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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2017

Sismos, capitalismo del desastre y resistencia

Gerardo Rnique
Rebelin


Pasados casi tres meses despus que una extensa regin del pas fuera remecida por dos catastrficos terremotos de 8.5 y 7.1 grados en la escala de Richter respectivamente, miles de familias siguen acampadas en calles y plazas, pernoctando en viviendas inseguras mientras que cientos de escuelas, hospitales y centros de salud permanecen cerrados u operando en condiciones precarias. Al mismo empresas constructoras, distribuidoras de materiales de construccin e instituciones financieras ya empezaron a beneficiarse tanto de los fondos de asistencia distribuidos entre los damnificados, como de los presupuestos destinados a la reconstruccin.

Con epicentro en el sur-sureste y en las cercanas de la capital respectivamente, los sismos del 7 y 19 de setiembre han provocado la peor catstrofe en la reciente historia mexicana. Si bien cobraron un numero de vidas (471) mucho menor que las 10,000 del terremoto del 12 de diciembre de 1985, ocasionaron sin embargo destrozos sin precedentes en una extensa regin que abarca desde algunos de los municipios rurales mas pobres del pas en los estados de Oaxaca, Chiapas y Guerrero hasta barrios de clase media profesional en Ciudad de Mxico. Poblaciones rurales en los cercanos estados de Puebla, Morelos, Mxico y Tlaxcala tambin fueron seriamente afectadas.

Segn estimados oficiales mas de 250,000 las familias quedaron desamparadas y se destruyeron aproximadamente 150,000 viviendas; 325,000 establecimientos industriales y comerciales; mas de 12,600 escuelas, as como numerosos hospitales. Si bien la catstrofe tuvo su origen en particularmente violentos e impredecibles fenmenos tectnicos esta fue potenciada tanto por la ineficiencia y corrupcin gubernamental, como por la catstrofe social producto de las brutales polticas de austeridad de las tres ultimas dcadas. Teniendo como trasfondo una grave crisis consecuencia del estrepitoso fracaso de las reformas econmicas y polticas del presidente Enrique Pea Nieto, magnificada por el exponencial incremento tanto de la violencia asociada con la llamada guerra contra el narco, como la del autoritarismo y represin gubernamentales, el descontento e indignacin de la ciudadana ante la ineptitud, desidia y corrupcin estatal ante la catstrofe ocasionada por los sismos amenaza con ensanchar la constelacin de resistencias y movimientos poltico-sociales que constituyen el difuso y heterogneo campo de la oposicin.

 

Austeridad, capitalismo del desastre y militarizacin

Los sismos han remecido tambin las resquebrajadas estructuras del sistema poltico mexicano cuyas practicas paternalistas-autoritarias de control social se intensificaron de forma paralela con la polarizacin econmico-social extrema que ha hecho de Mxico uno de los pases con mas ricos en el mundo as como uno con el mayor numero de pobres.

Desigualdad extrema que tuvo su origen en la estrategia de modernizacin neoliberal que, con el auspicio y fiscalizacin del FMI, BM y BID, fuera adoptada por el presidente Miguel de la Madrid (1982-1988) para hacer frente a una galopante deuda externa. Modernizacin asentada en dos polticas fundamentales: una rigurosa austeridad fiscal que afecto a la gran mayora de trabajadores, profesionales y poblacin rural; y la privatizacin masiva de empresas publicas y estatales que beneficiaron a un reducido grupo de hombres de negocios. Selecto y reducido grupo empresarial que expandi aun mas su poder y riqueza con la conversin de la deuda de la banca privada en una estratosfrica deuda publica durante la presidencia de Ernesto Zedillo (1994-2000). A partir de este momento, en palabras de John Saxe-Hernndez se acentu, como nunca antes en la historia, la capacidad de los dueos del capital en Mxico de capturar los instrumentos de Estado. 

 La reconstruccin de la Ciudad de Mxico creo tambin oportunidades para acrecentar aun mas las fortunas y el poder poltico de la fraccin financiera de la primera generacin de billonarios del pas -- acertadamente bautizados por el diario La Jornada como los Forbes barons. Carlos Slim el mas conspicuo miembro de este grupo -- beneficiario de la privatizacin del Banco Nacional de Mxico y de la empresa telefnica estatal, TELMEX-- fue nombrado por el presidente De la Madrid como el encargado de formar entre el sector privado el comit consultivo responsable de la financiacin y reconstruccin del Centro Histrico de la Ciudad de Mxico. La zona mas emblemtica y de mayor densidad poblacional que, si bien seriamente devastada por el terremoto, se encontraba altamente tugurizada y con deficientes servicios e infraestructura producto de dcadas de descuido y falta de inversin publica. La asociacin entre el sector financiero y las grandes constructoras se extendi tambin hacia otras zonas devastadas por el sismo hacia el sur de la ciudad las cuales experimentaron desde fines de la dcada de los ochenta un boom inmobiliario sin precedentes.

