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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2017

Lagos sali a pasear en bicicleta

Jorge Alejandro Surez Rangel
Rebelin


"Si no eres parte de la solucin, eres parte del problema. Vladimir Illich Lenin.


Es un pensamiento popular de la cultura mexicana, la idea de que todos somos iguales ante la muerte. Esto quiere decir que, no importa cuanta altura alcancemos en la vida, cuantos ttulos nobiliarios, cuantos reconocimientos, cuanta fama; al final hemos de volver al polvo de donde venimos. Y deja como leccin, el que nos volvamos hacia nuestros semejantes y cooperemos en la nica causa comn, que es la mejor forma de vida de todo el conjunto. Este espritu se palpa en momentos de crisis, como en los resientes terremotos, donde la solidaridad se muestra como la principal expresin de este pensamiento.

El da de ayer, muri el vicepresidente de telecomunicaciones de Televisa y director general de Izzi, Adolfo Lagos Espinosa, asesinado a tiros. Su muerte sorprende a la prensa y ocupa los principales titulares, en un pas que ostenta el segundo lugar de violencia en el mundo, en donde se cometen ms de 68 homicidios dolosos al da. Tambin sorprenden las circunstancias de su muerte: paseando en bicicleta. Adolfo no estaba practicando un deporte de alto riesgo, ni quebrantando la ley; no estaba bajo amenaza un grupo delincuencial, como el presidente de la Comisin Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Silvestre de la Toba Camacho, y su hijo, ni afectaba los intereses de un sindicato corrupto y una minera canadiense, como los dos empleados de la mina La Media Luna, de Cocula, Guerrero; todos asesinados el da de ayer. Adolfo estaba paseando en bicicleta y fue sorprendido por asaltantes, como la gran mayora de las personas que habitamos este pas, expuestos constantemente al crimen sin cuartel, que no distingue entre ricos y daos colaterales. Las escoltas de Adolfo fueron tan ineptas como lo son todos los grupos encargados de la seguridad del pas, incapaces de impedir los 18.505 homicidios dolosos, tan slo en lo que va de este ao; paradjicamente, la bala que lo mat, provena del arma del encargado de su seguridad. Algo muy parecido a lo que ocurri en las zonas de desastre, tras el terremoto del 19 de septiembre, cuando la marina, la polica y los equipos de rescate oficiales, llegaron a entorpecer las labores de los voluntarios civiles.

La camioneta de los empleados de seguridad, que se trasportaba el cuerpo malherido de Adolfo, sufri una avera, provocando la prdida de minutos valiosos. En la caseta encontraron una patrulla de la Polica Federal y los agentes que la ocupaban llamaron a una ambulancia, que llev al herido a un nosocomio del municipio de Coacalco, pero los mdicos no pudieron recuperar el tiempo perdido y falleci.

Adolfo no corri mejor suerte que la gran mayora de las personas que llegan a los servicios de urgencias en los hospitales pblicos; no pudo pasear tranquilamente en bicicleta y disfrutar de una vida plena y tranquila; su vida, y la paz de su familia fueron cortadas de tajo por la violencia y la criminalidad. Su muerte no cambiar nada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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