Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2017

Derrota sin rendicin y crisis estratgica

Marti Caussa
Viento Sur


El 27-O, el Parlament proclam la Repblica Catalana, pero ni antes ni despus llam a la movilizacin para defenderla; ese mismo da, el Senado aprobaba el artculo 155 y el gobierno Rajoy lo aplicaba de inmediato sin encontrar resistencia: fue una derrota. Sin embargo, ni el Parlament ni el govern cataln se retractaron, y tampoco reconocieron la legitimidad del 155, lo que llev al presidente y a una parte del govern al exilio, a 8 consellers a la prisin (donde ya estaban Snchez y Cuixart) y al procesamiento de la presidenta del Parlament y de parte de la Mesa: se puede discutir si sus decisiones fueron acertadas, y lo haremos, pero no hubo rendicin. De todos modos, se ha abierto una crisis de orientacin estratgica y de direccin del movimiento independentista.

Qu sucedi despus del 1 y el 3 de octubre?

Tanto el referndum del da 1 como la huelga general del 3 fueron movilizaciones impresionantes, dos grandes manifestaciones de desobediencia civil pacfica a las que se incorporaron muchsimas personas nuevas, muchas de ellas no independentistas: nunca la defensa de la democracia y del derecho a decidir haba incorporado a tanta gente. Para describir la situacin habl de dos poderes en disputa (govern/Parlament y Estado espaol) y un sujeto en construccin (la gente que hizo posible el 1 y el 3 de octubre).

Pero el poder del Estado y todos sus defensores pasaron a la ofensiva de forma inmediata y en todos los terrenos: discurso del rey del da 3, huida de empresas, manifestacin espaolista del da 8, ultimtum de Rajoy a Puigdemont el da 11, nueva manifestacin espaolista el 12, encarcelamiento de los Jordis el 16, etc.

La primera iniciativa del govern no se produjo hasta el da 10, cuando Puigdemont proclam la Repblica catalana y suspendi sus efectos pocos segundos despus a fin de buscar el dilogo con el gobierno central. Sigue parecindome correcta la principal de las crticas que hice en su momento: No haber propuesto nada en positivo para intentar aglutinar en un nuevo sujeto poltico a todas las personas que se haban incorporado a la movilizacin en los primeros das de octubre; iniciar la fase participativa del proceso constituyente poda ser una propuesta atractiva para estos sectores, invitndoles a incorporarse al diseo del pas que queremos, a construir una democracia participativa como no ha existido nunca ni en Catalunya ni en Espaa. Ahora pienso que tambin se debera haber explicado claramente que los resultados del referndum del 1-O, pese a su valor y su legitimidad, no configuraban una mayora suficiente para hacer efectiva inmediatamente la Repblica catalana y que ampliar esta mayora mediante el llamamiento a disear democrticamente el pas a travs del proceso constituyente no solamente era urgente, sino que ya debera haberse iniciado mucho antes (las conclusiones de la comisin de estudio del Parlament son de julio de 2016). Reconocer la realidad, decir la verdad y admitir los errores habra sido duro, pero no habra desmoralizado si hubiera ido acompaado de una propuesta para avanzar.

Ahora parece claro que el govern conoca la dificultad de la situacin, pero no la comunicaba, no deca la verdad sobre sus problemas internos, no reconoca ningn error y no haca ninguna propuesta al movimiento para avanzar ms all de decirle que confiara y esperara hasta el da 27. As fueron perdindose unos das decisivos, de aquellos que valen por aos.

La euforia del viernes 27 y el desconcierto del lunes 30

Para formarse una idea de lo que la gente esperaba de la proclamacin de la Repblica me parece significativo este editorial de Vicent Partal en VilaWeb: El viernes por la noche, la Repblica Catalana y la nueva vieja Espaa sin autonomas se enfrentarn en todos los terrenos y en cada decisin, y quien demuestre el sbado y domingo y lunes y martes y mircoles y jueves y viernes que es el gobierno efectivo y real del Principado, ganar. Solo ser cuestin de tiempo. Si los Mossos obedecen a la Generalitat, ganaremos; y si los controla Rajoy, perderemos. Si los bancos actan respetando la legalidad, ganaremos; y si continan secuestrando nuestros dineros a las rdenes del PP, perderemos. Si los ayuntamientos hacen caso de las rdenes de los ministros espaoles, perderemos; y si las ignoran, ganaremos. Si las escuelas mantienen su modelo, ganaremos; y si lo cambian, perderemos. Si los diputados pueden entrar y ocupar su escao, ganaremos; de lo contrario, perderemos. Si la polica espaola consigue entrar en el palacio para detener a Puigdemont, perderemos; y si lo impedimos entre todos, entonces ganaremos Esto ha pasado en todos los procesos de independencia del mundo: llega un punto en que tanto da qu artculo de qu ley dice qu, solo cuenta lo que dice el pueblo y, sobre todo, lo que hace.

