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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2017

Democracia gota a gota

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


Los administradores de Chile decidieron hace veinte aos que el retorno a la democracia -una democracia que incluya participacin y justicia social- sera gradual, tan gradual que ni siquiera se perciben sus avances. El objetivo es terminar de amansar a los ciudadanos y hacerlos entrar en definitiva por el aro del neoliberalismo. Segn esta ordenanza de los amos del pas, los chilenos slo estaremos maduros para vivir en democracia -la democracia de ellos, desde luego- cuando nos hayan convencido que somos parte indisoluble del sistema. Con ese fin se aplic primero el terrorismo de Estado, y desde 1990 la mano de hierro con guante de seda del modelo neoliberal.

Las elecciones del 19 de noviembre no harn ms que corroborar lo inmutable del sistema que ha confundido las conciencias de millones de chilenos. La definicin electoral se juega en unterreno donde no existe alternativa que ponga en peligro la institucionalidad econmica, poltica, social y cultural del pas.

Este fenmeno -que se ha comparado con la pelcula El da de la marmota (1) - se repite desde 1989, cuando el democratacristiano Patricio Aylwin, uno de los generales civiles del golpe de 1973, se convirti en presidente de la Repblica con 55,17% de los 7 millones 158 mil 727 electores con una abstencin mnima. Al periodo siguiente, Eduardo Frei Ruiz-Tagle super esa marca con el 57,98%. An exista una importante reserva de ilusiones que esperaban la alegra y el cambio. Sin embargo, desde entonces no todo fue coser y cantar para los estrategas de una transicin con cuentagotas. Comenz a crecer la trinchera de la abstencin donde se refugiaron la desilusin y la protesta. En 1999 Ricardo Lagos lleg raspando al 51,31% en segunda vuelta, que le facilit el 3,19% de la Izquierda. Al periodo siguiente, 2005, Bachelet lleg al 53,5%, con apoyo del 5,4% del Juntos Podemos Ms encabezado por el PC. Luego, en 2009, se dio vuelta la tortilla y SebastinPiera gan con 51,61% (3 millones 591 mil votos) a Frei Ruiz-Tagle.

Esto signific el fin de la Concertacin que incorpor al PC y pas a llamarse Nueva Mayora (NM). En 2013 el electorado haba aumentado a 13 millones 573 mil y Michelle Bachelet gan en segunda vuelta con 62,17% (3.470.055 votos). Sin embargo, la abstencin se haba convertido en una potente realidad que lleg al 58,21%. Esto significa que la actual mandataria cont con el apoyo de slo el 25,6% del electorado.

Qu muestran los eventoselectorales en la transicin a la democracia? En primer lugar que la derecha mantiene una votacin de alrededor del 40%. En 1999 obtuvo 48,69% con Joaqun Lavn; Sebastin Piera alcanz el 46,5% en 2005; y con Evelyn Matthei baj al 38% en 2013, cuando el empresariado volc sus favores hacia Bachelet. Esto no hace sorprendente que Piera sea ahora el ms probable triunfador del 19 dediciembre.

La abstencin se ha convertido, sin embargo, en el dato ms relevante de los episodios electorales. En las municipales del 23 de octubre del ao pasado alcanz al 65%, que El Mercurio calific de terremoto electoral. Hay alcaldes que representan a menos del 10% del electorado de sus comunas. Estamos frente a un fenmeno estructural que alimentan diversas fuentes que en conjunto caracterizan la crisis poltico-social del pas. Las autoridades de eleccin popular representan cada vez menos a los ciudadanos. Si bien esto favorece las posturas conservadoras, plantea a la vez una crisis de legitimidad que se soslaya en el debate poltico. Reconocerlo significara admitir que la solucin democrtica de la crisis consiste en convocar a una Asamblea Constituyente que elabore y proponga al pueblo una nueva Constitucin Poltica que supere la matriz oligrquica que inspira las actuales instituciones y leyes de la Repblica.

La casta poltica, sin embargo, se vale de mil argucias para retrasar el desenlace. La crisis se viene desarrollando porque no hay respuesta a la demanda de una democracia participativa con justicia social que alent la lucha de resistencia contra la dictadura.

La Asamblea Constituyente fue planteada en los aos 80 por amplios sectores polticos, incluyendo el que hoy se conoce como centroizquierda. Esa aspiracin representaba la defuncin natural y civilizada de la tirana.

Las instituciones se mantienen en pie aunque carcomidas por la corrupcin y el desprestigio. Su destino es elbasurero de la historia. Si no se desmontan en forma democrtica, mediante una Asamblea Constituyente, a su hora lo har la fuerza revolucionaria del pueblo.

En estas elecciones no se enfrentan concepciones distintas sobre el modelo econmico-social. Aquello no est en juego. Lo afirman agoreros calificados del gobierno y del empresariado. No obstante, ellos no toman en cuenta el proceso de deterioro de la institucionalidad, soporte poltico del modelo, cuyo desplome arrastrara al conjunto del sistema de dominacin.

La abstencin electoral es solo un sntoma pero clama por atencin. El lacerado cuerpo social de Chile necesita tomar conciencia y organizar la protesta y las demandas. El silencio de la mayora del electorado no puede interpretarse como acatamiento. Son voluntades que an no encuentran cauce y liderazgo y que corren el peligro de ser capturadas por un aventurero civil o militar.

La ausencia de una alternativa de Izquierda no hace sino retardar el desmoronamiento de laestructura poltica de la dictadura. La movilizacin social -que no encuentra respuesta de instituciones que velan por los intereses de una minora- tiene que engendrar sus propios instrumentos polticos. La Izquierda tradicional est sumida en una decadencia irremediable. Es necesario forjar nuevas armas para disputar el poder.

La democracia y la justicia social no caern gota a gota, como una ddiva, para calmar los sueos frustrados. Se conquistan con esfuerzo y sacrificio, con organizacin y liderazgos de probada lealtad al pueblo

 

 

(1) El da de la marmota (1993), filme del director Harold Ramis. En la trama, un da sigue a otro en que sucede lo mismo que en el anterior.

 

 

Editorial de Punto Final, edicin N 888, 10 de noviembre 2017.

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www.puntofinal.cl


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