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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2017

De la muerte a la vida

David Rodrguez Rodrguez
Segunda cita


Corra el mes de enero de 2008.

Una llamada telefnica, a eso de las diez de la noche de uno de esos das, me despoj del sueo que trataba de rendirme. Era una invitacin para realizar un recorrido que nunca pens que quedara para siempre en mi memoria, debido al profundo impacto de humanismo que gener.

Sub al auto de Lzaro Expsito Canto, a la sazn primer secretario del Partido en Granma y de entrada comet una pifia, al preguntar hacia donde nos dirigiramos. l me dijo, eso no se pregunta. Ya te enteraras de eso y del objetivo de este recorrido, que pas ampliamente en la media noche fra, muy fra de entonces.

El vehculo se desplaz por la Avenida Francisco Vicente Aguilera y pens que estaramos en pocos minutos en el Hospital Infantil o en la fbrica de productos dietticos. Pues no. El auto sigui rumbo al puente sobre el ro Bayamo y a los pocos metros torci hacia la entrada al cementerio de la ciudad, Monumento Nacional, y se detuvo ante su cerrada puerta de metal.

Ya ante la entrada, Lzaro llam al custodio que estaba acostado sobre un banco de madera atravesado en la puerta y envuelto en una especie de frazada para guarecerse del frio. La puerta no se abra y Lzaro volvi a llamar, ya dando algunos golpes sobre el metal con la intencin de que alguien escuchara sus reclamos para que se abriera.

De pronto, una voz se escuch desde el interior diciendo: "Quien coj esta jodiendo aqu a esta hora?". A lo que el Primer Secretario del Partido respondi: "Soy Lzaro Expsito y quiero entrar al cementerio".

Como por arte de magia, la puerta se abri y entonces pudimos entrar, siendo observados por aquel hombre que apenas pudo balbucear algunas palabras, casi sin poder sostenerse sobre sus piernas. El alcohol lo haba vencido y pasaba la resaca sobre aquel banco que le serva de cama, en su horario laboral, cuando deba estar atento a su trabajo.

De inmediato nos dirigimos hacia el final del cementerio, por su calle central, oscura, enyerbada, dando una imagen deplorable para un sitio de tanto recogimiento, donde descansan nuestros familiares y amigos. Era tan deprimente la imagen, que Lzaro coment: "Si me muero, aqu no me entierren, esto est muy sucio, feo y oscuro".

Tom el telfono y llam al funcionario al frente de esa esfera, al que pregunt si estaba descansando. Este le respondi que estaba ya en su casa y Lzaro le dijo: "Y yo aqu haciendo tu trabajo. Aqu te espero".

Lleg raudo, a tiempo para escuchar palabras muy fuertes, una crtica basada en la objetividad de lo presenciado en el cementerio y que justificaba el sealamiento. El funcionario escuch sin interrumpir, al parecer tom las seas de lo escuchado y slo pregunt qu haca con el custodio, a lo que el primer secretario del Partido respondi: "Edcalo".

De all salimos y pens que todo haba terminado. Otra pifia, pues el auto volvi sobre su recorrido por la Avenida Francisco Vicente Aguilera y entr al recinto de la funeraria de Bayamo. Nadie de los presentes, ni los dolientes ni los trabajadores esperaban tal visita, ya pasada la medianoche, pero all estaba el Primer Secretario del Partido en aquella invernal madrugada de enero.

Lzaro hablo con todos. Pregunt a los dolientes sobre la calidad del servicio fnebre y a los trabajadores acerca de las condiciones laborales existentes en la funeraria. Inmediatamente se traslado a la cafetera ubicada en esa instalacin, comprobando la existencia de tazas para el caf con las tazas partidas y la poca cantidad para la venta.

Volvi a tomar el telfono y llam al funcionario responable de esa esfera, al que le pregunt cmo poda dormir tranquilo con esa situacin en la cafetera, reclamando su presencia en el lugar de manera inmediata. El reloj marcaba la 1 y 30 am, y cuando nos disponamos a salir de la funeraria, una trabajadora de la fbrica de coronas lo invit a visitarla y hasta all fue para atender una queja vinculada con el salario.

Me dije: "Ya nos vamos". Pensando yo en que tena que entrar a trabajar a las cinco de la madrugada para preparar el programa Hoy en la Noticia, de Radio Bayamo, que se inicia a las seis de la maana. Fue mi ltima pifia de la noche, ya ni preguntara ni imaginaria ms el final de aquel recorrido que deparaba aun algunas sorpresas que hoy me satisfago de haber vivido.

Nuevamente a la Avenida Francisco Vicente Aguilera, seguimos por la calle Jos Marti, Augusto Mrquez, carretera central y el auto gir a la derecha: estbamos entrando al Hospital Carlos Manuel de Cspedes. All el punto inicial fue la morgue. Sabiendo lo que se hace en ese lugar, opt por esperar fuera de ese sitio, hasta que Lzaro culminara la razn de su estancia all. No entr.

Al salir, seguimos en el hospital y entramos en la Maternidad del centro asistencial, recorrimos el recinto, se escucharon las voces de las mujeres, algunas por parir, otras ya siendo madres.

Al final, el Primer Secretario del Partido, Lzaro Expsito Canto, me dijo: "David, ahora si terminamos: hemos hecho un recorrido de la muerte a la vida".

Fuente: http://segundacita.blogspot.com.tr/2017/11/de-la-muerte-la-vida.html


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