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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2017

Prlogo del libro del revolucionario Guillermo Rodrguez
Cancin de entresiglos

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


Aqu me quedo

Quieres saber cmo se agrupan los tomos rebeldes? La libertad y su legin. La conviccin, la idea en accin y con sentido, la trama profunda e insurgente. La dinmica amorosa abrindose brecha en medio de la noche. Las traiciones y sus ejecutores; la ejecucin brillante contra los traidores.

Cancin de entresiglos es un guin cinematogrfico, un fresco de poca, una narracin prendida del realismo social, una novela de tesis e historicidad relampagueante, la escalada esperanzadora y el espanto y los fuegos.

Como existe la literatura de los pocos que mandan, tambin existe la letra dura y la centella de las y los tantos convocados a desintegrar la infamia. Toda opresin organiza su desenlace. Toda opresin en Chile y ms all, adquiere formas nuevas, y formas nuevas adquiere su resistencia y promesa de superacin.

Las palabras reunidas por Guillermo Rodrguez toman fuerte el corazn y la cabeza hermana de su corazn. Le hablan a usted, a los de antes que no se han ido, a quienes enhebran tercamente y ahora lo nico que ofrece sentido al amor, a la vida y a la muerte: el combate viejo frente a la sumisin.

No se trata slo de un relato de historias cruzadas que convergen rtmicamente; de un libro de preguntas actualizadas o respuestas redescubiertas. Si la verdad es la realidad y la realidad es dialctica y concreta, entonces Cancin de entresiglos es una versin realista, verdadera, de las y los protagonistas sin nombre que, como un destello en las sombras, sabotean el orden del poder. Con incertidumbre, dudas que arden, crticas y autocrticas. Puede ser de otro modo desde que la primera persona, esa conciencia remota de la humanidad en la noche de los tiempos se plant inditamente frente al primer amo de la comunidad y balbuce un No?

El ltimo medio siglo de Chile, de pueblos combinados, de mestizaje, transita mediante personajes sometidos a transformaciones dolorosas y felices, complejas, abruptas, cruciales.

Ante todo, la mujer. Independientemente de su generacin, la mujer. Espuma y armadura; sabidura y audacia; vanguardia, cumbre y regazo. Decisiva y decidora. Palabra y acto. Potencia prctica resuelta en libertadora.

Sin embargo, en las pginas venideras no hay caricaturas. No existen estereotipos ni maquetas. Los acontecimientos funcionan justificando plenamente las acciones de los personajes, y los personajes se conducen estructurando coherentemente los acontecimientos. Adoptando la forma de una obra musical clsica, los movimientos del relato estn formulados secuencialmente como Preludio, Tocata, Intermezzo, Sonata y Fuga. A ratos parece una trama flmica, la propuesta ptima para un largometraje.

Quien no est familiarizado con el mundo de la historia reciente de la izquierda chilena, es posible que pierda algunos guios directos respecto de hechos y sujetos provenientes de la realidad poltica. Guillermo Rodrguez no es nicamente un conocedor y actor exhaustivo de la poltica chilena, y en particular, de la izquierda revolucionaria, sus rupturas, interdictos, debacles, patologas y valores. Sabe bien del comportamiento de la minora enemiga de los intereses organizados de los pueblos. Esto es, sabe muy bien que el poder es capaz de recurrir a todos los medios a su alcance, precautoriamente o como reaccin ante las iniciativas populares, para intentar aniquilar a la disidencia consecuente o latente. Aqu se funde realidad y ficcin de manera pedaggica. Las lecciones son claras para las y los luchadores sociales: jams subestimar al enemigo y, a la vez, en los asuntos de este mundo no hay destino, determinismos de ninguna especie, ni frmulas, ni imposibles. Asimismo, y venido de la propia historia poltica chilena, no ser la cuadratura institucional impuesta por la opresin el lugar privilegiado donde los pueblos librarn sus luchas estratgicas. Pero ello no significa la condena de los empeos insurrectos a una suerte de resistencia eterna.

Junto a la conviccin antipatriarcal, el ecosocialismo, el internacionalismo de los de abajo, la crtica al relato posmoderno y a los manuales atemporales de cmo hacer revoluciones; la novela integra virtuosamente la voluntad independentista del pueblo nacin mapuche.

Una obra que ofrece preguntas es mucho ms actual y eficaz que otra que arriesga las mismas respuestas que no nos han permitido emanciparnos.

Ante la transformacin del ser en tener, y del tener en parecer; ante la espectacularizacin de la mercanca y su topografa y ordenamiento monumentalizado, ante las nuevas y las viejas formas de la alienacin y del disciplinamiento social, la novela de Guillermo postula un otro lugar; un tiempo-espacio donde la lucha social y sus individualidades s, efectivamente, le salen al paso a la continuidad pasiva de la reproduccin de las relaciones sociales capitalistas.

Frente al miedo a la libertad anclada en la repblica del silencio mediante las estrategias del poder producidas premeditadamente por la falsa consciencia, por la comodidad del embotamiento fatalista y contemplativo, por la naturalizacin incuestionable del enlace amo/esclavo, Cancin de entresiglos rebate, recrea las posibilidades de su derrumbe, nos dice en distintos momentos que la vida est en otra parte.

Contra toda ilusin, el relato no fetichiza a la juventud como el sujeto puro y exclusivo que superar las opresiones realmente existentes. Las generaciones diversas se condicionan mutuamente para la transformacin necesaria. La hebra contradictoria de la historia se desenvuelve, colaborndose tras un objetivo que demanda el concurso del devenir ampliado de todo un pueblo.

Aqu me quedo. Con las y los de abajo y sus intereses reprimidos por los pocos que mandan. Con las debilidades nuestras y con nuestras luces. Con la incertidumbre y las preguntas por resolver en la prctica que se vuelve teora y nuevamente prctica. Aqu me quedo. En la risa con sentido y en el dolor profundo que el combate cotidiano frente al capital provoca que un da sea distinto que el otro. Aqu me quedo. Tan lejos de la institucionalidad y sus ficciones, y tan cerca de la promesa de la creacin de las fuerzas propias blindadas con proyecto y proyeccin, con ejrcito rebelde, mestizo y popular, con la imaginacin poltica que jams se resigna a un orden de cosas cuyos lmites ya muestran hace tanto su dentadura podrida e inhumana y que hoy por hoy, sin exageraciones apocalpticas, amenaza por segundo la supervivencia de las especies y del planeta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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