Portada :: Cultura :: Cine
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2017

Homenaje a Barbet Schroeder en el IX FICCALI (9-13/nov/2017)
"La virgen de los sicarios": prohibido prohibir, sicario

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


El iran de nacimiento, aunque plurinacional, Barbet Schroeder (Tehern, 1941) es uno de los 27 invitados al IX Festival Internacional de Cine de Cali y a quien se le rendir un homenaje durante el cual exhibir, entre otros filmes, su Triloga del Mal. A l y a Luis Ospina, anfitrin, dedico este trabajo sobre La virgen de los sicarios (1999), filme basado en el relato de desahogo autobiogrfico, no novela (y luego se puede discutir por qu), del antioqueo, hoy mexicano, Fernando Vallejo. Texto parte del libro, indito, La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), prximo a publicarse en tanto aparezca un editor serio, jeje.

Quizs porque el extranjero tiene una mirada menos prejuiciosa y puede observar con mayor y mejor amplitud las cosas que lo rodean, fue posible realizar un filme que slo un colombiano como Fernando Vallejo (de algn modo otro extranjero: lleva 40 aos en Mxico) (1) podra concebir pero no filmar, por lo menos con la factura del franco-iran-suizo-alemn-colombiano Barbet Schroeder (un paria, dice con veneno Antonio Caballero): se habla de una obra que se ajusta a los preceptos del inconformismo, la irona y la irreverencia en cuanto a no aceptar ni cohonestar el statu quo; a hacer una burla fina y en apariencia disimulada que puede dar a entender lo contrario de lo que se dice; de oponerse al presunto irnico trmino vallejoano respeto debido. Una obra compleja, difcil, dura, que ha suscitado todo tipo de comentarios a favor y en contra, lo cual habla de su incuestionable valor, pero que a nadie deja ni puede dejar indiferente, por constituir un soporte vital de la creacin artstica: la crtica de la realidad inmediata que no necesaria ni exclusivamente se hace para producir placer, generar aceptacin o despertar aplausos.

Una obra que, comparada con ese bodrio llamado La toma de la embajada, por ejemplo (2), pone el dedo en la llaga de la historia de Colombia para desvirtuar buena parte de lo que hasta hoy se ha contado: y lo hace sin pantofobia, sin temor de asumir el presente; un presente, por otra parte, hurfano de Estado democrtico, desptico como el que, bajo el sofisma demaggico de la seguridad democrtica, los ciudadanos y no ciudadanos de este pas tuvieron que consumir o, peor, ser consumidos por l, entre 2002 y 2018 (3). Una obra, por ltimo, que le hace ver plasmada al espectador la visin terrena del Nobel portugus Jos Saramago: La peor concepcin del mundo que pueda tener cada uno de ustedes, siempre ser mejor que la ma, aplicada obvio al contexto colombiano y en particular al descrito por el propio Vallejo en relacin con esta raza ventajosa, envidiosa, rencorosa, embustera, traicionera, ladrona: la peste humana en su ms extrema ruindad.

La complejidad, la dificultad, y la dureza de La virgen se manifiestan rpidamente en los comentarios irreflexivos, irresponsables e irrespetuosos que el filme despert en los sectores sociales y periodsticos ms recalcitrantes: as, por ejemplo, el periodista y director de un medio como revista Diners, Germn Santamara, en su momento declar que no se asume como una obra de ficcin (pobrecito, no sabe qu es una obra de ficcin) porque, palabras, palabras menos, es el deambular por Medelln de un escritor acompaado por dos sicarios que se acuestan, se matan, matan y reducen a Simn Bolvar, al Papa, a los ltimos [dos] presidentes de Colombia, a todos los antioqueos, a los colombianos en general, y por supuesto a Dios, [a] una manada de obvio, hijueputas. Pero, eso es lo que, abusando de su podercito, dice Santamara despus de titular su engendro no informativo sino deformativo (aunque vindolo bien, s in, nice, light): Prohibir al sicario (pobrecito, no sabe quin es el sicario), porque otra cosa es lo que dice el guin y lo que Schroeder plasm en su pelcula. La que, a propsito y como se ver luego, puede analizarse desde una triple perspectiva: la de la memoria, la nostalgia y el olvido.

