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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2005

La Habana: En la esplndida ciudad

Iosu Perales
Gara


Slo en La Habana un viejito que hace un domisilasiiii con el clarinete puede esperar que de las ventanas del patio interior le lleguen gritos de admiracin artista! artista! que eres un artista Mayorga! As es esta ciudad en la que el paisaje arquitectnico slo es superado por el mosaico humano que dibuja geometras de baile, en la calle Obispo o en el Parque Central, al tiempo que del fondo de las calles llegan los ecos de la historia y de la voces entre una selva de smbolos tutelares y de esquinas que recuerdan las gestas de la lucha urbana contra la dictadura de Fulgencio Baptista.

Hacia bastantes aos que no regresaba a La Habana. Lo que he encontrado es una ciudad bella, potente, rebosante de vida, un lugar esplndido. Caminar por ella es un lujo para la vista que no deja de sorprenderse por los edificios neoclsicos, las calles coloniales escoltadas por casas color ail, rosceas, amarillas o verdes, las plazas rehabilitadas en las que puedes tener la suerte de escuchar a orquestas perfectas dndole al mambo o a la guaracha mientras saboreas un daiquiri o un mojito en plan obra maestra, visionar a jvenes que en la calle Porvenir o en la Blgica mueven sus pies al ritmo de Babal Valds en su corazn llevan un comps de dos por cuatro! La Habana Vieja ms viva que nunca muestra un medioda de domingo a una multitud saboreando helados, ocupando las terrazas en las que toman pizzas made in Cuba, o simplemente paseando y formando corros de hablar alto con pasin e irona. Superados aos de emergencia la vida cotidiana ha mejorado notablemente gracias a los estrechos acuerdos de cooperacin y comercio con China y Venezuela.

Hugo Chvez enva petrleo haciendo que la flota bastante renovada de vehculos ruede abundante por calles y avenidas de cuando en cuando un anciano Chevrolet, y Cuba devuelve el gesto con miles de profesionales (20.000) que han levantado el sistema de salud en Venezuela para regocijo de las clases populares de ste pas. Pero a Cuba an le sobran fuerzas para destacar a cientos de mujeres y hombres mdicos en Pakistn y en Guatemala. An hay ms: un edificio de Vedado es la terminal en La Habana de la Operacin milagro, por la que miles de ciudadanas y ciudadanos de Uruguay son operados de los ojos a cambio de productos que enva el gobierno de centro izquierda. Ah!, China ya no exporta bicicletas sino bienes de equipo que permiten a Cuba renovar sus centros de produccin. Espero que no exporte adems su modelo: mxima liberalizacin econmica conservando un sistema poltico altamente centralizado y muy cerrado. Con la prudencia que dan aos de penuria durante el llamado perodo especial Cuba vive una nueva esperanza.

Pero sigamos con la esplndida ciudad. Esa que pisas despacio recorriendo la calle San Rafael, por un laberinto de rumores que vienen de las risas, de los juegos y las voces, pero tam- bin del tiempo pasado que se refleja en las fachadas, las puertas y los balcones donde mujeres con rulos de colores te dicen que la buena vida no es boato sino manifestacin sencilla, a veces divertida: T me recuerdas las cosas/no s, las ventanas/donde los cantores nocturnos/cantaban/amor a La Habana/amor a La Habana. Caminas siempre sorprendido, sabedor de que por mil veces que transites la misma calle siempre ser distinta, pues los personajes que la pueblan o se renuevan o son los mismos con nuevos gestos y andares. Pero si adems es la hora en que el crepsculo se aleja perezoso en busca de la noche, las luces amarillas como huevos de cristal a lo largo del Malecn habanero no importa que la luna esta vez sea slo un gajo enganchado a un hilo invisible, alumbrarn sobre el pretil poblado de cientos de jvenes con ganas de cantar o de amar. Esa noche en el portal de la calle Jess Mara nmero 27 una viejita te observa sentada con un Partags sin estola colgado de los labios mientras escucha a su Benny Mor, una leyenda de Cuba que muri en 1963, cuando slo contaba cuarenta y cuatro aos.

