Portada :: Opinin :: 2017, cien aos de la revolucin rusa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2017

La tesis de Juan Vicente Martnez
Desfetichizar la revolucin rusa para la revolucin comunista en el S. XXI

Miguel ngel Adame Cern
Rebelin


La emancipacin de la clase obrera, ser obra de la propia clase obrera

Karl Marx


Los comunistas no constituyen un partido que dirige al proletariado, sino un partido que le ayuda [o mejor, diramos nosotros, que lo apoya y lo compaa] para autodirigirse.

Fernando Claudin


El mayor triunfo de la burguesa del siglo XX es haber hecho creer por doquier que lo que haba en Rusia era socialismo, cuando en realidad la contrarrevolucin haba triunfado y se desarrollaba el capitalismo.

Grupo Comunista Internacionalista


Y no porque toda esa experiencia revolucionaria que mostr el proletariado europeo en particular el ruso y el alemn haya sido insuficiente, y finalmente derrotada, se llegue a la falsa conclusin, de que histricamente se ha demostrado que el proletariado no puede constituirse como sujeto revolucionario comunista. Sino ms bien, se ha tratado de un largo proceso histrico de construccin, en donde el proletariado ha dado seales en varios momentos (las revoluciones europeas de 1848-1849), la comuna de Pars de 1871, la revolucin rusa de 1917, la guerra civil espaola de 1936-1939, el mayo francs de 1968, etc.) de su potencial actuar anticapitalista [y socialista-comunista]


La coartada ideolgico-poltica

La masificacin propagandstica de la afirmacin de que la revolucin rusa fue una revolucin proletario-socialista fue una de las armas ideolgicas ms poderosas en el siglo XX por parte del Estado estalinista burgus que se hizo pasar por sovitico para aquietar conciencias, y contener y decepcionar procesos de concientizacin revolucionaria comunista (Lehning). Igualmente fue un arma ideolgica y poltica fetichizadora y manipuladora que usaron los partidos estalinistas contra los movimientos proletarios y de la cual tambin se valieron los Estados burgueses imperialistas opuestos al Estado estalinista para acrecentar la competencia y para reprimir organizaciones y movimientos proletarios y populares. Es decir, como dice Jorge Veraza, utilizando esa coartada histrica como uno de los ejes importantes, la ideologa y la poltica burguesa subordinaron una buena parte del marxismo del siglo XX. As, por ejemplo, todos los desmanes autoritarios y sanguinarios del Estado estalinista en la URSS, se atribuyeron al marxismo-leninismo, al comunismo o a los comunistas, igualmente cuando el muro de Berln fue demolido por el propio pueblo alemn en noviembre de 1981 y luego cuando la URSS desapareci en 1991, se propagandiz que el socialismo cay porque es un rgimen inhumano y por tanto no apto para el desarrollo humano y para la libertad, etctera.

Y en todo esto tuvieron harta responsabilidad no slo Stalin y su aparato burocrtico nomenanklaturista de capitalismo de Estado en la URSS, sino todos los partidos y militantes autonominados comunistas que se subordinaron, asumieron y se vanagloriaron a el/del stalinismo, que fue presentado falsamente como marxismo-leninismo. Teniendo como bandera la aceptacin de la tesis de Jos Stalin de que el Estado sovitico (que en realidad no era sovitico sino burgus, o ms claramente burgus sui generis pues no estaba basado inicialmente en un capitalismo de propiedad privada personal sino en uno de propiedad burocrtico-estatal) estaba instaurando el socialismo en un solo pas.