En primer lugar, los personajes creados por Vallejo y desarrollados por Schroeder se caracterizan por la autonoma, realizan sus actos independientemente aunque medie una relacin ertica (o sexual, para Santamara: pobrecito, l que tan poco parece saber de eso) en s misma subversiva, como de hecho lo es el filme: subversivo en cuanto ofrece una versin por debajo, aunque mejor sera decir por encima, de la historia oficial. Entonces, slo Alexis (A. Ballesteros) y despus Wilmar (Juan D. Restrepo) son victimarios, y ste liquida a aqul por haberle matado a su hermano, aunque Vallejo, el personaje, que se libra de la muerte as la desee, s tenga que ver con el sacrificio de un perro, y no de humano alguno, en una escena memorable por su significado. Alexis slo asesina seres humanos: quizs para l los animales merecen mayor respeto, lo que no necesariamente habla mal del sicario, sino de los Luego, el escritor, en la ficcin, solo, aunque se haya equivocado de personaje (debi ser Santander, el Pastrana o el Uribe de la poca) no reduce a Bolvar, en sentido estricto, ya que se trata de un icono entre muchos, no el ms adecuado eso s, sino a la gloria, esa estatua que cagan las palomas. En cuanto al Papa, lo trata como un viejo pendejo, que se la pasa besando pisos. Y sobre Dios, Vallejo, conociendo la historia y la religin y la historia de la religin, no dice, no podra decir, que sea un hijueputa, sino que lo desconoce o lo cuestiona justo despus de la escena del perrito: Dios no existe y si existe es la gran gonorrea. Acaso no dizque fue concebido por la Virgen pero no engendrado sino por obra y gracia del Espritu Santo, a quien se ha querido pasar por una persona? As, cmo podra ser Dios, en caso de que existiera, cualquier hijo de vecino?

En lo que toca a los [dos] ltimos presidentes de Colombia (Gaviria, 90/94; Samper, 94/98), respecto al tiempo diegtico de la novela y del filme, Vallejo no ha expresado otra cosa que un juicio de estricto rigor histrico que no tiene que ver con la amnesia de los colombianos: aquello de hijueputicas es lo de menos. La importancia del aserto radica en que el primero es el responsable del modelo aperturista, de la farsa con Pablo Escobar (su antiguo $alvador [sic] y ese gran empleador del pueblo del que habla el filme), del uso pernicioso de los medios y de las telecomunicaciones para someter a un pueblo; y Samper, continuador del modelo neoliberal, aunque en menor grado, aliado y falso justiciero de los narcos, desfacedor de 8.000 entuertos y una monita retrechera y encantador de serpientes en este circo sin pan y sin empleo. Sin vivienda, salud ni educacin. Pero, eso s, como ahora, con desplazados, crceles (aunque sigan faltando, dice el hacinamiento: aun as todas deberan sobrar) y cementerios al por mayor. Por ltimo, sobre antioqueos y colombianos en general no hay mucho qu decir, despus de saber que se trata de un pas en el que nadie es inocente, cerdos Y esto va tambin para aqul director de revista, moralista que finge hablar sin falsos moralismos, como ciertos medios cacarean al unsono.

Cuando se dice que de La virgen y ya se dir por qu de los sicarios se puede hablar desde la triple perspectiva de la memoria, la nostalgia y el olvido es porque se trata del relato biogrfico, testimonial, que no novela, mediocre por dems desde el punto de vista literario e inflada en Francia por tratarse de un producto meditico extico y un ejemplo, para sus intelectuales, de porno-miseria, de un escritor que despus de 30 aos regresa a su natal Medelln, a morir, aunque tambin y por eso mismo a recoger sus pasos, en esencia los de la infancia, aquella que en palabras de Rilke constituye la patria (La patria es la infancia, dice el autor de Cartas a un joven poeta). Pero, encuentra a casi todos sus familiares muertos; a Medelln (cuyo nombre se debe a un chiquero de Extremadura) destruida y en manos de la mafia; a la sociedad feminizada, con no pocos sicarios homosexuales. Al serle imposible aprehender los vericuetos del pasado, el personaje entra en la cinaga de la nostalgia, la misma peligrosa zona en la que se aguanta o se sucumbe pero no se triunfa: y es que la nostalgia, como el amor, es a la postre fracaso. Y Vallejo, el escritor (Fernando) en ltimas fracasa tanto en la bsqueda de satisfacer su nostalgia como de encontrar el amor, un amor (o dos) imposible, no slo en lo fsico sino en lo metafsico.

