Portada :: Opinin :: 2017, cien aos de la revolucin rusa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2017

El centenario y los acercamientos malditos

Fernando Luis Rojas
La Tizza

Elaborado por el autor para su publicacin en Correo del Alba, a propsito del centenario de la Revolucin bolchevique.


I.

Tony Judt defini a inicios de siglo una de sus preocupaciones dominantes: el lugar de la historia reciente en una poca de olvido, la dificultad que experimentamos para comprender el turbulento siglo XX y aprender de l.[1] Es una preocupacin compartida, y no vale la pena justificar esta coincidencia insistiendo en las divergencias con el autor.

Resulta entonces que la Revolucin rusa de 1917[2] se conecta al menos en tres sentidos con esta preocupacin asumida ahora desde mi perspectiva:

1. Es un acontecimiento/proceso de la historia reciente, para algunos de hecho es El acontecimiento parteaguas que expresa el cambio de poca (otros privilegian la Primera Guerra Mundial, la Revolucin mexicana o prefieren una mirada integral que pone en dilogo estos y otros procesos histricos).

2. La propia revolucin y su ms extensa etapa de postrevolucin/reaccin, como el pasado siglo, es turbulenta y compleja.

3. Esa complejidad se ha derivado al olvido, ms que algunos hechos puntuales de su calendario (recordados, condenados o conmemorados), y en ello influye nuestra irrupcin en el siglo XXI provistos de medias verdades egostas: el triunfo de Occidente, el final de la Historia, el momento unipolar de Estados Unidos, el ineludible avance de la globalizacin y el libre mercado.[3]

Muchos de los que nos acercamos a la Revolucin rusa, incluso con espritu reivindicativo, le hacemos un flaco favor. Hay al menos dos aristas que vienen a actuar como cortinas de humo de la contradiccin fundamental que deberamos enfrentar: hubo revolucin? Hasta cundo? Fue el empoderamiento de la reaccin un proceso de ruptura con la revolucin, o fue su consecuencia? Las dos aristas en cuestin seran:

1)- La representacin de la Revolucin capitalizada por los bolcheviques como la bsqueda de la utopa y;

2)- La concepcin que sita la trascendencia de este radical cambio de frente indito en la historia al decir de Trotski en que fue la fuente de inspiracin para revolucionarios de todo el mundo.

Ambas cosas son ciertas, pero pueden ser simplificadas. La bsqueda de la utopa tiene el halo de perseguir el deber ser y por tanto, de la posibilidad, de la no realizacin. Desde esta perspectiva es fcil asumir que no hubo revolucin consumada, en el entendido de que lo realmente existente en la URSS en 1922 y 1923 no constitua exactamente la aspiracin de los bolcheviques ms lcidos como lo explica el propio Lenin en su Carta al Congreso, en Sobre la cooperacin o en Ms vale poco y bueno.

Cargar la mano a la bsqueda de la utopa puede limitar las realizaciones de Octubre al derrocamiento de la monarqua zarista (en rigor atribuible a las jornadas de Febrero) y a las primeras medidas que pretendan dar salida a una crisis nacional en un contexto de guerra imperialista (lase los Decretos de la paz y la tierra, por ejemplo). Aunque ya esto sera trascendente en el pas ms atrasado del concierto imperialista, con una amplia preponderancia del mundo rural sobre el urbano y una cultura institucional retrgrada, no explica suficientemente las realizaciones de Octubre.

No se trata aqu de enumerar las manifestaciones de una generacin legal amplia, que comprendi terrenos como el Cdigo de Familia, los derechos de la mujer, el acceso a la educacin y la seguridad social; o celebrar la manera de entender la democracia por los primeros bolcheviques que discutan sobre si realizar o no la insurreccin, las condiciones y pertinencia de la paz de Brest, el papel de los sindicatos, las negativas consecuencias de la poltica del Comunismo de guerra; o elogiar el pragmatismo y flexibilidad que se apreci en el viraje de 1921 hacia la Nueva Poltica Econmica (NEP). No se trata de eso porque, de igual manera, se pueden listar desde el campo opuesto los errores de esos primeros aos: Kronstad, la Asamblea Constituyente, la Comisin Extraordinaria (Cheka), la resolucin sobre la unidad del partido en 1921.

Ocurre que como nunca antes ni despus un proceso ha sido mirado con mayor parcializacin ideolgica; o se ha practicado desde las antpodas un utilitarismo semejante: el esfuerzo por borrar la ruptura con el proyecto de los finales veinte en la URSS, un quiebre del que no se sali ms. Para unos, Stalin es el hijo de Lenin y Ulinov es el fundador del totalitarismo postrevolucionario sovitico; para otros, y en el caso de Cuba esto tuvo mayor peso, la URSS de los setenta y los ochenta era la heredera del octubre de 1917 y Stalin era cuando ms un polmico intermezzo. No se me ocurren parangones de este utilitarismo, quizs las azuzadas diferencias entre marxistas y anarquistas (las que beban de las diferencias entre Marx y Bakunin) o las querellas religiosas entre ortodoxia y reforma. Pero sobre una revolucin? Slo la rusa de 1917 y ello se debe, en esencia, a que hablamos de una revolucin total.

