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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2017

La indulgencias del Lutero catlico al protestante

Mikel Arizaleta
Rebelin


En este recordatorio de Martn Lutero, en su quinientos aniversario de su obra (las obras escritas por Lutero desde 1517 a 1530 suman 50) traigo a la consideracin del lector aquel captulo, el 11 del tomo 8 de la Historia criminal del cristianismo, que escribi KarlHeinz Deschner.

El credo del crdito. Horst Herrmann

...una verdadera neoformacin histricodogmtica



Ya en la poca de Jan Hus, el predecesor checo de Lutero, se colocaron en Praga grandes arcas para los donativos por las indulgencias y, en caso de no tener dinero en efectivo, se aceptaban tambin artculos de consumo. Ya mucho antes del debut de Lutero las indulgencias se haba convertido en un negocio financiero, en una explotacin de la masa creyente. Y no slo quisieron beneficiarse de ello el clero, la curia romana, los obispos, los predicadores de indulgencias y confesores sino tambin los soberanos, los banqueros y agentes de cambio.

Qu son las indulgencias?

En el catolicismo de tradicin latina no en las Iglesias orientales- se distingue entre la culpa y el denominado castigo temporal por la culpa, es decir la pena. La culpa y la pena eterna se borran y cancelan en la confesin, en el sacramento de la penitencia. Pero curiosamente permanecen (como si ya todo no fuere lo suficientemente peregrino!) las penas temporales, que se deben expiar en la tierra o en el purgatorio. Y por lo visto quedan para que puedan ser borradas o expiadas por las indulgencias; bien sea por la indulgencia plenaria, que condona toda pena o castigo temporal y por las indulgencias parciales, que perdonan una determinada dosis de esta pena o castigo. Si muriera alguien tras ganar una indulgencia plenaria ira derecho al cielo, sin pasar por las llamas del purgatorio (Beringer).

Pero esa suerte, por desgracia, no la tienen todos. De ah que la madre Iglesia, en su constante preocupacin por las almas, creara tambin la indulgencia parcial. El tiempo determinado en la indulgencia parcial no indica el tiempo a expiar en la tierra o en el purgatorio sino el tiempo que en la Alta Edad Media cargaba un penitente sobre sus espaldas para deshacerse de sus pecados. En cualquier caso la indulgencia, como recalcaba en el concilio Vaticano II en 1965 el patriarca y cardenal melquita, surgi por primera vez en la Edad Media y es nicamente un problema de la Iglesia romana.

Prescindimos de detalles a este respeto porque aqu, como tantas cosas en teologa, todo se asienta en ficciones y fantasmagoras. Y aun cuando la Iglesia afirma que Cristo le ha concedido el poder de otorgar indulgencias, en el Nuevo Testamento no se dice nada sobre este tema. La indulgencia es, lo enmienda el Lexikon fr Theologie und Kirche, una verdadera neoformacin histricodogmtica, sobre la que, en palabras del telogo evanglico Heinrich Bornkamm, los eruditos no se han puesto de acuerdo hasta el da de hoy. Nada extrao, y es que el problema fiscal siempre ha sido para la Iglesia ms interesante que el teolgico, el crdito ms importante que el credo como se mofa Horst Herrmann, quien encabez atinadamente el captulo correspondiente de su libro sobre Lutero con El credo del crdito.

El mrito exigido por la indulgencia poda ser de naturaleza espiritual pero terminaban cada vez ms en donativos materiales. El clero dispensaba la gracia, el creyente donaba el dinero.

Los papas promocionaron mediante indulgencias incluso sociedades crediticias, claro est las propias, los Montes pietatis; y como la adquisicin del capital de explotacin al principio resultaba difcil lo estimularon con la promesa de indulgencias por donativos piadosos, as lo hicieron Po II, Sixto IV, Inocencio VIII, Alejandro VI, Julio II y Len X. Sobre todo bajo Sixto y Len crecieron increblemente las gracias de las indulgencias debido evidentemente a la carencia crnica de dinero.

El fucarismo

Al principio fueron los judos los que en la Edad Media jugaron un papel especial en el negocio del dinero, en el de las transacciones monetarias, en el de valores, en el de negocios de banco, luego lombardos expertos, los Caorsini del Sur de Francia, los cambistas de Cahors y, finalmente, los florentinos y tambin los bancos de Siena, pero poco a poco los Fugger junto a los Welser y a los Hchstetter una de las familias de comerciantes punteras de Augsburgo- fueron adquiriendo renombre e importancia en el mercado internacional de capitales, sobre todo en el sistema fiscal de los habsburgos y de la curia adems de entre los dignatarios al norte de los Alpes.