Un amor imposible a travs del cual Vallejo reivindica el derecho a la diferencia, en un pas hipcritamente homofbico; reclama el deber de la tolerancia: que no es, como se dice para rechazarla, poner la otra mejilla; relacin que no debe ser vista desde una simple postura homofbica. Una vez salido de la nostalgia, por va de la derrota, al protagonista no le queda otro recurso que el olvido, sucedneo de la desesperacin y por ende de la muerte. Olvido, desesperacin, muerte: constantes en la vida fugaz de aquellos jovencitos que son acompaados por Vallejo, el ltimo gramtico de Colombia, en su odisea tantica, en su periplo ertico (bueno, sexual, Santamara), en su devenir errtico: errtico desde una perspectiva exgena, ajena a ellos, no endgena pues ellos no han sido origen del desajuste socio-poltico, precisamente, sino vctimas del caos, el despilfarro, la corrupcin ni, por supuesto, causa de la inequidad, la injusticia, la violencia, la guerra, la muerte.

Por qu La virgende los sicarios? Se trata de una sntesis descarnada de la idiosincrasia colombiana y en particular de la antioquea, en torno a la feminizacin consciente de la sociedad, el perfecto reverso de su pretendida masculinizacin. A la par de la ausencia o de la desaparicin del padre, que hace volcar todo el afecto sobre la madre, el patrn religioso cambia tambin de connotacin sexual: as, los jvenes sicarios, despus de adorar a Chuchito, por Jess, pasan a hacerlo con la Virgen, por la del Carmen o Mara Auxiliadora. Adems, ante la temprana desaparicin y/o irresponsabilidad de muchos padres, a su forzada ausencia no pocas veces y ante la falta de patrones de virilidad, es lgico que los sicarios devengan homosexuales. As, o al fin o a la final, que viene a ser lo mismo, la obra de Vallejo/Schroeder contiene un ataque trifronte: contra la mojigata sociedad paisa y su doble moral; contra la insumisin de los colombianos (que no es virtud aqu); y contra el entramado sicarial, supuestamente machista o, por lo mismo, proclive a la homosexualidad.

El 5/nov/2017 Luis Ospina public en su Facebook una nota, a propsito del homenaje que el IX FICCALI le rendir a Schroeder y que incluir su Triloga del mal, la conformada por Gnral Idi Amin Dada (1974), un retrato del dictador ugands; El abogado del terror (2007), sobre Jacques Vergs, ms conocido por su comunismo anti-colonialista y defensor del terrorista Ilich Ramrez Snchez, El Chacal; y Le Vnrable W. (2017), la cuestin de un posible genocidio, el primero del siglo XXI, a travs de Wirathu, extremista e influyente monje budista; en dicha nota el galo/iran cita el ttulo dado en francs al filme basado en el relato de desahogo autobiogrfico La virgen de los sicarios: Aprend que el mal no puede estar separado de la humanidad. Justo hoy estaba hablando de esto con mi amigo Fernando Vallejo, el gran escritor colombiano cuya novela nuestra seora de los asesinos [sic] hice en una pelcula. l dijo, el mal es el alma del hombre y la civilizacin busca controlarlo y no tiene xito. A esto el neurofisilogo Rodolfo Llins, le responde: Mire, el bien y el mal son pendejadas nuestras. El problema es que la gente hace lo que hace por conveniencia y est negociando continuamente. Pero esto es una cuestin existencial. Es cuestin de hacer el bien por el placer de hacer el bien. (4)

Mientras C. Durn, en La toma de la embajada, fracas al hacer turismo queriendo hacer historia, B. Schroeder hizo Historia; mientras aqul fue intocado por la claustrofobia, el conflicto humano, la trascendencia de los hechos, y se dedic al rebusque para acometer tamao despropsito, ste se meti de lleno a tratar de develar los abismos del hombre colombiano, a desentraar las causas de la violencia que ha escindido tanto a actores pasivos (el escritor) como activos (los sicarios), a revelar causas sobre tanta intolerancia y a desnudar contradicciones del sujeto concreto: como desde la comedia negra ya lo haba hecho de modo magistral Felipe Aljure en La gente de la universal, microcosmos gansteril y alegrico de un pas sostenido por lo ilcito (pero del cual todos creen salvarse: cada colombiano es correcto y honrado hasta la saciedad; no pocos, incluso hasta el acceso homicida), con base en dos pilares al revs: corrupcin e impunidad. Ambos, enquistados en casi toda institucin pero desvirtuados rpidamente por el Gobierno por tratarse de unas manzanas podridas, en especial al hablar de congresistas, soldados, policas y jueces.

