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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2017

Un cuy entre alemanes o la revancha de los olvidados

Roland Forgues
Rebelin


Un cuy entre alemanes (Ed. Eclipsa, Espaa, 2015) de Walter Lingn, tendr probablemente tantas interpretaciones como lectores, independientemente de la valoracin esttica del relato. Lo mismo que La metamorfosis de Franz Kafka, su antecedente ms visible y directo, evocado adems reiteradas veces en el transcurso de la narracin. Yendo inclusive hasta inmiscuirse en la vida del escritor alemn en el propio relato con Felice su amada, convertida en mueca de porcelana y objeto de adoracin, y el propio Franz Kafka convertido, a imagen y semejanza del narrador, en vulgar conejillo de las indias. Dicha interferencia abre desde el inicio del relato la pista de una interpretacin simblica que supera ampliamente el marco de la aventura individual y sus manifestaciones fantsticas. La singular historia kafkiana de un viajante de comercio judo alemn, Gregorio Samsa, convertido en monstruoso insecto, se ve reinterpretada de algn modo en el marco de la problemtica migratoria a travs del relato autobiogrfico de un peruano Christian Linden, oriundo de las serranas de Cajamarca, exiliado voluntario en Alemania para estudiar medicina, tras haber vivido en las barriadas de Lima, quien, en los momentos menos pensados, se va transformando parcial o totalmente en cuy, ese animalito sagrado de los Andes, sin perder nada de su conciencia humana ni facultades intelectuales, antes de regresar a su forma fsica de hombre y terminar definitivamente hecho un cuy en el momento de la muerte.

Linden nace cuy en el Per con la particularidad gentica de los siete dedos que prolongan las extremidades de sus cuatro miembros y muere cuy en Alemania encerrado en su bunker al abrigo de las miradas inquisidoras de los dems. Es altamente significativo que aquello que el personaje llama su mal tan slo se declare fuera del pas, cuando se encuentra en un medio ajeno a su cultura. Las primeras pginas marcan ya la pauta de una narracin que se inserta en el marco de una visin globalizadora del mundo: Asombrado entr en la galaxia del primer mundo. Un nuevo planeta se abra a mi paso. Por un momento llegu a pensar que el aeropuerto de Francfort del Meno era ms grande que Lima. Cargaba sueos y esperanzas a raudales. (p.12). En realidad lo que est tratando Walter Lingn en ese libro, calificado de memorias, autobiografa, narrado en primera persona, es la vieja dicotoma civilizacin / barbarie en el nuevo marco de un mundo globalizado. El propio personaje lo confirma de alguna manera cuando confa: Lejos quedan ya aquellos das cuando con todos mis sentidos experiment el encuentro de los dos mundos, cuando de conquistado pas a ser conquistador. (p.97)

El cuy, smbolo del mundo andino, y ms all del smbolo del Per antiguo y de la Amrica precolombina, es considerado en Alemania como un animal de compaa, una mascota. Esto no es sin recordar la compasiva apreciacin del buen salvaje que marca la descripcin de los indgenas americanos por los grandes viajeros europeos de los siglos XVIII y XIX. Recordemos que la joven Sonya se junta con el narrador por el mismo motivo por el cual Elisabeth, lo abandon: la trasmutacin en cuy, vale decir su exotismo. En otro momento Linden insiste nuevamente en esa visin extica y compasiva del buen salvaje americano que todava sigue instrumentalizando la mente de los europeos: Como te dije muchas veces, Michaela, en el Per fui despreciado por cholo, serrano, indio, misio y, para colmo de los colmos, aprendiz de comunista o pen revolucionario. En cambio aqu, todas esas cualidades, o defectos, dependiendo de cmo se los mire, me abrieron las puertas a poner mi piel de serrano o de indio sobre la piel blanca, aporcelanada, de rubias beldades. (p.28)

El teln de fondo de las trasmutaciones es la historia poltica y social del Per cuyas noticias llegan naturalmente a Alemania y mantienen al personaje en contacto con su identidad de cholo, a travs de su militancia poltica en las filas de la izquierda peruana, afirmada con fuerza y conviccin desde las primeras lneas del relato, a travs de sus contactos con toda la mancha de migrantes izquierdistas y auto proclamados revolucionarios procedentes de otros pases latinoamericanos en plena efervescencia guerrillera: La espiral de la sangre estaba en todo su apogeo, pero en Lima nadie haca caso. Se mataban cholos, indios, cuyes, que para muchos de mentalidad colonial no eran ni siquiera seres con alma, sino casi animalitos. Hombres-cuy o cuyes-hombre. (p, 74)

