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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2017

Los otros muros

Pablo Jofr Leal
Rebelin


El ao 2014 cuando el mundo occidental conmemoraba alborozado los 25 aos de la cada del Muro de Berln sostuve en un artculo que sea en Amrica del Norte, frica, Asia Central, Medio Oriente, Europa o el Lejano Oriente los muros, las vallas, las cercas y alambras son creaciones destinadas a separar, a dividir, a segregar, a hacer ms injustas las relaciones entre nuestras sociedades.

El mundo del Tercer Milenio muestra la marcha de un sistema, parafraseando la frase de un fallecido Papa como intrnsecamente perverso, donde la riqueza social, conseguida a golpe de reivindicaciones, luchas, prisin, represin y muerte de millones de hombres y mujeres a lo largo de la historia, ha quedado concentrada en unas pocas manos.

El mundo recuerda en este mes de noviembre un acontecimiento de importancia, como no, un hecho que marc el fin de un sistema poltico que se conoci como socialismos reales: la cada del denominado Muro de Berln. Y me parece adecuado recordar este hecho y reflotar aquel artculo pues nada de lo que all sostuve ha variado para bien, sino que se ha incrementado la segregacin, la separacin y los intentos de dividir a los seres humanos.

No hay justificacin para los muros

El Muro de Berln era una construccin de hormign, que se extenda por 160 kilmetros, cuarenta y cinco de ellos dividiendo la ciudad de Berln en dos y el resto que circundaba su parte oeste separndola de la Repblica Democrtica Alemana (RDA), comenz su construccin el da 13 de agosto del ao 1961. 28 aos despus, en la noche del 9 al 10 de noviembre del ao 1989 el mundo, en vivo y en directo, en una catarsis colectiva, fue testigo del desmoronamiento, no slo de tres dcadas de un Muro divisorio, sino que un modelo poltico-econmico que vena en franca cada desde la decisin de la nomenklatura sovitica de encauzar su pasos a otro modelo de desarrollo. Esto, tras una agotadora lucha contra Estados Unidos y sus aliados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en lo que se denomin el perodo de la Guerra Fra.

El Muro de Proteccin Antifascista (Antifaschistischer Schutzwall) como lo denominaban los dirigentes de la RDA, el Muro del Vergenza como lo llamaban en el oeste (Schandmauer) signific la muerte, en cifras en la cual an no hay acuerdo pero que la Fiscala de Berln signa en 270 personas que trataron de cruzar hacia la parte occidental, de las cuales treinta de ellas murieron como consecuencia de la explosin de minas. Diez muertos por ao, en un promedio trgico y vergonzoso para cualquier modelo poltico pero, en especial para aquellos que sostenan que la libertad del hombre es un derecho irrenunciable y que se trabajaba por la construccin de una sociedad ms justa.

La justificacin para la dirigencia de la RDA en construir el Muro se fundamentaba en la sangra de ciudadanos, personal calificado y la huida de otros ciudadanos de pases del este que cruzaban a occidente desde Berln Oriental. Entre el ao 1949 y 1961, unos 3 millones de personas abandonaron la RDA desde Berln Oriental. Cifra que en la primera quincena del mes de agosto del ao 1961 signific la salida de 50 mil personas. Bajo la aprobacin de Mosc la clase dirigente de la RDA decidi la construccin, primero de un muro provisional consistente en una alambrada de 165 kilmetros de largo y cinco metros de alto. Decidiendo adems el cierre de 69 de los 81 checkpoint de la ciudad. Esta resolucin, no slo tena el sentido de evitar la sangra de personal calificado y poblacin deseosa de huir a occidente, sino tambin mostrar una determinacin de fuerza ante el mundo occidental en momentos que el combate ideolgico, industrial, militar, aeroespacial y poltico entre el este y el oeste estaba en su apogeo.

Hoy, a 28 aos de la cada de ese muro, constatamos la continuacin, desarrollo y creacin de muros tan vergonzosos como el de Berln. Muros que se han erigido bajo los ms dismiles argumentos: otorgar seguridad a los habitantes del pas o territorio que se desea proteger. Aislar un territorio y ejercer all medidas y acciones de represin, invisibilizando a esa sociedad. Impedir que indeseables extranjeros indocumentados ilegales o simplemente personas de otras nacionalidades, busquen oportunidades laborales en pases ms desarrollados. Incluso separar social y econmicamente a miembros de una misma sociedad.

Frente a esas creaciones, violatorias de los derechos de millones de seres humanos, los mismos que conmemoran hoy la cada del Muro de Berln y criticaron con fuerza su edificacin, callan, enmudecen y hasta justifican que se construyan nuevas separaciones, nuevas divisiones, nuevas formas de tener seres humanos de primera y segunda categora. A la par del viejo muro berlins, esos muros de la vergenza siguen siendo ocultados, minimizados y hasta justificados, por gran parte de los medios de comunicacin del mundo.

