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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2017

Seis anuncios de la posverdad como engao

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Posverdad, que puede haber despus de la verdad?. Decir una cosa para ocultar otra, acudir a emociones, pasiones y manipular la realidad para promover confusiones, engaos y hacer primar dobles raseros con evidente carencia de tica y de escrpulos. En seis anuncios un ejemplo.

1. Estoy con ustedes pero exalto a los que estn contra ustedes. El presidente Santos exalt con condecoraciones al ESMAD, que es el cuerpo antidisturbios usado para romper la protesta social de la que se dice que es respetada. Ocurri en el mismo momento que era sealado de causar mas de 30 heridos y de arremeter con exceso de fuerza (contraria a las leyes) y avanzar con tcticas de guerra contra los indgenas del pas que adelantaban una minga, es decir, una protesta civil que reclama del gobierno dar cumplimiento a mas de 1000 acuerdos firmados con ellos sistemticamente incumplidos. Adicionaban a su justo reclamo lo que el pas exige sin dilaciones: que se cumplan los acuerdos de paz pactados para acabar la guerra, que en trminos de la verdad le vali el premio nobel al presidente en cuyo nombre es escuchado en el mundo.

2. Yo condeno lo de all, pero oculto mi condena. El presidente Santos desde Canad, conden con tono de juez universal las elecciones regionales realizadas en Venezuela que legitiman al gobierno socialista. Su mensaje siembra dudas del proceso electoral, al tiempo que en Colombia resultan contundentes las pruebas de corrupcin electoral, inclusive en la campaa que lo llev a l mismo a la presidencia con dineros de la empresa transnacional de corrupcin odebrect y mientras su jefe de campaa se alista para irse a la crcel. Situacin igual ocurre con la campaa del candidato de Uribe, lo que pone de manifiesto una verdad de trama electoral anmala o ilegal, que cerr la puerta del tercero en disputa que en ese momento representaba una opcin independiente.

3. Nosotros lo hicimos pero les hacemos creer que otros lo hicieron. El partido Centro Democrtico, claramente no es de centro si no de extrema derecha, persiguen y odian, pero hacer creer que son perseguidos y odiados. Su lder acta como furher, para sus seguidores encarna la voz de dios y del pueblo y votarn por quien l diga para salvarse del comunismo y de los ateos. Dan la impresin de que tienen un postulado ideolgico de que sus adversarios y contradictores deben ser exterminados y con este objetivo justifican sus actuaciones. La verdad es que actan como si fueran un ejercito de especialistas con un sistema que educa para ser uribista que da como resultado este tipo de ser humano dispuesto a desempear hasta el final el papel asignado, la misin delegada, como lo muestran las conductas y comportamientos en el congreso, en entrevistas y en exposiciones publicas.

4. Reclamar como bandera lo contrario a lo que hicieron. En Bucaramanga cada uno de los aspirantes a ser el elegido candidato por el Lder del Centro Democrtico, cumpli su misin, dijo exactamente lo contrario al desastre que ellos provocaron de manera consciente y sistemtica. Uno llam a luchar contra la corrupcin, la verdad es que sus antecesores estn en la crcel o subjudice por corrupcin y mas delitos como: Andrs Felipe Arias Ministro y candidato que distribuy los recursos del campesinado entre polticos y terratenientes y con l hay una docena mas en la crcel o prfugos. Otro aspirante anuncio que luchar por rescatar el sistema de salud y corregirlo, la verdad es que la ley 100 de autora de lvaro Uribe entreg la salud publica al sistema privado y abri la puerta para que paramilitares como Jorge 40 la convirtieran en negocio y controlaran la vida, la muerte y los votos de la gente por la va criminal de la motosierra o la desatencin a la enfermedad.

5. Estamos de acuerdo con el acuerdo pero no lo aceptamos. Las cuentas contra la paz son claras: Centro Democrtico, Cambio Radical, Cristianos en transformacin de la mstica en poltica (misin carismtica, C4, mira, funcionarios como Rodrigo Rivera comisionado de paz, Senadora liberal Viviane Morales y otros), Patria Nueva de militares (encabezados por el General Mendieta), Partido Conservador (A. Pastrana), Opcin Ciudadana; componen el grueso del bloque de partidos y movimientos que desde el punto cero de la derecha hasta la extrema derecha convergen en decir que aceptan el acuerdo de paz pero hacen lo contrario. Todos en coro o por separado dicen que s pero no. A efectos de campaa cada uno va por su carril electoral con algo en comn: sembrar dudas y repartir miedos. Confluyen en que s conquistan la presidencia la paz ser hecha trizas segn unos, mutilada por otros y revisada por los moderados. Al s pero no, parecen sumarse cargos de estado (fiscal, procurador, mindefensa) cuya obligacin constitucional es cumplir los acuerdos y respetar los instrumentos pactados y sus funciones como la JEP. La verdad es que con trminos de manipulacin tratan de mantener activo el espritu de guerra y avanzar en la configuracin de algn enemigo interno latente, para justificar su propsito y mantener a merced del poder econmico y poltico la vida social, su objetivo es poner peros para impedir que la paz se construya y los acuerdos se implementen.

6. Saben que la paz ya esta negociada, pero confunden para dilatarla. Los anteriores que dicen estar de acuerdo con la paz firmada pero que no la aceptan, hacen parte de la estructura poltica del estado, desde la accin poltica o como funcionarios y saben por sus conocimientos, experiencias y funciones que el acuerdo de paz es un mandato ya entroncado en la medula del estado y que su implementacin es de obligatorio cumplimiento en virtud de la consagracin de la paz como deber y derecho constitucional. La verdad es que a base de presunciones que suplantan pruebas y en el marco de una democracia precaria y cuestionada por la corrupcin, una minora de dirigentes y funcionarios desde la cima del estado (a la que han llegado inclusive con maniobras o la fuerza conquistadora de sus empresas) siembran dudas, crean confusin e impiden retomar el camino original de la democracia que va de abajo hacia arriba. Podra inferirse por ejemplo que la procuradura por misin y funciones es para funcionarios, servidores pblicos y particulares con funciones pblicas y no podra inhabilitar ciudadanos por faltas o delitos cometidos en virtud del levantamiento en armas, que los hizo enemigos del estado y que nunca tuvieron la condicin de funcionarios pblicos. Llama la atencin o levanta sospecha que su actuacin institucional sea para producir intimidacin. Igual situacin ocurre con la fiscala cuando trata de desconocer el marco de la solucin al conflicto armado centrado en el delito poltico aceptado por el estado, suscrito en los acuerdos y, respaldo internacional, atendiendo que la actuacin del rebelde en las leyes de Colombia recibe un tratamiento diferencial preferente respecto a los delitos comunes y no genera inhabilidades para el ejercicio de cargos pblicos. la verdad es que pretender poner inhabilidades para el ejercicio poltico y social por rebelin confunde, como igual ocurre al tratar de meter la complejidad de la paz en mensajes de 40 caracteres y un me gusta.

 

P.D. Injerencia aqu no pero all s, en casos como la democracia con autodeterminacin para ellos e injerencia contra la autodeterminacin para otros selectivamente escogidos, como reclama Rajoy, predica Santos y ratifican la UE y la OEA representan una burla a la verdad, un contrasentido tico.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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