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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2017

La muerte de los viejos

Jaime Richart
Rebelin


Desde que Christine Lagarde y el ministro de economa japons pasaron a los anales de la bellaquera histrica de sugerir la muerte a los mayores por razones economicistas, no son pocos los que a edades intermedias insinan que la nica solucin para los graves problemas sociales que presenta el capitalismo salvaje, mimetizado ahora en neoliberalismo econmico, es que los viejos se mueran cuanto antes. En definitiva, desean su muerte...

No se conforman esos y esas canallas con vivir ellos una vida escandalosamente lujosa y blindada. Quieren ms. Quieren mandar y sobre todo generar en el provecto el deseo de morir; deseo ste interno y callado, que es por donde suele empezar el camino de la persona hacia la tumba. Son estas gentes, tan sobresalientes como mal nacidos, chusma trajeada de Dior o de Armani que, desde una posicin de fuerza institucional, llaman fcilmente a cualquiera nazi o comunista para descalificarle polticamente o insultarle, que nos hace a los dems, sobre todo a los mayores, desearles a ellos la muerte y si es atroz mejor.

Les espanta el socialismo real, basndose en los progroms, reacciones de grandes masas de poblacin hartas secularmente de tantsimos abusos cometidos por individuos de la misma ralea que la de los actuales refinados indeseables, entonces acogidos aquellos a la inmunidad que disfrutaban los reyes y su corte, y hoy amparados estos en los de su mismo o parecido pelaje que les votaron...

Lo que puedo decir desde mi edad avanzada es que les odio a fondo y con toda mi alma, y que si de mi dependiese esta actual justicia justiciera que padecemos en Espaa, implacable con los desprotegidos y prcticamente cmplice con los verdaderos individuos antisociales, yo les hara envejecer a marchas forzadas por cualquiera de los muchos procedimientos que los infames buscan a menudo en la ciencia de la perversidad.

El caso es que si hay alguna solucin para la humanidad, algo harto dudoso, sobre todo para las naciones vertebradas en este deplorable sistema socioeconmico que slo contenta a quienes viven opparamente, es precisamente una solucin que pasa por la racionalidad extrema. Racionalidad extrema, en tiempos dramticos por la superpoblacin y por los efectos del cambio climtico, en los que el rigor preciso entre la produccin de bienes bsicos y su distribucin entre la poblacin debiera ser sagrado. Tiempos, por lo dems, en los que en lugar de inducir a morir a los vivos, debiera ser preceptivo evitar en lo posible los proyectos de vida en el vientre de la mujer; sobre todo en tantos casos en los que sta no desea ser madre.

Soluciones, por cierto, slo posibles en un sistema radical que bien pudiera ser un neocomunismo marxista revisado y actualizado en funcin de las hondas transformaciones en la sociedad. Transformaciones que van desde las nuevas tecnologas y toda clase de adelantos materiales, hasta la constatacin de que todos, salvo los irresponsables, pese a vivir en una decadencia palpable hemos alcanzado un alto grado de consciencia de lo mucho que se est jugando la humanida, cada uno en su pas y el propio planeta...

Jaime Richart, Antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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