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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2017

El encaje imposible de la Catalunya independiente en la Unin Europea

Wolfgang Streeck
El Salto

Los autonomistas regionales, no slo en Catalunya sino tambin, por ejemplo, en Escocia, creen a veces que, habiendo ganado la soberana, ellos deberan y podran convertirse en Estados miembros de la UE. Esto slo muestra que malinterpretan de forma fundamental lo que es la UE.


Europa est mirando a Espaa estos das. Se separar el pas, el Estado espaol? Poca gente se siente capaz de formarse un punto de vista sobre quin tiene razn y quin no, y cul sera una solucin si es que hubiera alguna. Desde una perspectiva desde fuera, uno est tentado a sealar que apenas ningn estado-nacin moderno, en Europa o en otro sitio, es homogneo tnica o lingsticamente, y ninguno fue conformado sin conflicto, a menudo violento.

Una de las razones por las que el sistema de estados de Europa occidental ha sido comparativamente estable desde el final de la II Guerra Mundial es que sus gobiernos han aprendido, a travs de una experiencia amarga, lo que se puede llamar el arte del federalismo: de la descentralizacin del poder y la delegacin del gobierno, haciendo innecesario que las fronteras de los Estados y las naciones sean coincidentes.

El federalismo, no obstante, no es fcil. Presenta grandes exigencias a la integridad del gobierno nacional y a la sabidura de aquellos con poder sobre la constitucin nacional. El centro debe ser digno de confianza, lo que entre otras cosas significa que no puede ser considerado como favorable a una comunidad tnica concreta. Desde una perspectiva socialista, debe haber tambin suficiente espacio para la experimentacin local con instituciones localmente adaptadas y receptivas capaces de aumentar la democracia y contener el capitalismo.

Al menos tan importante es la constitucin fiscal de un pas: cunta solidaridad deben las regiones ms fuertes a las ms dbiles y al pas como un todo. La mayor parte de la gente est dispuesta a compartir pero deben confiar en que su contribucin no es desaprovechada o absorbida por la corrupcin.

 

Algunos ejemplos pueden ser tiles. Suiza tiene probablemente la experiencia ms amplia con el federalismo: con autonoma regional y local por un lado y moderacin del gobierno central as como integridad y profesionalidad por otro. Italia negoci tras la guerra un tratado con Austria sobre un estatus especial de autonoma para Tirol del Sur que para muchos es un modelo tanto para la pacificacin domstica como internacional. Pero al dar a Alto Adigio prerrogativas denegadas a otras regiones, causa mucha insatisfaccin poltica, especialmente desde que al rea le est yendo mejor econmicamente que a muchas otras partes del pas.

De hecho, el separatismo regional es fuerte hoy en Italia, siendo una de las razones el sumidero de recursos nacionales en el Mezzogiorno y su condicin econmica deprimente y aparentemente inalterable.

Blgica, por su parte, ya son dos pases de facto, habiendo superado el conflicto tnico potencialmente perjudicial mediante una descentralizacin muy profunda a tres regiones en dcadas de reforma institucional continua.

Respecto al Reino Unido de Gran Bretaa e Irlanda del Norte, la delegacin ha estado en la agenda desde los aos 70 pero siempre se ha atascado. Una de las cuestiones que resultaron ser intratables fue si Inglaterra, como parte principal y dominante del pas, debera tener su propia asamblea regional, como Escocia y Gales. Esto sac a relucir el espinoso asunto de cul sera entonces el rol del Parlamento de Westminster y la monarqua.

 

En el caso espaol, a veces se sugiere que la UE debera mediar entre Catalunya y Madrid. Pero la UE es un artilugio de sus estados miembros y firmemente controlado por ellos (siendo ellos los Amos de los Tratados). Si estn de acuerdo en algo, es en que esto debe permanecer as. Esto significa que la UE estar al 100% del lado del Estado-nacin espaol, aunque slo fuera porque algo que parezca una victoria del separatismo cataln desencadenara inmediatamente similares demandas en otros pases, no slo en Italia sino tambin, lo cual es importante, en Francia.

Los autonomistas regionales, no slo en Catalunya sino tambin, por ejemplo, en Escocia, creen a veces que, habiendo ganado la soberana, ellos deberan y podran convertirse en Estados miembros de la UE. Esto slo muestra que malinterpretan de forma fundamental lo que es la UE.

No slo no consiguen darse cuenta de su naturaleza como un crtel de estados-nacin miembros, que nunca admitir en su club a una regin convertida en estado contra la voluntad del Estado del que se ha separado. Tambin ven a la UE como un imperio de la libertad, un rgimen internacional que ofrece cooperacin pacfica, de abajo arriba, entre pases asociados, o como una federacin muy suave de soberanas independientes de facto.

En realidad la UE es, como todo el mundo debera y podra saber, una candidata a sper Estado centralizado, dedicada a imponer mercados libres, competencia global, una divisa fuerte y reformas estructurales neoliberales a sus pases miembros. Llevar a cabo la difcil lucha por la soberana nacional y despus, habindola ganado, entregrsela a Bruselas, simplemente no tiene sentido, y menos todava si encima, como los nacionalistas escoceses, se adoptara el euro.

La UE de la que los autonomistas regionales de Europa esperan apoyo y a la que esperan unirse como Estados-nacin soberanos no es la UE real sino un pas de los sueos, uno que no slo no existe an, sino que nunca existir, ciertamente no mientras las ilusiones sobre su verdadera naturaleza no se desvanezcan radicalmente.

Wolfgang Streeck es Director emrito del Max Planck Institute for the Study of Societies


Fuente: http://www.elsaltodiario.com/carta-desde-europa/el-encaje-imposible-de-la-catalunya-independiente-en-la-union-europea


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