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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2017

Nos rendimos?

Jaime Richart
Rebelin


Quienes vivimos desde el punto de vista econmico confortablemente, jubilados o no, pensamos, razonamos, luchamos y nos desesperamos para que todo el mundo viva por lo menos lo mismo que nosotros, seramos quiz los ms legitimados para formar un partido poltico dirigido a esa principal o nica finalidad. Los que carecen de todo o de casi todo, bastante tienen con salir adelante y resolver su supervivencia; adems, seran encima perseguidos por promover la revolucin...

Porque el drama en Espaa est no tanto en el hecho de que la eficacia de la poltica terica llevada a la prctica suele diluirse en la llamada realpolitik (que no otra cosa son los actos y el poder de hecho inevitables), como en el marco poltico de referencia que nos fue dado astuta, amaada y maliciosamente en 1978. Pero sobre todo est en otro obstculo todava ms insuperable. Me refiero al hecho constatado de que en el espectro sociopoltico, econmico, religioso y meditico los que vienen dominando la escena en la sociedad bien con absolutismos monrquicos, con dogmas teolgicos o con dictaduras, todo de los mismos mimbres, atenazan las posibilidades de los cambios sustantivos en la sociedad espaola que la razn, la ponderacin y la justicia social estn pidiendo a gritos desde que la Transicin cumpli su cometido y fue perdiendo rpidamente su razn de ser.

En Espaa la configuracin de la propiedad, el reparto de la tierra y el predominio de los apellidos que vienen pasando por nobles pese a que detrs de la mayora de ellos hay cadveres, hacen de la intentona de situar a este pas a la altura de los tiempos que vivimos una labor tan titnica como, por lo que se ve, intil, pues han pasado cuarenta aos desde aquella fecha y los problemas de fondo en materia ideolgica, econmica, territorial y social no han variado significativamente o han ido de mal en peor.

Y si a ello se aade la pusilanimidad, la debilidad mental y espiritual de centenares o miles de polticos y de millones de necios votantes que siguen viendo el panorama como algo no necesariamente cambiante porque a ellos les va bien o no les va mal, nuestra desesperacin se nos acenta todava ms. S, porque se est viendo y comprobando que slo estn dispuestos a soportar cambios polticos, sociales, territoriales, laborales, penales y civiles para que todo siga igual.

Pues bien, en estas condiciones dramticas quienes nos resentimos agudamente de la injusticia estructural, ya no nos mitigan ni consuelan las manifestaciones, ni las protestas en la calle, ni siquiera nuestras quejas en las redes sociales. En estas condiciones slo podemos aliviar nuestro dolor recordando al Galileo del Eppur si muove condenado por el Santo Oficio, y al Quevedo que deca que "en tiempos de injusticia es grave tener razn"...


Jaime Richart, antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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