Ya a finales del siglo XV los Fugger se contaban entre los agentes financieros ms poderosos de los papas, quienes pronto les debieron grandes sumas de dinero. En 1476 el cardenal francs y prncipe obispo de Gurk, Raymund Peraudi, transfiere a Roma mediante Georg Fugger (Nuremberg) ingresos suecos por indulgencias. Peraudi, posteriormente comisario en asuntos de indulgencias y colector general en Francia, Alemania y Escandinavia tuvo muy pronto contactos con la empresa Fugger, extendiendo por encargo de Alejandro VI en Alemania la indulgencia jubilar del 5 de octubre de 1500. Una tercera parte de los ingresos pertenecan al cardenal pero en 1503 Maximiliano se qued con la mayor parte. El emperador reclut con agrado y entusiasmo por los objetivos eclesiales, como por ejemplo para una incursin contra los turcos (algo que l nunca emprendi), tratando de esconder y camuflar as los verdaderos planes. Tambin el duque Jorge de Sajonia, de acuerdo con Maximiliano su deudor- se embolsa por entonces 18.000 florines, dinero proveniente de indulgencias. Y lo mismo hacen otros soberanos cristianos por la cara y sin cumplidos. Cristian I, rey de Dinamarca, en 1455 y para fines del imperio se sirve de una caja llena de dinero de indulgencias en una sacrista de Roskild. Wladislao de Bohemia y Hungra cancela con los donativos del jubileo de 1500 sus deudas con los ciudadanos de Breslau. Y a veces se lleva a cabo un uso totalmente caprichoso con el dinero proveniente de fines penitenciales, de multas y destinado a las cruzadas con la autorizacin expresa de un papa, como la otorgada por Len X al rey Francisco I de Francia.



En 1495 tiene lugar la fundacin de una filial romana de los Fugger, siendo su gestor el primer ao el clrigo florentino Jacopo de Doffis. Y pronto tanto el obispo de Schleswig como el arzobispo de Tarent van a ser clientes de los Fugger.

En el cambio de siglo Jacob Fugger, el rico en 1514 adquiere el ttulo de conde, pintado por Durero, al igual que su sucesor (desde 1525) Anton Fugger lo sera por Tiziano- consolida el poder econmico de su empresa, alcanzando finalmente su cenit universal. Con un capital inicial de slo 10.000 florines llega el capital de la sociedad a ms de 1.800.000 florines. En el nterin la empresa sofoc en Italia bancos locales, atrajo a su empresa a grandes clientes vaticanos de Alemania y se fue asentando a travs de sus filiales de Cracovia en el Este europeo, as como en las zonas comerciales de Polonia y Hungra. Haca tiempo que se haban desarrollado todo tipo de maneras de pagos, pagos de arquitectos, cartas de crdito para peregrinos a Roma, pasando por operaciones con cambistas, imposiciones a inters, prstamos a prelados importantes, prstamos por obligaciones de servicio y cargos comprados, hasta encargos bancarios poltico-militares como por ejemplo la recaudacin del diezmo contra los turcos, los adelantos para una flota de guerra o los impuestos para el rearme de los Estados Pontificios.

Ya Alejandro IV se fue sirviendo en sus ltimos aos de gobierno de los Fugger, en 1501 Johannes Zink, un tipo muy ducho en los negocios, comenz a representar a los Fugger en Roma. Zink al igual que Doffis era clrigo, pas de ser magster en la curia a conde palatino para terminar siendo de la camarilla del papa, pero sin dejar por eso de ser director de la filial romana de los Fugger. Por un lado ampli el mbito de negocios hasta Inglaterra, Escandinavia y Finlandia, por otra impidi la actividad de los Welser en Roma, all Christoph Welser anhelaba convertirse en protonotario pontificio y tesorero particular del papa. Zink, que posea 32 canonjas demostrables, tena tiempo todava incluso para administrar en provecho propio servicios y dignidades de la Iglesia.

La intervencin activa de Fugger fue fiscalizando ms y ms la denominada factora de gracias, la empresa intent monopolizar mediante centralizacin mercantil, al igual que en otros mbitos como por ejemplo con el cobre, monopolio que les aport una gran fortuna. La mercanca segua siendo para ellos mercanca. Y slo los crticos previsores de la poca entendieron que mediante la actividad de Zink la fiscalidad italiana se iba vertiendo y derramando en la idea comercial alemana y comenz a inspirarle e insuflarle su inmoderacin racional con formas nrdicas ms robustas pero sin esa elegancia surea (von Plnitz).

Tras la muerte de Alejandro VI sigui floreciendo el negocio de gracias bajo Julio II. La sociedad suaba desde inicio, a medida que iban creciendo las posibilidades para della Rovere, puso a disposicin de sus votantes medios, y el nuevo papa reconoci el da de su eleccin una deuda por el cnclave con los Fugger de 2500 ducados. Y durante todo su pontificado le giraron dinero desde Alemania, en donde la mayora de las dicesis eran clientes suyos, por ejemplo Toul, Verdun, Aquileia, Passau, Basilea, Salburgo, Augsburgo, Ratisbona, Speyer, Bamberg, Wurtzburgo, Fulda, Hildesheim, las ciudades anseticas, Breslau, Leipzig, Meissen, Cracovia etc. Por lo visto Jacob Fugger se enorgulleca de haber intervenido en la provisin de algunos obispados hasta dos y tres veces y de haber hecho negocio de ello. En 1511 los suyos recaudaron la indulgencia jubilar para san Pedro tambin en Silesia, Hungra y Polonia. Y en lo que respecta a Len X dice ya mucho el hecho de que Johannes Zink entre 1513 y 1521 le agradeciera no menos de 56 suministros de gracia otorgados ante notario.

Cuando menos una parte del alto clero estaba implicada tambin por intereses privados en el comercio de los Fugger y confiaban a la empresa en contra de todas las prohibiciones bblicas y cannicas sumas ms o menos importantes como crditos secretos. Asimismo y probablemente tambin especulaban all amplios crculos vaticanos (von Pltnitz). El cardenal Fazio Santorio, el principal entendido de la datara en finanzas, figuraba entre estos clientes al igual que el arzobispo de Gran o el obispo de Breslau Johann Thurzo y su hermano, el prelado de Olmtz, en donde los Fugger podan abrir y vaciar con llaves propias las arcas de los donativos de las indulgencias.