El utilitarismo en cuestin se ha manifestado recientemente en varios de los acercamientos al centenario de la Revolucin rusa. Una curiosa expresin se refleja en remover fantasmas que, en mi criterio, han sido superados hace algn tiempo. Uno de ellos se encuentra en contraponer a Rosa Luxemburgo y Lenin, utilizando parcialmente los textos de la polaca, Problemas de Organizacin de la Socialdemocracia rusa, y La Revolucin rusa; negando incluso el hecho comprobable de que en 19181919 los espartaquistas estaban ms cerca de los bolcheviques que de la socialdemocracia ortodoxa.

Sintomticamente, tomando a Luxemburgo como punta de lanza en el espinoso asunto de ver en Lenin el padrinazgo del autoritarismo estalinista, se replica un dogma totalitario: identificar la crtica y la oposicin como la misma cosa. Tambin se utiliza a Kautsky, quien a la cabeza de los socialdemcratas occidentales s se posicion claramente contra la Revolucin bolchevique a travs de la categora de democracia.[4]

Una ltima manifestacin resulta de simplificar el escenario ruso-sovitico de 19181921. Para ello, se limitan los retos que enfrentaba el recin formado gobierno a la guerra civil y no se menciona la intervencin extranjera; o se representa la contradiccin que constituy una revolucin proletaria en un territorio de mayora campesina. La lgica aqu es una: se apuesta por desprender a la Revolucin rusa (la de Octubre) de su consustancial dialctica internacional, una dialctica proclamada por Lenin el propio 3 de abril, recin llegado a la estacin Finlandia. Todo el perodo posterior estar marcado por esa dualidad solucin problemas nacionales-internacionalizacin de la Revolucin, y muy rpido el segundo componente llev las de perder con los fracasos en Alemania, Austria y Hungra. En resumen, el componente internacional de la revolucin se encuentra en su impacto; pero no visto como externidad, sino como parte esencial del proyecto bolchevique.

II.

Mencionaba antes lo que considero una de las mayores sobrevivencias de la Revolucin rusa: su irrupcin como revolucin total.

En agosto de 1844 el Vorwrts publica un artculo de Marx con el ttulo Glosas crticas al artculo El rey de Prusia y la reforma social, por Un prusiano. En este escrito de juventud dice Marx: Debemos reconocer que el proletariado alemn es el terico del proletariado europeo, como el proletariado ingls es su economista y el francs su poltico.[5] Aos despus Franz Mehring, en su biografa de Carlos Marx, repite el esquema siguiendo la pista a las influencias que recibi el de Trveris en su peregrinar europeo. Por su parte, Karl Kautsky con su conferencia de 1907 Las tres fuentes del marxismo. La obra histrica de Marx publicada un ao despus; y Lenin con Las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo de 1913, vinieron a afianzar esa incidencia partida que tomaba como referentes fundamentales a Inglaterra, Francia y Alemania. Estos textos, que tuvieron especialmente en el caso de los dos ltimos fines conmemorativos, divulgativos o de sistematizacin fueron codificados por buena parte de la literatura postrevolucionaria (la literatura marxista oficial, lgicamente) y constituyeron un ladrillo importante para minar el concepto de revolucin como totalidad.

Los acercamientos a la Revolucin de octubre tambin han sido marcados por este dogma. La dinmica, en este caso, funciona con la siguiente lgica: primero, acorralar el proceso en el terreno de lo estrictamente poltico, aderezando este asalto poltico de 1917 con una carga predominante de voluntarismo; conectar entonces con una lectura que limita lo poltico a una forma de gobierno totalitaria y una ideologa oficial (ambas conectadas a ese voluntarismo), y aqu viene el criticado Stalin como aliado utilitario para atacar Octubre; y apelar a la historia reciente, el resultado final de 19891991, como la confirmacin de un fracaso anunciado. Si a ello se suma, que estas lecturas tienen lugar en una poca dominada por el consenso pospoltico;[6] puede entenderse que muchos se refieran buclicamente a aquel Octubre Rojo, o que en la bsqueda de referencias alternativas al capitalismo actual sean privilegiadas otras experiencias en los terrenos de poltica social, economa, legalidad y cultura.

A cien aos de la gesta bolchevique, no se trata de exagerar sus virtudes, o sobredimensionar sus aciertos. Pero no hay dudas, aquellos das que estremecieron al mundo deben ser recordados con la mirada puesta en que siempre, como moscas a la leche, hay acercamientos malditos.

Notas:

[1] Tony Judt. Sobre el olvidado siglo XX. Santillana Ediciones Generales, S. L., 2008. p. 13.

[2] Asumiremos aqu la concepcin ms general de la Revolucin rusa como proceso, incluyendo la Revolucin de Febrero y la de Octubre, aunque esta ltima ocupar el lugar central.

[3] Idem.

[4] Estos asuntos han sido superados o ventilados por ejemplo, en textos como el de Alain Badiou El Uno se divide en Dos. Ver Sebastian Budgen, Stathis Kouvelakis y Slavoj Zizek. Lenin Reloaded. Toward a Politics of Truth. AA. VV., 2007.

[5] Carlos Marx. Glosas crticas al artculo El rey de Prusia y la reforma social, por Un prusiano. En Carlos Marx. Escritos de juventud. Fondo de Cultura Econmica, Mxico, 1982. p. 517.

[6] Sebastian Budgen, Stathis Kouvelakis y Slavoj Zizek. Ob. Cit.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/el-centenario-y-los-acercamientos-malditos-6ae06b83d474



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter