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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2017

Las banderas Al armario!

Gregorio Morn
Crnica global


Nunca entend el significado de las banderas y debo reconocer que no recuerdo haber tenido una, ni menos enarbolarla. Aseguran que estn hechas de sentimientos, como las postales o la pasin futbolera, y me pregunto qu naturaleza sentimental habr que depositar dentro de uno mismo para amar a un equipo de ftbol o a una tela. Porque en definitiva las banderas no son ms que trapos consensuados.

Todos guardamos smbolos y unos ms que otros los consideramos como parte de nuestro patrimonio mental. Objetos que no le dicen nada al vecino a quien se ofende por tener que contemplar impvido cmo se desdean unos smbolos y se defienden con belicosidad otros. Los descerebrados sociales tienen sus referentes intangibles ah. Cuanto ms aventado, ms tiene a gala exhibir las vergenzas de sus querencias.

He llegado a or de determinada gente que es capaz de matar en defensa de su bandera. A m la primera reaccin que me produce una bandera es de rechazo. En algunos casos autntico desprecio teido de odio por lo que ha significado en la historia, porque esos trapos consensuados exigen adhesiones nada sentimentales sino ms bien ofenden, achican o insultan al que no comparte esos sentimientos de menor cuanta que se jalean con el flamear de las banderas.

Detesto las banderas. Todas. Son un seuelo del poder hacia quien no lo tiene. Un alimento para estmagos acostumbrados a la alfalfa. Siempre que aparecen las banderas es que alguien quiere convencerte de que su ensea tiene una superioridad que te obliga al silencio. Cuando era nio se exhiban las banderas, recin sacadas del armario, para festejar las procesiones de Semana Santa. No ponerlas en el balcn se traduca de inmediato en seal de desafeccin, de rechazo. Cuando esto ocurra resultaba conveniente que adems se bajaran las persianas y dar la impresin de un piso deshabitado; nica justificacin ante la desmesura de no exhibir el trapo impuesto por el poder y la costumbre.

En lo nico que hemos cambiado es en la exhibicin de trapos no en el significado del gesto. Catalua se ha llenado de banderas esteladas solo salpicadas de alguna seera cuatribarrada, otras rojo y gualda, e inslitas tricolores de la II Repblica espaola que en los tiempos que corren deberan llevar un lema explicativo para ayudar a los nuevos banderizos a entender que el levantamiento contra aquel rgimen fue obra del fascismo de verdad y que los presos y las torturas no necesitaban de actrices que simularan la realidad. No es cierto que aprendamos de la historia, porque no hay nada ms difcil de entender que el pasado, por eso tenemos esos trapos consensuados que damos en llamar banderas.

Fjense si las banderas sern ajenas a la realidad y a la historia, que los estudiosos de estas enseas de tela se denominan vexillogos. Recuerdo haberme entrevistado hace ya muchos aos con miembros de la asociacin de vexillogos de Catalua, o algo as, para documentarme sobre algo que ahora no recuerdo, pero s tengo viva en mi memoria que se trataba del asunto con la misma delicadeza de los filatlicos o los coleccionistas de soldaditos de plomo, y que nadie apareci con la invencin de la estelada; ni estaba ni se la esperaba.

El catalanismo radical de boquilla ha llenado los balcones y a veces las calles de esteladas, forzando lo que pareca imposible: sacar de los armarios esa bandera rojo y gualda que con toda seguridad blandieron sus padres en ocasiones menos transigentes, pero a las que se adaptaron muy bien. Esta es una rebelin de frustrados con el rin cubierto y eso hace que la exhibicin de banderas tenga algo de espectculo, como si se tratara de convertir los duelos futboleros en batallas histricas. Ay, Manolo Vzquez Montalbn, cunta bazofia sentimental haba en tanto partido -de ftbol- que encubra el miedo a otros partidos -los polticos-!

La recomposicin de la vida ciudadana en Catalua pasa por devolver las banderas a los armarios. Y por lo que puede haber afectado ms all del Ebro, animar a retirarlas todas y de todas partes. Basta conservarlas en los lugares de poder, en las instituciones, como paga y seal de quienes las inventaron y las conservan para bien de sus intereses. Qu sera de un patn sin bandera? Estara desnudo. El trapo consensuado le sirve como taparrabos y acaba convirtindose en el reducto donde atesora, o eso cree l, las races patriticas. Mientras la gente no se manifieste en silencio y sin emblemas no podremos decir que constituimos una sociedad de gentes iguales en derechos y compromisos.

Fuente: https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/sabatinas-intempestivas-gregorio-moran/banderas-armario_100781_102.html



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