Un jerarca, que se enriqueci especialmente a travs de la empresa de Augsburgo fue el prncipe obispo de Brixen, el cardenal Melchior de Mekau. Muy confidencialmente invirti en 1496 un capital a inters de 20.000 florines para que la empresa dispusiera a voluntad. Por lo visto satisfecho con el rendimiento el cardenal invirti nuevamente en el banco de los Fugger. Y en marzo de 1509 su capital ascenda, sin descuentos, a 152.931 florines, el propio capital comercial de la empresa exactamente un ao ascendi slo a 198.915 florines!

Pero los Fugger no slo se liaron e imbricaron con el clero financiera sino tambin familiarmente.

El viejo Marx Fugger obtuvo del papa una canonja. Y el joven Marx bajo Julio II, que oper a menudo en el Vaticano como protonotario y escribiente, posea un arcedianado en Liegnitz, una canonja en Wurtzburgo, dos parroquias en el obispado de Passau, obtuvo la prepositura de Passau, dos preposituras en Speyer y una en Bamberg, otra en Ratisbona y Augsburgo. Tambin Jacob Fugger, el rico, sigui al principio la carrera sacerdotal en la dicesis de Herrieden. Y ms tarde la familia coloc a un obispo en Constanza, a dos obispos en Ratisbona y claro est promocion (a excepcin del evanglico Ulrich II, el joven) la contrarreforma, sobre todo la de los jesuitas.

Indulgencias para vivos y muertos

Se dieron por tanto las transacciones ms diversas entre el Vaticano y los Fugger y quien ms se vio perjudicado en este comercio de indulgencias fue el gran pblico.

Tambin se supo aprovechar de los ms pobres, de las masas sin bienes y casi in dinero, cuando menos capitalizar su fuerza de trabajo en la ereccin de iglesias, sobre todo de las grandes como la ejecucin de la catedral de Friburgo para la que vinieron trabajadores gratis incluso de zonas distantes. Obtenan las ansiadas gracias acarreando piedras y arena para la construccin de conventos o ayudando y participando incluso en domingos y das de fiesta en la construccin de fortalezas. Y en el 1503 se pudo ganar en el ducado de Braunschweig una indulgencia de 100 das incluso realizando trabajos totalmente profanos como el arreglo de calles.

Pronto los papas y obispos dispensaron indulgencias a manos llenas por cualquier cosa.

Por ejemplo por la participacin en una procesin en Venecia con flagelacin en pblico. O por pronunciar con respeto el nombre de Jess y Mara. En 1514 otorg el snodo Laterano una indulgencia de diez aos a todos los jueces y denunciantes de blasfemos. En 1287 los obispos alemanes concedieron una indulgencia a todos los que a los carmelitas (portadores de un nuevo hbito blanco) no les llamaran los hermanos blancos sino les siguieran llamando como siempre hermanos de la mujer (con esto, como se pudiera pensar, no se quera decir nada deshonesto, era por entonces una frase hecha decir: l putaea como un carmelita, lo que se quera decir era que tenan especial veneracin por la virgen Mara).

Haba indulgencias para quienes haban olvidado los pecados o sus penitencias, indulgencias para quienes haban quebrantado los votos, para perjuros, para bandoleros y ladrones (retentio rei alienae). Haba indulgencias para madres que en la cama aplastaron a su hijo, para creyentes que contribuan a un nuevo misal o lo compraban. El obispo Rudolf de Wurtzburgo concedi por ello en 1481 una indulgencia de 40 das, oferta un tanto miserable (a los compradores de esta Historia criminal del cristianismo les concedo yo 40.000 aos!).

Los hermanos arcabuceros de Leipzig en 1482, movidos por un amor ardiente y el deseo de incrementar la alabanza y el servicio a Dios, donaron a la iglesia parroquial de san Nicols 500 florines de oro renanos y obtendran una indulgencia como las hermanas de la hermandad de rifles y ballesteros de la pequea ciudad de Rufach del Alto Rin siempre que se muestren realmente arrepentidos, se hayan confesado y entreguen su correspondiente ddiva santa, tantas veces y en la cantidad que lo hagan.

Bien dicho.

Quiz fueron stas ms cuantiosas desde que se ofreci tambin indulgencias para muertos, cuando los difuntos participaron en el negocio. Segn la fe cristiana los muertos no estn muertos, o estn (la mayora) en el infierno o estn (los menos) en el cielo. Y tanto los unos como los otros estn servidos para siempre. Pero quedaba el purgatorio, donde las pobres almas quien sabe por cuanto tiempo!- expiaban su culpa por los das terrenales turbios, y a estos se les poda, se les deba y haba que socorrerles.

Ya en el siglo XIII el clero propag algo inusitado sobre las indulgencias para muertos.

All explica un franciscano ingls, en un libro de ejemplos para uso de predicadores, la compra de indulgencias por parte de un padre para su hijo recin fallecido. Paga mucho dinero y el hijo se le aparece a la noche siguiente envuelto en luz brillante y le anuncia: Mediante las indulgencias, que has comprado para m, he sido liberado del fuego del purgatorio y me dirijo ahora al cielo.