Presentacin del balance de las interpretaciones

La tesis del militante comunista y profesor universitario de la UNAM, Juan Vicente Martnez Bautista (muy influida por los desarrollos de los profesores Jorge Veraza y Andrs Barreda), en una de sus partes nodales acerca de la Crtica a los fundamentos polticos de la revolucin rusa y de la naturaleza del Estado sovitico, fundamenta y documenta desarrollando los planteamientos originales de Marx y Engels, que la revolucin rusa no fue una revolucin proletaria socialista, sino una revolucin burguesa que se configur de manera fetichizada (p. 196) y que este develamiento precisamente sirve a los procesos y sujetos revolucionarios socialistas y comunistas del siglo XXI para desfetichizarla y avanzar en empujar una verdadera revolucin socialista-comunista, teniendo en cuenta todas las condiciones de posibilidad necesarias y suficientes para su realizacin.

Juan Vicente Martnez Bautista hace un balance de las diferentes interpretaciones clsicas, durante la primera mitad del siglo XX, sobre la revolucin rusa y sobre la construccin del Estado sovitico. Para hacer esto se basa en las posturas de los autores, que son representantes de diferentes tendencias polticas. Podemos agruparlos por sus coincidencias o semejanzas para fines de esta polmica (aunque tienen matices importantes en este tema y diferencias en otros temas) de la siguiente manera: 1) Los socialdemcratas europeos y rusos. 2) Los bolcheviques y otros revolucionarios marxistas europeos afines. 3) Los consejistas alemanes y holandeses (principalmente) y los anarquistas (aqu los incluyo, aunque Juan Vicente no los menciona).

  1. Aqu tenemos a Karl Kautsky (socialdemcrata austraco) y a los mencheviques rusos que desde el conservadurismo (porque se conformaron con aceptar el nacionalismo y no impulsaron procesos revolucionarios contra la guerra) convergen en su anlisis de que Rusia era un pas atrasado econmicamente por el magro desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas en el enorme territorio ruso, por tanto no estara madura para una revolucin proletaria socialista y para la implantacin de la dictadura revolucionaria del proletariado, as, en este pas bsicamente de economa campesina slo sera vlida y viable una revolucin burguesa que tendra que ser dirigida por la burguesa liberal. En donde la socialdemocracia tendra que apoyar dicha revolucin, y, a la vez constituirse como oposicin socialista que defendiera los intereses de la clase obrera frente a la burguesa. Ante los hechos de que el partido bolchevique rebautizado como Partido comunista se afianz en el poder de Estado concluyeron que la revolucin rusa fue una revolucin democrtico-burguesa y la construccin del Estado fue capitalista, pues ambas cumplieron las tareas de destruir el absolutismo zarista, abolir la nobleza feudal y crear una constitucin poltica y un aparato estatal administrativo que aseguraron, polticamente, el cumplimiento de las medidas burguesas liberales.

  2. Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburg, creyeron que la guerra mundial creaba condiciones para la revolucin proletario-socialista y que la revolucin rusa impulsara las revoluciones proletarias en la Europa occidental, lo cual garantizara que la revolucin rusa fuera reforzada y completada hacia su carcter socialista. Amparados en la teora del imperialismo como fase superior del capitalismo, plantearon que estaban a la orden del da las revoluciones proletarias en Europa occidental, principalmente en Alemania, Holanda, Austria, Francia, y que en Rusia, aunque fuera un pas atrasado con inmensa mayora campesina y poca clase obrera, poda llevarse a cabo la toma de poder encabezada por el proletariado bajo la alianza obrero campesina, que instaurara una dictadura del proletariado que tendra como misin desarrollar inicialmente las tareas democrtico-burguesas y posteriormente las tareas socialistas, pero para llevar a cabo este trnsito revolucionario era condicin indispensable conectarse con las revoluciones obreras europeas pues en dichos pases contaban las condiciones materiales y tecnolgicas (fuerzas productivas tcnicas) para impulsar y consolidar no slo un Estado obrero sino una confederacin de estados obreros. Particularmente Len Trotsky plante que esto tendra que ser as pues la burguesa rusa era incapaz de llevar a cabo las tareas democrtico-burguesas y el proletariado entonces las hara inicialmente para en un proceso de revolucin permanente desarrollar las acciones socialistas propiamente dichas. As pues, en general, la revolucin rusa haba sido una revolucin proletaria y el Estado obrero supuestamente construido apuntaba al socialismo.