El viernes 27 hacia el medioda, el Parlament proclam la Repblica y la gente que rodeaba el parque de la Ciutadella se abrazaba y muchas personas lloraban de emocin. Y por la tarde hubo la fiesta de la celebracin. Es verdad que el conseller Santi Vila ya haba dimitido antes de la votacin en el Parlament, que por la tarde la bandera espaola todava ondeaba en la Generalitat y que poco despus el director general de la polica acat la destitucin de su cargo en aplicacin del 155, pero an se mantena la confianza, como muestra este otro editorial de VilaWeb el da despus: Creo que hay que esperar primero a saber cmo quieren jugar esta partida el presidente y su govern y que quiere hacer el Parlament. Rajoy tal vez ha cortocircuitado la capacidad administrativa de la Generalitat, pero no puede de ninguna manera cortocircuitar la poltica mientras el presidente mantenga el cargo, mientras el govern siga siendo el govern y el Parlament, el Parlament.

La ducha fra de la realidad lleg el lunes 30, cuando se comprob que el presidente mantena el cargo, pero en Bruselas, que una parte del govern estaba con l y la otra no iba a los despachos y que el Parlament aceptaba la disolucin impuesta por el artculo 155 y solo quedaba en pie la diputacin permanente en espera de una elecciones catalanas convocadas por el gobierno espaol. Era la constatacin de la derrota.

El da 31 tuvieron lugar dos acontecimientos de significados muy diferentes: Santi Vila se ofreca como candidato del PDeCAT a las elecciones del 21-D y Puigdemont daba una rueda de prensa en Bruselas.

El programa de Santi Vila es una constatacin de la derrota y un programa de rendicin: se desmarca de sus ex compaeros de gobierno, confiesa que no haba preparado la independencia porque no la vea clara, que no renunciaba a ella, pero propona hacerla bien, siguiendo el camino del PNV y de los escoceses, ajustado a derecho, y que su programa parte de tres ideas bien trabadas: defensa del autogobierno, amnista de los presos polticos y referndum pactado.

Puigdemont, en cambio, dice que est en Bruselas para denunciar el ataque contra las instituciones catalanas, reivindicarse como el presidente del nico gobierno legtimo, reclamar la implicacin de la comunidad internacional y llamar a convertir las elecciones del 21-D en un plebiscito a favor de la independencia. Se puede estar de acuerdo o no con esta opcin, pero est claro que no es una rendicin. En general, despus de la sorpresa, la decisin del presidente ha sido bien recibida en los sectores independentistas. Por ejemplo, el profesor Ferran Requejo la valora as: Creo que la decisin del presidente Puigdemont y de parte del gobierno de la Generalitat de marchar a Bruselas ha sido un acierto poltico de primer orden se trata de una decisin que preserva la cohesin del movimiento independentista (que habra quedado hecha aicos en caso de que hubiera sido el presidente de la Generalitat quien hubiera convocado elecciones) y mantiene al menos de momento- el liderazgo del Procs fuera del alcance del Estado espaol, al tiempo que profundiza la tensin poltica en la escena internacional.

Pero tambin ha habido crticas, por ejemplo esta de la ANC de Sants-Montjuc del 3 de noviembre: Mientras los Jordis estn encerrados en la crcel y otros muy probablemente se sumarn pronto, con cierta indiferencia pblica. Cuando despus de realizar una, digamos, Declaracin de Independencia con temblor de piernas, se nos invita a un fin de semana plcido, pero enervante. Cuando de sopetn aparece un Presidente en el exilio. Cuando desde el pas vecino se nos convoca a unas elecciones nuestras acaso el guionista de la Historia ha perdido la razn? Y todos los que estaban a punto para defender la Repblica simplemente comiendo castaas y panellets? Es evidente que a partir de ahora hemos de replantear la estrategia. Tal vez menos esperar qu dicen los lderes y ms decidir desde las bases, pese a que encierra sus peligros.

Por qu se cambi la hoja de ruta?

La idea dominante en el movimiento independentista antes del 27-O era que despus de proclamar la Repblica, esta se pondra en funcionamiento y se la defendera con la movilizacin. La eventualidad de entregar la administracin, aceptar la disolucin del Parlament y la convocatoria de elecciones por parte del Estado y de tener el govern en el exilio o en la crcel no se le haba pasado por la cabeza a nadie.