Fueron muchos los que le siguieron. Y Roma se manifest de nuevo como una verdadera bendicin para las pobres almas del purgatorio. El regidor de Nuremberg, Nikolaus Muffel, que desde 1455 se preocup en la ciudad santa con diligencia de este fenmeno maravilloso, nombra ya ms de quince iglesias y lugares donde se poda salvar del purgatorio a quienes geman y padecan. Desde la capilla de san Prxedes proclama: se dicen cinco misas por una alma en la capilla y ella se libra de todas las penas. De esto se tiene certificado y registro de que ha ocurrido. Por tanto no es extrao que ahora numerosos peregrinos emprendieran el costoso viaje a Roma para consuelo de las pobres almas.

Naturalmente que no todos podan viajar a Roma y all, como Martn Lutero en 1510/1511 como un santo loco, recorrer todas las iglesias y todas las criptas, creerse aquella mentira como una casa y lamentar de que por desgracia mi padre y mi madre todava vivieran porque de lo contrario yo les habra salvado con verdadero placer del purgatorio con mis misas.... No, slo a los elegidos les estaba permitido el viaje a Roma, de modo que la madre Iglesia, eternamente preocupada por la salud de las almas, otorg tambin las grandes gracias de otro modo. A las dominicas de Kirchheim en Wrttemberg el comisario de las indulgencias, Peraudi, nombrado cardenal en 1493 por sus mritos, vendi cinco bulas de indulgencias que costaron ms de 10 florines, pero pagamos a gusto, dio a conocer una monja, porque queramos ayudar a las almas del purgatorio... Algunas hermanas compraron 200 almas, otras 100, 50 y ms tarde pudo hacerlo cualquiera.

A mitades del siglo XIV comenz a ser muy discutido teolgicamente aquel rescate de las pobres almas del purgatorio, que se vena llevando a cabo desde haca tiempo. Sin embargo a finales del siglo XV e inicios del XVI los papas Calixto III, Sixto IV, Inocencio VIII, Alejandro VI, Julio II y Len X otorgaron verdaderas indulgencias por los difuntos.

La Iglesia catlica, que sigue siendo muy amante de las indulgencias, todava en el siglo XX sigui otorgando indulgencias por los vivos: a un clrigo, que se pone su sobrepelliz, que traza la seal de la cruz y recita una determinada oracin 300 das de indulgencia. Quien besa el anillo del papa obtiene en el siglo de Einstein 300 das de indulgencia, quien besa el anillo de un cardenal 100 das, el de un obispo 50 das. Quien ruega: Oh seor, consrvanos la fe!, 100 das por cada vez. Y quien al or una blasfemia exclama: Loado sea Dios! 50 das de indulgencia cada vez. E incluso la sede apostlica otorga todava indulgencias por las pobres almas del purgatorio aun cuando su efecto es controvertido-. La eficiencia de la indulgencia para vivos sigue siendo infalible si bien no se puede determinar si beneficia y en qu medida lo hace una indulgencia destinada a una pobre alma del purgatorio (Jone).

Por lo dems..., se vitupera la falta de crtica en la Edad Media -quin la quera!-, se critica el frecuente y fcil otorgamiento de indulgencias, a veces en proporciones tan absurdas que provoca la mofa de humanistas irreflexivos (), se critican los resultados tan pobres ante promesas tan grandes, se critican las numerosas falsificaciones, s, se critican defectos y carencias en lugar de tachar todo ello de absurdo, en vez de llamar al embuste embuste .

Avances en el engao de las indulgencias y consecuencias

En la Baja Edad Media los tesoros de gracias fueron subiendo poco a poco; como las pequeas ganancias de pocas anteriores ya no eran atractivas se incrementaron. Una oracin por el rey de Francia, que a mitades del siglo XIII, bajo Inocencio IV, vala 10 das de indulgencia, bajo Clemente VI es decir 100 aos ms tarde- vala 100 das. Sin duda todava un acicate relativamente exiguo, pero que abra paso a un desarrollo inflacionario.

La concesin de indulgencias va unida sobre todo a la visita de numerosas iglesias. Y el legado pontificio Peraudi a inicios del siglo XVI otorga 100 das de indulgencia por cada una de las reliquias de la iglesia del castillo de Wittenberg en esta iglesia haba miles de reliquias- y el papa Len X la elev a 100 aos por cada una. Y por cada reliquia de Halle otorg l 4.000 aos.

Pero todava promete ms un manuscrito de Berln: Quien recita esta oracin al levantar el cuerpo de Cristo obtiene ms indulgencias que la yerba que puede cortar un segador durante un da correspondiendo cada brizna a un ao de indulgencia. Y aunque sea elevada una indulgencia, como aquella de 48.000 aos de la iglesia de Sebastin de Roma, nadie debe poner en duda la indulgencia que concede la digna Iglesia, porque quien duda peca grandemente se afirmaba en el librito alemn de Roma.

De una indulgencia de pocos das con el paso del tiempo en documentos verdaderos o falsos- se llega a indulgencias de 1000, 12.000, 48.000 e incluso a indulgencias de 158.790 y 186.093 aos y ms. Sobre una indulgencia de 600.000 aos (sexcenta millia annorum), que se ganaba en la fiesta de todos los santos y por supuesto en Roma (en la iglesia de santa Bibiana), un experto catlico moderno prefiere verla como un error tipogrfico. En un libro de oraciones ingls existe una indulgencia de 1.000.000 de aos, y los libros de los santuarios de Wittenberg o Halle no se muestran menos generosos

Clrigos y monjes falsificaron en la Baja Edad Media una serie de bulas sobre las indulgencias, y la mayora de estas falsificaciones las aprobaron los papas de los siglos XV y XVI. Segn algunos expertos en teologa las indulgencias falsificadas eran vlidas aplicndoles el derecho consuetudinario.