Esos muros no merecen la preocupacin de medios como The Washington Post, The New York Times, las cadenas CBS, Fox News o CNN. The Times, Le Figaro, El Pas, Il Corriere della Sera. La televisoras espaolas, francesas, alemanas transmitieron con detalle cada homenaje a los cados por el Muro de Berln, editoriales, columnas, opiniones, reportajes y documentales han dado cuenta de la importancia de la cada del Muro de la Vergenza en el corazn de Europa y el triunfo de la libertad peroms all de cierta enumeracin de los otros muros que pueblan nuestro mundo, no se ha levantado la voz para exigir el derrumbe de esa construcciones, ignominiosas, vergonzosas pues indudablemente significara morderse la cola.

El muro de la vergenza marroqu

En 2.735 kilmetros de recorrido, sujeto a una frrea y permanente presencia militar de la Monarqua marroqu, esta barrera, denominada por el pueblo saharaui como el Muro de la Vergenza tiene enormes similitudes a la ocupacin y construcciones implementadas por Israel con los territorios palestinos, que sufren la presencia de una potencia ocupante como es Israel. Uno de esos paralelismos y amplificada a niveles dramticos, es la construccin de esta creacin que se extiende a lo largo del Sahara Occidental y que separa a los territorios liberados de la Repblica rabe Saharui Democrtica de aquellos territorios ocupados por Marruecos. Inspirada en la Lnea Bar Lev, que Israel construy a lo largo del canal de Suez y cuya experiencia, con sus tcnicos y la ayuda financiera de la monarqua saud permiti a la Monarqua Alauita construir este esperpento represivo en varias fases.

Son 2.735 kilmetros de muro, con una altura de 3 metros, dotado de fosos, muros de piedra, alambradas, campos minados, fortificaciones militares, 160 mil miembros del ejrcito marroqu, armamento y tecnologa de ltima generacin, que divide a los legtimos dueos de esas tierras de sus hermanos, que habitan los territorios liberados y los campamentos en Tindouf, en territorio argelino. Cada cinco kilmetros este muro tiene acuartelada una compaa de infantera y cada 15 kilmetros un radar y bateras de artillera (definidos desde radares del tipo rasura hasta aquellos artilugios como el AN/PPS-15 que detecta movimientos hasta un alcance de 60 kilmetros). Dotados de armamento vendidos por la propia Espaa potencia que deba garantizar el referndum crnicamente postergado a contrapelo de las decisiones judiciales al respecto.

El muro mencionado no es una nica construccin, sino que est conformado por ocho segmentos, que se han ido erigiendo entre los aos 1982 a 1987. Una barrera militar, que a un costo diario de 4 millones de dlares financiados con los recursos naturales extrados y robados al pueblo saharaui: Fosfato, caladeros pesqueros da muestra que la Monarqua Alauita sigue empeada en cercenar los derechos a todo un pueblo, a contrapelo de la legislacin internacional y del legtimo derecho de un pueblo de retornar a lo que le pertenece y defender el denominado tringulo til, que comprende la zona de explotacin de fosfatos, las ciudades saharauis y la frontera con los territorios liberados por la RASD.

El muro de la infamia israel

El pueblo saharaui se une en esta poltica de ocupacin, al que sufre el pueblo palestino. All, en Medio oriente, en los territorios ocupados, otro muro, infame y cruel, es parte de un complejo sistema represivo puesto en prctica por los gobiernos israeles desde el ao 2002 (cuando comenz su construccin bajo el gobierno del fallecido ex primer Ministro Ariel Sharon) compuesto por un sistema de unos 550 controles y bloqueos, levantados para controlar a la poblacin de 2 millones de palestinos dentro de los territorios ocupados en Cisjordania. Una creacin de segregacin racial, condenada por gobiernos, organismos internacionales y organizaciones defensoras de los derechos humanos. Condenas, que para Israel y una sociedad ciega en consideraciones humanas no significan nada. Y esto seguir siendo as, mientras siga contando con el aval, el apoyo y financiamiento de su aliado principal: Estados Unidos.

El Muro de la infamia, es una estructura dotada de tecnologa de ltima generacin en materia de vigilancia: sensores infrarrojos, difusores de gas lacrimgeno entre otros artilugios. Incluye alambradas de pas de acero, zanjas, zonas dotadas de arena fina para detectar huellas, torres de vigilancia con guardias permanentes, caminos asfaltados a cada lado para permitir patrullar a los tanques y otros vehculos de seguridad, as como zonas adicionales de defensa y reas restringidas de diversa profundidad. Puntos de control y vigilancia que se adentran, en gran parte de su construccin por territorio palestino.