Las primeras explicaciones de este cambio han llegado por boca de la consellera de enseanza, Clara Ponsat, y del portavoz de ERC, Sergi Sabri; ambas coinciden en lo fundamental. Sabri ha explicado que el pas y el govern no estaban preparados para hacer frente a un Estado autoritario sin lmites a la hora de aplicar la represin y la violencia Estbamos a punto para desarrollar la Repblica en un contexto diferente del que nos encontramos. Y ante pruebas claras de que esta violencia poda llegar a producirse, decidimos no traspasar la lnea roja en ningn caso queran comprobar si habra habido muertos.

La falta de previsin de la violencia realmente ejercida por el Estado o bien es una excusa o bien denota incompetencia. Porque estaba claramente anunciada. Por ejemplo, en una entrevista en El Mundo del 22/02/2017, citada en un artculo mo, Juan Lus Cebrin anticipaba de forma bastante aproximada lo que ha pasado:

Y si convocan el referndum?

Hay que prohibirlo.

Y si ignoran la prohibicin?

El artculo 155. Suspendes el Gobierno de la Generalitat. Al presidente de la Generalitat. A la presidenta del Parlament. A uno, dos, tres cargos pblicos. A los que hayan convocado el referndum. Acabados. Ocupas t el poder.

Y entonces qu ocurrira?

Entonces el debate ya no sera cundo van a lograr la independencia, sino cundo van a recuperar la autonoma. La clave, insisto, es si los independentistas tienen o no poder. Y no lo tienen. El Estado, s. Se habla de enviar a la Guardia Civil e inmediatamente se dice: No, hombre; la Guardia Civil, no. Pues por qu no? La Guardia Civil est para lo que tenga que estar. Tambin dicen: Con los Mossos es suficiente. Pues no s si sera suficiente.

Por otro lado, prever la represin del Estado no implica que no se pueda ofrecer resistencia pacfica y masiva o que esta deje de ser tan eficaz como lo fue 1-O y el 3-O. Por ltimo, Sabri pasa de confesar que no haban previsto una violencia perfectamente anunciada a expresar temor por otra mucho ms brutal de la que no se han visto indicios, por ejemplo durante los cortes de carreteras y lneas de ferrocarril del 8-N, en plena vigencia del artculo 155. Tampoco toma en consideracin que, despus de la experiencia del 1-O, el Estado deba evitar que su violencia volviera a salir en las portadas de todo el mundo.

Y despus del 21-D, qu?

Es una opinin muy compartida en el movimiento independentista que, a pesar de su ilegitimidad, hay que utilizar las elecciones convocadas por Rajoy el 21-D a fin de conseguir la libertad de los presos polticos, intentar que los partidos independentistas revaliden la mayora absoluta, que el soberanismo sea ampliamente mayoritario y que los defensores del artculo 155 (PP, Cs y PSC) tengan la menor representacin posible.

Son objetivos posibles, pero no fciles. Por un lado, la gente sigue dispuesta a movilizarse, como se ha visto en la huelga general del 8-N o en la gran manifestacin del 11-N y, probablemente, tambin acudir masivamente a votar a los partidos independentistas y soberanistas. Pero por otro lado, los partidos que han apoyado el 155 pueden verse favorecidos por los nimos que da ir ganando, el xito de las manifestaciones unionistas y las grietas en el seno del PDeCAT.

Sin embargo, el problema es que, incluso en caso de xito (mayora absoluta entre PDeCAT, ERC y CUP y buenos resultados de Catalunya en Com), las perspectivas estratgicas no estn claras. Hasta el momento, las opiniones avanzadas por los sectores independentistas oscilan entre dos extremos: reactivar la Repblica proclamada el 27-O o recuperar el seny y gestionar bien la autonoma dejando la independencia como un objetivo lejano.

Como ejemplo de la primera posicin podemos poner este editorial de VilaWeb: La Repblica est viva. El govern existe y buena parte de la poblacin lo apoya Si el Parlament impulsa el proceso constituyente ser porque la Repblica ha sido proclamada y la ley de transitoriedad est en vigor, por mucho que el Constitucional espaol haya emitido una opinin contraria. La prueba ser indiscutible. Y entonces, cmo reaccionar el gobierno espaol? Rajoy dice que volver a aplicar el 155 y volver a disolver el Parlament. Pero a qu precio? Para hacerlo la primera vez ha necesitado el apoyo total y absoluto del PSOE y de las instituciones europeas. Lo obtendr para una segunda disolucin? Del PSOE no espero nada, pero la tensin en Europa subira muchos grados. Respeto mucho a Vicent Partal, pero creo que no es nada realista a la hora de valorar la salud de la Repblica, lo que puede hacer Rajoy o la actitud de las instituciones europeas.

