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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2017

Entrevista a Maydi Bayona, profesora de la Facultad de Filosofa e Historia de la Universidad de La Habana
El feminismo negro visto desde la perspectiva de una filsofa intercultural

Pedro Alexander Cubas Hernndez
Prensa Comunitaria


Pedro Cubas (PC): Cmo fueron sus inicios o primeros acercamientos a las temticas que emanan de los estudios de gnero, de la mujer y de los feminismos?

Maydi Bayona (MB): Pienso que cada proceso de iniciacin irrumpido tiene que ver con informaciones e instrumentos necesitados por [email protected], para acometer nuestra misin de vida. Todo comienzo es la bsqueda de datos, conocimientos y habilidades para transitar el largo y complejo camino de aciertos, desaciertos e integraciones de mundos y saberes.

Acercarme a los estudios de gnero, de mujeres, de las diversas expresiones de feminismo, me llev a comprender que para enfrentar los tipos de discriminaciones abiertas y encubiertas que acontecen en nuestra cotidianidad, no pueden enfrentarse slo desde las viseras, la catarsis, la denuncia en un mundo marcado por la racionalidad como recurso de emancipacin. Se hace necesaria una estrategia que encuentra sus recursos en el conocimiento profundo y en la crtica de los paradigmas patriarcales y etnocentristas que fundamentan las bases epistmicas de la historia, la filosofa, la teologa, la antropologa, la economa, la sociologa, las ciencias de la educacin, jurdicas, de la comunicacin y a las propias ciencias naturales. No obstante, es vlido apuntar que gnero, desde los estudios decoloniales latinoamericanos y caribeos, es una categora en debate entre las tericas feministas; por ser considerada una categora etnocentrista que slo aborda las formas de relaciones entre hombres y mujeres de la cultura occidental.

No obstante a ello, es un instrumento terico importante que unido a las diversas expresiones de las teoras feministas, en especial la que nos ocupa, el Feminismo Negro, permite comprender los niveles de relaciones y conflictividades de las prcticas humanas; lo que en este ejercicio hermenutico, implica la incorporacin de la diferencia y de los componentes tnicos, clasistas, econmicos, regionales, etarios, socioculturales, etctera, para comprender la causalidad de los complejos procesos de vidas de las mujeres y hombres, en particular, enalteciendo los mundos de mujeres.

Es importante significar que gnero es una categora gestada, por las luchas femeninas, al corpus de la poltica internacional y las ciencias sociales, referido a marcar las diferencias sociales y culturales entre lo femenino y lo masculino. Relativiz los significados de ser mujer y ser hombre a partir de la distincin sexo/gnero. Asimismo desde sus funciones sociales exigi un conjunto de derechos que compartimos con los hombres. Reclam, de igual modo, un grupo de derechos que es atributivo de las mujeres, en funcin de destruir la condicin de mujeres objetos, condicionada desde las lgicas patriarcales.

Introducirme en estos caminos, me hizo reflexionar acerca de los endebles instrumentos de defensa y legitimacin de nuestras identidades plurales a todos los niveles de relaciones e instruccin, que van desde la naturalizacin de la condicin genrica, el masculino del lenguajes, los pobres conocimientos sobre nuestras identidades originarias, la divisin sexista-clasista-racial del trabajo y la normalizacin de la epistmica occidental como lo clsico y verdadero, estigmatizando los otros epistemes bajo el velo mtico y alternativo; limitando la pluralidad de voces, saberes, de cuerpos sent-pensantes a los presupuestos de las culturas patriarcales occidentales y coloniales y sus correspondientes mundos de opresiones y segregacionista.

La visin articulada de la categora gnero con aristas de las diversas expresiones feministas, en especial, el Feminismo Negro, el comunitario indgena, y el decolonial latinoamericano y caribeo fue, para m, una invitacin a indagar en ese infinito mundo de pluralidades humanas, culturales y epistmicas que me habitan en el plano ms personal con altos compromisos sociales. En tanto soy una mujer negra, cubana, afro, caribea, asitica e hispnica, partiendo de los componentes que conforman mi base gentica y cultural, con un alto compromiso con la defensa de la dignidad humana.

El indagar en estos temas que nos ocupan, sirvi para concientizar e hilvanar en principios, lo antes expuesto, con el compromiso de sanar nuestros cuerpo-mentes-espritus, e incluso invocar la sanacin de las generaciones ancestrales, que se guardan en las memorias de nuestros cuerpos. Sanar, rectificar el presente para garantizar los cambios y equilibrios del futuro. Puede ser esta la modesta huella que dejemos como partes de un todo. Porque como bien enarbola la Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario, mujeres en defensa del territorio cuerpo-tierra, nacida en Guatemala y con mujeres de todo el continente latinoamericano y caribeo: Sanando t, sano yo. Sanado yo, sano la memoria y el futuro de nuestros cuerpos oprimidos fsica y mentalmente. Sanamos arropndonos colectivamente y en solidaridad.