A las gentes de entonces no les hubiera resaltado fcil distinguir entre indulgencias verdaderas y falsas, prescindiendo de que las unas fueran tan vlidas o nulas como las otras. Se enfadan por el elevado costo de las mismas y todava ms ante la repetida anulacin de las anteriores sobre todo a partir del siglo XIII-, que ya se haban pagado. Y como ya no valan haba que borrarlas del mercado y del tesoro de gracias, por lo que siempre se necesitaba nuevos documentos de indulgencia. De modo que se suspende, se otorga de nuevo y se cobra otra vez.

Se haban otorgado ya numerossimas indulgencias por las cruzadas! A partir del siglo XV se revocan (casi) todas las habidas hasta ahora y se prescriben nuevas. Po II necesitaba dinero para la restauracin de la baslica romana de San Marcos. Hizo que el obispo de Treviso buscara en su dicesis 100 personas, que por una indulgencia plenaria a la hora de la muerte aportara una suma de dinero considerable suspendiendo hasta la consecucin de la cantidad todas las dems indulgencias. Sixto IV quiso reunir en el ao del jubileo de 1475 en Rorg a muchsimos peregrinos para embolsarse una gran cantidad. As que ya el 29 de agosto de 1473 suprimi todas las indulgencias plenarias a excepcin de las de las iglesias de Roma. Inocencio VIII fue papa el 29 de agosto de 1484 y el 30 de agosto de 1484 anul (fuera de las indulgencias en el momento de la muerte) todas las indulgencias plenarias de su antecesor-. A quien quera de nuevo se las otorgaba con gusto pero deba pagar una vez ms. E igual que Inocencio VIII procedieron Alejandro VI, Po III, Julio II, Len X y Adriano VI.

Las autoridades eclesiales callaron durante largo tiempo sobre este embuste, slo algunos telogos, en parte annimos () se quejaron. Slo cuando el engao fue hacindose cada vez ms pblico creci la rabia contra la prctica de los tesoreros, recaudadores de dinero y predicadores de indulgencias, que sin permiso papal o episcopal recaudaban dinero, falsificaban las disposiciones pontificias o episcopales, algo que suceda continuamente desde Espaa hasta Escandinavia, algo que no hubiera sucedido si el bajo clero hubiere aprendido del alto a hacer causa comn con los tesoreros contra una parte de los recaudadores. Slo cuando la venta de gracias fue tan burda y llevada a cabo con tanta frecuencia, cuando el negocio se desacredit y el alto clero comenz a temer por sus ingresos, fue cuando se comenz a proceder en toda Europa contra los pequeos granujas.

Por supuesto que desde tiempos existi una prctica, muy apreciada en el catolicismo, de ante los escndalos difcilmente disimulables censurar al bajo clero, a los prelados inferiores para evitar que la mancha recayera sobre los estamentos superiores o ms altos, incluso sobre el mismo papa, verdaderos nidos de corrupcin. Por eso Hieronymus Emser, desde 1505 a 1511 en Dresde secretario y capelln mayor del duque Jorge de Sajonia acenta que: El abuso que ocurre no es del papa sino de los comisarios mezquinos, la culpa la tienen los monjes y curas que han hablado de ello con descaro y han predicado para su propio provecho y para su bolsillo hasta el extremo, han embrutecido y chabacanizado el tema poniendo el acento ms en el dinero que en la confesin, en el arrepentimiento y en la afliccin, para lo que de ningn modo han recibido mandato alguno de su santidad el papa.

De cualquier modo ellos recibieron la orden estricta de los papas de proclamar y anunciar sus indulgencias. Se oblig a las comunidades bajo amenaza de castigo eclesial, bajo pena de excomunin, como se dice en 1517 en Hildesheim, de contribuir a la publicacin de las indulgencias. A menudo, a partir ya del siglo XIII, este da era fiesta en las parroquias, que se celebraba con gran boato, con gran honorabilidad y reverencia.

Cuanto mayor fue el despilfarro y mayores las gracias menor fue su popularidad. As en 1436 narra una crnica annima una indulgencia a la delegacin griega: all se repartieron los curas entre ellos y echaron a suertes en la posada de Basel, en el concilio, y se rieron de los legos. Y cuando en la primavera de 1518 los comisarios de indulgencias visitaron Breslau, el cabildo capitular pidi al obispo que no les autorizara porque se haban anunciado tantas indulgencias parecidas que al pueblo les produca asco y se mofaba de las mismas. Tambin en 1450 se alz con la lectura de la indulgencia de Roma por el obispo de Augsburgo un gran rumor entre el pueblo porque desde haca tiempo que el hermano Bertold haba predicado que: si alguien de Roma llamaba a la puerta haba que cerrar la caja de caudales, y era algo que se tena muy en cuenta a menudo; a pesar de todo inmediatamente se depositaron 20.000 florines en la caja de la Iglesia. Precisamente en Augsburgo, la ciudad de los Fugger, cuya F. de 1510 a 1534 apareca en las monedas romanas, se oa cada vez ms mofa sobre la indulgencia como sangra a la gente simple. Y se rumoreaba o se saba que los dineros acumulados en la empresa servan a otros fines muy distintos de los que crean los expendedores.

