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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2017

Una presa etope puede reducir drsticamente el flujo del Nilo y aumentar la sequa y la temperatura en Egipto
El ro de la discordia

Michele Dunne y Katherine Pollock
Carnegie Middle East Centre

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Cuando los expertos tcnicos egipcios llegaron a Etiopa el 17 de octubre para empezar las negociaciones con sus homlogos acerca del impacto que se prev tenga la Gran Presa del Renacimiento Etope (GERD, por sus siglas en ingls) se encontraron con una desagradable novedad. Los miembros del Consejo de Ministros de la Iniciativa de la Cuenca del Nilo, al que Egipto h vuelto tras boicotearlo desde 2010, acababan elegir al ministro etope del Agua Seleshe Bekele para sustituir a su homlogo ugands en la presidencia del grupo para el prximo ao.

De hecho, es probable que en el ao 2018 aumenten las tensiones entre Egipto y Etiopa acerca del agua, unas tensiones que duran ya una dcada. Parece posible una crisis del agua en Egipto puesto que Etiopa empieza los preparativos para llenar la presa, cuya construccin est a punto determinar, y Sudn planea utilizar ms flujo del ro. Esta crisis no solo viene a sumarse a los importantes problemas internos que padece Egipto (una economa que se tambalea, violaciones generalizadas de los derechos humanos, un presidente impopular que se enfrenta a su reeleccin), sino que tambin abre la posibilidad de un conflicto en el Cuerno de frica.

Egipto es uno de los pases del mundo ms pobres en agua y ms dependientes de ella. El Nilo le proporciona casi la totalidad de su agua dulce. El ndice de dependencia (esto es, el porcentaje de fuentes de agua renovable que se originan fuera de las fronteras del pas) de Egipto es del 97 %. Aproximadamente un 85 % del agua que fluye a Egipto proviene del agua de lluvia cada en las zonas montaosas de Etiopa. Sin embargo, a pesar de ser un pas pobre en agua que tiene una poblacin de casi 100 millones de habitantes en rpido crecimiento y de que se espera que traspase el umbral de escasez absoluta de agua para 2030, Egipto ha demostrado con sus prcticas del uso del agua estar muy poco concienciado del problema. Utiliza aproximadamente un 86 % de su agua dulce para la agricultura, en general por medio de anticuados mtodos de riego a base de inundaciones (lo contrario del mtodo del goteo) en los que se produce una abundante prdida de agua debido a la evaporacin.

Una vez que se termine la presa, que ser la mayor presa hidroelctrica de frica, el gobierno etope prev que se tardar entre 5 y 6 aos en llenarla, aunque algunos expertos egipcios han afirmado que para garantizar las estabilidad del aprovisionamiento de agua en su pas la presa se debera llenar ms lentamente, en entre 12 y 18 aos. Un estudio elaborado por la Sociedad Geolgica de Estados Unidos prev que si se llena en 57 aos el agua del Nilo que fluya a Egipto se reducir un 25 %, lo que supone no solo un drstico recorte del agua disponible para el consumo sino tambin de una tercera parte de la electricidad generada por la Presa de Asuan.

El gobierno egipcio no ingnora estos retos inminentes aunque es indudable que la inestabilidad poltica que sufre el pas desde 2011 ha entorpecido la eficacia de la diplomacia y de sus competencias en el mbito del desarrollo. Sucesivos gobiernos egipcios tanto bajo los derrocados presidentes Hosni Mubarak y Mohammed Morsi como bajo el actual presidente Abdel Fattah al-Sisi han tratado durante unas 15 sesiones diplomticas desde 2010 de persuadir a Etiopa de que acate un tratado firmado durante la era colonial que concede a Egipto to 55.500 millones de metros cbicos anuales de agua del Nilo y a Sudn 18.500 millones. Etiopa y otras naciones situadas aguas arriba del Nilo siempre han cuestionado la legitimidad de este acuerdo en el que ellas no participaron y que no contempla sus necesidades de agua. En el marco de la Iniciativa de la Cuenca del Nilo (NBI, por sus siglas en ingls), Etiopa, Ruanda, Tanzania, Uganda y Burundi firmaron un Acuerdo Marco de Cooperacin (AMC) en 2010 con el objetivo de promover una gestin integrada, el desarrollo sostenible y un uso armonioso de los recursos acuferos de la cuenca. Egipto y Sudn no firmaron el acuerdo, en parte debido a que permita a los pases situados aguas arriba construir presas y almacenar agua. Despus de firmar el AMC Egipto congel su adhesin tanto a la NBI como sus proyectos tcnicos en el Nilo. Un ao despus Etiopa empez a construir la GERD. Aunque Egipto, Etiopa y Sudn firmaron un acuerdo de cooperacin en 2015 por el momento no ha dado demasiados frutos.

