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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2017

Catalunya en la calle

Jess Gellida
Rebelin


Destitucin del Presidente y del Gobierno, aceptacin de la disolucin del Parlamento, freno al inicio del proceso constituyente, no llamamiento a la movilizacin popular y aceptacin de la convocatoria de unas nuevas elecciones autonmicas el 21 de diciembre. Un panorama desconcertante que se apoder del movimiento independentista los das posteriores a la proclamacin de la Repblica Catalana. Despus vinieron el encarcelamiento de medio Gobierno y la persecucin contra la organizacin del 1-O. Una nueva oleada represiva que ha vuelto a encender la llama de las calles -de la rebelda frente al Estado espaol-, con movilizaciones masivas, como las del 8N, en una nueva jornada de huelga general donde el pas se ha parado.

Represin y desorientacin

El consejo de ministros aprob varios decretos para desplegar el acuerdo del artculo 155 autorizado por el Senado. El ejecutivo espaol ces al Gobierno cataln y a ms de un centenar de altos cargos, entre ellos al director general de los Mossos y al mayor Trapero, que aceptaron rpidamente su destitucin. El Gobierno de Rajoy se ha hecho con el control efectivo de los diferentes departamentos de la Generalitat, siendo un ejemplo claro de una hoja de ruta concreta para llevar a cabo la suspensin del autogobierno cataln. Una intervencin, por parte del PP y de todo el aparato del Estado, en clave reaccionara y recentralitzadora. Por el contrario, despus de la proclamacin del 27 de octubre se constat que el Gobierno cataln no tena ningn plan para intentar hacer efectiva una declaracin que, finalmente, slo ha sido simblica; ninguna ocupacin de espacios significativos y estratgicos as lo constata. Un gobierno sin direccin, que no haba previsto tampoco como afrontar un escenario de escalada de la confrontacin con el Estado.

Internacionalizacin del conflicto

El encarcelamiento de consejeros y el exilio en Bruselas del resto del Gobierno cataln ha sido la ltima escena que le faltaba al Procs para que se internacionalizara. El 3 de octubre se encarcel al vicepresidente Junqueras y a siete consejeros ms, mientras Puigdemont y 4 consejeros se negaron a asistir al juicio poltico de la Audiencia Nacional, arrastrando la presin judicial del Estado al terreno europeo. La jueza Lamela ha ordenado su detencin. Al respeto, la justicia belga ha dejado en libertad al President y a sus consejeros, que tendrn que seguir en Blgica hasta que se resuelva la peticin de extradicin. La crisis catalana ya tiene una dimensin europea. En este sentido, cada vez son ms las voces en Europa que cuestionan la va judicial y policial del Estado espaol como respuesta, y que piden resolver el conflicto poltico con dilogo.

La auto-organizacin popular

El movimiento democrtico y soberanista forjado el 1-O y el 3-O ha recuperado impulso. La dinmica de auto-organizacin desde abajo revive despus del freno por la desorientacin causada por el ejecutivo cataln. Con medio gobierno en prisin y el otro medio exiliado sin mucha iniciativa poltica, y con la mayora de partidos sujetos a la lgica de los preparativos electorales, son el mundo municipal y las entidades soberanistas los actores que toman ms relevancia. En este sentido, en multitud de ayuntamientos estn rompindose los pactos de gobierno alrededor del PSC y, la iniciativa municipalista, est articulando centenares de acciones de protesta contra la prdida de libertades democrticas cmo, por ejemplo, los ms de 200 alcaldes que han viajado a Bruselas para denunciar la situacin y apoyar al Gobierno legtimo del pas. Por otro lado, la ANC y Omnium han vuelto a hacer llamamientos a parar el pas y a una gran movilizacin este 11 de noviembre por las libertades y la defensa del autogobierno. Pero, sobre todo, son los reconvertidos Comits de Defensa de la Repblica (CDR), articulados y estructurados a nivel de toda Catalua como espacios amplios y abiertos, ms movimentistes , los que este 8N han tomado la iniciativa de la auto-organizacin popular. Una huelga general que se ha producido para confrontar el giro represivo y autoritario del Estado, y que ha tenido las afectaciones ms importantes en todas las vas de transporte: trenes, metros y carreteras; en un intento de demostrar la posibilidad de controlar el territorio.

Finalmente, sea o no la movilizacin popular suficientemente fuerte para conseguir la libertad de las presas polticas y para hacer retroceder la suspensin y la recentralizacin que supone el 155, no hay duda que la evolucin de este embate en las calles condicionar los comicios del 21D. Unas elecciones que no se harn con normalidad democrtica y dnde no habr espacio para la equidistancia.

Jess Gellida es politlogo

@jesusgellida

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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