Rosa Luxemburg hizo algunas crticas a la forma en que los bolcheviques llevaron a cabo las primeras medidas desde el gobierno, pero dio la bienvenida a la toma del poder bolchevique basndose inicialmente en los soviets y acept reconocer su carcter supuestamente proletario, aunque su mantenimiento dependa de la revolucin obrera europea.

Inicialmente Jos Stalin como miembro del partido bolchevique comulg con las ideas bsicas de esta perspectiva, pero a partir de que l se apoder del control del gobierno a travs de presidir el partido bolchevique eliminando a sus opositores, y de que las revoluciones sociales europeas no se dieron, pues los intentos revolucionarios proletarios fueron derrotados, promulg y decret que se poda establecer el socialismo en Rusia sin necesidad de la inmediata ayuda de las revoluciones europeas; creo la teologa del socialismo en un solo pas.

  1. Aqu tenemos a Helmut Wagner y Arthur Lehning. Wagner y los consejistas alemanes y holandeses sealaron igualmente que por su contenido y su forma se trat de una revolucin burguesa que destruy la estructura econmica del imperio zarista, por su forma poltica organizativa fue de corte jacobina en contra de la burguesa, y dirigida por la intelectualidad revolucionaria pequeoburguesa (partido bolchevique) y apoyada por el campesinado pobre y el proletariado ruso; y finalmente dicho partido domin sobre ambas clases. Por ese carcter jacobino burgus de la revolucin rusa, los consejistas alemanes y holandeses, se negaron a reconocer y aplicar la tctica y la estrategia bolchevique para la realizacin de la revolucin socialista en la Europa occidental y central. Por su parte el anarquista A. Lehning plante que la revolucin rusa fue una revolucin donde participaron los soviets para que triunfara, pero que stos fueron reprimidos brutalmente cuando varios de los ms importantes, tanto obreros (Kronstand) como campesinos (Makhnonismo) pidieron participar libremente, de esta forma el aparato estatal bolchevique se vali inmediatamente del terror contra todas las corrientes revolucionarias no bolcheviques (incluidas las anarquistas y anarcosindicalistas) y contra los otros partidos socialistas, por lo que la dictadura del proletariado fue en realidad una dictadura del aparato estatal y ms concretamente del partido. Se trat, en suma, de una dictadura terrorista burguesa en manos del comunismo estatal bolchevique.

La postura histrica crtica de Juan Vicente Martinez y Jorge Veraza sobre la revolucin rusa

El profesor marxista Juan Vicente Martnez Bautista sobre la base de sus anlisis histricos de los procesos y las posturas de los autores citados (con soporte de una amplia bibliografa ad hoc) y perspectiva conceptual crtica en sus planteamientos, se adhiere, en general, a la perspectiva de los consejistas marxistas alemanes y holandeses. Pero su fundamento est en la obra de Karl Marx y Friedrich Engels, en este caso en sus planteamientos que claramente sealaron que la dictadura revolucionaria del proletariado sera una dictadura de la clase obrera en su conjunto como medio de autoliberarse como clase y liberar el conjunto de las relaciones inhumanas burguesas, y no como sucedi en la revolucin rusa, la de un partido que como el de los bolcheviques deca ser la representacin y la vanguardia del proletariado y que acab gobernando con sus ministros y apoderndose el aparato del Estado, desplazando, desnaturalizando y reprimiendo a los soviets de obreros, campesinos y soldados.

