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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2017

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
El centro del pensamiento ateniense no es el templo sino una plaza vaca

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y estado republicano.

Seguimos en la segunda parte de tu libro: "La Repblica es una cultura comn de vida. Crtica del republicanismo liberal". Estamos en el apartado, "La tradicin poltica grecolatina". Te cito: "Atenas est donde estn los atenienses, no tras los muros". Nos explicas un poco el alcance de esta afirmacin? 

Es una frase de un discurso clebre en la que se pone en claro que polis, que civitas o ciudad, no es la denominacin de un mbito espacial ocupado por casas, plazas, calles, etc., pues para eso los griegos tenan una denominacin precisa, asty; y los romanos, usaban la palabra urbs. No es eso sino la denominacin de una comunidad social humana organizada. Atenas era la denominacin de la comunidad humana de los atenienses.

Vale, de acuerdo. Las constituciones, afirmas a continuacin, no son de pases sino de polites, de ciudadanos, "la constitucin no de Atenas sino de los atenienses". Pero, qu importancia tiene ese matiz que introduces? Afirmas a continuacin que "es un rechazo explcito de la fetichizacin esencialista, del mito de la tierra". Por qu? No son, de hecho, los atenienses los ciudadanos de Atenas (aunque no todos los pobladores y pobladoras, por cierto, las exclusiones son muchas)? 

Pero Atenas es, precisamente, el nombre, no de un suelo o un mbito geogrfico, sino de la comunidad social organizada de unos seres humanos. Tambin por eso, las leyes no eran denominadas leyes de Atenas. La constitucin que recoge Aristteles no es la constitucin de Atenas. No es una ley inherente a una tierra, tampoco a una sangre, desde luego, sino la de las leyes que se dan y cumplen los atenienses: la Constitucin de los Atenienses. No hay fetichizacin, cosificacin, naturalizacin de la realidad denominada Atenas. Atenas es la comunidad ateniense, sus formas de generar praxis, de deliberar, etc.

Denominar a la ley constitucional "constitucin de los atenienses" significa que los ciudadanos que aceptaban aquellas leyes eran conscientes de que stas no eran un cdigo impuesto por la divinidad, ni inherente a una naturaleza humana, sino creacin en comn de los propios ciudadanos, que la elaboraban y la cumplan.

Se ha insistido a veces en que cada vez que se ha dado una revolucin, al menos en el periodo inmediatamente posterior a la misma en el que gran parte de la sociedad posee en la memoria la experiencia vvida inmediata de haber sido ella la que ha instaurado un orden mediante su movilizacin, las leyes, las instituciones polticas no se denominan por referencia al suelo, a la patria, sino a los ciudadanos, a la sociedad. As, por ejemplo, Napolen Primero era emperador de los franceses

El ejemplo es bueno. Nos explicas el sentido de la frase de Ovidio a la que haces referencia? Es esta: Prolem sine matre creatam. 

Te refieres a una frase recogida en el libro, y a la explicacin de la misma que yo debo al gran maestro de la filologa Ernst Robert Curtius. Junto con Erick Auerbach, los dos grandes de la filologa contempornea, ambos alemanes.

Los alemanes germanistas son siempre grandes autores. En todo caso, debo admitirlo mostrando mi ignorancia, yo no conoca a ninguno de los dos. Me refera, eso s, a esa frase. 

La frase, que procede de Ovidio, la usa el poeta clsico para referirse a una familia que carece de estirpe hijo sin madre creado-; precisamente Curtius nos advierte contra la interpretacin que la refiere a la diosa Atenea, nacida de la cabeza de Zeus.

Y es utilizada por Montesquieu como epgrafe en exergo de su clebre obra El espritu de las leyes. Esa frase, que Montesquieu usa para sealar la originalidad de la obra, muestra a la vez, que toda originalidad es tal, lo es, existe, a partir y dentro de tradiciones de pensamiento.

Lo que antes hemos hablado. 

Montesquieu lo declara as, al recurrir a la tradicin y utilizar una frase clsica para referirse a la originalidad de su obra. Y vuelve a recalcar la misma ambivalente nocin en el inmediato prlogo de su obra, cuando, declara que precisamente por lo novedoso de su escrito, por su originalidad, la dificultad de su pensamiento era mxima, y muchas veces estuvo a punto de abandonar la empresa, aventando las pginas previamente escritas y dejando caer las manos paternas del escrito. Ambas notas, en las que se insiste en la novedad de su pensamiento, recalcan tcitamente tambin la tradicin en la que su pensamiento se enmarca. Son cita del canto sexto de la Eneida, de Virgilio. En concreto, lo de las manos paternas hace referencia a que Ddalo, el padre de caro, segn nos cuenta Virgilio, haba esculpido en las puertas de bronce del templo de Apolo la muerte de su hijo caro, proceso de trabajo durante el cual, en muchas ocasiones haba roto a llorar y haba abandonado la continuacin de la tarea, bajando los brazos.

