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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2017

El kibutz que vende armas para control de disturbios a criminales de guerra

Eitay Mack
972mag

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Durante dcadas el kibutz Beit Alfa ha vendido vehculos antidisturbios a regmenes despticos como el Chile de Pinochet y el Burundi de Nkunrunziza.

La polica arroja un lquido azul a manifestantes ultraortodoxos durante una protesta contra el arresto de un desertor de su comunidad del ejrcito israel, Jerusaln, 23 de marzo de 2017. (Oren Ziv / Activestills.org)

La semana pasada cientos de manifestantes ultraortodoxos bloquearon la entrada a Jerusaln para protestar por el arresto de estudiantes de seminarios considerados "desertores" por el ejrcito porque se negaron a ser reclutados. La polica israel envi vehculos especiales antidisturbios que rociaron con agua coloreada a los manifestantes. Las imgenes del agua azul fosforescente salpicadas sobre los manifestantes religiosos vestidos de blanco y negro aparecieron en los medios israeles, principalmente debido al colorido contraste. Estos vehculos de control de disturbios, producidos por el kibutz Beit Alfa, que pertenece al movimiento sionista socialista Hashomer Hatzair, se han vendido a regmenes despticos durante dcadas. El agua coloreada ayuda a marcar a los manifestantes, por lo que es fcil arrestarlos incluso despus de que abandonen la escena.

Hashomer Hatzair y Pinochet

Lily Traubmann, Tamara Santos Traubmann y Daniel Silberman, sobrevivientes del rgimen de Pinochet en Chile cuyos seres queridos fueron secuestrados y desaparecidos, presentaron una solicitud de desclasificacin de informacin, solicitando al Estado que revele sus vnculos con el rgimen de Pinochet. Se adjunt a su peticin una declaracin jurada del ciudadano israel Eitan Kalinsky.

En 1989 Eitan y su esposa fueron enviados por la Agencia Juda para ensear en una escuela juda en Santiago, la capital de Chile. Era el ocaso de la brutal dictadura de Pinochet, responsable del asesinato y la desaparicin de 3.200 personas y de la tortura de 40.000 personas, perpetrada con algunos de los mtodos ms crueles de la era moderna.

Durante su estancia en Chile, Eitan y su esposa asistieron a 10 manifestaciones contra la dictadura y en apoyo de la democracia. En su declaracin jurada, Eitan dice lo siguiente:

Durante una de las protestas en Santiago hubo vehculos con caones de agua de colores, el color del agua cambiaba cada pocos minutos, por ejemplo, un verde muy fuerte. El enviado de Hashomer Hatzair me dijo: "Mira, dice 'Hakibbutz Haartzi, Hashomer Hatzair'". Todos sabamos que estaba hecho en el kibutz Beit Alfa. El agua coloreada empuj a la gente hacia atrs con una fuerza intensa y un escaparate colaps. Yo era un enviado del Estado de Israel y no poda criticar al Estado, as que me guard mi dolor.

Fueron padres de izquierda quienes se volvieron hacia nosotros y preguntaron cmo Israel poda apoyar a Pinochet. No pronunci una sola palabra mala sobre Israel, pero en casa grit contra las paredes. La manifestacin con los caones de agua fue dura. Los manifestantes no se rindieron fcilmente. Se retiraron solo debido a los caones de agua. Otros me dijeron que en las protestas cerca de las universidades, en la ciudad ms antigua, hubo incluso un mayor uso de caones de agua. Los vi solo esa vez, en la protesta que marc el golpe [de 1973] en septiembre de 1989.