As por ejemplo en el ao 1506 hubo una indulgencia dotada con elevadas gracias para la nueva construccin del apstol Pedro en Roma. Ella liberaba tanto a vivos como a muertos, cuya culpa haba sido borrada en la confesin, de todas las penas temporales por sus pecados, de tener que hacer penitencia y del fuego del purgatorio. Pero el administrador pontificio de las indulgencias, por deseo propio, fue en sus provincias eclesisticas y fuera de ellas adems del prncipe elector Albrecht de Maguncia arzobispo de Maguncia, de Magdeburgo y administrador de Halberstadt. Sus altas dignidades eclesisticas las adquiri en Roma y por eso deba a los Fugger 30.000 ducados. De modo que hipotec a la sociedad de Augsburgo la mitad del dinero que entraba por indulgencias, de la mercanca sagrada.

Lo que en aquel tiempo ms escandaliz en Alemania del papado fue la prctica de las indulgencias. Por tanto apenas sorprende que Lutero que censur la explotacin, la codicia romana por el dinero como fucarismo- se ocupara de ello. Vena criticando esa prctica desde 1516 pero encontr la coleccin de indulgencias de Wittenberg, los tesoros de reliquias de su soberano sajn del que l obtena la miserable clemencia y suspendi su crtica pblica. Y cuando la retom pens nicamente en descalificar teolgicamente la doctrina de los predicadores de indulgencias de Brandenburgo para evitar, en un principio, cualquier colisin con la poltica de indulgencias de su soberano, de ah que contemporneos supongan a Federico el Sabio como el inspirador de las tesis de las indulgencias. En cualquier caso el 31 de octubre de 1517 Lutero envi las 95 tesis sobre la eficacia de las indulgencias a su ordinario, al obispo de Brandenburgo, al igual que a su metropolitano, el arzobispo Albrecht de Magdenburgo/Maguncia. Y Lutero, que rechazaba un ingreso sin trabajo, se opuso expresamente en varios escritos a los Fugger, que en la disputa de la religin que se desat, se posicionaron en pro del emperador y del catolicismo .

Las tesis sobre las indulgencias. Del papa muy bueno al papa marrano

Al principio el mismo Lutero reconoce pblicamente la legitimidad de la indulgencia y se posiciona cada vez ms claramente, a partir de 1516/17, nicamente en contra de su venta y del abuso. Ahora en las 95 tesis, tesis de discusin en las que se destaca una postura de Lutero marcadamente ambivalente, una posicin ambigua frente al papado que en ocasiones va claramente ms all de la doctrina de las indulgencias explicada hasta ahora, niega su validez ante Dios, protesta que por las indulgencias del papa el hombre se libre y salve de todo castigo (per pape indulgentias hominem ab homini pena solui et saluari). Explica que una gran parte del pueblo es engaado forzosamente mediante aquella promesa dada a bulto y de manera jactanciosa sobre la remisin del castigo, y ensea a su vez: 36. Cada cristiano, verdaderamente arrepentido, tiene derecho a la condonacin total de culpa y castigo tambin sin bula (habet remissionen plenariam a pena et culpa, etiam sine literis veniarum sibi debitam).

Pero Lutero ataca mucho ms a los heraldos y pregoneros de las indulgencias que a Len X, a quien llega a denominarle incluso un muy buen papa, cuya integridad y erudicin entusiasma a todo buen odo. Es cierto que se enfada: Por qu el papa, que hoy es ms rico que el riqusimo Craso, al menos no edifica una iglesia de san Pedro con su dinero propio en lugar de con el dinero de los creyentes pobres?. Pero escribe tambin: Si el papa supiera los mtodos chantajistas de los predicadores de indulgencias preferira ver la iglesia de Pedro reducida a cenizas que construida con la piel, carne y huesos de sus ovejas. O Si la indulgencia se predicara conforme al espritu y manera de pensar del papa se disiparan todas estas (objeciones), no existiran (facile illa omnia soluerentur, immo non essent).

En sus primeros escritos (fuera de algunos pocos) Lutero se posiciona frente al papa muy positivamente y todava en 1545 ante de las disputas de las indulgencias- atestigua haber sido un monje fantico y un papista muy insensato, un hombre que, como confiesa en 1538, estaba enormemente fascinado con el nombre del papa y le contemplaba como un instrumento del santo espritu.

Todava en otoo de 1517 aparece Lutero en la tesis 81 dispuesto a proteger la autoridad del papa de la crtica malvola o incluso de la preguntas puntillosas de los laicos. Y todava en el mismo ao escribe al propio Len X que l no puede desmentir pero quiere or la voz del papa como la voz de Cristo, que en l preside y habla. S, afirma: Reanmame, mtame, llmame, hazme volver, confrmame, arrjame, haz como te agrade!

