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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2017

21D: La hora de la verdad

Javier Prez Royo
eldiario.es


Los resultados de las distintas elecciones y los que arrojan los estudios de opinin ponen de manifiesto la ms que notable complejidad de la sociedad catalana. En las dos ltimas legislaturas, la X y la XI, el Parlamento ha estado integrado por seis grupos parlamentarios con relevancia para la toma de decisiones, sobre todo para las ms relevantes.

Se trata, sin duda, de la comunidad autnoma con mayor complejidad de todas las que integran el Estado. No hay ninguna otra en la que ocurra algo parecido. En casi todas, el sistema de partidos que se haba configurado a partir de las elecciones que acabaron siendo constituyentes del 15 de junio de 1977, entr en crisis como consecuencia del impacto de la crisis econmica a partir de 2008, como ha ocurrido en la casi totalidad de los dems pases europeos y dicha crisis se tradujo en una expresin ms compleja del cuerpo electoral que conllevaba la incorporacin de nuevos partidos al arco parlamentario con presencia significativa (Ciudadanos, Podemos).

En Catalunya la crisis general europea y espaola se vio acentuada por la confluencia con ella de una crisis de la Constitucin territorial, como consecuencia del naufragio de la operacin de reforma del Estatuto de Autonoma ante el Tribunal Constitucional. La combinacin de la crisis del Estado Social, europea y espaola, con la crisis territorial especficamente catalana, hizo que el estallido del sistema de partidos tuviera una intensidad muy superior y que el nmero de partidos polticamente relevantes aumentara ms que en ningn otro sitio.

Esta complejidad poltica de la Catalunya ha permanecido oculta como consecuencia del pulso con el Estado para la celebracin del referndum sobre el llamado derecho a decidir, que ha marcado tanto las campaas electorales de 2012 y 2015 como el desarrollo de las dos Legislaturas resultantes de dichas elecciones.

La representacin parlamentaria de la sociedad catalana cada vez era ms diversa, pero su interpretacin poltica cada vez era ms reductora de dicha complejidad. Pareca como si lo nico relevante fuera la lnea divisoria entre la independencia de o la permanencia en el Estado espaol, como si la heterogeneidad a un lado y otro de la lnea divisoria careciera de toda relevancia.

Y nada ms lejos de la realidad. La heterogeneidad poltica tanto en el bloque partidario de la independencia como en el bloque contrario a la misma no ha hecho ms que crecer.

En el bloque independentista hemos asistido a la desintegracin de la formacin poltica que haba dirigido Catalunya desde el momento inicial de su constitucin como comunidad autnoma en 1980. CiU ha dejado de existir como coalicin y los dos partidos que la integraban estn en proceso de refundacin. ERC que haba sido un partido marginal hasta 2003 y que, aunque con un crecimiento significativo a partir de esa fecha, no se convirti en partido determinante sino a partir de 2015, parece que es ya y que va a convertirse todava ms en el partido hegemnico dentro del bloque independentista. Y por ltimo la CUP, una formacin poltica que tiene representacin parlamentaria por primera vez en 2012 con tres escaos completamente irrelevantes y que, sin embargo, se convierte en 2015 con diez escaos en una formacin determinante.

Esta heterogeneidad no ha dejado de estar presente en ningn momento del desarrollo del procs. Por eso fue tan difcil ponerse de acuerdo en la pregunta del referndum del 9-N, que acab no siendo una pregunta, sino dos; por eso la lista de Junts pel s para las elecciones de 2015 se hizo como se hizo con Artur Mas y Oriol Junqueras en los nmeros 4 y 5; por eso Artur Mas no pudo continuar siendo President; por eso Puigdemont tuvo que presentar una cuestin de confianza para conseguir la aprobacin de sus primeros presupuestos; por eso se produjo la purga del Govern en la recta final del 1-O; por eso se produjeron las incalificables jornadas del 6 y 7 de septiembre en el Parlament

Y sin embargo, esta heterogeneidad ha quedado oculta por la lnea divisoria independencia-no independencia. Parece como si nicamente fuera relevante estar a un lado u otro de la lnea divisoria.

Lo mismo ocurre en el otro lado de la divisoria. Entre Ciudadanos, PP, PSC/PSOE y Podemos no hay coincidencia en nada excepto en que estn de acuerdo en el no a la independencia. Parece como si esto ltimo fuera lo nico que contara.

Ni en un lado ni en el otro de la lnea divisoria se puede garantizar el Gobierno de Catalunya. En estas dos ltimas legislaturas ha habido gobierno por el espejismo de la independencia. CiU y ERC en la X Legislatura invistieron a Artur Mas como President porque acordaron previamente la convocatoria del 9-N. Junts pel S y la CUP acordaron la investidura de Puigdemont tambin por la convocatoria del 1-O. Sin el espejismo de la Declaracin Unilateral de Independencia, no habra habido Gobierno en Catalunya en estos ltimos cinco aos.

En el otro lado de la divisoria no ha habido nada ms que oposicin a la convocatoria del referndum. Entre ellos no podran ponerse de acuerdo para formar gobierno. Se han puesto de acuerdo en la aplicacin del 155 CE para convocar elecciones. Podemos se ha quedado fuera de este acuerdo. Pero nadie puede esperar que, tras las elecciones, vaya a haber un acuerdo entre ellos.

Con el espejismo de la independencia no hay forma de garantizar la gobernabilidad de Catalunya. Hay que hacer abstraccin de ese espejismo y de la lnea divisoria que genera, si se quiere formar gobierno y poner en prctica un proyecto de direccin poltica de la comunidad autnoma.

Se podr hacer esto tras las elecciones del prximo 21-D? Todas las encuestas indican que la complejidad no va a ir a menos, sino a ms. Los seis grupos parlamentarios de la XI Legislatura van a ser, como mnimo, siete, ya que el grupo de Junts pel S se va a descomponer en dos, ERC y Juntsx Catalunya. Y eso dando por supuesto que, en este desbarajuste, no se cuele algn partido ms, que es algo que puede ocurrir.

Tras el 21-D llegar la hora de la verdad. Una vez desvanecida la ilusin ptica o de la imaginacin que era la declaracin de independencia, vamos a ver si el sistema poltico que se ha ido configurando en este ensayo de transicin de la autonoma a la independencia, garantiza o no la gobernabilidad de Catalunya.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/hora-verdad_6_708039221.html



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