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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2017

Viaje por el Guadalquivir a su paso por Sevilla

Jess D. Rodrguez y Guillermo Curado
Ecologistas en accin

Recorremos el Guadalquivir para conocer su riqueza natural. La gran variedad de especies que alberga y la degradacin del cauce ponen de manifiesto que es necesario recuperar el ro para la ciudadana.


La recuperacin ambiental de la drsena del ro

A su paso por Sevilla, el cauce del Guadalquivir dibuja un trazado bien distinto al que tuvo en su da el Betis hispano-romano o el Ro Grande de Al-Andalus. Con el objetivo de mejorar la navegabilidad del curso de agua con mayor calado de la Pennsula, los meandros de la parte alta de la ra fueron suprimidos mediante la apertura de cauces artificiales, facilitando el trnsito de embarcaciones y la actividad portuaria.

Las intervenciones realizadas entre 1795 y 1981, las famosas cortas, han reducido la distancia entre el mar y el puerto de Sevilla en ms de cuarenta y cinco kilmetros, alterando significativamente el ecosistema hdrico, que hoy incluye embalses, cortas, canales, regados y arrozales. Esto provoca un notable efecto mareal sobre el ro vivo, que oscila en la capital varios metros dos veces al da, arrastrando los depsitos y alterando la tradicional dinmica fluvial que origin los meandros.

En contraste, el antiguo cauce del ro, actual drsena o canal de Alfonso XIII, no es un ro muerto. Su trazado corresponde al cauce histrico del Guadalquivir que, una vez canalizado al oeste desde el antiguo mdano de Tablada, permanece encajonado y aislado, al sur, por la esclusa de la Punta del Verde y cegado, al norte, en el Parque de San Jernimo.

Los miembros de Supkayakspain, uno de los clubes de piragismo de Sevilla, nos guan por la drsena para descubrirnos el valor paisajstico, natural e histrico de la ciudad con el atractivo que supone hacerlo desde el ro.

Recorrer el ro

A las diez de la maana, Carlos nos espera junto al agua. Tras unas nociones bsicas y ejercicios de calentamiento previos, nos acompaa hasta el embarcadero donde explica: El estado de las mrgenes es bastante mejorable, dice nuestro gua. Una vez al da el barco de limpieza se encarga de la retirada de los residuos, excepto en zonas alejadas o de difcil acceso. Las botellas y plsticos flotantes causan un fuerte impacto visual. No quiero imaginar el fondo, asegura Carlos.

Nos cuenta la mala impresin que genera, en sus rutas a diario por las orillas, para las personas que deciden disfrutar de Sevilla desde el ro. En lugar de ser un atractivo turstico y paisajstico, las basuras de ambas mrgenes sirven de recurso a las poblaciones de ratas debido, entre otras causas, al abandono y a la desaparicin de predadores, dando una imagen lamentable de la ciudad especialmente a la altura del Jardn Americano y el Paseo de la O, en el castizo barrio de Triana.

La ruta parte hacia el norte desde el puente del Cristo de la Expiracin, en las instalaciones, hoy desaparecidas, donde en su da estuvo el famoso tapn de Chapina, frente al centro de Educacin Ambiental de la empresa de limpieza pblica (Lipasam). Paradjicamente, cuando accedemos bajo la pasarela cercana descubrimos la orilla del Jardn Americano en estado de total abandono.

Entre la vegetacin extica de carcter singular difuminada por la arquitectura de este espacio nico, los restos de plsticos y botellas nos muestran una ribera contaminada, fruto de la falta de cuidados. Si dividimos en tramos el trazado del ro aguas arriba en base a los puentes, distinguimos, en primer lugar, residuos slidos urbanos desde la pasarela peatonal hasta el puente de la Barqueta, especialmente en la isla de la Cartuja.

El segundo, en la orilla opuesta de la drsena, entre el puente de la Barqueta y el Alamillo, que acumula gran cantidad de basura flotante provenientes del paseo de Torneo. Por ltimo, en el tercer tramo hasta la pasarela de San Jernimo, que concentra algunas reas desde donde se realiza la pesca deportiva entre la vegetacin. A pesar de las denuncias de los pescadores para limpiar y restablecer los accesos a los bancales de pesca [1] y de las campaas voluntarias de recogida de residuos, en estas zonas no es raro encontrar a la avifauna entre los desechos en busca de alimento.

La escasa atencin que reciben las mrgenes por parte de las autoridades responsables no contenta ni a pescadores, ni a ecologistas, algo que unido a la nula planificacin del botelln, convierten a la drsena en un cctel de vertidos [2] . Fruto de la alteracin de su equilibrio es el mal olor en determinados tramos por el exceso de residuos orgnicos, donde se acumulan algas y bacterias, disminuyendo la oxigenacin e interrumpindose el ciclo natural, un fenmeno conocido como eutrofizacin que perjudica gravemente al ecosistema.

Lavanderas, currucas, mosquiteros, ruiseores...

En contraste, es especialmente llamativo el incremento de avifauna en el rea comprendida entre los parques de Alamillo y San Jernimo donde la vegetacin autctona se recupera en ambas orillas.