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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2017

Exigencias para una sociedad que se quiera democrtica

Antonio Madrid Prez
Mientras tanto


La prctica social de la democracia no es fcil. Es exigente. Y cuando no lo es, no es democracia, es otra cosa.

En las lneas que siguen mencionar algunas de las exigencias que, desde mi punto de vista, ha de cumplir una sociedad que se quiera democrtica. Al enunciar estas exigencias lo hago desde la preocupacin por su debilitamiento en el contexto social actual que estamos viviendo.

I. Aceptacin de la posibilidad de disentir

La democracia en tanto que prctica social requiere que se pueda disentir. El disenso es posible cuando existe pluralidad de ideas y tambin cuando el hecho de disentir no est castigado socialmente, ni institucionalmente.

En el tiempo social que vivimos, disentir se ha vuelto un problema. Lejos de fomentarse el debate y el dilogo, se ha cado en el silencio forzado para no ofender, para tener la fiesta en paz. Esto no es seal de ms democracia, sino de menos democracia.

Cuando las personas callan porque no quieren estropear las relaciones con sus amigos, con sus vecinos, con sus compaeros de trabajo, con sus familiares estamos ante una involucin social de la democracia.

II. Anlisis crtico de los pensamientos pretendidamente omnmodos

En De la imitacin de Cristo de Thomas Kempis (se ha utilizado la edicin castellana de 1817) se puede leer: Aquel a quien habla el Verbo Eterno de muchas opiniones es libre.

En tiempos convulsos como los actuales, los extremos en conflicto presentan idearios simplistas y reduccionistas que apelan a la creencia ciega. No apelan a la razn. Apelan a la emocin. En tanto que pensamiento pretendidamente omnmodo tolera mal la matizacin, la crtica, la duda. Como si se tratara de una verdad cientfica, o de un Verbo Eterno, el dogmatismo acta como fe cvica. Quienes lideran el pensamiento dogmtico tienden a rechazar la duda, el matiz, la prudencia en la opinin.

La prctica social de la democracia exige la posibilidad de poder pensar, de poder dudar, de poder sosegar las emociones. Requiere tiempo para dilucidar y tomar decisiones. La utilizacin de discursos simplistas como si de un verbo eterno se tratara nos sita en una poca que creamos superada. Como mnimo sepamos si lo que se quiere son creyentes o sujetos democrticos con capacidad de autocrtica.

III. Sospecha frente a los esencialismos de la identidad

Las clasificaciones pueden ser tramposas. Suelen serlo. En el caso de las clasificaciones mediante las cuales se intenta calificar y encuadrar a las personas, lo pueden ser mucho ms. Especialmente si la clasificacin se utiliza para descalificar o para ejercer poder sobre las personas clasificadas.

La democracia practicada socialmente exige que cada uno pueda elegir cmo se siente culturalmente, que cada persona pueda responder libremente a la pregunta quin soy yo? Cuando la identidad se impone, cuando la persona por miedo se ve obligada a metamorfosearse, no estamos en ms democracia, sino en menos.

IV. La importancia de los vnculos comunitarios

La prctica social de la democracia debera ayudar a construir una comunidad en la que el respeto y el dilogo sean valores esenciales.

Hace unos das una amiga envi un cartel a un whatsapp de grupo. Sobre la seal de prohibido como fondo se haban escrito estas palabras: Prohibido destruir amistades por causa de la poltica. Que cada uno respete la libertad de que el otro escoja y viva la amistad!

Este envo responda a una evidencia que se ha extendido socialmente: la ruptura o el debilitamiento de vnculos comunitarios democrticos entre personas cercanas. La apelacin a la amistad en este contexto convulso, a la philia, tiene todo su sentido ya que el surgimiento histrico de la idea de amistad est vinculado a un cambio de contexto en el que fue necesario ampliar los nexos comunitarios (vid. Werner Jaeger, Paideia: los ideales de la cultura griega, FCE).

El recordatorio y la llamada a preservar la amistad como espacio de dilogo respetuoso expresa mayor voluntad democrtica que la voluntad de imposicin de pensamiento. Voluntad de imposicin que est dispuesta a sacrificar la relacin en caso de disenso por parte del amigo.

V. La relevancia del trabajo como eje de articulacin social

El trabajo sigue siendo uno de los ejes vertebradores de las sociedades en las que vivimos y de las relaciones entre las personas. Hay un dicho popular que expresa esta idea: no se es de donde se nace, sino de donde se pace. Este dicho ya aparece recogido en La Segunda Celestina y en El Quijote. Expresaba entonces la importancia de saber con quin andaba cada uno. Tomado este pensamiento por parte del movimiento obrero, la idea se ampli: la fuerza y la lucha en comn radicaban en la condicin compartida de ser trabajador.

Una de las cuestiones que pone sobre la mesa el intento de secesin de Catalua es sobre qu bases se construye la comunidad poltica y social de referencia. Y en este marco, si somos capaces y queremos crear vnculos de solidaridad comunitarios en torno al trabajo. En el caso que conozco ms de cerca, el de CCOO en Catalua, un compaero me vena a decir: digamos lo que digamos perdemos gente, unos porque quieren la independencia, otros porque se oponen. No ser que nos hemos olvidado desde hace tiempo de que somos trabajadores unidos a otros trabajadores? No ser que nos hemos olvidado de quines somos y de dnde venimos?

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-162/notas/exigencias-para-una-sociedad-que-se-quiera-democratica



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