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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2017

tica y semitica en la jurisprudencia de noticieros
La suprema corte meditica

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin


Estn asesinando en pblico el debido proceso, estn aniquilando el principio de la inocencia, la reserva de la dignidad y la garanta de la privacidad. Estn avasallando los derechos fundamentales y estn produciendo una mezcla monstruosa de persecucin y condena, ilegales e ilegitimas, con premeditacin, alevosa, ventaja y en pblico. Un delito de lesa humanidad cometido con impudicia e impunidad desaforadas. Es el rol actual de los mass media burgueses.

Est desarrollndose una fase aguda (peligrossima para las democracias) de las emboscadas polticas mafiosas, que usan el linchamiento meditico contra todo lo que les presente oposicin o razn crtica. Esta creciendo una fase monstruosa del odio burgus que, desde sus mquinas de guerra ideolgica, expresan la lgica de los empresarios que se aduearon de los gobiernos -y de la totalidad de los medios de comunicacin- para ejercer venganza vil, periodismo de guerra, trfico de calumnias, acusaciones infundadas, falsificacin de imgenes, guerra psicolgica y veredictos espurios dichos con la soltura de los ignorantes a que nos tiene acostumbrados la farndula meditica e informativa oligarcas.

Ser juez, hoy, se vuelve una vergenza agravada. En los casos, excepcionales, de profesionales con mediana conciencia de Justicia Social y defensa de la dignidad humana, debe ser pesadsimo el paisaje de colegas que sucumben a los mandatos de los jefes que los hunden en la servidumbre ms perniciosa e irreparable. Y no son pocos. Se trata de un espectculo pattico en el que una vida de estudio y trabajo se rinden ante el capricho del odio donde sacrifican para siempre nombre, prestigio y conciencia y alguna vez tuvieron. Todo a cambio de centavos.

A las mafias mediticas parece que nada les satisface, que les queda chico el dominio actual sobre gobiernos y gobernantes cocinados en caldos de fraudes y corrupcin estructural. Ya nada los llena. Para los fines del odio burgus los funcionarios, paridos desde los medios, son gerentes doctorados en ineficiencia y, por eso, la burguesa se ve impelida a intervenir directamente en el poder judicial para asegurarse de que lograr cumplir su cometido de linchamiento sin importar qu leyes hubiere que deformar, degenerar o pisotear. Para eso cuentan con payasos letrados hambrientos de banalidad publicitaria, palmaditas en la cabeza y propinas gordas. Y abundan.

No deja de ser llamativa la velocidad acelerada por el odio de la justicia cuando hay casos que se dirimen en las pantallas televisivas. Contrario a la tradicin ineficiente de jueces y leguleyos, capaces de demorar eternamente juicios de personas pobres o trmites simples cuando hay tufo de fama meditica se convierten en sagaces tratadistas de la jurisprudencia con velocmetro ultrasnico. Son rapiditos para popularizar el uso de la justicia como herramienta de la venganza burguesa. Son permisivos voluntaristas cuando se trata de filtrar imgenes y expedientes que ensucien la dignidad y la vida misma de las personas victimadas. Son la barbarie lenguaraz cuando se trata de suprimir el derecho a la privacidad, el debido proceso y la presuncin de inocencia para que reine en su esplendor la obscenidad de la sentencia y la condena dictada en las pantallas (y sus adlteres) por los tiempos televisivos y la premura del odio oligarca.

Un juez, suponemos sin ingenuidades idealistas, debe proteger a las personas que estn a expensas de sus procesos y veredictos. Incluso en los casos de flagrancia, un juez debe ver por la precisin conceptual y tcnica de la sancin, debe ser celosos del escrutinio de los hechos, de la tipificacin del delito y de la axiologa indispensable del veredicto para que se constituya en fortaleza moral de la comunidad y de ninguna manera en escarnio o injusticia. Uno supone, sin ser un bobo til, que debe primar el rigor de la tica encarnada en en el trabajo arduo y complejo de un juez y de sus equipos, que faltar a ese rigor es lastimar a las vctimas y ser injusto tambin con los culpables. Eso no repara el dao ni resarce a la sociedad de los daos hipotticos.

Ha costado mucho a la humanidad construir mrgenes de confianza sobre la Justicia y sobre sus expertos. Ha costado mucho en un mundo donde reina la anarqua de la impunidad amasada por la clase dominante contra la clase trabajadora. Ha costado mucho desarrollar una cultura de la Justicia y mucho tambin hacerla clara y hacerla rpida. Incluso con todos sus fracasos reales y concretos, con la injusticia errtica y corrupta del sistema judicial en sociedades divididas en clases, con la injusticia lacerante en la demora de los trmites y de los juicios, con la injusticia consustancial a un sistema de castigos que no reparan con puntualidad ni velocidad los daos a las vctimas con todo eso, el muy poco prestigio que ha logrado la justicia del sistema imperante, se va a la basura gracias a la estupidez poltica de las jauras neoliberales dispuestas a destruirlo todo para saciar su avaricia y usura. Y hay jueces que lo permiten, lo celebran y los ejecutan.

Ms que nunca sta es la hora de los pueblos. Es la hora en que se debe analizar de fondo todo aquello que viene ocurrindonos, a escala mundial y a escala regional, por la metstasis del neoliberalismo infectando su putrefaccin en todas las escalas de la vida en sociedad y de la vida en lo particular. Con el paso del tiempo se hace ms urgente la creacin de fiscalas populares especializadas en delitos comunicacionales. Fiscalas populares capaces de iniciar una corriente crtica del maridaje mafioso que viene destruyendo los ltimos reductos de justicia, y sus nociones ms fundamentales, que pudieren quedar en la estructura judicial del capitalismo.

Es un delito exhibir a personas en transito de procesos judiciales, por ms que genere mucho rating. Es un delito exhibir a personas heridas o fallecidas para satisfacer morbos mediticos patolgicos. Es un delito emitir juicios mas media sobre la inocencia o la culpabilidad antes o durante el debido proceso. Es un delito acusar a cualquier persona saltndose la presuncin de inocencia y saltndose las evidencias con su respectiva diversidad de enfoques y valoraciones ticas, jurdicas, polticas y sociolgicas. Es un delito destruir el prestigio y el buen nombre de las personas sin asumir el responsabilidad social alguna y convirtiendo el drama de otros en negocio de odios y revancha de clase. Es un delito usar los medios concesionados por los pueblos para atacar a los pueblos en sus bases culturales y jurdicas ms preciadas y es un delito obrar con alevosa propagandista para beneficiar los intereses de una secta gobernante. Como, por ejemplo, hicieron con Frida-Sofa, nia mexicana inexistente bajo los escombros donde nunca estuvo. Ni una palabra de los jueces, por ahora.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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