La segunda posicin tiene ms partidarios. Pondr como ejemplo la de Miquel Puig: Recuperada la Generalitat, de lo que se tratar es de ampliar el apoyo y pasar de los dos millones a los dos millones y medio [de votos independentistas] como mnimo. Este objetivo es posible, y la mejor manera de lograrlo es gobernar de manera eficaz, honrada e inclusiva (o sea, no sectaria). La marcha de sedes sociales, el boicot a productos catalanes y los cortes de las vas de comunicacin del pasado mircoles exigirn hacer un gran esfuerzo por demostrar que los independentistas somos gente de orden [la cursiva es ma]. Pero el autntico reto ser penetrar en los barrios de la antigua inmigracin hoy llenos de banderas espaolas- y demostrar con la proximidad y en los hechos que sus habitantes son los que ms tienen que ganar con la transformacin de Catalunya en un pas mejor gobernado. Totalmente de acuerdo en que es necesario ampliar el apoyo popular, particularmente en estos barrios, pero la pregunta es: se cree realmente que demostrando que somos gente de orden el Estado acceder a hacer un referndum?

Las dos propuestas parten de unas hiptesis que se han demostrado falsas: que el Estado puede ser benevolente con la independencia o que no es suficientemente fuerte para impedirla.

La izquierda soberanista no independentista, representada por En Com Podem, ha sido muy crtica con la poltica del govern y del movimiento independentista, pero poco autocrtica con su escasa implicacin en el 1 y el 3 de octubre y poco dispuesta a reflexionar sobre la propia estrategia. En una entrevista en El Pas, Xavier Domnech deca: Catalunya ha de ganar amplias cotas de autogobierno, ha de ser reconocida como nacin y tiene que haber un referndum pactado. Nuestra apuesta pasa por compartir un Estado plurinacional con el resto de pueblos del Estado. Siempre hemos dicho lo mismo. Esto ltimo es cierto, siempre han dicho lo mismo, pero siguen sin aclarar cmo piensan conseguir un referndum pactado.

Pienso que es conveniente dedicar un tiempo a reflexionar antes de que la campaa electoral ocupe todas las portadas y absorba muchas energas.

Qu ha fallado? Qu hace falta rectificar?

Para comenzar la reflexin creo que es til centrarse en los puntos de la poltica comn que ha desarrollado el independentismo mayoritario principalmente Junts pel S y las direcciones de la ANC y mnium que se consideren fundamentales o estratgicos, dejando de lado en esta aproximacin las diferencias entre cada una de estas direcciones y entre ellas y sus bases.

En mi opinin ha habido cinco errores de estimacin y hacen falta cinco rectificaciones.

Los errores de estimacin creo que son los siguientes:

- pensar que se podan acumular suficientes personas favorables a la independencia sin darle un contenido democrtico radical y socialmente avanzado. Primero la independencia y despus ya se arreglar todo: eso no ha funcionado ni funcionar. Insistir en esto no permitir alcanzar el mnimo de 2,5 millones de independentistas que plantea Miquel Puig, porque el grueso de la poblacin que hay que convencer no tiene como primera prioridad la independencia, la lengua o la cultura catalana, sino las reivindicaciones sociales y la democracia.

- se ha subestimado la fortaleza poltica y la capacidad represiva del Estado espaol, como casi todo el mundo reconoce ahora, despus del 1-O. Esperemos que ahora no se caiga en el error opuesto y se la sobrevalore.

- se ha sobreestimado la decisin poltica del gobierno de Junts pel S a la hora de hacer cumplir la propia legalidad y desafiar la del Estado con el apoyo del pueblo movilizado pacficamente. La constatacin, parcial pero evidente, es la actitud, ya comentada, de Santi Vila (algunos diarios han hablado de ms consellers vacilantes). Pero unas declaraciones de Marta Rovira al diario Ara han abierto ms interrogantes: El 1-O no hubo coordinacin policial, las fuerzas de seguridad del Estado actuaron de manera unilateral; el govern se plante parar el referndum debido a la violencia [de la polica espaola], pero se puso en contacto con toda la administracin electoral y nos dijeron que pensaban seguir ejerciendo el derecho a decidir, que seguiran votando dijramos lo que dijramos. Esto sugiere que el referndum del 1-O fue un xito gracias a la decisin de la gente, movilizada desde el viernes por la tarde, y a pesar de las dudas del govern.

