crisis, fue publicado por Liberation Media en octubre de 2013.

Fuente: http://ibw21.org/commentary/recolonization-africa-endless-war/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter