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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2017

Evo Morales, los derechos de la naturaleza y el TIPNIS

Arturo D. Villanueva Imaa
Rebelin


Vergenza internacional

La comparecencia del gobierno de Evo Morales nada menos que ante el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza que se reuni en Bonn, Alemania, a inicios de este mes de noviembre de 2017, es resultado de su larga como tozuda intencin de construir quieran o no quieran una carretera por medio del TIPNIS. La irona es que se produce nada menos que paralelamente a la realizacin de la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Cambio Climtico (COP23), que el mismo gobierno (en anteriores versiones), contribuy a que se instalen y definan principios que ahora se vuelcan contra su propio accionar. Es decir, que no se puede argir que se trate de un boicot o de algn acto de conspiracin que el gobierno de Evo Morales suele utilizar como argumento para explicar estas embarazosas situaciones.

El caso ya haba adquirido impacto mundial cuando se produjo la represin violenta de la VIII Marcha Nacional de los Pueblos Indgenas en Chaparina el ao 2011, y ahora vuelve a poner ante los ojos del mundo una grave situacin de vulneracin de derechos de la Madre Tierra y de los pueblos indgenas.

Semejante situacin de envergadura mundial, que se ha visto forzada a trasponer los lmites del mbito nacional en vista de la gravedad de los derechos conculcados que se denuncia, ya no representa solo una bochornosa situacin de vergenza ante los ojos del mundo, sino que posiciona en la agenda internacional una causa y una lucha donde lo que se encuentra en juego es la vida misma (junto a los derechos de los pueblos indgenas conculcados), as como la forma de encarar el relacionamiento que se tiene con la naturaleza y el entorno ecolgico y ambiental.

Tratndose de una instancia de jerarqua internacional que el propio gobierno de Evo Morales ayud a constituir, y que adems cuenta con un reconocido renombre mundial por la presencia de connotadas personalidades de intachable solvencia moral, intelectual y cientfica, dicha comparecencia ante el Tribunal Internacional de los Derechos de la Madre Naturaleza desdice cualquier sospecha de que se trate de algn tipo de conspiracin, y adems evidencia la ms flagrante incongruencia entre el discurso y la prctica, nada menos que en un foro internacional donde el gobierno de Bolivia todava tena alguna reputacin.

Es ms, la demanda internacional emitida para que se adopten medidas precautorias y se declare la moratoria a la construccin de todas las obras en el TIPNIS (que incluye la carretera, los puentes y las actividades exploratorias de hidrocarburos), no solo tiene un fuerte peso tico y moral que debera ser acatado inmediatamente (si de veras se respeta los derechos de la naturaleza), sino que implica una poderosa llamada de atencin para que cumpla y ponga en prctica aquellos principios de respeto, proteccin y relacin armoniosa con la Madre Tierra y los derechos indgenas que el propio gobierno boliviano ayud a instituir a nivel internacional.

La inmediatez o tardanza con la que el gobierno de Bolivia atienda la demanda para detener todas las obras en el TIPNIS, para que se pueda dar lugar a un clima propicio y favorable mientras se concluye con el proceso de investigacin del Tribunal Internacional, estar en directa relacin con su voluntad para demostrar que verdaderamente existe un mnimo de congruencia entre los principios que declara y sus prcticas gubernamentales, as como en la intencin de demostrar que est dispuesto a acatar y respetar los derechos de la naturaleza que en el pasado ayud a instituir.

Los alcances de la denuncia.

En vista de ello, interpretar el hecho como un triunfo meramente poltico sera una equivocacin, porque entraa una gran vergenza y desazn para el pueblo boliviano y los propios pueblos indgenas que se vieron traicionados por un gobierno que lo entendan como propio. Ambos haban fincado sus esperanzas y convicciones de que Bolivia poda encarar con solvencia la tarea de establecer una relacin armnica con la naturaleza, al mismo tiempo de constituirse en un ejemplo y referente mundial en la construccin de una va postcapitalista, sobre la base del respeto y cumplimiento de los derechos de la naturaleza que inclusive se insertaron en la Constitucin Poltica del Estado.

Ahora el gobierno de Bolivia ya no se encuentra en aquella cmoda posicin de constituirse en una punta de lanza (colonizada y sometida) al capitalismo y los intereses corporativos transnacionales, que le haban autoconvencido de abanderar un desarrollismo salvajemente extractivista como supuesta solucin y respuesta a los problemas de pobreza y exclusin. No hay que olvidar que el gobierno lee equivocadamente la construccin de la carretera por medio del TIPNIS como si se tratase de un asunto vinculado al crecimiento, el progreso y un tipo de desarrollo occidental y capitalista; pero sin reconocer dos aspectos de fundamental importancia. Primero, que su tozuda intencin de construir la carretera en el TIPNIS (que paralelamente tambin est asociada a megaproyectos como las represas del Bala-Chepete; Rositas, Tariqua, el tren biocenico, etc.) estn vinculadas a lo que se ha dado en llamar los encadenamientos transfronterizos, que implican la expansin y ampliacin de las fronteras de explotacin y extractivismo a nivel continental. Segundo, que dicha ceguera desarrollista tambin le ha orillado a rechazar explcitamente y no percibir el derecho que tienen a la autodeterminacin, a la consulta, y sobre todo a decidir el tipo de desarrollo y la forma de vida, que los pueblos indgenas desean poner en prctica segn su propia cosmovisin, el tipo de relacionamiento con el entorno y su propia cultura.

Ahora se enfrenta a un veredicto (y sentencia) mundial que establecer si efectivamente cumple y garantiza aquellos derechos de la Madre Tierra que defenda y contribuy a establecer como referente.

La encrucijada a la que lo ha llevado su tozuda intencin de imponer el desarrollismo extractivista como modelo econmico y solucin a los problemas de pobreza, desigualdad y exclusin (como si se tratasen exclusivamente de problemas vinculados al crecimiento y progreso capitalista), ya no se reduce a la caprichosa intencin de construir una carretera, sino de atentar contra aquellos derechos de la naturaleza que el mismo gobierno ayud a formular, pero que ahora adquieren un nuevo sentido porque tambin atenta contra la vida y a un medio ambiente sano al que tenemos derecho todos quienes compartimos el planeta. Es decir, trasciende aquel encapsulamiento que quiso ser infundido, de que el caso solo entraaba un problema de vinculacin territorial y desarrollo (en el sentido ms prosaicamente entendido como crecimiento), cuando en realidad atae al conjunto de la vida, el entorno socioambiental y los derechos de la naturaleza.

La resistencia de los pueblos indgenas a partir de esta denuncia internacional, no solo visibiliza sus derechos conculcados, ni hace patente el grave riesgo de desaparicin y etnocidio al que se encuentran en riesgo; sino que expresa una profunda interpelacin al modelo extractivista del gobierno de Bolivia, y la intrnseca relacin que tiene el mismo modelo con la dependencia y el colonialismo.

Es decir, que la gran vitalidad de los procesos de resistencia social emergentes como el que plantean las comunidades y pueblos indgenas del TIPNIS, no radican en la fuerza, la capacidad de movilizacin de mucha gente, o la enorme cantidad de poblacin que aglutina y representa (tal como nos ha querido acostumbrar la lgica corporativista gubernamental que se asienta en el clientelismo y la cooptacin de diversos sectores sociales numrica y demogrficamente amplios), sino en el incuestionable razonamiento, la justeza de la causa y la contundencia y autenticidad de la verdad que defienden y por la que luchan. El menosprecio o ntima conviccin de que este movimiento de los pueblos indgenas poda ser fcilmente sometido, derrotado o cooptado (tal como ha sucedido con otros sectores como resultado de sus prcticas clientelares), no parece haber tomado en cuenta de que la fortaleza de las causas y las luchas, finalmente radica en la justeza y la razn de los argumentos, ms all de la presin numrica y poblacional que se pueda ejercer.

La dimensin y profundidad de lo que se encuentra en juego.

El nuevo plano internacional de la controversia sobre la construccin de la carretera por medio del TIPNIS, que el gobierno de Evo Morales ha pretendido llevar como si se tratase nicamente de un problema de vinculacin territorial que responde a legtimas aspiraciones de desarrollo de dos departamentos; ahora muestra la verdadera dimensin y profundidad de lo que en verdad se juega. Es decir, que si lo que se quiere es un pas altamente dependiente y colonizado por intereses extractivistas, antinacionales y de carcter transnacional; o ms bien un pas que decide vivir en armona con la naturaleza, respetando los derechos humanos y de los pueblos indgenas y, un pas finalmente, que har prevalecer su decisin de construir una va alternativa al capitalismo depredador y el neoliberalismo extractivista.

No est en juego la imagen gubernamental, ni siquiera la estabilidad econmica o el supuesto crecimiento y bienestar circunstancial que pueda emerger como resultado de la expansin extractivista y desarrollista que abandera el gobierno; es ms bien una decisin acerca del futuro y el tipo de pas que queremos, para demostrar que Bolivia est en capacidad y tiene la voluntad de establecer una relacin armoniosa con la naturaleza, sentando las bases hacia el postcapitalismo. La contribucin del movimiento y la resistencia de los pueblos indgenas en este sentido, no se limita por tanto a una denuncia internacional, y ni siquiera al legtimo derecho que tienen de defenderse contra este nuevo tipo de agresin e intento de sometimiento y etnocidio. En realidad es un desafo al paradigma predominante y una profunda interpelacin al modelo desarrollista y extractivista vigente.

El gobierno de Bolivia tiene la palabra, y de la forma cmo responda y reaccione tambin definir su propia identidad poltica, as como en gran medida el propio futuro del pas.

 

Arturo D. Villanueva Imaa, Socilogo, boliviano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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