- se ha sobrevalorado gravemente la solidaridad que podan manifestar con la Repblica catalana las instituciones y los Estados europeos, que ha sido muy dbil a pesar de los esfuerzos desplegados por conseguirla.

- y en cambio se ha subvalorado el apoyo que poda obtenerse de los pueblos del Estado espaol, que ha sido importante en Euskal Herria, pero tambin se ha manifestado en Madrid, el Pas Valenci y las Illes, en Asturies, Andaluca, etc. Es una solidaridad que se ha trabajado muy poco, pese al inters objetivo que tenemos todos estos pueblos en acabar con el rgimen monrquico.

Y pienso que haran falta las siguientes rectificaciones:

- acumular ms fuerzas sociales favorables a la Repblica catalana explicitando que esta tendr un contenido de democracia radical y que dar satisfaccin a las necesidades de la poblacin castigada por ms de diez aos de crisis econmica. Pero no ha de ser un contenido abstracto del tipo con la Repblica mejorarn las pensiones, sino de grandes reivindicaciones que conciten un amplio consenso entre la poblacin.

- la mejor manera de concretar estas reivindicaciones con un ejercicio de democracia popular sera reformular y poner en pie la primera fase del proceso constituyente prometida por el Parlament, es decir, el Foro Social Constituyente y los espacios de debate territoriales (que expliqu con ms detalle en un artculo anterior). Sin embargo, para ser realistas y operativos, hara falta que las organizaciones sociales (en particular ANC, Omnium, CDRs,...) tomaran la iniciativa de iniciar este debate constituyente, y de pedir la colaboracin de Ayuntamientos y parlamentarios, sin esperar a que lo haga el govern, para que no se mantenga el incumplimiento de los acuerdos del Parlament de julio de 2016. Estos debates constituyentes deberan buscar la implicacin de toda la poblacin interesada en definir un modelo de pas, sin distinciones entre independentistas y no independentistas.

- reconocer que un govern hegemonizado por un partido independentista neoliberal no puede conseguir el apoyo social necesario para la independencia. El PDeCAT no ha dejado de poner palos en las ruedas de medidas sociales progresistas, y cuando el Parlament las ha aprobado por ejemplo, en el caso de la pobreza energtica y la vivienda, el govern no las ha defendido con suficiente energa ni antes ni despus de que las suspendiera el Tribunal Constitucional. Un govern que quiera obtener el apoyo de la mayora de la poblacin a la Repblica catalana tiene que dar, antes de proclamarla, ejemplos prcticos de una orientacin diferente en el terreno de la democracia y las reivindicaciones sociales.

- es preciso reivindicar y desarrollar las dos principales conquistas del 1 y el 3 de octubre: 1) la movilizacin masiva y pacfica por objetivos que concitan un gran consenso social, sin paralizarlas si es preciso desobedecer leyes injustas para llevarlas adelante; 2) la construccin de organismos unitarios de base, democrticos y lo ms transversales posible, como hasta ahora han sido los CDR (Comits de Defensa del Referndum/de la Repblica). Y en paralelo a la lucha seguir manteniendo la disposicin de dilogo con el Estado, tal como se ha hecho con el referndum.

- buscar la confluencia de nuestras luchas con las de los dems pueblos del Estado, tal como han estado haciendo las Marchas por la Dignidad, recuperando la tradicin de las luchas contra la globalizacin, por detener la guerra, por el derecho al aborto, por la supresin de la mili o contra la OTAN. Todos juntos, sin supeditacin, pero solidariamente, podemos ser suficientemente fuertes para avanzar en el proceso destituyente del rgimen monrquico instaurado en 1978. Es necesario abolir o debilitar fuertemente este rgimen para que la Repblica catalana independiente pueda ser una realidad plena. Pero tambin es conveniente compartir ms cosas que luchas concretas u objetivos a la contra (contra la monarqua o contra el rgimen del 78), fijando grandes objetivos en positivo: la federacin (o confederacin) de repblicas independientes podra ser un punto de encuentro, tal como propone Oscar Simn en un artculo publicado en esta misma web.

Soy consciente de que este artculo y, especialmente, las reflexiones de este ltimo apartado, son polmicas. Pero los cambios importantes requieren reflexiones en profundidad. La pretensin del artculo, ms que tener razn, es abrir el debate y combatir la tentacin de esconder la cabeza bajo el ala con el viejo argumento de que ahora no toca. Reflexin, por tanto, pero sin ninguna tregua en la lucha por la libertad de los presos, el fin de los juicios polticos y la retirada inmediata del artculo 155.

Marti Caussa, forma parte de la Redaccin de Viento Sur.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article13217



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter