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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2017

Los CIEs siempre han sido crceles racistas, pero este giro hacia un establecimiento penitenciario oficialmente reconocido es un golpe de efecto
De la patera a la celda

Helena Maleno
eldiario.es


Sent inquietud al conocer que 464 personas recin llegadas desde el Mediterrneo a la Regin de Murcia iban a ser ingresadas en la prisin de Archidona en Mlaga. Como ciudadana me doli, pero no me sorprendi que el ministro Zoido y una red de jueces tomasen la decisin de encerrar en celdas a personas que no han cometido ningn delito.

Los CIEs siempre han sido crceles racistas, pero este giro hacia un establecimiento penitenciario oficialmente reconocido es un golpe de efecto, la escenificacin de que todo es posible en aras del control del territorio.

Un par de das antes de llegarme esta noticia, nos haban llamado catorce compaeros, porque tras remar durante horas en el Estrecho, la polica les haba dejado en la calle tras entregarles la orden de expulsin. La primera noche en el Estado espaol la pasaron bajo unos soportales durmiendo en el suelo.

Estamos la calle y no tenemos nada, salvo la ropa que nos dieron al bajar de la patera. Una chica que estaba en el grupo pidi dormir en la comisara. A una mujer sola, de noche, durmiendo en la calle le podra pasar de todo. Desde esta maana vamos de asociacin en asociacin pidiendo cualquier ayuda que puedan prestarnos, pero nos dicen que debera habernos derivado la polica, que si no lo hacen el sistema de acogida humanitaria no se activa. La polica nos deca que no nos enviaban a ninguna asociacin porque no haba sitio donde ayudarnos. Slo s que siento todava la sal del mar en mi piel, explica G. abrumado por la situacin.

Lo peor es que este relato no es una desgraciada y horrible ancdota. Escenas de este tipo se han repetido en Almera, Mlaga y Motril en los ltimos meses. Dicen las autoridades y as lo plasman los titulares de los medios que 20.000 personas han llegado por mar en 2017 al Estado espaol.

Dicen que el sistema de acogida est desbordado, y por ello hemos asistido a la toma de una serie de decisiones polticas que violan derechos humanos. Las personas con ms posibilidades de ser deportadas van de la patera a la celda; y a otras con menos probabilidades de enviarlas a los pases de origen se opta por la opcin de la patera a la calle.

Legalmente, y sobre todo desde la perspectiva de democracias respetuosas con los derechos humanos tal vez no se sostengan estas decisiones tan injustas. Pero en la construccin que los distintos gobiernos del Estado espaol han hecho de las Fronteras como espacios de no derecho, todo tiene cabida.

Escuchamos en su momento al anterior ministro del Interior, Jorge Fernndez Daz, hablar de las Fronteras chicle, y explicar que una persona no est en territorio espaol hasta que no sobrepasa al ltimo vigilante fronterizo.

As que, ya la Frontera no es una lnea que separa territorios, sino un espacio de excepcin donde las normas son otras y no tienen necesariamente que responder a las del resto del Estado.

Hace tiempo que las prcticas de represin en estas zonas tienen unas garras tan largas como beneficios generan a las grandes empresas del control migratorio. Indra, Dragados, Siemens, Telefnica, Ferrovial y otras, ganan millones de euros a travs de los servicios de vigilancia, control, detencin y expulsin de personas migrantes.

De hecho, en el momento en el que escribo este artculo se pueden ver en redes sociales los vdeos de las ltimas cuatro expulsiones en caliente sucedidas en la valla de Ceuta. Pese a la condena del TEDH que considera estas prcticas vulneradoras de derechos fundamentales. Sin pudor, ante la presencia de Cruz Roja a pie de valla, y sin temblar el pulso se ejecutan expulsiones sumarias y colectivas por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Las Fronteras espacios de no derecho de Ceuta y Melilla, presentes en nuestro imaginario en la ltima dcada se trasladan hoy a las costas de la pennsula, por la ruta cada vez ms latente del Mediterrneo.

El sistema ya estaba sembrado, el negocio preparado y las consignas racistas y xenfobas listas para permitir construir en Andaluca, Murcia, Cartagena y Baleares discursos de no derecho, espacios de control.

Deca el Delegado de Gobierno de Murcia que se estaba dando un ataque organizado contra la seguridad europea y por ende la espaola. Se refera en esta frase a las ms de 40 pateras que llegaron desde Argelia con argelinos en ellas en un fin de semana. Nunca se pregunt el delegado qu est pasando en Argelia para que todas esas personas arriesgasen la vida en el mar, no le interesa saber de qu huyen.

Reflexionando sobre las palabras de este representante pblico, pienso que puede ser un ataque. Es posible que todo este movimiento de personas acabe siendo una respuesta contra algo.

Pero tal vez se equivoque el Delegado de Gobierno y la huida a travs del Mediterrneo no sea una afrenta a Europa; sino un ataque a la pobreza, al neocolonialismo, a las desigualdades sociales, a las industrias de la predatorias, a las guerras.

Y si Europa y sus dirigentes se sienten atacados puede ser porque las polticas del viejo y caduco continente representen todo eso, y porque sus privilegios reposen sobre un sistema de injusticias sociales.

Pero creo que este representante del PP y el resto de partidos que comparten polticas racistas de control de Fronteras no deberan sufrir mucho. Indra y otras empresas a las que conocen muy bien sabrn sacar beneficio de su discurso xenfobo.

Fuente: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/patera-celda_6_710488966.html



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