Mientras tanto el espritu dubitativo, el hombre de increbles contradicciones y antagonismos fue rpidamente despertndose y guiado por su temperamento fogoso irritndose cada vez ms y presentando al mundo algunos escritos, primero distribuyendo entre la gente y en alemn Un sermn sobre la indulgencia y la gracia y, casi al mismo tiempo, en latn entre el grupo de sabios Resolutiones disputationis de virtute indulgentiarum. Y en estos ataques vehementes contra la indulgencia se percibe tambin ya la nueva doctrina de fe y gracia. En el escrito a Len X l quera or su voz como la de Cristo y, sin embargo, en las Resoluciones explicaba que no le impresionaba en absoluto que le gustara o no al papa. El papa es un hombre como los dems. Ha habido papas a quienes no slo se consintieron errores y vicios sino tambin monstruosidades (monstra). Escucho al papa como papa, es decir cuando se expresa en las leyes de la Iglesia y conforme a las mismas o decide con el concilio, pero no cuando dice lo que le viene en gana.

Todava sostiene en septiembre de 1519, en la dedicatoria del Comentario de la carta a los glatas, amar profundamente no slo a la Iglesia romana sino a toda la Iglesia de Cristo, asegura claramente que este amor le prohbe separarse de Roma, denomina al papa vicario de Cristo. Pero ya el 24 de febrero de 1520, tras la lectura de la edicin de Hutten sobre la Donacin constantiniana de Laurentius Valla, escribe que casi no tiene duda de que el papa sea al anticristo esperado. En este ao se da la ruptura definitiva con Roma.

A partir de ahora el reformador sin duda uno de los mayores creadores de la lengua alemana superando a cualquier representante del grobianismus de su tiempo - habla de otra manera sobre los santos padres, si bien el tono no es en principio nuevo s recuerda con ms viveza la cordialidad con la que los cristianos, los apstoles, los padres de la Iglesia y obispos en la antigedad y en el Nuevo Testamento expresaban su amor al prjimo.

En adelante y hasta el fin de su vida el vicario de Cristo es para Lutero un hombre, que incita a todo lo malo, posedo por el demonio, un blasfemo desesperado y demonio idlatra, obispo del demonio y el demonio mismo, un demonio disfrazado y carnal, incluso la mierda que el demonio cag en la Iglesia. Insulta al papa, todava en 1518 para l la voz de Cristo, llamndole jodido, ladrn, monstruo, rey de los ratones, animal, fiera, dragn y dragn del infierno, bestia de la tierra, le ultraja como monstruo pestilente, saco de larvas maloliente y enfermo, burro, marrano. Los animales caseros desde burro a cerdo estn casi todos representados en su catlogo de insultos (Mhlpfordt) y el de cerdo o marrano en su inventario de insultos resulta muy familiar, la descripcin preferida en la calificacin del enemigo el doctor Eck figura como rincn del puerco (jugando con Eck = rincn, Saueck), el duque Jorge como el puerco de Dresde, los padres conciliares de Constanza son en general cerdos etc.. Lutero denomina no slo al papado, sino tambin a los obispados, cabildos, conventos, escuelas mayores con toda su clereca, frailera, monjera, misas y oficios divinos como sectas del demonio frvolamente condenadas, sobre todo al papado como la bestialidad ms venenosa del demonio supremo y a Roma una morada de dragones, vivienda de todos los espritus impuros, llena de dolos mezquinos, de perjuros, apstatas, sodomitas, priapistas, asesinos, simonacos y de otros horrores inenarrables.

Ya en 1520 l estaba convencido y sera difcil que se equivocara que el papa y los cardenales no creen en nada. Qu le importa al papa la oracin y la palabra de Dios? Tiene que servir a su dios, al demonio. Pero esto no es lo peor... Lo ms indigno de todo es que quiere tener autoridad y poder para imponer leyes y artculos de fe... l brama como poseso e imbuido por el demonio... Y es que el demonio, que ha fundado el papado, es quien habla y hace todo a travs del papa y de la sede romana.

Uno piensa que difcilmente poda insultar ms de lo que haba hecho y sin embargo al final de su vida en el libelo Contra el papado de Roma, instituido por el demonio colma al representante de Cristo de modo muy evanglicamente cristiano con improperios y ms improperios como la cabeza de las iglesias rprobas y de los muchachos ms indignos sobre la tierra, como un vicario del demonio, un enemigo de Dios, un adversario de Cristo y turbador de la Iglesia de Cristo, un maestro de todas las mentiras, de todas las blasfemias e idolatras, un ladrn de la primigenia Iglesia y sisador de iglesias..., un asesino de los reyes y atizador a todo tipo de derramamiento de sangre; un patrn de burdel dueo de todos los burdeles y de todos lo incestos, un anticristo, un hombre del pecado e hijo de la perdicin, un autntico oso-lobo, y anhela de nuevo con toda la pasin evanglica que se debera agarrar al papa, a los cardenales y a toda esa canalla de idolatra y santidad pontificia, arrancarles la lengua y clavarles en el patbulo... .

Nosotros a veces trataremos someramente la pendencia y disputa, que ahora se inicia entre los viejos y nuevos creyentes y que poco a poco va salindose de madre, la ola de polmicas, de misivas, profecas, utopas, panfletos y hojas volantes, pero no analizaremos sino que observaremos desde la distancia la poca de la Reforma que comienza una caracterizacin marcada en 1697 por Veit Ludwig von Seckendorff, dada a conocer por la Deutsche Geschichte im Zeitalter der Reformation (1839/1843) de Ranke. Y menos an observaremos de cerca cronolgicamente la vida del mismo reformador: la carrera de derecho interrumpida bruscamente (fulmen Dei, voz de Dios), el ingreso tras un rayo a su lado- en el convento de agustinos eremitas de Erfurt, el ms riguroso en 1505 de los seis conventos de all; el viaje a Roma, todava sin escndalo en 1510; la ctedra de exgesis bblica (conservada de por vida) en 1512 en Wittenberg.

Lutero seguir todava en los prximos aos siendo un desconocido en el mundo. Tras la disputa de las indulgencias desatada en 1516 comienza en 1518 el proceso romano por sospecha de hereja, tiene lugar tras la Dieta de Augsburgo el interrogatorio (que se abri con el tema de las indulgencias) por el legado cardenal Cayetano, a quien se le confa la causa Lutheri y la negativa a retractarse. Acontece en el verano de 1519 en el Pleissenburg de Leipzig la disputa con Johannes Eck de Ingolstadt, teolgicamente el enemigo ms correoso de Lutero. En 1520 Eck en persona trae de Roma la bula de amenaza de excomunin Exurge Domine con el entrecomillado de 41 Errores Martini Lutheri, que ofenden los odos pos y seducen a los espritus sencillos, y que Lutero (comparado con un jabal salvaje de monte, con una fiera salvaje) la da a conocer con gran efecto publicitario como una falsificacin de Eck y en el mismo ao, el 10 de diciembre, la quema pblicamente en el desolladero de Wittelsberg juntamente con algunos tratados escolsticos, con libros del derecho cannico vigentes en el imperio as como con una docena de escritos de sus contrincantes Eck y Emser. Vaya osada la de este monje sarnoso!, exclam un colega de Lutero del sector de los juristas, como se conoce una especie poco valorada por l, tildada de verdugos y charlatanes, en general de servidores del papa y malos cristianos. Y al da siguiente explica Lutero que no es suficiente la quema de libros, que es necesario quemar al papa, es decir, la Santa Sede.

Tras largo titubeo el 3 de enero de 1521 se produce la excomunin por Len X con la bula Decet Romanum Pontificem, la proscripcin imperial, el edicto de Worms, al regreso de Worms el secuestro simulado por el prncipe elector Federico el Sabio en Watburg, donde Lutero camuflado de el hidalgo Jrg produce su opus propium, su gran obra literaria relativizada con frecuencia por la investigacin moderna, la que le coloca -claro est todava ms su obra de escritos polmicos a la que l mismo contempla como una parte esencial de su obra- como conformador del lenguaje junto a Goethe y Nietzsche, hace la traduccin del Nuevo Testamento al alemn no de la Vulgata latina, usada hasta ahora, sino del griego, como dira en 1527 el duque catlico Georg de Sajonia una traduccin encorchada (verkorter) de Lutero .

Aqu no vamos a discutir (como generalmente) sobre la teologa de Lutero, que como se sabe comienza con su angustia de no satisfacer a Dios, con su bsqueda angustiosa, casi patolgica de un Dios misericordioso, que comienza con el problema cmo l, pecador, puede mostrarse justo ante el tribunal de Dios. Aun cuando conceptos como pecador, Dios, juicio (o las frmulas sola fide, sola gratia, solus Christus) en este contexto (y en general) nos dijeran algo que no concierne a nuestro crculo de temas, todo lo ms conduciran a la demostracin de que all slo se opera con lo desconocido, que all se ensea al mundo y a l mismo, al inmensamente cautivo de su delirio pecaminoso, al a menudo visitado por un demonio, que una X debe ser una U, algo indemostrable, pero que para muchos constituye sin embargo su mayor mrito, el que queda (Tannenberg!).

Naturalmente que tampoco nos preocupa la famosa teora de Lutero de los dos reinos expuesta en 1523 en su escrito De la autoridad mundana, un artificio teolgico tan viejo como burdo (casi demasiado tosco como para seguir nombrndolo), su diferenciar riguroso entre rgimen espiritual y mundano, entre asuntos divinos y temas polticos pero tambin entre otras relaciones de dependencia del cristianismo que se hallan indisolublemente unidas, coordinadas entre s. Estas confrontaciones dualistas mutatis mutandis, es decir situndolas en su tiempo, se dan ya en el Antiguo Testamento, en Pablo, en Agustn, aqu se enmarca la doctrina del medioevo de las dos espadas. Y esta distincin, que no es una separacin, se da tambin en los mbitos del homo interior y el exterior. Y lo mismo en Agustn que en Lutero es fuerte e incondicional pero a la vez invisible e inestable y fluctuante (H. Bornkamm), es decir fantstico para telogos en donde se exige revolotear en su alrededor, un terreno ideal, interpretable de muy distinta manera dependiendo de la circunstancia y oportunidad. Cuando entre los fascistas y no por casualidad encontr acomodo el concepto de la teora de los dos reinos los luteranos alemanes rechazaron, basndose en ella, oponerse a Hitler, sin embargo los cristianos noruegos y daneses su rechazo lo fundamentaron precisamente en la teora de los dos reinos. En USA con ayuda de la teora de los dos reinos se defendi tanto la esclavitud como la lucha por la libertad de la black community, de la comunidad negra.

Lo que a nosotros nos interesa es nicamente el aspecto criminal, es decir el aspecto predominante, capital en la inmundicia sangrienta de la historia sin reduccin alguna. Y aqu nos centramos en cuatro puntos fundamentales, en la satanizacin demaggico-agitadora por parte de Lutero de los campesinos, de los herejes, de las brujas y de los judos. Cada acontecimiento resulta igualmente inhumano y atroz, pero quiz el ms fatal por las consecuencias histricas sea la represin de los ms pobres.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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