Segn el informe de la comisin del Gobierno chileno para la investigacin de los crmenes del rgimen de Pinochet, en 1989, 19 ciudadanos, mujeres y hombres fueron asesinados o desaparecieron en Santiago. El final de la dcada de 1980 fue un momento crtico en Chile. El mundo entero contuvo la respiracin para ver si Pinochet permitira la transicin a la democracia. El alcance de la represin disminuy en comparacin con los aos anteriores y masas de personas protestaron en todo Chile en apoyo de la democracia. Pero las fuerzas de seguridad de Pinochet siguieron torturando, desapareciendo y asesinando a civiles que participaron en las protestas, especialmente a aquellos reconocidos como lderes o prominentes defensores de la transicin democrtica.

Beit Alfa en Burundi

Segn Amnista Internacional, los vehculos antidisturbios fabricados en la fbrica de Beit Alfa Technologies tambin se han utilizado en Burundi desde el comienzo de una crisis poltica en abril de 2015, debido a la extensin no constitucional del mandato del presidente Nkurunziza. El sitio web del kibbutz se jacta de la visita del Ministro del Interior de Burundi a la fbrica que produce los vehculos antidisturbios en junio de 2013. Al parecer los vehculos fueron entregados a Burundi a principios de 2015.

En los ltimos dos aos la ONU y la comunidad internacional han estado en alerta por genocidio en Burundi. La Unin Europea ha congelado toda la ayuda al Gobierno del pas. Graves violaciones de los derechos humanos han tenido lugar all, los manifestantes han sido asesinados en manifestaciones o en sus hogares; los cuerpos, incluidos los demenores, fueron encontrados muertos a tiros y esposados, a veces incluso mutilados; activistas de los derechos humanos y periodistas han sido asesinados y desaparecidos. El Gobierno y la oposicin llevan a cabo actos de venganza en barrios asociados con el lado rival. Se han producido enfrentamientos espordicos en todo el pas, especialmente en la capital de Bujumbura. Algunos detenidos han sido llevados a centros de detencin secretos, incluidos los hogares del presidente y el ministro de Seguridad Interior. Funcionarios de seguridad del pas han admitido haber preparado listas de asesinatos con los nombres de integrantes de la oposicin y miembros de las fuerzas de seguridad cuestionados por el rgimen.

Informes de las Naciones Unidas de septiembre de 2016 y de agosto de 2017 indican que la violencia en Burundi puede considerarse crmenes de lesa humanidad. Segn expertos de la ONU, las fuerzas de seguridad del Gobierno han usado fuerza excesiva, como por ejemplo el uso de fuego real contra los manifestantes, incluidos los que intentan abandonar la escena y atacar a los manifestantes despus de que las manifestaciones se hayan dispersado. Tambin se revel que la "unidad especial antidisturbios" de la polica ha convertido su sede en Bujumbura en un centro de tortura.

Las mujeres y los hombres detenidos por participar en protestas, o por sospecha de haberlo hecho, son sometidos a crueles mtodos de tortura que incluyen atar pesas a los testculos de los detenidos; aplastar los dedos de las manos y los pies con un tornillo de banco; encarcelamiento en un contenedor cerrado; encarcelamiento con el cadver de un pariente; sentarse forzado sobre cido, fragmentos de vidrio o uas; violacin en grupo, incluso en presencia de nios, metiendo las manos y objetos en los genitales de mujeres y nias; inyeccin de toxinas en los testculos y otras partes del cuerpo; apualar con cuchillo o machete; apualar los senos de las mujeres; electrocucin; quemaduras con soplete; cubrir los cuerpos de los detenidos con barro; atar las manos de los detenidos a sus espaldas por largos perodos de tiempo; la humillacin y el uso de expresiones denigratorias, incluyendo insultos tnicos; meter los dedos en los ojos de los detenidos y colgar a los detenidos de las piernas.

El rgimen de Burundi incluso ha vertido su violencia en nios. En mayo de 2016, despus de que unos pocos estudiantes de secundaria escribieran en fotos del presidente, cientos de estudiantes fueron expulsados. Las fuerzas de seguridad de Burundi detuvieron a unos 60 estudiantes y la polica se hizo cargo de 16 escuelas.