Se trat, pues de que un partido dirigido por intelectuales pequeoburgueses revolucionarios y jacobinos que utiliz a los soviets en su carcter insurreccional y luego los someti a sus propios dictados, por tanto ese gobierno no se bas ni fue de soviets en su carcter de rganos democrticos y autogestivos de poder poltico y social, stos fueron sometidos y menguados (incluso combatidos-reprimidos con las armas). As, la revolucin rusa fue una revolucin de carcter burgus que instaur un capitalismo de Estado con un gobierno burgus bonapartista dictatorial encabezado por un Bonaparte dictador que invent al marxismo-leninismo como dogma y con todo ello quedaron fetichizadas tanto la revolucin de octubre que se present como revolucin proletaria, como el gobierno estalinista, hacindose pasar ste (aparencialmente) como Estado obrero que construa el socialismo (esto siguiendo supuestamente los lineamientos de Marx, Engels y tambin los de Lenin, pues a Trotsky se le excluy).

O como lo dice con mayor profundidad Jorge Veraza, se trat de un formidable simulacro epocal dentro de la historia del desarrollo capitalista, constituyndose la revolucin rusa y su epigona como resultados estructurales (igual que las guerras mundiales y otras revoluciones como la China) de su contradictoria procesualidad histrica.

Juan Vicente Martnez abunda su argumentacin en su Tesis al plantear la importancia de las condiciones objetivas y subjetivas, subraya que en la coyuntura e 1917-21 con la primera guerra mundial y con el desarrollo del capitalismo no haba las condiciones suficientes y maduras ni en Europa ni menos en Rusia, y por ello es que no se dieron las revoluciones proletarias en Europa. Esto es, que los fracasos revolucionarios socialistas muestran dicha inmadurez, por lo que aunque se hubieran dado revoluciones triunfantes en Europa hubiera sido muy difcil desarrollar la revolucin socialista mundial y la construccin de dictaduras obreras internacionales; ms bien si esto hubiera sucedido se hubieran seguido desarrollando las fuerzas productivas mundiales burguesas (como sucedi durante el siglo XX an sin revoluciones proletarias pero s con campesinas-populares) (tanto tcnicas como procreativas) y desarrollando el capitalismo a escala mundial, aunque la oposicin obrera quiz habra sido ms fuerte.

Las condiciones objetivas y subjetivas de la revolucin autnticamente socialista

As pues, es muy importante para los procesos revolucionarios clasistas del siglo XXI reconocer las condiciones necesarias y suficientes tanto de: a) la revolucin socialista proletaria, b) de la dictadura revolucionaria de la clase obrera y c) de la construccin del socialismo.

Siguiendo lo que seala J. V. Martnez y completndolo, dichas condiciones, seran vistas muy esquemticamente las siguientes:

1. En primer lugar, el grado de densidad, cobertura y barrido territorial de las fuerzas productivas tecnocientficas (maquinaria y gran industria: automatizacin y participacin de la ciencias) y de las fuerzas productivas generales (infraestructura, medios de comunicacin y de transporte) capitalistas. Su escala y medida (y cualidad) geopoltica nacional, continental y mundial.

2. La medida cuantitativa y cualitativa de los valores de uso (medios de produccin y medios de subsistencia) que ofrecen esas fuerzas productivas capitalistas dentro del mercado mundial (y de los mercados alternativos) global capitalista

3. El peso, la proporcin y la importancia productiva, reproductiva y poltica de la clase obrera en las diferentes zonas, regiones y naciones, por tanto su peso nacional, internacional y mundial-global.

4. El grado de organizacin (solidaridad, cohesin, intercambios, comunitariedad, alianzas, etc., incluso con otros sectores y clases aliadas y revolucionarias) y el nivel y grado de desarrollo de conciencia (educacin, experiencia, transmisin, conocimiento, etc.) de la clase obrera y el proletariado en general (nacional e internacional) para que histricamente s pueda constituirse como sujeto revolucionario comunista.

5. Todas ellas vistas y evaluadas crtica y dialcticamente (en sus mutuas interrelaciones y reciprocidades) en sus grados de contradiccin degradacin-potenciacin, de crisis-regeneracin, de escasez-abundancia, o sea en la dialctica de su desarrollo, madurez y riqueza objetiva-subjetiva.

Todo esto se podra resumir con el concepto dialctico de K. Marx de medida y calidad geopoltica del capital en relacin, decimos, a su contraparte de medida y calidad geopoltica de la clase proletaria.

Lecciones elementales: Hacia la revolucin autnticamente socialista

Por tanto es esencial para el movimiento revolucionario comunista internacional debatir, estudiar y comprender que en la verdadera revolucin proletaria-socialista (si es que logra realizarse pues sta per se no est garantizada pues aunque es una necesidad y posibilidad histrica real de emancipacin/superacin humana de la escasez y por ende de autoliberacin, la historicidad construida por la humanidad y sus modos de produccin-reproduccin y sus formaciones socio-econmico-culturales, est abierta a pesar de que hoy nos encontramos en un contexto pre-apocalptico) no se trata de llevar a cabo actos heroicos,meramente insurreccionales, ni pensar que se trata de que un puado de revolucionarios agrupados en un partido poltico o no (compuesto ya sea de pequeo-burgueses, proletarios o campesinos, o hbridos) que con enjundia, voluntad, intrepidez tome el poder de manera ms o menos violenta apoyados en movimientos poltico-sociales, ni creer que cualquier revolucin masiva sea de carcter proletario-socialista.

Esto, porque justamente durante el siglo XX, la mayora de la revoluciones fueron masivas cuyos actores de peso fueron campesinos, pero fueron revoluciones sociales y/o populares (no socialistas), o sea, fundamentalmente, democrtico-burguesas en el contexto de la liberacin nacional o de la liberacin anti-imperial (cumplieron tareas de terminar con dictaduras de carcter absolutista o o tareas anti-imperialista para realizar reformas agrarias, de democracia burguesa, para comenzar o avanzar la industrializacin y la modernizacin institucional, social y cultural, etc.).

Porque de lo que se trata verdaderamente, es de hacer efectiva la dictadura revolucionaria de la clase proletaria, mediante una revolucin hecha y sostenida por la clase proletaria misma (por lo menos la mayora de la clase proletaria) y que mediante sus rganos directos y representativos (y combinados) de poder (consejos, concejos, comunas, ligas, fraternidades, sindicatos, confederaciones, asambleas, etctera) tiene que coordinarse y enlazarse internacional y globalmente; en un proceso de revolucin radical y multidimensional (total) o revolucin de y en las revoluciones, que transforme y libere desenajenndolos todos los mbitos de la produccin y reproduccin de la vida burguesa: proceso de trabajo, produccin, intercambios, consumos, vida cotidiana, domesticidad, sexualidad, relacin hombre-mujer, socialidad, politicidad, tecnologa, ecologa, cuerpo-salud, ocio, arte, cultura, amor, educacin, personalidad, tica y moral.

Y, entonces, donde la conquista o toma (por asalto o por cualquier otra forma ms o menos violenta o pacfica, aunque ser mejor sta ltima) del poder poltico del Estado-gobierno y la destruccin de la relaciones autoritarias de la dictadura capitalista a nivel nacional e internacional slo sea el instrumento para controlar, subsumir y descodificar/recodificar mediante los rganos democrticos coordinadores centrales de la dictadura revolucionaria de la clase proletaria (y no de un solo partido y ni siquiera de varios) los medios de produccin, la fuerzas productivas tecnocientficas y las instituciones jurdicas, administrativas y militares-represivas que sostienen y alimentan los Estados-nacin y el proto-Estado global del capital; y, a su vez, que esto slo sea un proceso puente o transicional para desvanecer, extinguir y desaparecer al Estado mismo como excrecencia de la divisin y la lucha de clases.

As pues, la autogestin, la autoorganizacin, la colectivizacin autoorganizada, la libre asociacin continental e intercontinental de consejos, de comunas, de municipios, distritos o regiones, etc., sern formas y vas para desplegar estas tareas y actividades revolucionarias de manera permanente y coordinada en absoluta democracia, o, mejor, en absoluta autogestin generalizada y planetarizada primero socialista y luego comunista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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