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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2017

Medios de comunicacin y neoliberalismo
El fetichismo tecnolgico

Aritz Recalde
Rebelin


En las ltimas dcadas se viene produciendo una modificacin de los mbitos de formacin y de distribucin del conocimiento. Los espacios tradicionales de organizacin de la cultura, como la familia, las instituciones barriales (clubes deportivos, asociaciones de fomento, etc.-), las escuelas y la iglesia, estn perdiendo centralidad frente la televisin e Internet.

Los partidos polticos y los sindicatos vienen reduciendo su histrica funcin de capacitacin ideolgica de los dirigentes y cada da, con ms fuerza, la agenda de gobierno est siendo impuesta por los medios de comunicacin concentrados. Estos ltimos, actan en alianza con los grupos econmicos, el Poder Judicial y los servicios de inteligencia del Estado. El histrico lugar que tuvo la prensa grfica en la formacin ideolgica de las elites y de las clases medias est siendo remplazado por la informacin que circula en las redes sociales y en los nuevos formatos televisivos ligados al espectculo.

El fetichismo tecnolgico

Para intentar comprender algunas de las posibles derivaciones de este proceso de transicin cultural, consideramos oportuno poner en discusin dos cuestiones.

1. La utopa tecnolgica.

Habitualmente se cree que las nuevas tecnologas y en particular Internet, estn liberando a la humanidad de las ataduras informacionales de otras pocas. Hay analistas que postulan que se terminaron las estructuras y las jerarquas en la circulacin y en el acceso a los datos. Internet habra eliminado los lmites al conocimiento y los cibernautas ejerceran un proceso horizontal y protagnico de adquisicin del saber universal. En realidad, la comunidad se enfrenta a un mecanismo de control y de banalizacin de la cultura que est reduciendo la capacidad crtica y reflexiva de las personas. La definicin misma de red social es engaosa, ya que no existe verdadera horizontalidad, sino que los principales circuitos de informacin y cultura estn regulados por corporaciones locales y extranjeras. Como resultado de su accionar, est aumentando el poder cultural de la elite poltica y econmica, en paralelo a la reduccin de la capacidad de discernimiento de la masa popular.

La prdida de la centralidad educativa que ejercan la familia, la dirigencia sindical, el cura, el profesor o el maestro, impiden que los receptores adquieran la capacidad crtica necesaria para entender cabalmente lo que leen y consumen en Internet y particularmente en las redes sociales. Ello supone un riesgo para el individuo y su familia, que quedan a merced de delitos informticos o sexuales. En el plano emocional, las redes sociales producen adicciones, angustias, ansiedades y pueden originar trastornos severos de personalidad. Su consumo exacerbado disminuye la capacidad crtica y dificulta la conformacin de un pensamiento riguroso y sistemtico. Las nuevas tecnologas de la comunicacin y del entretenimiento en manos de corporaciones estn conformando un estado mental enfermizo que exacerba el individualismo, el aislamiento y el consumismo. Estas ltimas caractersticas se convierten en los parmetros culturales y de vida para generaciones de jvenes, que abandonaron todo tipo de proyecto social, colectivo o patritico, para remplazarlo por la identidad banalizada y el consumo de la red. Hace tiempo que la educacin pblica est en crisis y ese vaco es ocupado por contenidos en las redes, conllevando el peligro de demoler la identidad nacional y los valores que hacen al mantenimiento del orden social.

Las redes infunden odios y temores colectivos que debilitan considerablemente la posibilidad de construir una comunidad poltica organizada. Se impulsa la accin irracional y la apologa del mtodo de la venganza mediatizada y el escndalo pblico. El bombardeo informacional, dirigido desde las corporaciones locales y forneas, instala falsas agendas pblicas y pone en serio riesgo la democracia y la soberana nacional.

2. El supuesto de universalidad y de normalidad del funcionamiento de la TV e Internet en Iberoamrica.

El mundo actual est en una frrea lucha por los recursos naturales y por los mercados y esa contienda se desenvuelve en el plano cultural y comunicacional. Justamente por eso, no es casualidad que las naciones en disputa organicen sus propios sistemas y aplicativos de comunicacin e Internet y que impulsen regulaciones con sentido nacional y social como ocurre en China, Rusia o en la Comunidad Europea.

El sistema de comunicacin audiovisual de Iberoamrica no es el nico posible, sino que es el resultante de una situacin transitoria de lucha de poderes. En nombre de la libertad del periodismo y de Internet, en nuestro continente se esconde una subordinacin neocolonial con los EUA, pas con el cual tenemos una dependencia tecnolgica, cultural y de contenidos.

La televisin e Internet en vas de reemplazar a las organizaciones libres del pueblo y al Estado

El sistema de medios de la Repblica Argentina. Los servicios de comunicacin audiovisual funcionan de manera oligrquica, extranjerizante y oligoplica.

Son oligrquicos por su condicin de propiedad y sus titulares integran grandes empresas vinculadas al poder econmico y poltico. Por mucho tiempo la ley 22.285/80 impidi la titularidad de radios y de televisin a las cooperativas, dejando ese derecho meramente a las empresas comerciales. En Argentina los principales medios de comunicacin son propiedad de grandes conglomerados econmicos, de manera similar a lo que ocurre en Chile (El Mercurio), en Venezuela (Cisneros) o en Brasil (Globo). Adems, los medios son oligrquicos por su lnea editorial y se han opuesto histricamente a los gobiernos de raigambre popular de Yrigoyen, de Pern o de Kirchner. Algo similar ocurre en toda Iberoamrica y los medios hostigan con su lnea editorial a los dirigentes polticos con vocacin de reforma econmica y social.

Los servicios de comunicacin audiovisual son extranjerizantes en su propiedad y en los contenidos que difunden. En la Argentina la Televisin surgi desde el Estado (Canal 7). En la misma etapa se inaugur la agencia de noticias pblica (TELAM) y se sancion una ley regulacin de medios con regulacin nacionalista (14.241/53). Desde el ao 1955 en adelante, se inici un proceso de norteamericanizacin de la televisin en acuerdo con los nuevos grupos privados locales. Estos ltimos, firmaron convenios con empresas de los EUA y el canal 9 surgi con la NBC, el 11 con la ABC y el 13 con el grupo Goar Mestre. Para detener esta tendencia, la ley 22.285/80 impidi que los medios de comunicacin sean adquiridos por grupos extranjeros.

Carlos Menem impuls una poltica de desnacionalizacin del periodismo por intermedio de reformas normativas y de la firma de tratados de inversiones. Los conglomerados internacionales se quedaron con canales y radios, como fue el caso del entonces grupo espaol que adquiri Canal 11 (TELEFE). La reciente realineacin geopoltica de Cambiemos con los EUA, favoreci el hecho de que los norteamericanos se apropien de los derechos de televisacin del futbol de primera divisin (Fox Turner) y del canal TELEFE (Viacom). No es casualidad que Macri haya sacado de la grilla de la TV Digital a Telesur y permitido el ingreso de la TV francesa (France 24), en un acto de censura de la comunicadora sudamericana y de subordinacin a la divisin internacional del trabajo y de la cultura.

Los servicios de comunicacin audiovisual se organizan en un grupo reducido de oligopolios. En los aos noventa se flexibiliz la normativa para fusionar la propiedad de los medios grficos y audiovisuales. Se expandi de 4 a 24 el nmero de licencias de cada prestador de radio y de televisin, permitiendo a unos pocos conglomerados empresarios administrar la informacin y la cultura a lo largo y a lo ancho de la Argentina.

La ley 26.522/09 intent revertir la tendencia a la concentracin oligoplica, para impulsar la pluralidad de voces. Por exigencia de las grandes empresas de medios, la Ley de Servicios de Comunicacin Audiovisual fue derogada parcialmente por el DNyU 267/15. ste ltimo instrumento legal, prorrog por 10 aos las licencias de los grandes grupos, derog la clusula antimonopolio -pese a su constitucionalidad establecida por la Corte Suprema- y elimin el tope de las licencias que puede adquirir cada prestador. En nombre de la libertad de mercado, el Gobierno Nacional intervino activamente para favorecer a Clarn y a los grupos oligoplicos trasnacionales. Con la finalidad de garantizar el poder de los CEOS y la parcialidad en la regulacin de la comunicacin, el DNyU 267/15 elimin el AFCA y cre en su lugar el ENACOM, que es controlado por mayora de miembros en representacin del Poder Ejecutivo de La Nacin.

Internet y los sistemas de control total

El uso que hacemos los argentinos de Internet y de sus aplicaciones depende, tecnolgicamente y en contenido, de los EUA. Los programas de buscadores de datos ms utilizados (Google, Yahoo, etc.), las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter, etc.-), los servicios de mensajera (WhatsApp, etc.-) o los repositorios de videos (Youtube) son producidos y administrados por empresas de los EUA en acuerdo con su gobierno. Un pequeo nmero de corporaciones radicadas en Silicon Valley y en unas pocas ciudades de los EUA, monopolizan el software (Microsoft) y regulan qu vamos a encontrar en los buscadores de informacin o de msica de las computadoras, telfonos celulares o tablets.

Con la masificacin de uso de Internet sin regulacin pblica, desapareci el concepto tradicional de la vida privada de las personas. Las empresas y los gobiernos captan y ordenan las creencias religiosas, las tendencias sexuales, las ideologas, los hbitos de consumo y la ubicacin geogrfica de los individuos. Nunca en toda la historia de la humanidad, se tuvo la capacidad de reunir tanta informacin privada, sin ms regulacin y finalidad que la ambicin comercial y el deseo poltico de dominio de algunos Estados.

Las empresas norteamericanas que administran los circuitos de internet, renen la informacin privada que es utilizada con fines comerciales y de control ideolgico y poltico. La seguridad interna y la poltica exterior de los EUA se ponen en juego en Internet y no hay casualidad alguna en el hecho de que la red social Twitter haya censurado a la cadena rusa de Noticia RT y a Sputnik. Adems, y de manera ms sutil, hay diversos mecanismos para que las empresas ordenen la informacin que circula y que se lee en Internet. Google tiene un importante poder para regular y modificar algoritmos de los motores de bsqueda, llevando a los lectores a encontrar la informacin que la empresa y el gobierno de los EUA consideran oportuna.

El uso de internet y de las redes sociales que las corporaciones realizan, estn violando los derechos del individuo liberal, al estar reuniendo datos, estudiando perfiles y utilizando todas las acciones particulares y las opiniones de las personas. Ya es obsoleto el postulado de la Constitucin Nacional argentina que sostiene que las acciones privadas de los hombres que de ningn modo ofendan al orden y a la moral pblica, ni perjudiquen a un tercero, estn slo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. En nuestro pas los buscadores de informacin conducen compulsivamente a los lectores a las plataformas de Clarn, Infobae y La Nacin. Estas empresas les imponen la agenda publica a los usuarios y su poder est amplificado con la inclusin de accesos directos obligatorios en la telefona celular o tablets, conformando una red comunicacional oligoplica y direccionada polticamente.

La utilizacin partidaria de la comunicacin e Internet

En el marco del debilitamiento de los partidos polticos y de las instituciones de la sociedad civil, la actividad de Internet y de los medios de comunicacin audiovisual se torn fundamental. Las corporaciones econmicas y los dirigentes partidarios contratan consultoras y fundaciones para analizar tendencias, expectativas o el estado emocional de la opinin pblica. Internet y las redes sociales son insumos fundamentales y el conocimiento de los sujetos reunido por los instrumentos tecnolgicos, es varias veces ms detallado que el resultante de realizar una encuesta. Sabiendo qu opinan, sienten y esperan las familias, clases o grupos humanos, las nuevas tecnologas permiten individualizar los mensajes e interpelar a la masa popular.

Las personas en su paso por Internet dejan rastros, conversaciones y datos. La informacin es utilizada para imponerle al individuo un mensaje personalizado en sus redes, casillas de correo o mensajera. Google y las redes sociales estudian a los individuos y son socilogos y psiclogos para analizar comportamiento y pedagogos, artistas y comunicadores para imponerles ideologa. Las empresas que regulan las nuevas tecnologas le imponen al individuo un mensaje que es irradiado en paralelo en la TV, las computadoras, la radio, tablets o los telfonos celulares. Un mismo discurso es presentado en diversos formatos informativos, deportivos o de entretenimiento, tendiendo a una especie de dictadura comunicacional de alto impacto y prcticamente imposible de evitar para el individuo de a pie.

Los servicios de inteligencia del Estado y las empresas de Internet renen, venden o utilizan esa informacin para diagramar las campaas, extorsionar a la clase poltica o para manipular estados de nimo colectivo. En el momento de definir la estrategia electoral, hay dos grandes universos de grupos sociales a interpelar ideolgicamente. Por un lado, est el universo de los sujetos politizados o convencidos de seguir a un dirigente, un partido o a una idea. Haciendo reduccionismo, este sector puede involucrar alrededor del 30 al 40% de los electores. Con la prensa y con las nuevas tecnologas, a esta porcin de electores se intenta radicalizarlo, desmovilizarlo o confundirlo, segn el espacio de donde provenga la comunicacin.

Por otro lado, estn los individuos desinformados o sin posicin partidaria claramente definida. A este grupo que suele definirse como ajeno o distante a la poltica, lo interpelan por intermedio de canales de comunicacin no estructurados o de formato informativo clsico. El consumo de entretenimiento y las redes sociales permiten movilizarlo emocionalmente, sin que el sujeto lo perciba racionalmente. La comunicacin de las redes o el espectculo infunde empatas, temores, angustias, resentimientos o expectativas. En estos casos, la imagen y la emocin bombardeados constantemente al sujeto a travs de internet, pesan ms que la razn poltica (programas de gobierno o ideologas partidarias).

El asesor de Cambiemos, Jaime Duran Barba, trabaj con destreza la estrategia de construccin de la imagen presidencial en redes e Internet. La tarea del gobernante consiste en gestionar los intereses de las elites econmicas y con esa finalidad hay que justificar los proyectos de desigualdad institucionalizada como los nicos posibles. En su ptica, vale ms la credibilidad del dirigente que su plataforma de gobierno y esta cuestin se construye mostrando a sus familiares realizando gestos con personas comunes y mascotas o actuando escenas de la vida cotidiana del candidato. Esta campaa esconde los intereses de poder que representa el Partido poltico y evita debatir el trasfondo de las medidas que se proponen implementar los candidatos. Barba argumenta que la poltica es un campo de construccin de esperanza o de instalacin de temas de conversacin y que deben dejarse en un segundo plano los proyectos de pas, las ideologas y las disputas de intereses. Al momento de ganar una eleccin, la emocin supera ampliamente a la razn.

Organizaciones libres del pueblo o neoliberalismo

De profundizarse el panorama poltico y cultural mencionado, la estructura mental y actitudinal de las nuevas generaciones est en serio riesgo. El orden social puede ser suplantado por un inestable estado de crisis poltica permanente, motorizado por odios mediatizados y por una carencia total de sentido colectivo, patritico y nacional de la vida humana.

Frente a ese panorama, deberamos reconstruir la escuela pblica reforzando el cumplimiento de normas sociales y el sacrificio personal, difundiendo valores humanos solidarios y una concepcin nacional y patritica de la existencia.

La comunidad para pervivir en el convulsionado sistema poltico internacional actual, necesita potenciar a los clubes de barrio, a las iglesias, a los partidos polticos y a los sindicatos. Solamente con un pueblo consiente y organizado, se generarn las condiciones polticas para la necesaria regulacin social y nacional de Internet y de la comunicacin que garanticen la pluralidad de voces y la elevacin cultural y tica del pueblo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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