Tres dcadas mas tarde y despus de otra catstrofe ssmica y por disposicin presidencial se da nuevamente primaca a estos mismos grandes empresarios en la reconstruccin cuyos costos se estima superan largamente la reconstruccin que sigui al terremoto de 1985. El 27 de setiembre flanqueado nada menos que por Carlos Slim y ante una selecto auditorio formada por los empresarios mas ricos del pas, el presidente Enrique Pea Nieto (2012-2018) anuncio su estrategia para la reconstruccin. La columna vertebral de su esquema la constituir el fideicomiso Fuerza Mxico . Formado con fondos provenientes del sector publico, contribuciones empresariales, donaciones individuales e institucionales, Fuerza Mxico ser administrado por un comit de hombres de negocios elegidos entre ellos mismos. Los fondos sern destinados a la reconstruccin de infraestructura, escuelas, hospitales y edificaciones de importancia histrica. Parte de estos tambin sern distribuidos directamente entre los damnificados en forma de tarjetas de debito (monederos electrnicos) destinadas a la reconstruccin de viviendas.

Familias cuyos hogares fueron parcialmente destruidos recibirn 30,000 pesos y 120,000 pesos (aproximadamente $ 6400 dlares) las que sufrieron perdida total de sus vivienda. Dinero que, como lo han manifestado tanto pobladores de zonas como especialistas, solo ser suficiente para cubrir los costos de los cimientos de una vivienda. Aunque insuficientes estos fondos de asistencia constituyen empero un importante estimulo para la industria de la construccin que durante el ao pasado experimento una cada de 3.7 puntos porcentuales. Durante la teatralizada y publicitada ceremonia presidencial de entrega de las primeras tarjetas de compra en una de las ciudades mas afectadas la poblacin local no solo expreso su descontento con la miseria del apoyo sino que adems manifest su indignacin por su falta de acceso a cajeros automticos y por lo que consideraron como el negocio redondo del gobierno federal. Ni bien termino distribucin de las tarjetas de crdito una larga cola de camiones transportando cemento y materiales construccin ingreso a la plaza principal de Ixtepec portando lonas inscritas con las leyenda: En este esta establecimiento de acepta la tarjeta para compra de materiales #FuerzaMexico, Aceros y Cementos de OaxacaAcemos y #FuerzaMexico Holcim. En este establecimiento se acepta la tarjeta para compra de materiales.

Las tres dcadas transcurridas entre las dos mayores catstrofes ssmicas en la historia del pas develan la estrecha relacin entre capital financiero y desastre. Los sismos en primera instancia han contribuido a solidificar la relacin simbitica del empresariado surgido con la reformas liberales de la dcada de los ochenta con el estado y su hasta ahora partido oficial. Con la complicidad estatal las catstrofes provocadas por los sismos crearon las condiciones ideales para la expansin de las fuentes de ganancia del gran capital en forma modlica de lo que Naomi Klein acertadamente describe como capitalismo del desastre. Siendo uno de sus propsitos centrales la reconstitucin social y econmica de las comunidades afectadas, la industria de la reconstruccin y del desarrollo inmobiliario requiere tambin de la reconfiguracin del rol de los militares lo que representa un peligrosa y amenazante intensificacion de las tendencias autoritarias del estado mexicano.

Con este propsito el gobierno federal concibi el llamado PLAN MX una iniciativa estratgica federal que delega al ejercito y la marina las responsabilidades de administracin y gobernanza de futuros desastres naturales. El PLAN MX funciona de manera conjunta con el PLAN DN-II, un instrumento operativo concebido en 1966 que expande el protocolo creado durante la Guerra Fra por el cual se reconceptualizan los desastres civiles y naturales como prioritarios para la defensa nacional. Como tal, el plan delega las responsabilidades de todas las operaciones de rescate, asistencia y recuperacin al ejercito y a la marina bajo la direccin presidencial. La implementacin de ambos planes bien podra crear condiciones para la militarizacin de las zonas de desastre. Un da despus del sismo del 7 de setiembre el gobierno movilizo aproximadamente 3000 efectivos militares en las regiones mas afectadas en los estados de Chiapas y Oaxaca. 

Estados en los que durante las ultimas dcadas la poblacin mayoritariamente indgena de estos estados ha sido objeto de una sistemtica represin policial, militar y para-militar. Considerados entre las entidades mas pobres del pas son tambin conocidos por la capacidad de resistencia y rebelda de sus comunidades en defensa de sus territorios, recursos y autonoma. Contra estas comunidades el gobierno recurri a la militarizacin como mecanismo de control de la protesta social y como mecanismo de asegurar la tranquilidad en territorios a los cuales se quiere atraer inversionistas interesados en el desarrollo de parques industriales, proyectos elicos y mineros, as como para el establecimiento de Zonas Econmicas Especiales . Despus del sismo las tropas en Oaxaca acantonadas en Oaxaca se emplazaron en San Mateo del Mar y otras comunidades en la regin del Istmo en donde existe una fuerte resistencia local a la expropiacin territorial, privatizacin de tierras, proyectos extractivistas y en donde existe tambin un fuerte apoyo comunal a la lucha magisterial en contra de la reforma educativa de EPN.

 

Boom inmobiliario y extractivista, corrupcin e ineptitud estatal

En las postrimeras del devastador terremoto de 1985, la fuertes criticas de acadmicos y especialistas as como el descontento de la ciudadana con la ineptitud estatal ante la emergencia, la desidia burocrtica y la irresponsabilidad de empresas constructoras, considerados como agravantes de la alta mortalidad y devastacin provocada por el sismo, forzaron al gobierno al establecimiento de un sistema nacional de proteccin civil, y a revisar los reglamentos de construccin civil de la Ciudad de Mxico.

Con la colaboracin y asistencia de expertos japoneses se creo un Sistema de Alerta Ssmica (SAS) que junto con el Fondo de Desastres Naturales constituan los pilares del Sistema de Proteccin Civil establecido en 1986. El sistema de alarmas sin embargo no se llego a establecer de forma integral ya que segn investigacin del peridico digital Animal Poltico-- los radio-receptores adquiridos para el efecto en 2010 nunca fueron instalados. Mas de la mitad de los receptores desaparecieron antes de su entrega o nunca fueron instalados. Estos sin embargo, podan adquirirse libremente a travs de una plataforma electrnica de ventas. Al momento del sismo la mayora de los receptores en el estado de Oaxaca no se haban instalado, peor aun, las alarmas publicas no cumplieron su cometido por hallarse fuera de servicio debido a su falta de mantenimiento. Otra investigacin periodstica encontr irregularidades y opacidad en la utilizacin de los dinero pblicos destinados a la atencin de desastres a travs del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

En Ciudad de Mxico autoridades municipales hicieron caso omiso tanto del estricto cdigo de construccin establecido despus del terremoto de 1985 como de la estricta zonificacin de la ciudad que de manera bastante precisa delimito reas de alto riesgo en donde no se permitiran edificaciones de mas de seis pisos. Fue precisamente en estas zonas donde se produjo el mayor numero de edificios colapsados incluyendo unos 50 edificios construidos entre los ltimos diez aos y dieciocho meses. La devastacin ocasionada por el sismo de 19 de setiembre no puede pues atribuirse exclusivamente a causas naturales, sea la inusual ruptura de la placa tectnica de Cocos que se extiende a lo largo del Valle Central donde se localiza la Ciudad Mxico, o la inestabilidad del suelo poroso de lo que fuera el lago y sobre el que se edifico la capital, sino que debe tambin considerarse la responsabilidad de polticos, financistas y constructores participantes centrales lo que la revista Proceso acertadamente describe como los cimientos podridos del boom inmobiliario.

Fuera de la capital, en complicidad con autoridades locales, transnacionales mineras, elicas, gaseras, agroindustriales y de construccin civil beneficiarias de concesiones gubernamentales en tierras publicas, territorios comunitarios indigenas y reservas naturales locales, tambin hacen caso omiso de disposiciones ambientales, distribucin y proteccin de fuentes hdricas y de los derechos territoriales y polticos de los pueblos indigenas y campesinos. Por su estratgica ubicacin inter-ocenica, su riqueza forestal y mineral, por su gran potencial y sus abundantes recursos hdricos, el estado de Oaxaca, as como otros en el sur y sur-este mexicanos, han concentrado la atencin de intereses financieros y estratgicos de las grandes potencias . Con el objetivo de atraer capitales el Proyecto Mesoamrica (antes denominado Plan Puebla Panam) contempla la construccin de carreteras, ferrocarriles, puertos, gaseoductos, hidroelctricas. De otro lado el gobierno federal se ha propuesto establecer en el sur y sureste del pas nueve Zonas Econmicas Especiales dos de ellas en el estado de Oaxaca. Durante la ultima dcada el istmo experimento una rpida expansin de actividades extractivistas contando en la actualidad con veintinueve grandes proyectos mineros y veintin parques elicos controlados por corporaciones transnacionales. Considerada por la mayoritaria poblacin indgena local como punta de lanza de una reconquista la expansin de estas empresas se dio a costa del despojo de tierras comunitarias y la perdida de control comunal sobre cursos de agua y recursos naturales.