El diseo del trazado no sigue el sentido definido tras el armisticio firmado entre Israel y los pases rabes el ao 1949 la denominada Lnea Verde sino que se construye, segn lo han sealado los propios israelies all donde tenga una mayor efectividad. Y esto es, teniendo como objetivo primordial el rodear con un sistema de seguridad los 50 asentamientos israeles ilegales donde habita un 80% de colonos judos que incluye, adems extensas reas cultivables confiscadas a los palestinos. Se ha creado as, en territorio palestino una continuidad de los asentamientos ilegales con Israel mientras separa dicha zona del resto de Cisjordania. Muro, que a su vez est teniendo su smil frente a la franja de gaza de tal modo de seguir teniendo a este territorio palestino convertida en la crcel a cielo abierto ms grande del mundo.

Aunque an no se concluye cerca de un 80% de este adefesio de hormign est terminado cien mil palestinos residentes en 42 pueblos de Cisjordania vivirn entre el muro y la lnea verde con Israel. Una docena de estos pueblos y 50 mil palestinos quedarn completamente cercados por el muro. Ms del 10% de la tierra palestina de Cisjordania, unas 57.518 hectreas, quedarn al otro lado del muro. Ms de medio milln de palestinos vivirn dentro de una franja de un kilmetro impuesto por esta infame separacin. En Al Quds - Jerusaln Este - 200 mil palestinos se vern afectados As como tambin el hecho que extensas reas agrcolas, decenas de miles de olivos y extensas reas de tierras agrcolas han sido confiscadas y destruidas, como tambin se ha concretado la demolicin de centenares de viviendas.

El tema del muro fue remitido a la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJH) que en una opinin consultiva de julio de 2004, determin que este Muro violaba el derecho internacional humanitario y de derechos humanos. La CIJH determin que Israel deba detener la construccin del muro dentro de los Territorios Ocupados, desmantelar las secciones ya construidas all y reparar el dao causado. Hasta ahora esa decisin, as como las emanadas de los propios tribunales israeles han sido desechadas por Israel, sin que ello signifique condena alguna del Consejo de Seguridad de la ONU, sanciones por el incumplimiento de resoluciones internacionales, decisiones de boicot o sanciones. Israel, as como Marruecos, han violado la legislacin internacional y han intensificado su poltica de ocupacin y represin contra las sociedades a las cuales someten. Los gobiernos callan, los organismos internacionales no ejecutan las labores que deben realizar y el juego macabro contina su marcha de dolor y muerte para millones de seres humanos.

El muro de la segregacin estadounidense

Estados Unidos, quien fue uno de los principales enemigos del Muro de Berln, quien trabaj por la cada de esa creacin y del modelo poltico que lo sustentaba, es uno de los que ha creado, en su territorio fronterizo con Mxico, una de las vallas y muros con ms vctimas fatales desde que se iniciar su construccin bajo el gobierno del demcrata Bill Clinton. Ms de diez mil seres humanos han muerto desde el ao 1994 cuando se dio comienzo a la denominada Operacin Guardin (Operation Gatekeeper) con el objetivo declarado de detener la ola migratoria que vena desde el sur. Esa poltica ha significado, que 500 vidas humanas de inmigrantes, principalmente mexicanos y centroamericanos, han sido cercenadas ao a ao desde 1994. Ya sea por abusos de los guardias fronterizos, deshidratacin al cruzar el desierto entre ambos pases, ahogados en los cursos de ros o asfixiados durante el cruce en vehculos abarrotados de hombres mujeres y nios.

Hasta el momento, las muertes por un Muro que separa el sueo americano de millones de hombres y mujeres inmigrantes, ha generado en 23 aos de existencia 40 veces ms muertes que los 28 aos del Muro de Berln. Se une a ello las denuncias de Amnista internacional que en un informe de agosto del 2014 consign que un nmero sorprendentemente alto de mujeres migrantes sufren abusos sexuales durante su paso clandestino por Mxico hacia los Estados Unidos. Seis de cada diez mujeres que pasan por Mxico en busca del sueo americano, en vez de lograrlo solo son objeto de abusos por parte de traficantes y policas. Sin embargo, ni siquiera esta constatacin numrica acalla las voces que siguen denominando a la sociedad estadounidense como la ms democrtica del mundo. Informe que ao tras ao repite argumentos y situaciones similares, sin que las autoridades estadounidenses, que suelen criticar a todo el mundo en temas de derechos humanos, hayan hecho algo por evitar sus propias violaciones.

La Operation Gatekeeper, se propuso crear, bajo la administracin del ex presidente Bill Clinton un cerco que recorriera toda la frontera sur del pas. Hasta hoy los sectores construidos son aquellos que dividen a California del estado Mexicano de Tijuana. Arizona de Sonora, Nuevo Mxico de Baja California y Texas de Chihuahua y Coahuila. Este muro segregacionista est compuesto por tres secciones de tapias sucesivas a las cuales se le ha dotado de la ms alta tecnologa en materia de vigilancia electrnica: luces de altsima potencia, radares, sensores electrnicos, cmaras de visin nocturna, detectores de movimiento. Todo ello conectado a la denominada Border Patrol (Patrulla fronteriza). Se une a ello un cuerpo de elite militar, entrenados en materias de combate a la inmigracin y a los cuales se les ha dotado de patrullas todoterreno, helicpteros y facultades legales que han merecido la repulsa de organizaciones de defensa de los derechos humanos.

