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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2017

Qu confirma el patn Donald?

Luis Toledo Sande
Cubadebate


El patn del ttulo no es una errtica suplantacin de pato, ni un intento de simplificar lo que representa el actual csar estadounidense. Su prestigio de supuesto enfermo mental no debe llevar a considerarlo, ni de lejos, un accidente, un mero demonio de paso por la monstruosa poltica de aquella nacin, que los ha tenido. Entre otras muchas de las acciones criminales que no cesan de esa potencia cuentan el lanzamiento de la bomba atmica en Hiroshima y en Nagasaki, y la guerra impuesta a Vietnam.

Seales sobran para un artculo que no aspira a ser exhaustivo, ni a lastimar a quienes pudieran creer impropio comparar al atroz presidente con un tierno personaje de factura artstica destinado a influir, especialmente, en el pblico infantil. Pero tampoco aspira a comentar juicios acerca del poco inocente universo Disney. Apenas rozar con pulso telegrfico algunos de los hechos confirmados por la ejecutoria de Donald Trump.

Como potencia hegemnica, los Estados Unidos se muestran en decadencia, pero tiene reservas para sobrevivir quin sabe hasta cundo. Cabe conjeturar que en la Casa Blanca pueden seguir alternando inquilinos con prestigio de estpidos, con ventaja para George W. Bush; de astutos, en lo que gan palmas Barack Obama; de sicpatas, como el actual, que ha dado tema a expertos en la materia y hace recordar algo dicho por Lenin: el monstruo puede ser ms peligroso en sus estertores que en sus aos de esplendor.

En la Casa Blanca se aloja el presidente de turno, pero el poder real permanece en manos de las fuerzas que dominan la nacin. El imperialismo sigue siendo en esencia el mismo, por encima de ajustes evolutivos y gestos oportunistas. Su continuidad tiene peligrosas implicaciones para el planeta. En particular los tiene para Cuba, resuelta a seguir siendo independiente, libre, digna, contra los designios de los Estados Unidos, cuyos gobernantes cifraron sobre ella ambiciones geopolticas y econmicas desde que ese pas emergi de las antiguas Trece Colonias britnicas.

Cuba y reconzcase que en eso tuvo el auxilio del propio Obama, aunque algunos prefirieron ignorarlo olmpicamente, y an haya quienes se esfuercen en no verlo debe saber que el imperio no regala nada. Un cambio de tctica con que aquel gobierno parezca favorecerla estar pensado para conseguir por otros caminos lo que no ha logrado con una abierta poltica de hostilidad: someterla. Por ello, con todo el dao que el bloqueo le haba hecho ya a Cuba, aquel presidente lo calific de poltica fallida.

Cuba necesita, y sera un acto de justicia, el levantamiento del bloqueo que el imperio le ha impuesto. Pero nada debe llevarla a la ingenuidad de suponer que sea difcil revertir una tctica como la ensayada por Obama en un camino que despus de 1959 viene gestndose, aunque haya sido secretamente, con John F. Kennedy. Antes del triunfo de la Revolucin por entre el intervencionismo desembozado hubo embustes del presunto Buen Vecino, interesado en apaciguar a las fuerzas revolucionarias.

Durante ms de cincuenta aos el rostro desnudo de las ambiciones de los Estados Unidos por dominar a Cuba que han transitado ya por cuatro siglos desde finales del XVIII, han sido agresiones armadas y terroristas, y el bloqueo. Ahora a la nacin caribea le toca enfrentar el regreso, con reforzamiento, de esa poltica, azuzado por un presidente que encarna la lnea que Obama intent sustituir, aunque lo hizo hacia el final de su mandando cuando los presidentes de su pas suelen permitirse ciertos alardes para mejorar su imagen, y con pasos dados muy a medias, vacilantes, salvo al propagar ideas contrarias a la Revolucin Cubana y ratificar el afn de destruirla.

As y todo, alguien como Trump muestra que pasos como los dados por Obama que en medio de una historia de tensiones violentas hasta pudieron prestigiarse con la entusiasta calificacin de positivos pueden ser revertidos, como quien dice, de un plumazo. Y eso, aunque el elegante csar remataba sus anuncios bondadosos devaluando la Revolucin y llamando a destruirla, aunque no fuera ms, ni menos, que invitando a la ciudadana a tomar otro camino y olvidar la historia de la cual vienen el proyecto revolucionario y su fuerza.

El triunfo que Cuba merece alcanzar contra el bloqueo sera fruto, en lo fundamental, de la resistencia de su pueblo, y en el terreno moral lleva veintisis votaciones de rotundo apoyo en la Asamblea General de la ONU, y el permanente respaldo de los pueblos. Pero nada ni triunfalismo colectivo ni sentido de xito alguno, por brillantemente que el pas acte en las negociaciones, guiado por la poltica de principios que traz su lder, Fidel Castro debe animar a Cuba a desconocer que nada bueno para los pueblos est seguro si depende de la poltica imperial.

El desprecio de esa poltica hacia los pueblos y hacia los gobiernos que contradigan sus designios se ha corroborado en las veintisis votaciones internacionales aludidas. En la vigsima quinta, la abstencin de los Estados Unidos y de su cmplice Israel que antes y despus han votado siempre contra Cuba qued como un rejuego al servicio de la estratagema de Obama, quien, por otra parte, no hizo todo lo que estaba a su alcance hacer para ir desmontando de veras el bloqueo.

Hasta ahora en baja con respecto a la dominante en su pas, la lnea fina que le permiti a Obama mostrar su astucia no impidi que la ancha representada por Trump ratificara un hecho: aunque se normalizaran las relaciones diplomticas entre los dos pases, mientras a los Estados Unidos los rijan los intereses imperialistas que los caracterizan, Cuba no tendr all un vecino normal, sino un enemigo de su independencia.

Esa no es una realidad fabricada por supuestos idelogos o funcionarios que intentan medrar con un diferendo impuesto por la nacin poderosa, y daino para el pueblo de Cuba, y aun para el estadounidense: es, para decirlo pleonsticamente, una realidad real. Si hubiera idelogos y funcionarios tales, mereceran ser descubiertos por el pueblo que sufre en grande el bloqueo, y juzgados como cmplices del crimen.

Las confusiones pueden tener motivos variopintos, y ni con mucho se intenta aqu calar aqu en ellas. Pero, al parecer, hay quienes creen que el diferendo es una mera fantasmagora manejada oportunistamente, y se han ilusionado con una supuesta buena vecindad iniciada el 14 de diciembre de 2014. Si solo de buenas intenciones se tratara, vale recordar que no por gusto el idioma, adems del adjetivo sano, conserva derivados de este tan expresivos y diferentes entre s como sanote y sanaco. Pero andarn solo por esos terrenos las confusiones? No habr confundidos voluntarios?

La bondad del vecino que el 17 de diciembre de 2014 hizo un anuncio alentador, correspondido por la clara posicin cubana, y del que tambin se vali para tratar de revertir el aislamiento en que lo pona ante los pueblos de nuestra Amrica y de todo el mundo su hostilidad contra Cuba, es inseparable de los recursos de ese imperio para capitalizar una guerra cultural cuyo mayor xito despus del dao que hace radica en parecer que no existe. En eso lo ayudan dos de sus grandes conquistas: la divisin de las izquierdas y lo que alguien ha llamado los pobres de derecha.

No es precisamente que el imperio procure que el pueblo cubano cambie el son y el puerco asado, o el carnaval y el universo de la rumba, por la comida chatarra que tanta obesidad genera en la ciudadana estadounidense, y por melodas y fiestas caractersticas de aquella nacin, a la que tampoco es aconsejable olvidar que ni en eso le faltan aliados insulares. Lo que el imperio procura con respecto a Cuba, y a todo el mundo, es imponer su estilo de vida, sus valores polticos y morales, para tener ms caminos por donde imponer su podero.

Para no hablar de otros pases, cuesta imaginar que en Cuba haya quienes, siendo cultos y revolucionarios, ignoren la realidad que Obama represent al ofrecerle a Cuba un garrote envuelto en zanahoria y llamarla a olvidar el pasado, y que Trump tambin representa al reclamar que esta nacin acate las exigencias del imperio. Pero ya se lo dijo un torero a Jos Ortega y Gasset: Hay gente pa to. Hasta para hacer el ridculo.

Si la maniobra de Obama pudo darles a algunos solo algunos? supuestas razones para ostentar de distintos modos por calles de Cuba la bandera estadounidense, Trump, actor e instrumento de una vertiente poltica mucho ms grosera, viene a ratificar el bloqueo, a endurecerlo. Pero a esa vertiente que es ms fcil desenmascarar quita asideros a quienes puedan haber querido tenerlos amparados por una real o pretensa ingenuidad. Aunque el asunto est muy lejos de ser nuevo, cabe una pregunta: puede portarse e exhibirse ahora en Cuba la bandera de la potencia imperialista como si fuera un mero pauelo ms, un objeto sin los significados que ella tiene?

A trumpada sucia el gobierno de los Estados Unidos corrobora su afn de sojuzgar a todo el mundo, incluida la vetusta y civilizada Europa, que no fue capaz de aprovechar para ganar al menos un poco ms de independencia frente a los dominios y rejuegos de la OTAN la extincin del campo socialista y de la Unin Sovitica. Tan grotesco es Trump al mostrar la soberbia imperial, que hasta entre sus ms consabidos lacayos europeos asoman gestos de desobediencia hacia el mandn. Son an gestos muy vacilantes, s, y en otras tierras sigue causando espanto la alianza de intereses por la que los sucesores de quienes causaron el genocidio de Hiroshima y Nagasaki siguen teniendo aliados en el pas donde an se sufren secuelas de aquella monstruosidad.

Si Trump es grosero con sus aliados europeos, cmo esperar que sea con los pueblos que el mesianismo imperialista ha hecho a los intereses dominantes de los Estados Unidos tildar crudamente de inferiores? Y no menos que incauto sera esperar que el imperio hiciera lo que nunca ha hecho: respetar la voluntad de pases cuyos pueblos y gobiernos defienden su soberana, su independencia, su dignidad, sus recursos naturales. Ah estn las amenazas y las calumnias contra Venezuela y otras naciones de nuestra Amrica, no solo contra Cuba.

Tambin se ratifica la desfachatez con que el imperio se hace servir de los gobiernos dispuestos a ofrecerle su territorio para bases militares contra pueblos, a ir de piezas arrastradas en maniobras de fuerzas armadas que ratifican, ms all de lo simblico, la voluntad de intervenir donde le venga en gana para derrocar gobiernos que le son molestos o contrarios, y poner en su lugar a gorilas uniformados o sin uniforme militar. El imperio no renuncia a humillar ni siquiera a gobiernos que le son dciles y afines. Lo ratifican sus proyectos de muros y otras maneras de insultar a pueblos y naciones.

En cuanto al interior de los Estados Unidos, en el triunfo electoral de Trump lo ms grave no fueron los rejuegos aplicados para desconocer el llamado voto popular, ni que, de hecho, se privilegiara a un hombre sobre la que pudo haber sido como Obama el primer negro la primera mujer en llegar a la presidencia. Poca diferencia hay entre un asesino y una asesina, tengan las caractersticas tnicas que tengan.

En eso lo peor es el papel reservado al propio pueblo estadounidense. Siguen actuando con impunidad aquellos a quienes en crnica del 19 de enero de 1883, publicada en La Nacin bonaerense el 18 de marzo de ese ao, Jos Mart defini como los que creen que el sufragio popular, y el pueblo que sufraga, no son corcel de raza buena, que echa abajo de un bote del dorso al jinete imprudente que le oprime, sino gran mula mansa y bellaca que no est bien sino cuando muy cargada y gorda y que deja que el arriero cabalgue a ms sobre la carga. Pero, se podr seguir engaando a una gran parte del pueblo gran parte del tiempo? No crecern las muestras de rebelda que ya hay?

En vsperas de su cada en combate, ratific Mart lo que de varios modos haba dicho antes: luchaba para impedir la expansin de los Estados Unidos. Abogaba por salvar el equilibrio del mundo y, con ello, el honor dudoso y lastimado de la Amrica inglesa, como se lee en El tercer ao del Partido Revolucionario Cubano, de abril de 1894, y en la carta del 25 de marzo de 1895 a Federico Henrquez y Carvajal. Al proponerse poner freno a la voracidad de la potencia imperialista que emerga, tambin buscaba que no siguiera afianzndose all la poltica inmoral que, hacia el exterior y hacia el seno de aquella sociedad, confirma hoy el patn Donald, pero no solamente l.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/11/14/que-confirma-el-patan-donald/#.Wg59ARahRkU



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