Debido a su localizacin entre dos ocanos estos estados son tambin bastante proclives a inundaciones y deslizamientos de tierras ocasionados por huracanes y tormentas tropicales que durante los ltimos aos han incrementado su intensidad y frecuencia a consecuencia de la alta temperatura de los ocanos a consecuencia del calentamiento global. La destruccin de bosques, explotacin de las aguas subterrneas, represamientos, desplazamiento de centros poblados y cambio de curso de arroyos y ros, como consecuencia de proyectos extractivistas magnifican los efectos destructivos de los fenmenos meteorolgicos intensificados como consecuencia del cambio climtico. Sin que se hubieran implementado las medidas de prevencin y asistencia estipuladas en el protocolo del Sistema Nacional de Proteccin Civil, las particularmente intensas lluvias e inundaciones de mayo y agosto de este ao afectaron severamente a muchas poblaciones en la Sierra Mixe de Oaxaca, as como en la costa y montaa del estado de Guerrero que a principios de setiembre seguan a la espera de la asistencia para la reconstruccin de caminos y viviendas que supuestamente debera proveer el Fonden.

Dos das despus del sismo del 7 de setiembre el jefe de bomberos de la ciudad de Juchitn, la ciudad mas importante en el Istmo de Tehuantepec que sufriera la perdida de 76 vidas y las destruccin de aproximadamente 15,000 viviendas, denuncio el fracaso del Concejo Estatal de Proteccin civil en cumplir con su obligacin legal de coordinar la asistencia entre autoridades federales y estatales y las instituciones y autoridades locales. Esto sin embargo no fue un impedimento para que esta misma ciudad y sobre todo sus barrios mas destruidos fueran utilizados como escenografa electoral para autoridades y polticos de todos los partidos. Fue el caso del mismo EPN que acompaado del tambin priista gobernador de Oaxaca Alejandro Murat, el da siguiente al terremoto del 7 de setiembre, recorrieron los barrios mas devastados acompaados no con personal de asistencia sino por un impresionante contingente de periodistas y camargrafos. Despus de esta rpida y teatralizada visita los Juchitecos tuvieron que esperar varias semanas hasta el arribo de efectiva asistencia del gobierno federal.

Si bien la corrupcin, desidia e ineptitud de polticos y burcratas hacia la ciudadana son tica y moralmente reprobables, estas actitudes son sin embargo consistentes con una cultura poltica que no solo ha normalizado la corrupcin, el pillaje y el desdn hacia el publico sino que adems encuentra sustento en la ideologa y cultura neoliberales en las que las ganancias e intereses del capital y el individuo predominan sobre el bien comn, el bienestar social y el inters nacional.

Desde esta ptica, la catstrofe provocada por los sismos de setiembre mas que un inevitable desastre natural constituye mas bien un desastre poltico que tiene su origen en las polticas de un rgimen de poder al servicio de grandes intereses financieros y extractivistas quienes sistemticamente se han opuesto a un ordenamiento territorial y de utilizacin del suelo respetuoso del medio ambiente, las necesidades, culturas y derechos de las poblaciones locales.

 

Auto-organizacin social y resistencias

Mientras que la asistencia gubernamental demoro das en arribar a la regin del Istmo de Tehuantepec, una de las zonas mas devastadas por el sismo del 7 de setiembre en el estado de Oaxaca, el mismo da del terremoto la seccin 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educacin se declaro en estado alerta y convirti su local sindical en la capital del estado en centro de acopio para atender la emergencia. Antes de cumplirse una semana el sindicato distribuyo mas de 200 toneladas de alimentos, medicinas y ropa entre los poblados mas apartados del Istmo y la Sierra Mixe que sufrieron la destruccin del sesenta al setenta porciento de sus edificaciones. El 9 de setiembre en Juchitn personal de la marina destacado en la regin distribuyo 2000 despensas de emergencia. Ayuda insuficiente para una ciudad en la que perecieron 76 personas y en la que mas de 150,000 perdieron sus hogares y medios de subsistencia.