Por ltimo, mientras Durn hace imposible que el espectador se identifique con el hecho al que acude o pueda dejar de pensar en una simple boutade flmica Schroeder ha permitido el acercamiento crtico del mismo espectador a lo narrado, con base en la claridad del relato, la limpieza de las imgenes, la coherencia narrativa, la pulcritud de la iluminacin, la sencillez de un montaje que por momentos responde a la sorpresa, a lo intempestivo de los sucesos (muerte de Alexis), la utilizacin adecuada tanto de msica incidental (vallenato, bolero, tango) como de la, sobria, compuesta para el filme, aunque tambin de la pera incidental (Rossini: canta, Maria Callas); en fin, el acertado empleo del steady-cam en su recorrido de muerte por las bvedas de la iglesia de San Antonio, en Medelln.

En sntesis, Schroeder, de un testimonio ha hecho un filme existencial; de un texto descriptivo/narrativo, una pelcula de sntesis crtico/reflexiva; de un libro escandalizador, si quieren los que como Santamara se escandalizan de lo que no se debe y no de lo que s. Una obra de madurez, estremecedora e inquietante que, sin embargo, no renuncia a la belleza aun basada en el horror, que sacude desde la sinceridad. Vallejo y Schroeder han inventado una cancin para los que no tienen voz y que aun as no quieren olvidar. Y aunque la mayora quiera olvidar, al autor y al cineasta/productor no se les olvida que no pueden olvidar que as como la patria es la infancia para los hombres, la memoria (esa especie de cuarta dimensin, Borges; el nico tribunal incorruptible, Giardinelli) es la identidad para los pueblos: sin memoria no hay historia y sin esta no hay identidad.

La virgen de los sicarios es, antes que todo, un filme existencialista, no uno criminal, en el que la muerte no es fsica sino simblica, metafsica: el vehculo que va de la violencia general a la muerte particular, no transporta pasajeros gratuitos ni exhibe vctimas en afn de morbo, sino en respuesta a un estado de cosas anmalo e indeseado pero, por lo visto y por encima de cualquier cosa, padecido, comprobado, irremediable; de manera que a se director de revista no inocente al que le ser difcil envejecer feliz despus de haber escrito artculos parecidos a los que se escriban durante la ocupacin en Francia, como seala el propio Schroeder, frente a su paramilitar ataque de Prohibir al sicario (5), y pese a saber que no hay que gastar plvora en gallinazos, como deca mi padre y lo recuerda Vallejo, slo resta despacharlo con un lacnico/eficaz prohibido prohibir, sicario cultural.

FICHA TCNICA: Ttulo original: La virgen de los sicarios. G: Fernando Vallejo, con base en su relato de desahogo autobiogrfico homnimo. D: Barbet Schroeder. I: Germn Jaramillo (Fernando Vallejo); Anderson Ballesteros (Alexis); Juan David Restrepo (Wlmar); y la participacin de Manuel Busquets y Jaime Osorio. Cmara: Rodrigo Lalinde. Dir. de arte: Mnica Marulanda. Sonido: Csar Salazar. Edicin: Elsa Vsquez. Montaje de sonido: Jean Goudier. Mezcla: Dominique Hennequin. Ao: 1999; Color; 101 min. Pas: Francia/Colombia. P: Les Films du Losange Margaret Menegoz y Barbet Schroeder Le Studio Canal + - Vrtigo Films Tucn Producciones Cinematogrficas Ltda. Jaime Osorio Gmez (con la participacin de Canal +) D: Les Films du Losange.



Notas:

(1) Adems, en 2007, en un extraordinario acto de herosmo frente a la masa patriotera y gavillera, tom la determinacin de renunciar a la nacionalidad colombiana, actitud desde luego muy mal vista por los patrioteros y chauvinistas a ultranza.