Asimismo, acercarme a los estudios de gnero y del Feminismo Negro, con la perspectiva del feminismo comunitario: En defensa del territorio-cuerpo-tierra, abri una puerta que condujo a parte del ncleo de mi existencia. Ello me llev a tomar conciencia de los efectos de la globalidad y de sus estilos hegemnicos de vida. Un hecho muy triste, no slo para lamentarse de l, sino como objeto de lucha para sumarse a las acciones por subvertir estos.

Por ejemplo: el recurso de identidad personal, o sea, el derecho a tu nombre y a tu identidad verdadera. Duele cuando te nombran Garca, Morales, Torres, Bayona, Castyeira, y en tu condicin de ser [email protected], descendientes directos de [email protected] slo te remitan a estados de dominacin y sojuzgamientos. Eres la materialidad de la identidades suplantadas del deber ser, la materialidad de la colonialidad del ser que te convierte en el no ser de tu legtima identidad desconocida, o como dira Fanon, estas situado en la zona del no ser. No siendo estas las nicas razones para estar situado en esta zona.

Esta situacin se hace doblemente fuerte y discriminatoria cuando pensamos en el proceso de la maternidad. Es en el cuerpo de las mujeres donde se materializa este misterio de la vida, y son los padres los que determinan la trascendencia de una identidad legitimadora, con el nombramiento de su apellido, en primera instancia, de la identidad primaria y permanente. Resultado de expresiones sociales normativas que determinan a la tradicin como un prejuicio de autoridad, que define a los procesos y valores culturales, pre-establecido por el mundo de los hombres.

Nuestros cuerpos femeninos devienen en objeto, y no en ese cuerpo vivo y bendecido, conectado directamente con el corazn de la tierra-tero-luna-corazn del cielo. Las visiones patriarcales te desmiembran de un derecho a nombrar el fruto de nuestros vientres. En la esclavitud fue aun peor, para las mujeres africanas y su descendencia, cuando ese fruto nacido sali generalmente como mercanca al mundo y sin ninguna posibilidad de derecho a un nombre, ni reclamo sobre este. Es un fenmeno que responde a las lgicas del llamado capitalismo patriarcal racialmente estructurado como explican Ku-Kum Bhavnani y Margaret Coulson (2004) y a la divisin sexo-racial del trabajo.

En el plano de las identidades legitimadoras, donde las cuestiones de gnero quedan incluidas, me gustara profundizar en el enfoque intercultural, en aras de dialogar con las esencias de las culturas africanas, asiticas, caribea, cubana y latinoamericana, al mismo nivel que las ibricas, en tanto, fuentes nutrientes directas de mi existencia y potenciadoras de mi ncleo. Esta perspectiva necesariamente me ha conducido a ahondar en sus complejidades, encontrndome en este corpus identitario, incorporando a este enfoque, adems, los notables y complejos conflictos entre sexo/gnero, clase y raza. Asimismo, al observar las dinmicas de relaciones pre-establecidas por las instituciones, herederas de valores coloniales y neocoloniales, que en su afn de emancipacin, no escapan de reproducir e invisibilizar formas de opresiones y discriminaciones.

Ello ha condicionado socialmente rupturas con determinados presupuestos categricos que niegan, limitan, fragmentan a nuestras existencias femeninas; re-funcionalizando patrones de conductas auto-excluyentes como comportamientos naturales, sin conciencia crtica de la auto-negacin misma que practicamos como persona humana. Cuando lo que necesitamos es focalizarnos hacia un locus de enunciacin diverso y fecundo, que nos legitima como sujeta de derechos.

La in-visibilizacin del locus de enunciacin diverso y fecundo ha sido la estrategia civilizatoria de occidente en aras de limitar, confundir y fragmentar, por generaciones, nuestra condicin humana, coartando las formas de participacin, menoscabando todas las otras perspectivas epistemolgicas y de concepcin del mundo.

Entender esta dimensin como presupuesto tico, me ha hecho recolocarme, ante todo, en la defensa de la dignidad humana, ms all de nomenclaturas y clasificaciones por clase, edad, tnico-racial, gnero o por lo que se quiera. Comprender la complejidad de los procesos enmarcados en sus locus de enunciacin tambin me han llevado moralmente a indagar acerca de las races ticas, culturales, sociopolticas, histricas y geogrficas de m y nuestras existencias multiculturales, dotada de reservas de humanidad. Son estas las premisas en las que desde un inicio condicionaron mi acercamiento a los estudios de gnero, de las mujeres y el feminismo desde una perspectiva intercultural y desde la equidad.