De algn modo Un cuy entre alemanes supera la visin del capitalismo triunfante de los siglos XIX y XX encarnado en el universo familiar cerrado de Kafka, para sumergirse en el universo globalizado abierto del neoliberalismo actual y su cuestionamiento: A los alemanes les disgusta hablar de sueldos, del dinero que reciben por su trabajo o las ganancias en sus negocios, eso es como un secreto bancario, un tab. (p.109). La ausencia del padre -entindase el padre simblico espaol, el padre violador de la Conquista-, mencionado solo una vez en el libro como: padre de veinte hijos con cuatro mujeres (los cuatro suyus del Tahuantinsuyu) se puede interpretar sin duda como una voluntad de superar la identidad heredada de la Colonia, construyendo una nueva identidad, acorde con la situacin de migrante, en el roce de culturas a partir de la identidad americana, encarnada en la madre, matriz biolgica, social, cultural y psicolgica, a la que el personaje se refiere permanentemente en sus momentos de dudas e interrogaciones como aferrndose a las races de sus orgenes. Esto nos explicara tambin de algn modo el papel que desempean la mujer y el sexo en el libro y la ausencia, o casi ausencia de los hombres, fundidos en la masa de los alemanes, en la descripcin de sus costumbres y modos de vivir. Sembrando hijos aqu y all, sin compromisos matrimoniales, a travs de aquello que llama el amor libre (libertad suprema de Occidente) el hijo, finalmente, quiralo o no, no hace sino reproducir la actitud del padre en el contexto de la construccin de una nueva identidad que se ver representada por la prole por la que, como su propio padre, no se preocupa mucho.

Otro de los elementos claves del libro en la forja de esa nueva identidad son las abrumadoras referencias a autores y obras que pertenecen, no slo a Per, sino al patrimonio mundial de la humanidad. La biblioteca de Linden que consta, segn afirma, de 30.000 volmenes es an ms importante que la de don Rigoberto, personaje de Vargas Llosa, otro ablico de lectura quien cuando llega a los 4.000 volmenes decide deshacerse de un volumen existente por cada nuevo que compre. No es el caso de Linden, quien acumula y acumula, aunque en el momento de la muerte reconozca que no los ha ledo todos. Le decisin de Rigoberto es ciertamente la de un hombre perteneciente social y culturalmente a la clase superior: la aristocracia del saber y del poder, la actitud de Linden y su bulimia de lectura corresponde a lo que yo llamara el complejo del autodidacto y a su voluntad de acceder a su vez al saber y al poder.

En deseo y voluntad de integracin se sostienen en un estilo acumulativo, no ausente a veces de un humor acre y corrosivo, que marca absolutamente todos los estratos de la narracin: -multiplicacin de las aventuras sexuales que determinan el mtodo audio-sexual del aprendizaje de la lengua que es el soporte de la cultura-multiplicacin de las transformaciones que determinan las obsesiones psicolgicas, traducidas por la permanente interrogacin: No s si soy un cuy dentro de un hombre o si soy un hombre dentro de un cuy (p.45) y sus distintas variantes:Yo no s si soy un cuy o un hombre. Mas hombre que cuy o ms cuy que hombre (p.83) / soy un hombre-cobayo (p.83) /Sin duda la vida de un cuy es un placer, ms an cuando la ciencia no sabe explicar si soy un hombre dentro de un cuy o un cuy dentro de un hombre o se trata simplemente de una nueva desviacin gentica (p.144)

Pero el sueo final de Linden convertido en Supercuy, en justiciero encabezando la rebelda de los cuyes sus semejantes, vale decir en hroe mtico reencarnacin de Inkarri, reanuda, al fin y al cabo, metafricamente con una identidad a punto de ser negada, en la realidad. Cuando los militares empezaban a retirarse orgullosos de su masacre, aparec convertido en el Supercuy. Un soldado descarg sobre m toda la municin contenida en su metralleta. Las balas rebotaron de mi cuerpo. El soldado sorprendido abri la boca, e impotente dej caer el arma. Con una mano lo levant y lo estrell contra uno de los tanques. Como un rayo de luz arras con toda la soldadesca y con los tanques, como si fueran juguetes, los destru. Los cuyes heridos, los sobrevivientes a la masacre humana, me lanzaron vivas y me reconocieron como su lder y defensor. (p.142-143)

En esta incesante e inacabable guerra de los runas con Occidente asistimos aqu, como dira el poeta del pueblo Leoncio Bueno, a la simblica revancha de los olvidados, de los oprimidos y desclasados, de los marginales y disidentes, conquistando el septentrin. Como en La metamorfosis de Franz Kafka donde el hombre, alegora del capitalismo triunfante resulta al final ms alienado que el monstruoso insecto, alegora de la alienacin proletaria, en Un cuy entre alemanes de Walter Lingn, el hombre, alegora del neoliberalismo avasallador, resulta a su vez ms alienado que el cuy, alegora de una Amrica subdesarrollada, pero que se resiste a morir.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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