Egipto sufri recientemente un grave revs diplomtico cuando Sudn, su vecino del sur que tradicionalmente est bajo el influjo de El Cairo, cambi de bando. Sudn se ha alineado con Etiopa tras valorar que la GERD podra aumentar su potencial agrcola (con la ayuda de amplias inversiones de Arabia Saud y los Emiratos rabes Unidos, que estn deseando mejorar su seguridad alimentaria), y tambin tras firmar un acuerdo para comprar electricidad a Etiopa. Egipto se ha vuelto hacia Sudn del Sur como nuevo socio y [el presidente egipcio] Sisi ha recibido al presidente de Sudn del Sur en El Cairo. Egipto tambin ha apoyado el proyecto del Canal de Jonglei que desviara agua de Sudn del Sur a Egipto.

Al mismo tiempo Egipto ha buscado aliados en el mbito internacional para ayudar a resolver la crisis de la GERD. En agosto, por ejemplo, Egipto y Alemania anunciaron un acuerdo de cooperacin y abordaron la disputa por las aguas del Nilo. Alemania ha mantenido su cooperacin para el desarrollo con Egipto por valor de 1.700 millones de euros y centrada en el agua entre otras cuestiones.

Pero a pesar de la atencin que algunos de los donantes prestan al cada vez ms obvio problema del agua de Egipto, por el momento parece que los proyectos de desarrollo para mejorar el uso del agua (encontrar una solucin racional a este problema) no tienen ni la envergadura ni estn lo suficientemente centrados para abordar el hecho de que se pueda perder hasta una cuarta parte del agua dulce renovable del pas. Existen proyectos de tratamiento de aguas y de desalinizacin, pero la mayora de ellos estn destinados a zonas urbanas o industriales, en particular los proyectos de megaconstrucciones que son la especialidad del ejrcito egipcio, como la nueva capital administrativa que se va a construir al este de El Cairo. Estos monumentos en el desierto no solo son poco eficientes en trminos de recursos como el agua sino que desvan capital y atencin de necesidades ms acuciantes: actualizar las prcticas agrcolas para ahorrar agua.

Ante la proximidad de una importante disminucin del flujo del Nilo para la que Egipto est mal preparada existen informes no confirmados pero inquietantes de que se va a recurrir a la presin que ejerce la cuestin de la seguridad para conseguir lo que por el momento no han logrado ni la diplomacia ni el desarrollo. Los rumores de una base militar egipcia en Eritrea as como el supuesto apoyo egipcio a los rebeldes etopes apuntan a una tensin cada vez mayor en la zona. Aunque hasta ahora Egipto ha recurrido a la diplomacia puede estar preparando otras opciones de refuerzo ms extremas para presionar a Etiopa y atraer la atencin internacional en caso de que fracasen sus esfuerzos.

Michele Dunne es directora del Programa de Oriente Prximo del Carnegie Institute. Es experta en los cambios polticos y econmicos de los pases rabes, en particular Egipto, y de la poltica estadounidense en Oriente Prximo.

Katherine Pollock es investigadora del Programa de Oriente Prximo del Carnegie Institute.

Fuente: http://carnegie-mec.org/diwan/73491

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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