El ao 2011, bajo la primera administracin del presidente Barack Obama., Premio Nobel de la Paz, se haban construido 1.044 kilmetros del Muro Fronterizo, que ha sido ampliado durante estos aos a los 1.120 kilmetros. La idea de la administracin estadounidense, en acuerdo con el Senado el ao 2013 fue levantar unos mil kilmetros ms de muro en la frontera con Mxico, que se extiende por 3.240 kilmetros. La disposicin incluy tambin duplicar el nmero de agentes fronterizos (hasta llegar a los diez mil). Adems se adquirieron drones de vigilancia fronteriza por ms de 10 mil millones de dlares. Gastos en represin, gastos en ms armas y cero gasto en tratar de generar ideas de desarrollo en los pases de los cuales provienen estos inmigrantes.

Tras la llegada al poder del multimillonario Donald Trump el tema del muro, su ampliacin y mejoramiento en temas de sistemas de vigilancia en lugar de atenuarse adquiri mayor protagonismo, con la idea de Trump que las mejoras en este adefesio represor deban ser pagados por Mxico: la vctima pagando al verdugo. El da 27 de septiembre del ao 2017 comenzaron los trabajos en una zona deshabitada cerca del paso fronterizo de Otay Mesa, al este de Tijuana. La promesa de Trump a sus electores se ha ido cumpliendo a pesar de los reclamos internacionales.

La propia Cmara de Representantes aprob en el mes de julio del ao 2017 la primera partida consistente en 1.600 millones de dlares. En octubre de este ao dicha cifra se elev hasta los 10 millones de dlares cuando el Comit de Seguridad Nacional de la Cmara de Representantes de EE.UU. aprob un proyecto de ley de seguridad fronteriza que incluye los mencionados 10 mil millones de dlares para la construccin de un muro fronterizo con Mxico.

La propuesta denominada Ley de Seguridad Fronteriza para EE.UU., planteada por el presidente del comit, Michael McCaul, se aprob en una votacin totalmente dividida, por 18 votos a favor, de los republicanos y 12 en contra, de los demcratas. El proyecto contempla que la cifra millonaria de los 10.000 millones de dlares se divida en partes iguales para diferentes partidas presupuestarias, el primero de los 5000 millones de dlares se destinar a mejorar los puertos de entrada y el segundo se ir para los agentes de la Patrulla Fronteriza y Aduanas de Estados Unidos

Estas iniciativas estn muy lejos de resolver el problema de la inmigracin y slo benefician a las empresas que producen equipos para vigilar la frontera y a los polticos que hacen de la xenofobia, la segregacin y el desprecio por los derechos de los inmigrantes su base de votos. Mientras no se vaya al fondo de las razones, que inducen a millones de seres humanos a emigrar, a buscar mejores perspectivas de vida allende sus pases, el Rio Bravo del Norte seguir siendo cruzado por millones de espaldas mojadas.

Resulta paradjico, que en el marco de la globalizacin, que supona ampliara las relaciones entre los pases, abrir las fronteras, permitir el libre flujo de seres humanos, lo nico que tiene esa libertad en este tercer lustro del siglo XXI sean los capitales financieros. Ellos se mueven sin restricciones. Viajan de pas en pas sin pedir permiso, sin mostrar pasaportes y sin que se considere que color de piel, que raza, que ideologa o que religin posee.

Teln de bamb

A lo mencionado como Muros divisorios, como creaciones que separan a los seres humanos se agregan algunos, que no por menos conocidos son menos injustos e infames. En este sentido se enmarca aquel Muro/Valla, que separa a la Pennsula de Corea en dos pases y ubicado en el paralelo 38. Conocido tambin como el Teln de Bamb. Tras la rendicin de Japn en la Segunda Guerra Mundial ese paralelo fue establecido como el lmite entre la zona ocupada por las fuerzas de la ex Unin Sovitica (al norte del paralelo) y las fuerzas estadounidenses (ubicadas al sur).

El ao 1948, ese paralelo 38 se convirti en la frontera entre las dos naciones creadas producto de la divisin ideolgica de un mundo de postguerra: la Repblica Democrtica de Corea y Corea del Sur. Dos aos despus de este nacimiento, el 25 de junio del ao 1950, fuerzas militares de Corea del norte dirigidas por Kim Il sung invadieron el territorio al sur del paralelo 38 (con el apoyo de voluntarios chinos y dotados de armamento sovitico). Fuerzas de la ONU, encabezadas por tropas norteamericanas, contrarrestaron aquel ataque enfrascndose en una lucha que se prolongara por tres aos. Guerra en la cual murieron un total de tres millones de personas entre los cuales se encontraban civiles de ambas coreas, militares y tambin miembros del ejrcito norteamericano (55 mil muertos) y 500 mil milicianos chinos. El ao 1953 se firm un armisticio que fij la nueva frontera a travs de la mitad de la denominada zona desmilitarizada, que corta el paralelo 38 en un ngulo agudo de suroeste a noreste.

Con cuatro kilmetros de ancho y 250 kilmetros de largo esta larga frontera militarizada de punta a cabo ha continuado siendo la lnea divisoria entre dos mundos opuestos en lo poltico y en lo econmico. Una Corea del Sur con fuerte influencia occidental, aliada de Estados Unidos en el plano militar y econmico. Y una Corea del Norte cercana a China, con un sistema poltico y econmico que es considerado uno de los regmenes ms cerrados y enigmticos del mundo. Es una de las divisiones ms tensas del mundo, que ha transitado desde la post guerra, la Guerra Fra, la cada de los socialismos reales y el mundo surgido tras la idea globalizadora del nuevo orden mundial, con 61 aos de historia que refleja el conflicto sin fin en la pennsula Coreana. Un Teln de Bamb ms firme que nunca.

La muralla Al Saud

Con el objetivo de defender la Monarqua Wahabita de los vaivenes blicos e intervencionistas en Medio Oriente y el Golfo Prsico (donde la propia Casa Al Saud ha jugado un papel fundamental al apoyar a movimientos terroristas takfir, que son los que han generado la inestabilidad en la zona junto a las intervenciones de las potencias occidentales, aliadas de Arabia Saudita) la casa real de este pas ha comenzado a fortificar su territorio con el objetivo de aislar esta Monarqua hereditaria, a lo largo de 9 mil kilmetros de fronteras, en lo que se considera ser la barrera de seguridad ms larga y costosa del mundo. La idea es acordonar este pas de sus vecinos fronterizo: Irak, Yemen, Bahrin, Emiratos rabes Unidos, Omn, Kuwait y Jordania.

El proyecto, que ya tiene algunas etapas concluidas es llevado a cabo por el consorcio de Defensa y Seguridad EADS y Al Rashid Trading & Contracting Co. que tienen participacin tambin en el Muro de la Infamia de Cisjordania y que dieron sus asesora para la construccin y mantenimiento del Muro de la Vergenza que separa a las comunidades saharauis del Sahara Occidental. En las zonas donde haya ms presencia de ciudades y pueblos las autoridades sauditas han sealado que se contar con una barrera fsica y en las zonas menos pobladas y desrticas el proyecto se proveer de vigilancia satelital, cmaras, radares, sensores electrnicos, centros de deteccin costeros y aeronaves de reconocimiento para detectar intrusos y enviar patrullas de intervencin rpida.

Ya existe en la frontera con Yemen una estructura divisoria de 1.800 kilmetros de largo, consistente en una red de sacos de arena y tuberas rellenas de concreto, dotadas a su vez de equipos y sensores de deteccin electrnica. Esta divisin se unir al muro de 900 kilmetros de largo anunciado por el Rey Saudita Abdal Bin Abdelaziz, en septiembre del 2014 que permitir, segn el monarca disminuir el nmero de infiltrados y de traficantes de drogas, armas y ganado hasta cero es decir aislar al Reino Wahabita de los acontecimientos en Irak. A pesar de las palabras de Abdal el objetivo es proteger a Arabia Saudita de la influencia de una de las criaturas que ayud a crear: El Movimiento Takfir Estado islmico (Daesh en rabe) que ya tiene bajo su control vastas reas del norte de Siria y el norte Iraqu. Esta construccin estar dotada de cinco capas, con torres de vigilancia, vehculos y radares. Ocho puestos de control y direccin, 32 centros de reaccin rpida, 3 destacamentos de tropas de intervencin inmediata, varias torres de observacin, 50 radares y 10 vehculos de vigilancia.

Las vallas de la indignidad

Espaa, que durante dcadas fue pas de emigrantes, que lleg con sus hijos a tierras americanas, que tras el triunfo del Franquismo vio embarcar a miles de sus ciudadanos allende el Atlntico y mand como mano de obra a miles de hombres y mujeres a trabajar los campos ms ricos de Europa. Esa Espaa, que hoy tras la crisis econmica que envuelve a Europa ha vuelto a transitar por el camino del desangramiento de sus hijos, es tambin un tapn a las aspiraciones de miles de inmigrantes, principalmente subsaharianos, que anhelan una mejor vida en la Unin Europea.