Reflexionando sobre esta pregunta, y re-leyendo episodios de mi vida y mi ambiente familiar, me ha hecho pensar en las causas que me llevaron por estos senderos. En lnea directa con mi madre en nuestras largas conversaciones desde pequea, ella me comparta sus tristes experiencias socioculturales como mujer, negra, humilde, instruida y elegante en la bsqueda de trabajo y sus sueos rotos por resistirse al acoso sexual. Con esos antecedentes, juntas edificamos un proyecto de vida para m, cargado de sacrificios, dedicacin, tenacidad, entrega en defensa de una vida digna y de derechos. Que aunque asegurado por la existencia del proceso revolucionario cubano, por una parte; tambin nos nutramos espiritualmente en los principios de las memorias de las luchas de [email protected] [email protected] por lograr la independencia de Cuba con [email protected] y para [email protected] las futuras generaciones, que hoy constituimos.

En esta bsqueda un momento importante lo marco en el ao 1997, con la asignatura de Antropologa en mi tercer semestre de la Licenciatura de Filosofa en la Universidad de La Habana. Recuerdo que tena la orientacin de un trabajo de campo sobre la cinematografa cubana. En la etapa de diagnstico comenc mis indagaciones dirigiendo la mirada hacia el tratamiento que se les daban a las mujeres en el cine cubano. Mltiples fueron las muestras analizadas por sugerencias de especialistas en la materia: Cecilia, Retrato de Teresa, Luca, Madagascar, La ltima Cena, Memorias del Subdesarrollo, entre otras.

La observacin de estas obras me hizo caer en cuenta que exista un grupo de mujeres, hasta cierto punto invisibilizado y estigmatizado en esos grandes clsicos. Cules son las condicionantes que provocaba esta constante? Mltiples son las causales que condicionan este fenmeno. En ese momento una respuesta la encontr en la categora de modo de apropiacin de la realidad, aportada por Carlos Marx. Sin embargo, aunque esta categora contribua a la reflexin del fenmeno me era limitada, lo cierto es que existe un patrn de medida que presupone un deber ser, legitimado por los valores ticos, estticos, polticos y culturales de Europa. La ideologa colonial se estableci como norma del status quomoldeando nuestras subjetividades a su imagen y semejanza. La representacin desmedida de objetualidad de las mujeres negras, en estos filmes, me confront en mi condicin de mujer negra, provinciana, de familia humilde, formndose como una intelectual.

La repeticin de patrones secundarios para crear ambientes marginales en las locaciones de determinados planos fotogrficos, como protagonistas del complejo mundo plantacionista de la esclavitud, donde el irrespeto a la condicin humana, la objetualidad, la ignorancia, el dolor, la servidumbre y los cuerpos violentados, fueron una constante. Las pocas veces en las que fueron protagonistas, en realidad no lo eran, slo daban un servicio, porque en realidad la verdadera protagonista eran la marginalidad, el estatus social a lo que debera estar confinadas y la religin africana, presentadas con sus mejores velos de prejuicios y estigmatizadas de igual forma que sus representantes. Exista alguna intencionalidad en este patrn representacional?

Esta situacin me colocaba en el primer ao de la carrera cuando una de las profesoras, para alentarnos, nos deca: No entiendo para qu tantas mujeres filsofas. En la historia de la filosofa nada han aportado las mujeres Por cmo me trataba comprend, que desde sus normativas, y si por dems eras mujer negra, no haba esperanzas para la Filosofa. Lo interesante es que ella legitimaba los ecos de una cultura clasista, patriarcal y etnocentrista. Ella estaba convencida que ese era el ser del deber ser. Siendo este el mismo patrn que media en las subjetividades materializadas en las producciones audiovisuales de cine y televisin antes mencionadas y no superadas.

Por este tiempo, la Facultad de Filosofa e Historia abra un captulo en la Universidad de La Habana: los estudios de Gnero e Historias de Mujeres, un curso optativo impartido por el Doctor en Ciencias Histricas Julio Csar Gonzlez Pags. Participaron unos 10 o 12 estudiantes de lo ms selecto de las carreras de historia y sociologa. Para gran parte de [email protected] profesionales de la filosofa en Cuba, hasta hoy, dichos temas no han sido, penosamente, una problemtica de importancia.

PC: Cundo comenz su inters por estudiar e investigar especficamente el Feminismo Negro?

MB: Fue en el ao 2003, en el Departamento Investigaciones Ecumnicas (DEI), de Costa Rica. Fue un curso impartido por la Doctora Silvia Regina de Lima Silva (brasilea), que se titulaba Feminismo negro. Para m fue un descubrimiento, pues ella indagaba en la races del fundamentalismo teolgico colonial.