Fueron mas bien organizaciones no-gubernamentales de bsqueda y rescate provenientes de la ciudad de Oaxaca y de estados bastante alejados como los de Jalisco y Nuevo Len, las que en Juchitn asumieron las operaciones de rescate desde la noche del da despus terremoto. En la vecina ciudad de Ixtepec, el Comit Ixtepecano de Defensa de la Vida y el Territorio -- establecido en el 2008 con el propsito de contener la expansin de proyectos extractivistas en la regin junto con la Sociedad Agrcola y otras organizaciones vecinales y juveniles se encargaron de la coordinacin de la asistencia y remocin de escombros. Brigadas de estudiantes de enfermera y medicina de la ciudad de Mxico arribaron a Ixtepec antes que el personal de instituciones gubernamentales. Similares iniciativas se tomaron en otras regiones de Oaxaca como en otros estados afectados. La auto-organizacin ciudadana, vecinal y comunitaria respondi de manera mas rpida y efectiva que las organizaciones gubernamentales. Mas importante aun fue el hecho que esta fue una movilizacin desinteresada motivada fundamentalmente por empata y solidaridad.

A diferencia de los esfuerzos desde la sociedad el gobierno puso nfasis en recabar ayuda y fondos del sector privado a travs de la red de oficinas del sistema nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) dirigido por la primera dama Anglica Rivera. Al hacerse publico a travs de las redes sociales que personal de gobierno reempacaba las donaciones en recipientes con el logo gubernamental, del PRI o de polticos locales, el publico opto por enviar su donativo a los cientos de centros de acopio y donacin establecidos por organizaciones no gubernamentales, iglesias, universidades, locales sindicales y plazas publicas. Esta burda manipulacin poltica de las donaciones, as como el oportunismo puesto de manifiesto por todos los partidos polticos ante el pedido al final infructuosode 3.6 millones de ciudadanos que los 275 mil millones de pesos presupuestados para las campaas electorales de los partidos sean destinados a las familias damnificadas, as como el hecho que los costos de la reconstruccin estimados en 38 mil millones de pesos son casi equivalentes a los gastos de 37.25 mil millones incurridos por la presidencia en publicidad durante sus cuatro aos en el poder; o que representan apenas una fraccin de la friolera de casi 207 mil millones de pesos hechos humo durante la administracin de los 10 gobernadores de la llamada generacin podrida del PRI, aumento aun mas el desprestigio y rechazo de la ciudadana a los partidos y al sistema poltico en su conjunto.

En Ciudad de Mxico el sismo del 19 de setiembre revivi la memoria del aterrador terremoto del 19 de setiembre en Ciudad de Mxico 1985 cuando ante la falta de una oportuna y eficaz intervencin por parte de las instituciones gubernamentales, las tareas mas urgentes e inmediatas de asistencia y rescate recayeron sobre la una masiva y espontanea auto-organizacin ciudadana. En defensa de la integridad de los barrios, la necesidad de una vivienda digna y una estrategia de urbanizacin democrtica se generaron numerosas organizaciones barriales y ciudadanas. Movilizacin que tuvo un efecto galvanizador en la emergencia del izquierdista PRD formado por la confluencia de sectores nacionalistas del PRI y partidos socialistas- y su hegemona en el gobierno de Ciudad de Mxico desde su victoria en las elecciones de 1988 hasta la actualidad. En esta oportunidad la respuesta de la ciudadana fue tambin rpida y masiva.

De manera similar a lo ocurrido en Oaxaca en Ciudad de Mxico sobre los hombros de voluntarios locales junto con equipos de rescatistas nacionales y extranjeros recayeron las operaciones de asistencia y rescate de victimas como consecuencia del terremoto del 19 de setiembre. En su reporte desde las calles de Ciudad de Mxico el periodista uruguayo Ral Zibechi estimo en mas de cien mil el numero de personas movilizadas durante las tempranas horas de la tarde del da del terremoto en las tareas de rescate y asistencia. A pesar de que las grandes televisoras resaltaban hasta el cansancio la presencia de personal de la polica federal y de la marina en las reas de desastre, nadie dudo que los rescates mas difciles y exitosos fueron ejecutados por grupos civiles, incluyendo a los internacionalmente famosos Topos, una brigada de rescate voluntaria que se formo durante el terremoto de 1985.

Analistas que experimentaron ambas catstrofes remarcan las semejanzas entre estas recientes estas manifestaciones de solidaridad y apoyo desinteresado con aquellas que de manera similar se dieron durante 1985. En esa ocasin, observo Carlos Monsivis , durante las dos semanas de paralizacin gubernamental despus del devastador terremoto, aproximadamente un milln de personas se movilizaron para proporcionar refugio, comida, ropa, atencin medica y sicolgica a los afectados, as como para remover escombros, rescatar muertos y heridos, y dirigir el trafico. La respuesta masiva de la ciudadana, la movilizacin y auto-organizacin de vecinos y voluntarios expuso la fragilidad institucional, corrupcin moral, y los estrechos intereses econmicos del estado mexicano. Mas aun la parlisis gubernamental ante la catstrofe, las restricciones presupuestales impuestas por sus propias polticas de austeridad, el colapso de su capacidad de administrar conflictos sociales, y la perdida de su autoridad poltica crearon inmejorables condiciones para el surgimiento de numerosas organizaciones en defensa de la integridad de los barrios, la necesidad de una vivienda digna y una estrategia de urbanizacin democrtica. Unificados, bajo la Asamblea de Barrios y el Comit Unificado de Damnificados, los damnificados resistieron el desalojo y forzaron al gobierno a financiar la construccin de 45,000 nuevas viviendas. Tambin se le atribuye a este movimiento un papel central en evidenciar las debilidades y corrupcin del sistema poltico que contribuyeron a crear las condiciones para la llamada transicin democrtica, -- en realidad una apertura y diversificacin del sistema electoral hasta ese momento hegemonizado por el PRI. Tuvo asimismo efecto galvanizador en la emergencia del Partido de la Revolucin Democrtica formado por la confluencia de sectores nacionalistas del PRI y partidos socialistas. Partido poltico que ha mantenido la hegemona sobre el gobierno de Ciudad de Mxico desde su victoria en las elecciones de 1988 hasta la actualidad. La integracin de muchos de los dirigentes y organizadores barriales al partido, a la burocracia municipal, y su eleccin a pblicos socavo la autonoma y el eventual debilitamiento de del movimiento barrial.

Reflexionando sobre la movilizacin ciudadana del 2017 a travs de la ptica de sus propias experiencias y de la historia transcurrida desde el terremoto del 1985, el escritor Prez Gay asevera con certeza que el eco de los terremotos llegara a las elecciones del 2018. Si bien las encuestas unnimemente favorecen a Manuel Lpez Obrador, lder del recin formado Movimiento de Renovacin Nacional (MORENA) como desprendimiento del sector a la izquierda de la direccin del PRD el posible impacto de las movilizaciones que siguieron al sismo en el resultado electoral es todava incierta. Lo que si es evidente es que, tan solo a tres meses de la catstrofe, la indignacin ciudadana y movilizacin social vienen ensanchando aun mas las grietas de la anacrnica y arcaica estructura del sistema de control poltico-social del PRI-estado, abriendo una excepcional oportunidad para la insurgencia de movimientos ciudadanos y comunitarios en defensa de espacios y territorios de convivencia humana digna, autnoma y democrtica.

Basndose en sus experiencias en un barrio popular del centro de Ciudad de Mxico severamente afectado por el sismo de 1985, el acadmico y activista H. Cleaver observo que si bien este genero nuevos y complejos peligros e incertidumbres, al mismo tiempo genero tambin igualmente nuevas y complejas oportunidades. La crisis represento una crisis mas que se sumo a las crisis preexistentes creadas por el pago de la deuda externa y las polticas de austeridad que pusieron al limite las capacidades financieras y polticas del gobierno para atender las demandas de la reconstruccin y la frustracin de la poblacin. Para la poblacin afectada en los barrios pobres la crisis los enfrento a nuevas y complejas dificultades ocasionadas por la falta de vivienda y servicios; la amenaza de demolicin y desalojo, de alquileres elevados, la eliminacin del subsidio a los alquileres, y la disolucin de su vida vecinal/comunal. La parlisis gubernamental ante la catstrofe, las restricciones presupuestales impuestas por sus propias polticas de austeridad, el colapso de su capacidad de administrar conflictos sociales, y la consecuente perdida de autoridad poltica, crearon sin embargo una apertura para la movilizacin. Unificados, bajo la Asamblea de Barrios o el Comit Unificado de Damnificados entre otros, los damnificados resistieron el desalojo y forzaron al gobierno a financiar la construccin de 45,000 nuevas viviendas. Si bien el movimiento vecinal cumpli papel central en evidenciar las debilidades y corrupcin del sistema poltico y en socavar la hegemona del PRI creando las condiciones para una pactada diversificacin partidaria-electoral --mal llamada transicin democrtica-- el movimiento vecinal popular empero perdi mpetu y autonoma al integrarse muchos de sus dirigentes y organizadores a la estructura partidaria del recin creado Partido de la Revolucin Democrtica (PRD) y eventualmente a la burocracia municipal de la Ciudad de Mxico.