(2) O, ms recientemente, Rosario Tijeras (2005), del mexicano Emilio Maill, sobre la novela homnima (1999) de Jorge Franco. O Satans, sobre la obra de Mario Mendoza. O Paraso Travel

(3) El vaticinio, en relacin con Uribe, se cumpli toda vez que este ensayo empez a escribirse en 2001: el autor siempre esper que no hubiera Uribe ms all de 2010, al menos si se quiere mantener la caa sobre una presunta democracia en Colombia La que, para el maestro Carlos Gaviria (1937-2015), no hay, nunca la hubo. En cuanto a Santos, slo esper fallar y que no llegara a 2018, pero como se trata del capataz escogido, primero, por los gringos y, luego, por la (mala) clase poltica pero antes por siete y medio millones de votos comprados o exigidos pues qu otra cosa poda pasar?

(4) http://www.revistaarcadia.com/periodismo-cultural-revista-arcadia/revista-arcadia/articulo/con-el-alma-en-las-neuronas/31348

(5) El filme provoc en Colombia duras crticas por parte de los sectores conservadores de la sociedad antioquea, encabezados por Germn Santamara, entonces director de revista Diners, quien en un editorial 1 ​ pidi sabotear y ojal prohibir la exhibicin de una obra siniestra y truculenta contra Medelln y contra todo lo colombiano. 2 (Wikipedia)  En cambio, quienes la apoyaban sostenan que los hechos descritos no eran producto de la ficcin pues mostraban una problemtica latente en los barrios marginados de Medelln y rechazaron cualquier censura. Entonces, como se puede inferir, no se trata de un asunto personal, en contra de Santamara, sino de otro filosfico, tico, profesional.

Nota 1 (del 5): https://web.archive.org/web/20040822022030/http://www.revistadiners.com.co/noticia.php3?nt=5125 Nota 2 (del 5): Resea del diario El Colombiano, que no aparece en la bsqueda.


Luis Carlos Muoz Sarmiento, (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de EE. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). XXIV FILBO (4-16.V.11): Invitado por MinCultura a presentar el ensayo Arnoldo Palacios: Matar, un acto excluido de nuestras vidas (MinCultura, 2011), en Pabelln Juvenil Colsubsidio (13/may/11). Invitado al V Congreso Int. de REIAL, Nahuatzn, Michoacn, Mxico, con Roberto Arlt: La palabra como recurso ante la impotencia (22-25/oct/12). Invitado por El Teatrito, de Mrida, Yucatn, para hablar de Burgess-Kubrick y Una naranja mecnica (27/oct/12). Invitado al II Congreso Int. de REIAL, Cap. Colombia, Izquierdas, Movimientos Sociales y Cultura Poltica en Colombia, con el ensayo AP: Matar, un acto excluido de nuestras vidas, U. Nacional, Bogot, 6-8/nov/2013. Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al I Congreso Int. Modernismo y marxismo en poca de Pos-autonoma Literaria, ponente y miembro del Comit Cientfico (27-28/nov/2014). Invitado a la XXXIV Semana Int. de la Cultura Bolivariana con la charla-audicin El Jazz y su influencia en la literatura: arte que no entiende de mezquindades, Colegio Integrado G. L. Valencia, Duitama (28/may-1/jun/2015). Invitado al III Festival Int. LIT con el Taller Cine & Literatura: el matrimonio de la posible convivencia, Duitama (15-22/may/2016). Invitado al XIV Parlamento Int. de Escritores de Cartagena con Jack London: tres historias distintas y un solo relato verdadero (24-27/ago/2016). Invitado a la 36 Semana Int. de la Cultura Bolivariana con las charlas-audiciones Los Blues. Msica y memoria del pueblo y para el pueblo y Leonard Cohen: Como un pjaro en un cable, Duitama (21/jul/2017). Invitado al Encuentro de Escritores en Lorica, Crdoba, con La casa grande: estamos derrotados? (10-12/ago/2017). Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Su libro Ocho minutos y otros cuentos (Pijao Editores, 2017) fue lanzado en la XXX FILBO, Coleccin 50 Libros de Cuento Colombiano Contemporneo: 50 autores y dos antologas. Hoy, autor, traductor y, con LES, coautor de ensayos para Rebelin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter