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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2017

La mentira como proyecto cultural y comunicacional del neoliberalismo
Fraudes, estafas y malversaciones electorales

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto del Cultura y Comunicacin UNLa


Una democracia seria debera sancionar con todo rigor las mentiras electorales. Antes, durante y despus. Debera haber tribunales populares instruidos con todo el poder para ejecutar leyes que resguarden el voto, como documento histrico que es, y como exigencia de cumplimiento poltico inexcusable. Justicia exigente al mximo que debera encarcelar al que promete falsedades, para ejecutar traiciones, tanto como al que corroe votos para imponer fraudes. La voluntad democrtica de los pueblos debera contar con blindajes de hierro y con castigos ejemplarsimos. Para que nadie se atreva a la falacia y para que nadie se sorprenda del castigo ejemplar y contundente. Por el engao (tambin electoral) nos han traicionado ms que por la publicidad y ya es mucho decir. Es que estamos verdaderamente hartos de la democracia burguesa urge el avance de la democracia participativa y de las bases.

Debera haber un comit popular de tica que sometiera a escrutinio y sancin el papel de aquellos medios de comunicacin que solidarizaran con el plan de las mentiras en campaa y que, como resultado de su connivencia delincuencial probada, perdieran todo permiso para el uso de medios de manera definitiva de por vida. Para garantizar la legitima libertad de expresin de la voluntad democrtica. Por salud cultural y comunicacional para todos.

Debera exigirse, al lado de los requisitos para gozar de una candidatura (y del dinero del pueblo que eso conlleva en muchos pases) la firma de compromisos de promesas, pasar de la palabrera de la buena voluntad aparente, a los proyectos realizables con explicacin del sustento conceptual, poltico, tcnico y financiero. Uno por uno caso por caso. Debera ser una exigencia pasar la prueba, el examen, que las bases decidan para garantizar el nivel de conocimiento y aceptacin que desde la base debe tener cualquier candidato a cualquier cargo pblico o privado. Sin excusas porque de los cargos privados tambin salen dediciones que involucran a lo pblico.

Reina el desparpajo de la impunidad. Reina la alevosa en el descaro premeditado. Reina la estratagema del engao que embriaga con demagogia a los votantes para traicionar lo dicho haciendo lo indecible. Reina el absolutismo de la desfachatez oligarca, irresponsable e impdica, borracha de municin antidisturbios y oropel de informativos centrales. Ellos sonren, bailan y cantan. Ellos se aplauden, se abrazan y se besan. Reina el relato de empresarios triunfadores de avaricia macabra sobre el abismo de las falacias donde pende de un hilo inflacionario la verdad que teje la amargura. Por decreto de necesidad y urgencia. Hay que ver el desastre que han hecho en Mxico, en Espaa, en USA

As las cosas nos llenan con frases hechas inyectadas de estafa. Nos llenan las calles con propaganda de cambios y futuro. Nos llenan el odo con promesas endulzadas entre nepotismo promiscuo y capitalismo de amigos. Nos infectan la vida con su oratoria esculpida con cinceles de predicadores. Hablan de progreso a cambio de votos; hablan de felicidad a cambio de votos; hablan de empleo, educacin, justicia, salud y vivienda a cambio de votos y prometen oportunidades a granel, aqu y all, oportunidades a raudales, oportunidades para todos y en todas partes igualdad de de oportunidades pero no igualdad de condiciones. Eso es slo para ellos. La mentira como moneda de curso legal.

Es la pachanga desaforada de la plus-mentira convertida en parte del paisaje y en forma de resignacin. Muchas personas aceptan que los polticos mientan porque andan en campaa. Como si fuese lgico o natural. La mentira premeditada queda liberada de toda culpa o penitencia. Reina la inmoralidad misma y se hace Cultura. El vaco de principios. La desfiguracin alevosa de la realidad cmo signo de clase. El dogmatismo de la falacia, el fundamentalsimo de la irracionalidad impune. Y entonces lo falso es real.

Y, entonces, parece que la gracia es competir para ver quin miente ms bonito. Quin promete pobreza cero, hambre cero, desempleo cero, insalubridad cero, analfabetismo cero con desparpajo, sonrientes, rozagantes y cnicos. Acaso el plus de la mentira en la pos-verdad sea su capacidad de consenso aplastante, su manera de obturar la duda. Incluso su glamour autoritario. La plus-mentira basada en componentes dinmicos de usurpacin simblica para asesinar la verdad con las banderas de lo que se niega o se combate. Hitler se hizo llamar socialista, Franco en nombre de Dios produjo matazones diablicas. As que ni la pos-verdad ni la plus-mentira son novedades ni hallazgos tericos actuales y acaso un factor decisivo, o de su vigencia, sea el uso de las tecnologas subordinndolas a sus fechoras. La tecnologa aporta su prestigio para hacer ms contundente el desprestigio de la verdad. Total pasar nada. Y todo conduce a la anti-poltica. Los procesos electorales convertidos, por las mafias en el poder, en emboscadas ideolgicas.

Estamos en una encrucijada de importancia suprema donde toda idea de democracia est en peligro y bajo amenaza. Es litigio filosfico profundo y crtico que atae a la verdad sus bsquedas, encuentros y desencuentros siempre histricos. No sobre el valor de su existencia social e histrica sino sobre sus depredadores aunque en la pos-verdad se los niegue. Y todo esto pone de relieve la responsabilidad social por la verdad, su lugar y sus desafos.

Es fundamental desplegar fuerzas polticas empeadas en sellar con la verdad cada pliegue de las luchas sociales; marcar con el fuego de la verdad cada hecho social o individual de las masas y para las masas. La verdad que expresa la tica poltica de la lucha emancipadora. La verdad desde las bases con sus derrotas y sus victorias. La verdad y sus procesos, sus logros reveladores como saltos cualitativos de conciencia y compromiso. La verdad que es tctica inmediata de combate, la verdad revolucionaria siempre. En suma, si el capitalismo anhela manipular la percepcin, las creencias y la confianza de los pueblos con mentiras, rumores y calumnias, con promesas prefabricadas para que se conviertan en todo lo contrario, para venderse en campaas polticas modelo farndula; para imponer guerras econmicas y convencernos de que la voluntad popular no es confiable o lograr que nadie pueda reconocer la verdad de las luchas y eso deje de tener importancia entonces hay que doblar la apuesta por la verdad que habita en las bases, en los pueblos y en sus luchas. Mentir no es una gracia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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