Tres dcadas despus y frustradas las expectativas abiertas con lo que en su momento se presento como el inicio de una transicin democrtica no queda la menor duda que esta fue solo un mito. Lejos de haber puesto coto al autoritarismo, corrupcin e impunidad asociados al viejo rgimen priista estos no solo han persistido sino que se han magnificado exponencialmente. Lejos de erigirse en fuerzas opositoras, tanto el derechista Partido de Accion Nacional (PAN) como el izquierdista PRD, el primero desde su control de la presidencia entre el 2000-2010 y este ultimo desde su dominio ininterrumpido que desde 1988 ejerce sobre el gobierno de la urbe capitalina, se transformaron en co-participantes de los beneficios polticos y econmicos, legales e ilegales que histricamente han sostenido el sistema poltico del estado Mexicano hegemonizado por el PRI desde 1929.

En ese contexto sobredeterminado por los depredadores efectos de la modernizacin neoliberal tambin tuvo lugar el surgimiento tanto nuevas formas de organizacin y movilizacin social as como la readecuacin de tradicionales organizaciones labores y ancestrales formas comunitarias a las circunstancias polticas actuales marcadas por la expansin de modos de explotacin y dominacin en beneficio de intereses financieros y extractivistas. Luchas y movilizaciones entre las cuales sobresalen en primer lugar las del Ejercito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN) y el Concejo Nacional Indigena (CNI) como la mas significativa expresin de la larga tradicin de luchas comunitarias en defensa de territorio, cultura y autonoma; las auto-defensas comunitarias en contra de narco-traficantes en varias zonas rurales del pas; la tenaz resistencia de los sindicatos magisteriales agrupados bajo la CNTE en contra de la privatizacin de la educacin; la movilizacin de los padres de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa. Luchas que en su conjunto han contribuido a profundizar la deslegitimizacin del sistema poltico al que el estrepitoso fracaso de sus polticas de control de la violencia, el narcotrfico y la corrupcin; y de privatizacin del sector energtico y la educacin publica de EPN bien pueden significar en palabras de Ackermanel principio del fin de la democracia simulada que hoy mantiene en sus cargos a toda la caduca clase poltica.*1

Pasados mas de dos meses de la catstrofe las manifestaciones de indignacin y desconfianza con la intervencin estatal, visibles desde los primeros momentos despus de los sismos, no solamente se han multiplicado sino que amenazan en transformarse en un serio obstculo a los programas de reconstruccin gubernamentales. Damnificados en la delegacin Benito Jurez de Ciudad de Mxico acampados en las inmediaciones de sus viviendas en ruinas se resisten a abandonarlas ya que de hacerlo en voz de uno de los afectadoses dejar que las constructoras se apoderen de los predios. En San Dionisio del Mar comunidades ikoot, movilizadas desde 2012 en defensa de sus territorios amenazados por la expansin de proyectos transnacionales de energa limpia, sealan que los programas de asistencia del gobierno obedecen a estrategias para provocar mayor fragmentacin y sometimiento de pueblos en resistencia en defensa de su territorio. Argumentos y observaciones que viniendo de comunidades harto experimentadas con las letales y duras consecuencias de las devastadoras consecuencias de la modernizacin neoliberal no dejan la menor duda sobre la naturaleza de la estrategia gubernamental de reconstruccin que recin inicia.

Estrategia que guarda alarmante semejanza con similares procesos surgidos en las ultimas dcadas en situaciones de reconstruccin que han seguido a conflictos blicos, conflictos internos o catstrofes naturales sea con el objetivo de imponer o intensificar regmenes de explotacin y opresin neoliberales. Bajo control de lo que Shalmali Guttal denomina como industria de la reconstruccin conglomerado de intereses financieros, inmobiliarios, ONGs y agencias internacionales cuyo principal objetivo no es la reedificacin material de lo devastado sino la transformacin misma del tejido social en beneficio de gran capital. Proceso que, segn este analista, representa sobre todo para las naciones del Sur Globaluna nueva y sofisticada forma de colonialismo. Aprovechando el estado de shock y la situacin de miedo e incertidumbre en que se encuentran las poblaciones en la regin del Istmo a la vez una de las mas afectadas y de mayor importancia estratgica para el gran capital el gobierno mexicano apura las demoliciones e incrementa su presencia con el propsito de doblegar la tenaz y persistente resistencia de los pueblos a la expansin de industrias extractivas en curso durante las dos ltimas dcadas. Dos das despus el empresario oaxaqueo y alto funcionario del gobierno federal Gerardo Gutirrez declaro que la mejor forma de reactivar la recuperacin econmica era acelerando la declaracin de Zonas Econmicas Especiales en las costas de los estados de Chiapas y Oaxaca como la mejor forma de atraer la inversin y crear fuentes de empleo.