Es verdad que en La Habana Vieja, Patrimonio Histrico de la Humanidad, muchas casas cosidas unas con otras se encuentran en estado deplorable. A su rehabilitacin dedica el gobierno un enorme esfuerzo con apoyo internacional. Si visitas la Oficina del Historiador que dirige el sabio Eusebio Leal, te contarn que slo en el malecn han sido recuperadas el 35% de viviendas de un total de 1.463 que ocupan 14 manzanas, en las que viven unas 5.500 personas. Y el esfuerzo sigue y sigue. Pero la visin de viviendas en estado ruinoso no puede opacar la belleza de la ciudad, en esta parte animada por el ruido del oleaje y los chillidos de las gaviotas, ya sin apenas jineteras que en otro tiempo, slo unos aos atrs, incordiaban a todo dios y eran la seal ms visible y polmica de la crisis cubana. Al parecer un 60% dependan de proxenetas. La disolucin de la redes ha dado lugar a una prostitucin mucho ms moderada en n- mero y menos visible. La Habana se recupera en todas sus dimensiones y como haciendo propio el eslogan no hay mal que por bien no venga, ahora la gran ciudad acoge numerosas huertas que surten de alimentos bsicos a las familias habaneras, invirtiendo as la otrora aspiracin de vamos amor al campo por un movimiento de agricultura urbana que ha sido posible por la voluntad mayoritaria de resistir al bloqueo norteamericano. No s hasta qu punto esto significa la sustitucin de un modelo desarrollista por otro que convive con la naturaleza en el marco de una terca aspiracin igualitaria, pero La Habana cambia para bien.

Esta ciudad que describo casi armoniosa no es un espacio unvoco, ni es paraso ni es infierno. La revolucin no agota las posibilidades de ejercer la crtica. Asisto al recital de Frank Delgado, nada menos que en la Casa de las Amricas, catedral de la literatura de la isla y de la msica de la trova, y all me encuentro con un local lleno a reventar por jvenes que se saben de memoria las letras satricas e irnicas con las que Frank hace una crtica social y de aspectos burocrticos del modelo poltico. El pblico participa plenamente y ovaciona al trovador cuando ste advierte a Harry Potter que la magia de verdad se hace en las cocinas cubanas elaborando platos deliciosos con escasos condimentos, tres veces al da. Lo cierto es que Cuba vive nuevos movimientos, propios de cualquier sociedad en progreso, y as la relacin entre el Estado y la llamada sociedad civil es de encuentros y de conflictos. Ms de dos mil ONG cubren el mapa de la isla, representando un movimiento imparable que anhela y lucha por una autonoma que permita a las organizaciones su propia soberana. Una emergente sociedad civil se piensa a s misma y trabaja por mantener sus lazos con el exterior en el marco del movimiento alterglobalizacin y de la cooperacin, procurando a Cuba nuevos espacios de relacin con el mundo. Hay quien piensa que la sociedad cubana tiene ms propuestas que las que el sistema puede asimilar; espero que no. El lado conflictivo viene por el afn de algunos estamentos y dirigentes de embutir a la sociedad en el Estado haciendo que de ste salgan respuestas unitarias: una sola federacin de mujeres, una sola organizacin de los jvenes, una sola central sindical, respuestas que miran sobre todo al pasado anterior a 1959 para nunca ms volver a l, no tomando en cuenta que la mayor parte de esas dos mil ONG miran al futuro, no al pasado sino a una revolucin mejor. La mitad de las cubanas y cubanos tienen menos de 30 aos y quieren ms espacios de participacin, de decisin, de poder. Queriendo preservar la unidad un sector del poder poltico teme dar pasos hacia debates necesarios. Cuba construida a la defensiva? Puede ser. No obstante, estoy persuadido que los encuentros vencern sobre los desencuentros y de este modo los conflictos canalizados adecuadamente sern fuente de una Cuba socialmente ms fuerte. Es verdad que la capital, donde vive la quinta parte de la poblacin, es tambin el campo de juego de realidades cuando menos complejas. Tres economas coexisten: la estatal, la turstica y la del mercado negro. La primera funciona en pesos nacionales, la segunda en pesos convertibles un poco por debajo del euro y la tercera en cualquier moneda incluido el dlar ahora penalizado en el cambio. Quien tiene acceso al peso convertible tiene ventajas. El turismo resuelve y el turismo complica. Resuelve los grandes nmeros y la vida de muchos, a la vez que afecta a la equidad. Da divisas y desgasta subjetivamente a las mayoras que viven fuera de sus circuitos. Habana la bella disfruta y padece el necesario movimiento turstico.

Pero vuelvo a la ciudad. Esa que nos mira cuando la contemplamos con deleite, escrutando sus rincones y sus porches, sus paredes a veces acosadas por la salitre del mar, sus suelos empedrados, sus parques que asoman de pronto tomados por jubilados que fuman puros marca Selectos, y siempre la luz distinta a cada hora. La ciudad amanece cada da superndose a s misma en este tiempo de mejoras que desdicen diagnsticos obsoletos. No he visitado el campo ni tampoco otras ciudades y por eso no debo decir que toda Cuba prospera, no sera honesto, pero s digo que La Habana est realmente esplndida. Dejo la ciudad al atardecer y camino del aeropuerto imagino la calle Sol, esquina Blgica, tomada por jvenes que mambean al ritmo de la orquesta de Arcao que interpreta El que ms goza por medio de un radiocassette. Qu rico mambo! gritarn a coro. 



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