En su papel de vigilante, de freno a esos afanes, Espaa en sus enclaves coloniales de Ceuta y Melilla, por decisin de sus socios europeos decidi construir a fines del siglo XX dos barreras fsicas en esas dos ciudades autnomas ubicadas en suelo norafricano, que representan la entrada ms directa a suelo europeo desde el lado africano del estrecho de Gibraltar. La ciudad de Ceuta, con 8.2 kilmetros de vallas metlica y alambras, unido a Melilla con sus 12 kilmetros del mismo material, estn dotadas de cmaras infrarrojas, difusores de gas lacrimgeno, detectores de movimiento, cuchillas en las alturas de las rejas, sistemas que impiden colocar escaleras, cables tranzados y vigilancia por tropas armadas representan la anttesis de los mismos sueos que sus habitantes buscan en otras tierras, donde difcilmente se les cierra las puertas, se le reprime o encierra en barracones para impedir que emigren.

Las ciudades de Ceuta y Melilla con su vallas son una imagen medieval, ciudades amuralladas con indeseables tratando de traspasar sus alambradas: negros, rabes, magrebes y subsaharianos tratando de buscar mejores perspectivas de vida al otro lado del que alguna vez se denomin Mare Nostrum. Estremece ver las imgenes de centenares de seres humanos durmiendo a la intemperie, adormecidos con el denominado Efecto Llamada a los pies del Monte Gurug en Marruecos, esperando el momento de lanzarse a la abordaje de sus sueos y muriendo en esos intentos, como sucedi el pasado mes de enero cuando 15 de estos inmigrantes murieron alcanzados por proyectiles de la Guardia Civil espaola.

Ceuta y Melilla son los cercos de la indignidad, de la injusticia, del llamado que el propio occidente ha hecho de las bondades de sus sistemas y que despus cierra de un portazo en las narices de miles de indeseables. Condenados a tratar de sortear una de las fronteras ms vigiladas y protegidas del mundo. Iigo Mor autor del libro Borders of Inequality publicado por la universidad de Arizona en Estados Unidos seala que la presin migratoria seguir existiendo mientras existan los actuales niveles de desigualdad: Los asaltos a la frontera en Ceuta y Melilla no responden a explicaciones conspiratorias ni nada por el estilo. Los africanos saben cul es el nivel de desigualdad que hay entre Europa y sus pases de origen. Por eso vienen. Por ejemplo: el PIB de Espaa, con 47 millones de habitantes, es superior al agregado de los 53 pases africanos con sus 1.300 millones de habitantes. Nuestro pas tiene el rcord mundial de desigualdad con respecto a sus vecinos.

El problema en Ceuta y Melilla, as como en el muro de segregacin entre Mxico y Estados Unidos y tambin en el existente entre Zimbabue y Botsuana, en materia de inmigracin: es el de la desigualdad. El de las profundas diferencia entre el desarrollo de un sector del planeta y otro que se hunde en el marasmo de la miseria. Y ello seguir as, mientras no se apliquen medidas de fondo, estructurales, en una situacin no podr solucionarse por ms altas que se levanten las rejas, por ms cuchillas que se coloquen en las cimas de las vallas, por ms gruesos que sean los muros y por ms represin que se ejerza.

El desarrollo social, econmico, el fortalecimiento de las estructuras democrticas pero tambin el respeto a la historia y costumbres de los pases de origen de los inmigrantes debe ser una tarea compartida, tejiendo alianzas que permitan potenciar las capacidades de cada uno de esos pases, invertir en desarrollo y no en caridad. Sustentar un comercio justo, pagando precios reales por los productos que los pases ms desarrollados importan. No seguir en el abuso crnico de nuestras naciones, en un neocolonialismo donde se niega el acceso a tecnologas, a patentes farmacuticas, a inversiones que potencien la industria local, que protejan a los pequeos agricultores, que globalice los intereses de los ciudadanos y no slo el capital financiero. Medidas complejas, difciles y de escasa recepcin porque el modelo de desarrollo de nuestro planeta est basado, precisamente, en la explotacin de otros seres humanos, por parte de aquellos que suelen proteger sus torres de marfil.

Resulta sintomtico comprobar, que en los muros donde se frena el avance de seres humanos deseosos de llegar a otras tierras, el trnsito de drogas, el comercio ilegal, contrabando y el trfico de seres humanos para ser explotados y prostituidos, se intensifica da a da. En quince de los veintes muros ms conocidos del mundo el narcotrfico, campea a su anchas. La herona, el hachs, la cocana son algunos de los productos que suelen atravesar sin grandes dificultades las rejas impuestas por los gobiernos, generando con ello altsimos niveles de corrupcin entre la burocracia, las fuerzas militares y los funcionarios y traficantes de ambos lados de las fronteras.

Muros sociales, polticos, religiosos

La construccin de muros, vallas, rejas, empalizadas, cercas, alambradas, separaciones continan siendo una prctica habitual ya sea para impedir la entrada o salida de inmigrantes y emigrantes, ocupar territorios que no le pertenecen a la potencia que construye este instrumento de represin o simplemente para, dentro de un mismo pas segregar a sus propios connacionales por razones econmicas, sociales, religiosas y de origen racial.

Tal es el caso de los muros que el Estado de Rio de Janeiro en Brasil est construyendo y ha construido alrededor de las favelas del Barrio Santa Marta y la Rocinha (a los que se unirn otras once favelas de menores dimensiones). En el barrio de Santa Marta se levantaron ya 600 metros de muralla, mientras que en Rocinha favela con 250 mil habitantes el gobierno de la ciudad acord limitar estos muros a las zonas con peligro de deslizamiento. El resto se compondr, segn las autoridades, de senderos ecolgicos y parques. La excusa gubernamental es que dichos muros son para impedir el crecimiento de este tipo de barrios y al mismo tiempo proteger la flora y fauna de las colinas que rodean Rio de Janeiro. A esa idea, las organizaciones crticas de esta construccin alegan que dichos muros simplemente son para aislar a los barrios ms empobrecidos y separarlos as de las zonas ms lujosas de Rio, al mismo tiempo que se intensifica la lucha contra el narcotrfico que suele estar radicado en estas favelas.

En Irlanda del Norte, especficamente en su capital, Belfast, a partir del ao 1969 se comenzaron a erigir las denominadas lnea de paz como medida temporal para separar a las comunidades catlicas y protestantes de este enclave ingls en territorio irlands. Son una serie de barreras de separacin, que a pesar de los acuerdos de paz firmado entre Londres y el Ejrcito Republicano irlands (IRA) el ao 1998 siguen en pie e incluso el ltimo de esos muros fue levantado el ao 2013 en los terrenos de una escuela primaria, tras una serie de hechos que tensionaron la convivencia entre ambos grupos religiosos. Se calcula, que en total, existen unos 20 kilmetros de murallones y como muestra de su presencia, las puertas de hierro que separan al este unionista (aliado del Reino Unido) del sector mayoritariamente independentista y republicano se cierra cada noche en un virtual toque de queda.

En Europa central se yergue Eslovaquia. All las autoridades, principalmente de algunos municipios de sus principales ciudades, sobre todo en los ltimos ocho aos han estado construyendo una serie de muros (14 hasta el momento) destinado a separar a la comunidad roman del resto de la sociedad eslovaca. Velka, Ida, Kosice y Ostrovany son algunas de estas ciudades donde estos baluartes de la segregacin tratan, segn las autoridades municipales, que han dado rdenes de levantar estas barreras de evitar un infierno diario a las personas que viven cerca de los barrios gitanos.

La Comisin Europea pidi la destruccin del ltimo muro de hormign levantado en la capital eslovaca (declarada Capital Cultural de Europa el ao 2013) alegando que la construccin de barreras fsicas representan una ruptura con los valores sobre los que se fundamenta nuestra Unin, incluido el respeto de la dignidad humana y los derechos humanos, tambin de los de las personas pertenecientes a minoras segn expres el Comisionado responsable de Educacin y Cultura, Androulla Vassiliou, en una carta al alcalde de Kosice, Richard Rasi. A pesar de estas palabras y esta exigencia la Comisin Europea no se ha pronunciado por otros muros y barreras tan arbitrarias, injustas y violatorias de los derechos humanos como las que construy Espaa en Ceuta y Melilla.

En la misma civilizada y milenaria Europa, en una pequea isla del Levante Mediterrneo se encuentra Chipre. All las comunidades griegas (mayoritarias) y turcas ocupaban distintos barrios de su capital, Nicosia, constituyendo de facto una lnea divisoria que se materializ tras la declaracin de Independencia de Chipre el ao 1960 y una serie de enfrentamientos el ao 1963, que obligaron a las autoridades britnicas, en un trabajo conjunto con fuerzas griegas y turcas presentes en la isla a dividir la capital mediante una denominada Lnea Verde. Una franja desmilitarizada patrullada por una Misin de las Naciones Unidas.

Esta lnea, que se extiende por 180 kilmetros, divide a la isla en dos y se fortaleci con la invasin por parte de Turqua de la isla en julio del ao 1974, convirtindose de facto en frontera cuando el ao 1983 la parte norte de la isla, ocupada por Turqua se proclam como Repblica Turca del Norte de Chipre. Entidad que ha sido reconocido slo por las autoridades e Ankara. Esta franja, patrullada por las Naciones Unidas, no solo divide la isla en dos, sino que parti por la mitad multitud de pueblos y ciudades, entre ellos su capital.

En otro plano, en el sur de frica la separacin no distingue entre la Fiebre Aftosa y los Inmigrantes, pues la valla construida por el gobierno de Botsuana que lo separa de su vecino de Zimbabue, tiene como argumento principal el impedir la propagacin de la fiebre aftosa entre el ganado de ese pas surafricano, que es la segunda fuentes de ingresos de divisas despus de la explotacin diamantfera. La empalizada en cuestin, construida a partir del ao 2003, con alambre de pas, tiene dos metros y medio de altura y se extiende a lo largo de unos 500 kilmetros. La idea original contemplaba electrificarla y vigilarla con un cuerpo especial, sin embargo, las propias condiciones geogrficas y el costo econmico impidi dicha idea perola cerca sigue all dividiendo a dos pueblos, uno con mayor nivel econmico que el otro, pero ambos muy lejos de los mejores indicadores de desarrollo humano

La explicacin de las autoridades de Botsuana no dio satisfaccin a las autoridades de Zimbabue que consideran la construccin de esta valla no como una medida fitosanitaria, sino que est destinada a detener el creciente flujo de inmigrantes de su pas, en busca de mejores oportunidades de vida en su vecino. La economa de Zimbabue est en ruinas con niveles de hiperinflacin que han llegado al 100 mil por ciento y un tasa de desempleo del 90%, junto a una crisis sanitaria de envergadura como es el caso del virus VIH que afecta a un 30%% de la poblacin. Como consecuencia del estado del pas, son miles los habitantes de Zimbabue que tratan de cruzar a Botsuana como tambin a Sudfrica, que son consideradas dos de las economas ms prosperas del continente africano.

En Asia Central, en una de las zonas calientes del mundo, Uzbekistn se ha dotado de alambres de pas, cercas electrificadas, campos minados para poner una barrera que impida, segn el gobierno uzbeco la entrada de militantes islmicos radicales de las vecinas Afganistn, Kirguistn y Tayikistn. En una poltica ampliamente respaldada por Estados unidos que ve en esta relacin con el gobierno Uzbeco la posibilidad de acceder no slo a las riquezas hidrocarburferas de esta ex Repblica Sovitica sino tambin servir de aliado en su lucha contra el talibn y pas tapn contra los afanes de hegemona rusa en la regin.

La frontera entre Uzbekistn y Afganistn est dotada de una cerca electrificada con 380 voltios, que se unen a los 1.100 kilmetros de alambres de pas que separan a este pas de Kirguistn. Con Tayikistn, los 1.500 kilmetros de longitud, la barrera de alambre de pas est reforzada por campos de minas antipersonales sin estar dotadas de mapas o seguridad de dnde se encuentran estos campos lo que constituye altsimos niveles de inseguridad.

Derribar los muros

Sea en Amrica del Norte, frica, Asia Central, Medio Oriente, Europa o el Lejano Oriente los muros, las vallas, las cercas y alambras son creaciones destinadas a separar, a dividir, a segregar, a hacer ms injustas las relaciones entre nuestras sociedades. El mundo del Tercer Milenio muestra la marcha de un sistema, parafraseando la frase de un fallecido Prncipe de la Iglesia, como intrnsecamente perverso, donde la riqueza social, conseguida a golpe de reivindicaciones, luchas, prisin, represin y muerte de millones de hombres y mujeres a lo largo de la historia, ha quedado concentrada en unas pocas manos.

Un mundo donde caminamos conscientemente hacia la autodestruccin de la naturaleza. Una etapa histrica donde se ha agravado la brecha entre ricos y pobres y la miseria se ahonda segn se aleja de la holgura soberbia de los poderosos. Brechas donde los muros permiten taponar las exigencias, frenar los anhelos, detener los sueos de mejores perspectivas de vida.

La mutacin del orden mundial ha estado marcada por numerosas y sucesivas crisis, junto con sus cclicas recuperaciones, sobre todo desde finales de los aos setenta. Estas dificultades estn signadas por la aparicin de contradicciones que ponen en peligro la propia supervivencia de los seres humanos. Una de ellas es la irracionalidad del capitalismo global, sostenido en su incesante bsqueda de ganancias en la destruccin de la naturaleza. Como nunca antes, en la historia de la humanidad, han coincidido tantos y tan complejos problemas al mismo tiempo: hambrunas peridicas, guerras, pobreza y miseria en gran parte de la humanidad, diferencias abismales entre los pases desarrollados y los subdesarrollados, cesanta y baja calidad del trabajo.

Todo ello unido a una capacidad de destruccin militar que se ha puesto en marcha para someter a aquellos que no se enrielan en las vas sealadas por el gobierno global. A lo que se agrega, sobre todo a partir de la dcada de los noventa del siglo XX, uno de los mayores movimientos migratorios que ha tenido la modernidad: desde las zonas ms pobres del mundo hacia los sectores ms desarrollados; ya sea direccin Este-Oeste o Sur-Norte incluyendo la propia migracin campo-ciudad que est despoblando las zonas rurales de todo el planeta. Y en ese plano los muros cumplen su papel de puntas de lanza del dominio, separando en materias religiosas, econmicas, sociales, polticas y militares.

Se han apagado los ecos de la conmemoracin por los 28 aos de la cada del Muro de Berln, celebraciones, documentales, charlas, programas especiales y sin embargo, los otros muros, las otras barreras continan all en el marco de una cosmovisin cuyo objetivo es consolidar el objetivo del pensamiento nico, que es construir tambin un mercado nico. En ese plano, derribar esos muros se convierte en un imperativo vital.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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