Recuerdo que en esa semana dorm muy poco meditando acerca de las reflexiones que la profesora haca en el aula acerca del concepto de interseccionalidad, definido como la interdependencia existentes entre sexismo, clases sociales, racismo y opresin; unidades objetivas necesarias para el anlisis de la situacin de las mujeres negras. Las que se derivan como formas legtimas establecidas que afectan el modo de vida y las historias de las mujeres negras en los procesos colonialistas, globalizados y contemporneos en el mbito de las estructuras de las relaciones sociales de produccin, en las divisin social e internacional del trabajo. Asimismo, puntualizaba sobre otro elemento de ese ncleo: la teologa fundamentalista colonial, y su sentido mesinico.

Pensaba sobre las diversas y contradictorias reacciones que se derivaban. Recuerdo que trabajamos mucho el pensamiento ecumnico brasileo y feminista negro de Brasil, lderes en ese momento y en estas cuestiones en Amrica Latina. Conoc de la militancia, acciones y aportaciones de Luiza Helena de Bairros, Lila Gonzlez, Sueli Carneiro y de la propia profesora, entre otras.

Yo en el ao 1998 haba hecho un trabajo sobre la esclavitud y la representacin de la mujer negra. Pero era beber de hiptesis que nacan de interpretaciones crticas de la historia e interpretando historias de vidas de mujeres y familiares negras. Pero descubrir el Feminismo Negro desde las lricas y poticas mujeristas, vientristas, interseccionalista, de conocimientos, empoderamientos, etctera, propuestas por estas mujeres: Angela Davis, Alice Walker, bell hooks, Kimberl Williams Crenshaw, Patricia Hill Collins, Afua Cooper, Rebecca Walker, Betty Ruth Lozano Lerma, Ochy Curiel, Wendy Patricia Maswell, y su impronta, fue una revelacin.

En el 2016 estuve en Hait, donde pude conocer a Angela Davis, y una vez ms su discurso fue estremecedor, alrededor de este y otros temas de urgencia en la sociedades globales, modernas y contemporneas. Slo que estos discursos, como muchos otros, necesita salir a la calle y llenarse de gente, calar la conciencia crtica. Quedarse en los odos de las lites, no es justo. Y es eso lo que habitualmente pasa.

PC: Qu conocimientos tiene usted sobre la historia del Feminismo Negro o de las mujeres negras en Cuba; y cul es la importancia de esos saberes en la actualidad cubana?

MB: La lucha de las mujeres negras en Cuba encuentra sus principales referentes en las mujeres esclavizadas que de mltiples maneras llevaron la resistencia y la defensa a su existencia y valores identitarios, desde el espacio de cocina con la culinaria, la oralidad, su religiosidad, el cimarronaje y hasta la manigua, como el ejemplo de Carlota Lucum, en 1843, en Matanzas. Otro emblemtico ejemplo se encuentra en Mariana Grajales, Madre de la Patria, designada as por Jos Mart; ratificada en reiteradas ocasiones por Ral Castro; y limitada slo a Madre de los Maceos. Ella no slo don sus fuerzas e ideales, sino tambin a sus [email protected] al servicio por la independencia de Cuba. Una vez, en 1878, desde Jamaica, junto a sus hijas y nueras, crea clubes patriticos con el objetivo de continuar apoyando la gesta emancipadora cubana. Ser que la resistencia a asumirla como Madre de la Patria responde a patrones racistas marcados por la colonialidad y a rezagos patriarcales que forman parte de los cimientos de nuestra identidad? Nuestra Patria multicultural y mestiza tiene reconocido un indiscutible Padre de la Patria: Carlos Manuel de Cspedes; pero no as, una madre; aunque criterios de autoridad como nuestro Jos Mart, lo haya expresado en el siglo XIX y en el XXI, con conviccin lo reitere nuestro presidente Ral Castro Ruz, es acaso eso posible?

Ejemplos como este nos dicen que en Cuba se dio, en la dcada del 60 del siglo XX, una gran Revolucin en el mundo de las mujeres cubanas; pero a mi parecer, no se tena conciencia de gnero. Muchas personas an no tienen una idea clara de lo que significa la categora gnero y una casi total idea errada y prejuiciada del feminismo. Asimismo, hubo altos desconocimientos de sus tipologas e historias.

Pienso que muchos de los grupos de trabajo y de mujeres que llevan una lucha en defensa de la mujer y sus derechos, lo hacen empricamente o desde un superficial acercamiento a los temas. Por mltiples causas, no siempre se hace un buen manejo de la complejidad de la teora de gnero y de todas las tendencias feministas. Muchas veces reproducen estereotipos y re-funcionalizan el sexismo, y otros valores patriarcales entre grupos de mujeres y diversos. Por otra parte, no siempre se hacer un uso adecuado del instrumento que estas teoras les proporcionan.

Con ello no niego el trabajo de organizaciones, activistas e instituciones nacionales e internacionales, gubernamentales y ONG en la Isla. Slo afirmo que es insuficiente. Y que los logros que han alcanzado las mujeres cubanas en el orden social no son proporcionales a la conciencia de gnero alcanzada.

Pienso que hay que continuar trabajando duro en la recuperacin de las memorias de mujeres invisibilizadas en nuestra historia, en particular de las mujeres negras y sus improntas en el siglo XIX y XX cubano. El conocimiento de estas cuestiones en las generaciones de hombres y mujeres cubanas en la actualidad, y en particular en el caso de las mujeres negras, contribuye a reconfigurar nuestros centros humillados, sojuzgados histricamente.

Es la invitacin a caminar en la bsqueda de nuestro propio ser, ese que las ideologas coloniales han intentado ubicar en el fondo del pozo y que no siempre se deja ver en la superficie. Con la Revolucin cubana de 1959 y con la creacin, en 1960, de la Federacin de Mujeres Cubanas (FMC), se abri un marco de oportunidades sociales para [email protected], slo que unido a sus programas de justicia social, equidad y la impronta humanista y revolucionarias, que la define. Sin embargo, quedan efectos del sesgo de valores heredados de la ideologa colonial, que estn en los modos de apropiacin de la realidad de los sujetos/as. Esto se expresa en el comportamiento y se re-funcionaliza en las dinmicas sociales, como parte de las contradicciones que la misma sociedad genera en su seno; ms all de las voluntades polticas. Y, cmo dejar de ser patriarcal o dejar de ser racista?

Las imgenes televisivas representan, de forma abierta o subliminar, a la esclavitud y a la mala suerte que, en consecuencia, heredaste como nico patrimonio; aunque las lgicas sociales de nuestro proyecto revolucionario garanticen otras posibilidades para nuestras existencias y dignificacin de nuestras vidas.

Dentro de los principales exponentes del Feminismo Negro cubano, en la contemporaneidad, encontramos, en el campo de la investigacin, a: Ins Mara Martiatu Terry, Leyda Oquendo Barrios, Daisy Rubiera Castillo, Norma Guillard Limonta, Digna Castaeda Fuertes, Lourdes Serrano Peralta, Magdalena Mazn Hernndez, Yulexis Almeida Junco, Olida Hevia Lanier, Zuleica Romay, Belkis Rojas, entre otras. En el arte: Belkis Ayn (en la plstica), Gloria Rolando (en el cine), Georgina Herrera (en la poesa), Ftima Patterson (en el teatro santiaguero y caribeo). En cuanto a proyectos sociales, me gustara mencionar la labor de Cuba en la Articulacin Regional de Afrodescendientes (ARA).

Pienso que es significativo el libro Afrocubanas, coordinado por Daisy Rubiera e Ins Mara Martiatu. Ese texto brinda mltiples aristas del significado de ser mujer negra y desarrolla nuestros presupuestos de Feminismo Negro. De igual modo es de destacar las tertulias organizadas por Daisy, Yulexis y Oilda. Desde mi modesto punto de vista, el espacio se caracteriza por ser profundo en sus anlisis, intercultural, interreligioso e interdisciplinario de creacin, en despertar y visibilizar el universo simblico de opresiones a las que son sometidas las mujeres; as como llamar la atencin sobre sus potencialidades. Ha brindado capacitacin sobre diversos temas, siempre reflexionando acerca de la situacin de la mujer, en general, y de las mujeres negras, en particular. El espacio es un ejemplo de cmo el feminismo puede ser un verdadero movimiento de emancipacin.

En cuanto a la capacitacin puntualizar a la sociloga Yulexis Almeida Junco, quien lleva un sostenido trabajo en esa direccin, particularmente en la socializacin de la impronta del Feminismo Negro. La profesora desarrolla cursos optativos en la Universidad de La Habana y en otros espacios acadmicos y comunitarios. Asimismo, los proyectos sociales de FLACSO-Cuba de la Universidad de La Habana.

Una mencin especial para nuestra cineasta Gloria Rolando, exponente del Feminismo Negro cubano. Desde el discurso cinematogrfico, y el ejemplo consecuente de su propia vida, ha dejado obras maestras, que recogen la impronta ancestral, el mundo de opresiones y de prejuicios a los que hemos sido sometidas las mujeres y las culturas africanas y caribeas. Ella expone los rostros humanos, las esencias y complejidades culturales que las habitan, tanto en sus subjetividades como en los espacios de enunciacin, siempre desde un universo plural. Ella aborda, desde la indagacin seria, fragmentos de la historia de Cuba no recogidos. Como bien ella plantea, los investigo y visibilizo, no por ser mujer negra, sino por ser cubana. Obras como: Oggn un eterno presente (1991), Los hijos de Baragu (1996), Los ojos del arcoris (1997), Rembarque (2014), Conversando con mi abuela (2016), son muestra de ello. En la bsqueda de su propia historia nos revela un mundo muchas veces desconocido, sutilezas naturalizadas donde toman cuerpo la opresin, la segregacin, el dolor, la nostalgia y el aporte de fenmenos sociales, como las migraciones. En sus obras recupera lo autntico de las manifestaciones que adopta la condicin de sujeta/o histrica/o en la nacin cubana. Lo que tributa a un fortalecimento de identidades liberadoras.