En Ciudad de Mxico organizaciones vecinales en nutrida manifestacin llevaron su descontento hasta las mismas puertas de la Bolsa Mexicana de Valores la institucin representativa de los intereses que mas se beneficiaran de la estrategia gubernamental de reconstruccin. La recin formada Asamblea Nacional Ciudadana , que agrupa decenas de organizaciones sociales y sindicales, rechaza tambin todo programa que beneficie a bancos y empresas inmobiliarias. Demanda se declare la moratoria del pago de los intereses de la deuda externa por un ao y que ese monto se destine a la reconstruccin de infraestructura y la financiacin de la construccin de viviendas para ciudadanos de ingresos bajos y medios. Como alternativa plantean la formulacin, con participacin y fiscalizacin ciudadana, de una estrategia de reconstruccin de ciudades y comunidades integral, incluyente y democrtico.

Aunque desde una posicin de desventaja como es el caso de vecindades y muchos otros pueblos en las regiones afectadas-- los pobladores del Istmo han asumido la crisis ocasionada por la catstrofe como una oportunidad de fortalecer su tejido comunitario a travs de una reconstruccin participativa, autogestionaria, democrtica. En el municipio de San Mateo del Mar, uno de las mas celosas y militantes comunidades istmeas zonas del Istmo en la defensa de su autonoma territorial y cultural, la intencin de las fuerzas navales enviadas con el objetivo de crear un albergue fue superada por los propios esfuerzos de la organizacin comunitaria. Arguyendo que las aceleradas demoliciones sin un exhaustivo e imparcial peritaje favorecen solo a los proveedores de materiales de construccin y que ocasionaran una irreparable a la memoria histrica de los pueblos originarios las localidades istmeas de Ixtaltepec, Unin Hidalgo , Juchitn e Ixtepec se conformaron consejos comunitarios para impedir la demolicin de viviendas con estilo arquitectnico vernculo regional. En esta ultima poblacin sus organizaciones sociales y comunitarias constituyeron un Consejo de Reconstruccin y Fortalecimiento Comunitario que al mismo tiempo que resiste las demoliciones ha puesto en marcha, con donaciones de organizaciones solidarias y apoyo de especialistas, un proyecto autogestionario que incluye tanto la reconstruccin de viviendas como las necesidades culturales y comunitarias.

 

Relmpagos bajo la tormenta...

As como la catstrofe ssmica sin lugar a dudas profundizara aun mas la crisis de la modernizacin neoliberal mexicana, esta tambin da visibilidad a actores polticos sistemticamente marginalizados o menospreciados cuyas formas de encarar la crisis de manera autnoma, auto-sostenida y subordinada a los intereses comunitarios representan una alternativa no solo ante el sismo sino tambin a la posibilidad de articular una salida alternativa a la crisis. En las difciles circunstancias globales en las que el fin de la vida sobre el planeta dejo de ser una profeca y en la que el surgimiento del fascismo es ya una realidad, las resistencias aqu reseadas parafraseando a Adolfo Gillynos indican tambien que este planeta sin ley ya no se viven tiempos de esperanza y que mas bien es ahora el tiempo de la ira y de la rabia. La esperanza invita a esperar; la ira a organizar. En este sentido Mxico no vendra sino a representar un escenario mas de lo que los zapatistas describen como la cuarta guerra mundial en la que la batalla por controlar, dominar y domesticar los recursos humanos y naturales de todo el planeta en beneficio de los grandes intereses financieros constituye una prueba de fuego tanto para la oligarqua financiera global y su aparato represivo, como para las fuerzas poltico-sociales movilizadas en defensa de la vida, la autonoma, la paz y la democracia.

 

Nota:

1* John M.Ackerman. El mito de la transicion democratica. Mexico, 2015, p. 227

Gerardo Rnique. City College of the City University of New York

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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