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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2017

Radiografa de la sobrevivencia cotidiana
Fernando Prez presenta en Suiza ltimos das en La Habana

Sergio Ferrari
Rebelin

Debemos retomar la audacia de la revolucin en los 60


Fernando Prez, uno de los padres del nuevo cine cubano, presenta en diversas salas y pantallas europeas ltimos das en La Habana, su obra ms reciente. La misma clausurar el 3 de diciembre prximo en Ginebra el Festival Filmar en Amrica Latina, el evento cinematogrfico latinoamericano ms importante de Suiza (http://www.filmaramlat.ch/).

El hilo rojo del guin exalta un canto a la amistad incondicional. Miguel suea con viajar a los Estados Unidos. Diego, con quien comparte su vivienda, transita postrado la fase final de sus das condenado por el SIDA. Dos seres que se despiden, de distinta manera de su ciudad amada, dejando atrs no solo dos vidas paralelas, sino los sueos postergados de la adultez en la sobrevivencia. El escenario, el centro de La Habana con toda la fuerza vivencial casi de un film documental.

P: Qu significa ltimos das en La Habana en su larga vida profesional a los 73 aos y luego de haber producido tanto cine?

Fernando Prez: Una forma y un medio de preguntarme como siempre lo hago, por qu hago cine? Y de responder con gran conviccin que no es para ganar dinero ni por clculo alguno. El cine para m es una pasin y una necesidad. La necesidad de comunicarme con los otros. Es a travs de las imgenes que puedo expresar sentimientos y emociones y estar ms cerca de los espectadores. Mucho mejor que con simple palabras

P: Su pelcula es sobre todo un homenaje a la amistad entre dos seres humanos. Pero en un contexto de una realidad, la cubana de hoy, a la que observa con una mirada muy crtica

FP: Todo mi cine, tanto el histrico, como el contemporneo, est muy ligado a la realidad de mi pas y de mi ciudad, La Habana. ltimos das est muy relacionada con parte de la realidad actual. No quiero hacer generalizaciones y decir que exprese toda la realidad de la Cuba actual. Pero s, una parte que considero bastante representativa porque es la ms popular.

P: Una prolongacin, complementariedad, de Suite Habana?

FP: Aquel, de 2003, fue un documental largometraje que recoga la vida cotidiana de personajes reales. Es, en cierta manera, el mismo contexto que ltimos das en La Habana. Sin embargo, y aunque en estos casi 15 aos ciertas condiciones siguen siendo las mismas, otras han cambiado. Y senta la necesidad de volver a este contexto para completar lo que entonces trat de transmitir.

P: Qu tipo de cambios?

FP: Siento que hoy se trata ms de condiciones de sobrevivencia. En Suite Habana los valores eran muchos ms claros. Aqu estn ms difusos. Porque la sobrevivencia obliga a emprender una feroz lucha cotidiana. Son personajes que no piensan mucho ni en el futuro ni en el pasado, sino en el da concreto. Debido a lo que estn viviendo, esos valores -tantos los ticos, los morales etc.- se relativizan. Me acerqu a esta realidad tratando que el espectador no juzgue a esos personajes, porque sencillamente estn sobreviviendo y son producto de una realidad que todo relativiza. Son seres que tienen valores de humanidad muy fuertes. Y esto es esencial para m. Por encima de todo el ser humano busca la comunicacin, la amistad y la solidaridad.

P: Mirada que no esconde un fuerte componente crtico. Busc hacer una pelcula comprometida?

FP: No fue mi objetivo principal. Me sorprendi, al presentarla, que muchos espectadores, incluso cubanos, la entiendan como contestataria. No pretend eso. Para m no se trata no de una pelcula contestaria sino constatadora. Es decir, constata una realidad social muy complicada, que hay que transformar y que ella misma genera esos conflictos. Y mi intencin, insisto, es constatar esto. Pienso que es uno de los roles que puede desempear el cine. Mostrar hechos para que dinamicen las ideas en el contradictorio tema que uno aborda. Tratando de centrarnos en los personajes, en el conflicto individual de cada uno de ellos, dentro de un contexto social muy problemtico. Y es claro que no se trata de una mirada complaciente sobre la realidad. Muchas de las escenas son documentales. Por ejemplo, el suministro del agua en muchas zonas de La Habana. El director de fotografa quera una escenificacin especial. Mi idea fue organizar un camin tipo pipa como pasa en la realidad. Y explicamos a los vecinos que filmaramos la distribucin.

P: Sin perder un casi constante sentido del humor

FP: Forma parte esencial de nuestra idiosincrasia y de enfrentar la vida. Nada se dramatiza. El ttulo original que quera ponerle era Chupa pirul, como el ttulo de esa cancin muy reveladora de la realidad cubana: ligera, que juega con todo incluyendo con el doble sentido. Me preguntaban entonces si se trataba de una comedia. Y responda que no, que era un drama alegre. Finalmente cambi el nombre a partir del consejo de un coproductor espaol, ya que en el exterior ese ttulo poda ser incomprensible.

P: Cmo fue acogida la pelcula en sus presentaciones en Cuba entre el pblico y las autoridades?

FP: Pblicamente no hubo ninguna manifestacin de ninguna institucin del Estado. A alguna gente le gust mucho, a otra, menos. Pienso que no se puede descartar que a ciertos niveles no sea una pelcula que agrade mucho.

P: Se trasluce en el film su honestidad profesional.

FP: Pienso que es el sentido de la creacin artstica. Todo arte debe partir de la sinceridad. Porque si se hacen compromisos con otros discursos, como el poltico global, que es sumamente vlido, se pierde el sentido de lo artstico a partir de lo individual. Y eso refleja ltimos das en La Habana. Cada personaje como individuo, con sus propios conflictos existenciales, dentro de un contexto muy problemtico. Pero donde aparecen valores importantes. Me acerco a ellos sin juzgarles. Y eso es lo que espero del pblico tambin, que no enjuicie a Miguel, Diego, Fefa y los dems personajes

P: Imposible cerrar este dilogo sin preguntarle sobre su percepcin de la realidad cubana actual

FP: Es muy compleja. Quisiera que en Cuba cambiaran muchas cosas, se flexibilizaran ciertas medidas que hacen, a veces, de nosotros, una sociedad un tanto conservadora. Siento que el espritu revolucionario de los aos 60 se institucionaliz demasiado. Nos falta, tal vez, esa audacia que tuvimos en esa poca, para poder seguir cambiando y cambiar ahora. Y entender que el mundo de hoy es distinto al del triunfo de la revolucin. Debemos priorizar en los jvenes, darles ms participacin, ms espacio, y siento que en Cuba hay condiciones para hacerlo. Todo esto sin subestimar la realidad internacional tambin muy compleja. Hace algunos aos, con Obama, pensamos que se abran algunas puertas y ahora con Trump todo volvi al escenario de la guerra fra.

P: Hasta cundo piensa seguir produciendo cine?

FP: Quisiera vivir 3 mil aos para seguir filmando. Es mi vida, mi pasin!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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