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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2017

Paleoliberales atacan la sociedad salarial

Jess Chirino
Rebelin


Hace un tiempo advierto acerca de la existencia de sectores polticos que no son cabalmente neoliberales, pues nada tienen de nuevo. Tampoco son liberales con sentido de culpa que podran intentar morigerar, en algo, los desastres sociales que produce lo que ellos denominan libre juego del mercado. Quizs deberamos pensar si estos sectores no encuadran mejor en la categora de paleo-liberales, pues sostienen posiciones que atrasan. Proponen antiguas frmulas que ya mostraron su total ineficacia para el logro de mejoras en la vida y la libertad de los individuos. Ahora, entronados en el gobierno, si bien tratan de envolver con atractivos celofanes sus antiguas propuestas, es claro que desarrollan un furioso ataque a la sociedad salarial, intentando que cada uno de nosotros tenga que enfrentar, de manera individual, las vicisitudes de la vida que hasta ahora salvamos gracias a sistemas protectorios nacidos de las luchas de los trabajadores que fructificaron en normas de derecho laboral y social. Ejemplo de esto, es uno de los puntos de la reforma laboral propuesta por el gobierno nacional, que pretende que cada trabajador pague su propia indemnizacin en el caso de que lo despida el patrn. Este punto, como tantos otros, muestran claramente que intentan el desarme de los sistemas de regulacin y protectorios que permiten la real inclusin social de los trabajadores.

En el anlisis de la reforma laboral propuesta, no puede dejarse de lado el hecho de que la degradacin de las relaciones laborales, y protecciones sociales ligadas a las mismas, generar una vulnerabilidad social que no slo operar hacia el disciplinamiento de los trabajadores, tambin generar reaccin por el derecho a ser dueos de nuestras vidas que tenemos quienes vivimos de nuestro trabajo. Es decir que se incrementar la conflictividad social. Pero, de conseguir sus objetivos los paleoliberales, llegaremos, como sociedad, a un debilitamiento de los soportes de sociabilidad y la consecuente desestabilizacin social, aunque es probable que sea luego que ganen sus dividendos quienes manejan los grandes capitales.

En los discursos que defienden la reforma, se nota que a los paleoliberales les queda cmodo hablar desde una concepcin de individuo algo ingenua y ahistrica. Y digo algo ingenua porque es claro que se trata de una concepcin al servicio de un sector social determinado. Lo concreto es que refieren al individuo como entidad dotada de potencialidades en particular, de un alto sentido de responsabilidad, de espritu de empresa alerta para ser desplegado apenas dejen de existir lo que anuncian como obstculos (en especial las reglamentaciones del Estado). Pero lo cierto es que el individuo real, el que cruzamos en la calle o quien vive con nosotros, slo puede existir positivamente si posee el apoyo de otros. Socialmente decimos que estos apoyos son soportes construidos histricamente, es decir que no siempre fueron los mismos. As tenemos, por ejemplo, que en los siglos XVII y XVIII el soporte fue la propiedad privada (lo que dejaba de lado a quienes no rendan esa condicin). Luego se construy otro soporte, al que podramos denominar de propiedad social, es decir la construccin de sistemas de proteccin que reconocen derechos sociales que se poseen ms all de la propiedad privada. Es decir sistemas que permiten a los no propietarios ser dueos de sus vidas, poder establecer estrategias personales en el marco de una cierta autonoma individual. Para manifestarlo de otro modo, habilita a no ser siervo de un patrn y poder fijar estrategias personales sin el permiso de ste.

Los paleoliberales plantean regresar muy atrs en la historia y hacer de quienes no somos grandes propietarios, es decir que trabajamos bajo relacin de dependencia, que tengamos la vida subordinada a la arbitrariedad patronal (ejemplo propuesta de jornada extendida fijada por la patronal sin pago de horas extras). La cada de este tipo de reglamentaciones que ponen lmite a la voracidad de la patronal contribuye al desarme de los sistemas protectorios, entonces el individuo no propietario, comenzar a vivir su condicin como una aplastante carga que lo estrangula.

Sin poder extenderme aqu, lo dicho alcanza para entender que resulta legtimo preguntarse qu est detrs de esta eleccin de organizacin social. De manera cotidiana escuchamos especialistas que razonan, desde distintas disciplinas cientficas, acerca de lo lgico que resultan las medidas propuestas. Antes de entrar en esas discusiones particulares, debe entenderse que todo el planteo paleoliberal parte de una eleccin de valores que considera que toda la vida social debe estar subordinada a la maximizacin de la productividad, a cualquier precio. Cuando optan por eso, se torna lgico que no tenga importancia el descanso o la vida familiar del trabajador, y se le ample el horario de trabajo; tampoco les importa que el mercado por s mismo no produzca lazos sociales; tambin se les torna necesaria la promocin del individualismo y la descolectivizacin (la amenaza de cerrar gremios, por ejemplo). As podramos seguir con una larga lista de consecuencias lgicas de esa opcin de valores pues si la maximizacin de la productividad debe darse a cualquier precio, se tornan innecesarias tanto las protecciones en el mbito laboral como la existencia de un Estado Social fuerte. Y tambin entienden como lgico que el trabajador tenga su vida subordinada a la arbitrariedad patronal.

Ahora bien, para entender esto no podemos creer que todo surge de una lotera electoral considerando que el resultado electoral por s crea las condiciones para este proceso (que resistiremos). Debemos animarnos a pensar en las rupturas y continuidades con procesos polticos anteriores y advertir si, por ejemplo, la extensin de la precarizacin laboral (incluso en el Estado), el no reconocimiento de entidades gremiales independientes, permitir grandes concentraciones de riquezas en algunos sectores, ciertos formas de construccin poltica y otros tantos fenmenos, no han sido parte de este devenir. El paleoliberalismo est poniendo todos sus esfuerzos en reformar la sociedad a partir de una opcin de valores que no contemplan la libertad o felicidad de la mayora de los ciudadanos. Es demasiado lo que est en juego para no asumir autocrticas y dejar de lado descalificaciones y rivalidades por cuestiones menores. Es necesario un reagrupamiento de las fuerzas populares, pero no para atarse a un pasado que debe ser analizado, sino para ser dueos de nuestro futuro.

Jess Chirino. Secretario General UTEM - CTA A

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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