Pienso que en Cuba, en los espacios institucionales, culturales y acadmicos, se debe continuar sistematizando el trabajo de sensibilizacin, libre de prejuicios, hacia estudio de las teoras feministas como instrumentos necesario para educar y trabajar el perfeccionamiento de polticas pblicas por el mantenimiento de la equidad social. Que ello no slo constituya un asunto de las lites que se ocupan en estos temas. Insisto, debe concientizarse desde la base, porque cuando llega verticalmente como poltica, se pierde su sentido emancipatorio y de defensa de la dignidad y derechos de las mujeres.

Por ejemplo, aun no se comprende la necesidad de la perspectiva de gnero en el lenguaje. Aunque mucho se ha escrito sobre el tema, se defiende un lenguaje puramente patriarcal. No obstante a ello, la educacin y los medios de comunicacin, as como sus productos culturales, desempean un papel importante en ir desmitificando estas lgicas sexistas y discriminatorias, de la que a veces no se tiene conciencia, porque tampoco se tiene conciencia del valor y significado de la diversidad como patrimonio para nuestro espacio.

PC: Cules son las contribuciones tericas y metodolgicas fundamentales del Feminismo Negro que, en su opinin, coadyuvan a una comprensin real de la situacin de las mujeres negras en el contexto en que usted vive, estudia y trabaja actualmente?

MB: Para responder a esta pregunta se requiere acercarse a los rasgos generales que definen al Feminismo Negro, del resto. En este sentido, Yulexis Almeida identifica un grupo de caractersticas, que me gustara tomar como referencias para dejar bien definido de que hemos estado hablando hasta ahora.

Marca sus inicios en los aos 60 y 70 del siglo XX en Estados Unidos y Gran Bretaa. Se focaliza en el anlisis del origen de la opresin de las mujeres, la divisin sexual del trabajo y el trabajo domstico. Profundiza en la lucha anti-colonialista contra el racismo, la desigualdad de clase y las prcticas patriarcales. El concepto de mujer negra se convirti en una identidad poltica estratgica. La reformulacin de la separacin de espacios pblico y privado (a partir del eslogan lo personal es poltico). El estudio de la vida cotidiana. Se reivindica enrgicamente la despenalizacin del aborto. Se publican, crean y se usan anticonceptivos como un derecho de las mujeres sobre sus cuerpos. Se produce la descentralizacin, diversificacin de la masculinidad hegemnica. Critica el carcter racista y clasista que no reconoce a la mujer negra, y la ve como fuerza de trabajo y ser mal remunerada.

Una vez definido debo plantear, en segundo lugar, que no obstante a todos estos aportes que definen al Feminismo Negro, penosamente, en mi espacio acadmico ms inmediato, estos estudios no son prioridad. No esta modalidad del feminismo, ni ninguna otra. Existen aislados estudios sobre el pensamiento filosfico de mujeres muy puntuales. No se ha fraguado la conciencia del valor que tributan al campo de la filosofa, los estudios de gnero y feminismo, aun existiendo feministas marxistas. Sin embargo, algunas acciones en el rea de postgrado se estn desarrollando en relacin a los estudios de gnero y el Feminismo Negro, decolonial, comunitario, por quien les habla. No pasa as en el rea de los estudios sociolgicos, quienes son la vanguardia en estos temas.

En tercer lugar, apelando al plano personal, como filsofa, desde estudiante ya me haba introducido en estas imprescindibles redes para comprender la complejidad y totalidad de las dinmicas y comportamientos del/la sujeto/a social. Y para poder entender mejor desde mi lugar de enunciacin el verdadero significado del cosmos de la polis griega y otras formas del cosmos ms apegadas a mi existencia. Para ello los estudios decoloniales me aportaron mucho, sobre todo en poder articular lgicamente a la categora de gnero y raza en el sistema de relaciones sociales de produccin. Las que en el espacio colonial americano y caribeo adoptan un significativo valor epistemolgico y cultural.

En un cuarto momento de la respuesta me gustara poner en dilogo principios provenientes de la cosmovisin del feminismo comunitario y en entrevista con la psicloga social guatemalteca Lorena Cabnal, el Feminismo Negro y decolonial como mensajes para concientizar sobre la complejidad que habita en ser mujeres y sus conexiones con las dimensiones fsico, mental, espiritual y lo comunitario. En pensar en nuestra primera casa, nuestros cuerpos y en su plataforma en la que habitamos colectivamente, la tierra. Acerca de estos referentes y sus significados reflexionemos.

En la voz de Lorena Cabnal, como lideresa espiritual, desde el feminismo comunitario apunta: Es necesario que las mujeres: conozcan y concienticen que en el cuerpo tenemos un mapa. Hay una memoria corporal, espiritual, ancestral de nuestros teros que condiciona nuestros tiempos presentes. Es imprescindible interiorizar que existe una razn de los cuerpos y una necesidad de energizarse en las cuatro dimensiones: fsico, mental, espiritual y lo colectivo comunitario.

Concientizar que el cuerpo femenino no slo son cuerpos-placer, cuerpos-gestantes. Son adems, cuerpos conectados por un hilo csmico y sincronizado con la luna y los astros. De este hecho nacieron los primeros calendarios lunares hasta el siglo XIII, cuando el poder eclesistico y patriarcal impuso el calendario Gregoriano por encima de los calendarios lunares.

En cuanto a esa histrica relacin ser humano- naturaleza, que determina el contenido de la produccin, sera interesante que supiesen que en la antigedad los vientres de las mujeres, la Luna y la Tierra, tenan una comunicacin directa. Las mujeres saban cuando plantar la semilla, tanto en su territorio cuerpo, como en el territorio tierra, razn por la que eran consideradas por el sistema patriarcal como brujas, hechiceras y amenazas.

Por eso se hace indispensable asumir el acto del sangrado como algo hermoso y su tiempo como una posibilidad de viajar hacia nuestros mundos interiores. La menstruacin hay que naturalizarla en nuestra psiquis como generadora de energas hermosas, vitales y sanadoras. Vivir la posibilidad de tenerla como una manera legtima de florecer, ser libres y sentir. Hacer conciencia el hecho de que las opresiones vividas por las mujeres, a travs de los tiempos sobre sus cuerpos, constituye una de las causas de la desincronizacin con la Luna, los astros y sus hilos astrolgicos y, por tanto, de los perodos menstruales y sus dolencias. Interiorizar que la desarmonizacin de los cuerpos de las mujeres con la Luna es la causa del sistema opresor patriarcal que sufren las mujeres.

Estos son algunos de los principios del feminismo comunitario de las mujeres indgenas de Guatemala. Ellos, indiscutiblemente, confrontan nuestras vidas de mujeres e invita a pensar y activar estos complementos dormidos, silenciados y estigmatizados. Ello, a su vez, nos conecta con otros elementos a tener en cuenta para nuestras vidas como legado de las mltiples comunidades de mujeres afro-latinas-caribeas, quienes han salvaguardado el legado de las cosmogonas, cosmovisiones y espiritualidades africanas, lo que reafirma la tenencia de un patrimonio tangible e intangible que se estableci como tronco cultural legtimo en el diverso y denso bosque del continente americano.

Es este ltimo, uno de los conflictos que enfrentan las mujeres afro-latinas-caribeas. Dicho problema se ubica entre las dos orillas del Atlntico: los archipilagos caribeos y las orillas americanas baadas por las aguas del Ocano Atlntico. Cuando pensamos fsica y literalmente en el territorio cuerpotierra, nuestras ancestras africanas perdieron sus tierras natales y, con ello, su libertad. Slo con la muerte a travs de sus espritus volveran a su lugar de origen en estado de libertad. Ese fue un principio de vida de [email protected] [email protected] en estas tierras. Como alternativa de supervivencia se fueron adaptando y modificando estos lares. Fueron troncos culturales muy fuertes que lograron fructificar y hacerse perdurables. Estos son memorias histricas que sostienen los principios del Feminismo Negro y decolonial, respectivamente.

Se hace imprescindible concientizar que Amrica Latina y el Caribe, para las generaciones posteriores, dej de ser el espacio de acogida para convertirse en un espacio originario. Entonces, cmo explicar que aun hoy, en pleno siglo XXI, luego de cinco siglos de haber llegado nuestros primeros ancestros y haber procreado a sus descendencias, todava la condicin de inferioridad y el racismo colonial y natal haga estragos sobre el cuestionamiento de si los descendientes de las/os africanas/os son, o no son, originarias/os.

Sobre los cuerposmentes femeninos negros, an pesan las incomprensiones del ser o no ser originario como una causa ms para la exclusin. Razn por la cual, lo originario se legitima como una condicin poltica incuestionable para los nativos del continente; pero, al mismo tiempo, posee un carcter excluyente. Este ltimo ha sido muy bien manejado por el sistema capitalista neoliberal que utiliza las diferencias tnicas, raciales, culturales y residenciales para usurpar territorios y lo ms autntico de nuestras culturas y espiritualidades.