Me abruma y deslumbra tu erudicin. Es muy hermoso lo que cuentas, lo que nos ests contando... 

No puede haber originalidad sin tradicin porque no puede haber pensamiento valioso que no proceda de un acervo, del que parta, sobre el que reflexione, con el que debata, y al que d continuidad. Me he permitido citar aqu a los dos grandes de la filologa. Porque lo mismo pasa con la filologa, hay tradicin, tenemos autoridades que nos ensean a los fillogos. Y la naivit, la falta de lectura de los grandes, genera ratones.

Hace muchos aos, creo que nunca te lo he comentado, o a Sacristn decir algo parecido a lo que acabas de indicar. Has hecho y haces referencia en el libro al Espritu de las Leyes de Montesquieu, una obra que caracterizas como "verdadero monumento de originalidad". Nos justificas tu afirmacin? 

Que las leyes estn en relacin con el ethos es cosa sabida de antiguo. Por tanto, cmo las leyes siguen a las costumbres, asunto al que dedica ocho o nueve captulos, si no ms, es asunto que se inspira en el pensamiento griego. Es consciente de que el ethos se relaciona con las religiones. Por tanto, la relacin de costumbres y leyes ocupa, adems de los captulos cuyo ttulo es explcito sobre este asunto, otros muchos ms. Pero sin embargo, posee un innegable carcter de estudio nuevo, debido al recurso a conocimientos que nosotros podramos denominar geogrficos, sociolgicos, historiogrficos Que ethos y leyes estn en relacin con el clima, la naturaleza, es ya novedad.

Es un intento de sociologa e historiografa materialista. Y que la historia de un pueblo es un continuum.

Est muy bien ese toque materialista que sealas. Por cierto, por qu es tan importante caracterizar la tradicin del republicanismo como praxeologa filosfica o como filosofa de la prctica? No hay acaso tambin mucha obra terica en esa tradicin?

Desde luego, el republicanismo, o sea el comunitarismo que piensa la comunidad como res o asunto creado y recreado permanentemente mediante la praxis de la comunidad, que, por tanto, debe ser deliberada permanentemente por la comunidad, es un pensamiento terico. Son libros.

Pero su origen est en la reflexin sobre una experiencia. La experiencia de la praxis poltica, las luchas sociales entre pobres y ricos que dan lugar a la polis griega. Este corpus de pensamiento no es sino filosofar, reflexin segunda sobre el saber generado por esa actividad.

El republicanismo, la filosofa poltica clsica, surge como reflexin sobre la praxis desarrollada y el mundo cultural que ella misma crea. A partir de ah surge la elaboracin. Incluso la de Platn, que pretende pensar una alternativa de mundo poltico, parte de ese pensamiento generado por la praxis de la polis.

Rasgos de ese pensamiento, que recoge la experiencia de que la comunidad existe como consecuencia del hacer, es la percepcin de que la polis existe como consecuencia del continuo hacer y deliberar de la comunidad. La consciencia de creatividad, de capacidad de crear, y de la polis como hecho creado.

Castoriadis insisti en esta nocin. Martnez Marzo a la complementa en sus escritos, insistiendo en la consciencia de fragilidad, de contingencia que tenan los griegos respecto de su mundo. Por ejemplo Tucdides. El mundo ateniense se sabe auto creacin permanente sobre ninguna base previa, sino sobre el presente hacer y deliberar. Su mundo no se basa en unas creencias consideradas eternas. El centro de su pensamiento no es el templo sino una plaza vaca, un espacio al que acuden los individuos a hacer en comn y a deliberar en comn.

Me voy a copiar, con tu permiso, estas ltimas palabras. Recuerdo unas muy parecidas de Carlos Fernndez Lira y Luis Alegre Zahonero. Tambin ellos insisten en esa idea. 

Te pido ahora un comentario de texto sobre una de tus afirmaciones: "El pensamiento que gua la praxis tampoco es filosofa, es sentido comn convertido en buen sentido por el ejercicio continuado de su elaboracin y por la reflexin sobre sus consecuencias. Es doxa, no episteme o ciencia". Pero entonces, es menos que ciencia, mera opinin, no saber justificado? 

El kairos, la actividad concreta, la ambigedad de los medios, la generalidad de la buena vida, el silogismo concreto, la irrepetibilidad y la experiencia de irrepetibilidad, el actuar sobre lo que hay y desde lo que se tiene, el poner de acuerdo es la praxis. A esa praxis le acompaa la experiencia y el enriquecer, el saber hacer, el saber de la contingencia, frnesis. La frnesis es reflexin sobre esto, explicitacin ex post, de esto y conocimiento del mundo que esto crea, y del mundo en el que se genera este hacer, el ethos, la comunidad, fruto y matriz de eso.

Dejmoslo aqu por el momento. Te parece? 

 Me parece.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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