En estas polmicas entre ser-no ser-pertenecer ha constituido en el mundo de las mujeres afro-descendientes un recurso de resistencia y mediacin intercultural. Los saberes ancestrales han sido elemento comn tanto para las mujeres afro-descendientes como para las indgenas. Estos han condicionado y hasta determinado las concepciones de sus metodologas, cimentadas en el complejo y misterioso mundo de las espiritualidades; la bsqueda de la libertad, que en dilogo con los modos de hacer contemporneos implementan estrategias de lucha frente a las injerencias del capital y las concepciones patriarcales en no pocos grupos que han concientizado su condicin y misin.

PC: En qu medida usted podra contribuir, desde la prctica, a enriquecer las discusiones tericas y cotidianas sobre Feminismo Negro en el contexto de la lucha por los derechos, la visibilizacin y el empoderamiento de las mujeres negras?

MB: En este sentido, me identifico como una agente intercultural, entre las sabiduras ancestrales que nos habitan y las sabiduras institucionalizadas por la geopoltica del conocimiento etnocentrista de occidente. Experimento el desarrollo de un lenguaje que se re-significa y democratiza todo el tiempo, como consecuencia de una toma de conciencia crtica de mi ser y sus yo plurales, integrados en mi condicin de mujer y de persona. La cuestin no es solo poltica, es tambin existencial; aunque ha sido la prctica consolidada del modo de apropiacin de la realidad occidental institucionalizado y legislado en polticas fragmentarias y prejuiciosas, por ms de 500 aos, las que han limitado los lenguajes, las conciencias; dividiendo y excluyendo por sus marcas genricas, clasista, tnico-racial, etaria, geopoltica, etctera.

Las observaciones analticas en mis investigaciones y maneras de ensear desde la perspectiva de gnero me llevan a tener en cuenta, en mis reflexiones y modos de hacer, a las interrelaciones de los locus de enunciacin en el que existimos y en el que hemos sido educados. Y es desde ac que desarrollo esta reflexin. No puedo escapar de la historia, aunque no por ello tengo que ser vctima, ni objeto de ella. Este presupuesto me llev a comprender una de las funciones de los estudios de gnero y feminismo, pues me hizo caer en cuenta de la responsabilidad, que en tanto mujer cubana, negra y profesional posee con la salvaguardia y renacimiento de los valores de nuestra Ancestralidad. Recuperando desde ello a sus hacedoras, que nos hacen sentirnos personas y pertenecientes de un lugar y mltiples culturas. Recuperar el orgullo y la dignidad de ser mujer afro-latina-caribea.

En mis escritos, charlas entre [email protected], docencias de postgrado de Gnero, Comunicacin y Decolonialidad, he experimentado unas metodologas otras, preocupadas no por la trasmisin de conocimiento, sino por la sensibilizacin de la conciencia a partir de legitimar a la dignidad humana, como un derecho de vida y de respeto a la diferencia. Elementos estos, que le desconocieron a una parte importante de mis [email protected], en particular a los [email protected] y sus descendientes; pero tambin pienso que no es desconociendo la humanidad de los otros que legitimaremos la nuestra. Con ello gano una comprensin otra de un problema tico-cultural que defiende la esencia de la diversidad humana.

Por otra parte, la experiencia interdisciplinaria entre filosofa, antropologa y esttica (como salida a mis investigaciones), ha sido transversalizada por las teoras de gnero, del Feminismo Negro y del feminismo comunitario latinoamericano. Ello ha contribuido a la comprensin de las tipologas que puede adoptar el [email protected] y su negacin en su corporalidad y extensin.

Ahora me encuentro trabajando en el concepto clave intercultural, la paradoja de la emancipacin y los prejuicios como crculo hermenutico. Herramienta epistmica y sociopoltica para develar problemticas, que ante los presupuestos tradicionales de la lucha de clases, se quedan fuera de contexto e invisibilizados. Tales como: la recuperacin de las memorias histricas de las abuelas y abuelos (amerindios, africanos, asiticos y caribeos); las que han sido silenciadas junto a sus corpus antropolgico y filosfico, unos ms que otros. Introducir transversalmente las contribuciones de las teoras de gnero y feministas, en estas problemticas filosficas que acontecen en nuestra sociedad, me ha servido para comprender la diferencia y la necesidad de rehacer el mapa de la historia de nuestras races y a recuperar, entender y respetar el patrimonio heredado, en especial el relacionado con el mundo de las mujeres y la re-evaluacin de su lugar en el mundo.

Fuente: http://www.prensacomunitaria.org/el-feminismo-negro-visto-desde-la-perspectiva-de-una-filosofa-intercultural-entrevista-a-maydi-bayona/



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