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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2017

Se puede acabar con los parasos fiscales?

Diego Herranz
Pblico

Los parasos fiscales no atienden advertencias. Incluso hacen odos sordos a las listas negras que elaboran instituciones multilaterales como la OCDE, y sus frmulas de exigir el final de sus secretos impositivos -y, en muchos casos bancario- con protocolos internacionales de intercambio de informacin. Su existencia persistir mientras la gobernanza global que debe partir del G-20 no los prohba expresamente y decrete duras sanciones a estos enclaves


La firma de consultora Price waterhouse Coopers (PwC) ha sido la ltima voz que se ha sumado a la reivindicacin, cada vez ms coral y global, de que los parasos fiscales, centros off-shore, jurisdicciones de baja tributacin o enclaves con imposicin daina -que de todas y cada una de estas formas se conocen, por las peculiaridades y el grado de permisividad de sus ordenamientos jurdicos hacia la atraccin de capitales de empresas y grandes patrimonios personales por su laxitud tributaria- deberan tener los das contados. Sin embargo, que este deseo, loable, salga del limbo de las utopas y se convierta en realidad, depende de un ejercicio excepcional. De que las potencias industrializadas y los grandes mercados emergentes, los socios del G-20, se pongan a gobernar la globalizacin. La tarea por la que, en la crisis de 2008, este foro sucedi al G-7 en la tarea de aplicar racionalidad econmica a los mercados.

Un ao despus, estuvo a punto de lograrlo. Pero desde aquella reunin primaveral, en Londres, en la que se anunci a bombo y platillo una lista negra de 45 parasos fiscales, elaborada desde la OCDE que, a su vez, impondra una exigente metodologa de obligado cumplimiento entre sus pases signatarios para convertir en habitual el intercambio de informacin impositivas entre las haciendas nacionales, poco o nada se ha conseguido. Los centros off-shore siguen atesorando las fugas de capitales -hasta 32 billones de dlares de patrimonio financiero privado, segn cifras del ndice de Secreto Financiero 2015 de Tax Justice, la suma de los tres mayores PIB mundiales (EEUU, China y Japn); exhibiendo las rentas per cpita ms altas del planeta -Liechtenstein, Mnaco, Luxemburgo, Bermudas, Suiza y Macao lideran la clasificacin de Naciones Unidas-, y sin mostrar la ms mnima sonroja ante casos como los Paradise, ahora, o los Panama Papers, de hace ao y medio.

Contrato fiscal de las empresas

Los expertos de PwC creen que el uso de parasos fiscales para eludir las obligaciones tributarias ser pronto inaceptable, aseguran en un reciente informe, y que las compaas y patrimonios familiares o individuales se avendrn a los estndares de transparencias en aras de no perjudicar su imagen de marca, las firmas, y su reputacin y futuro profesional, las personas fsicas. En su opinin, hay una creciente demanda social para que las empresas paguen lo que les corresponde y asuman su fair play tributario. Es decir, acepten su cuota de responsabilidad en la recaudacin de las arcas de sus tesoros nacionales. De alguna manera, el estudio de PwC se alinea con la tesis de la OCDE. Aunque deja algunas crticas por la falta de resultados efectivos de esta institucin. En una era de desconfianza hacia los servicios financieros, especialmente entre la generacin de los millennials, la fiscalidad tica ser un factor determinante para construir un mundo con reglas tributarias con sello de excelencia y justicia, explica. En unos das en los que se revelaron datos como los 10 millones de libras que la Reina Isabel de Inglaterra tiene invertidos en parasos fiscales o las conexiones entre firmas energticas vinculadas a insignes jerarcas y responsables polticos de los establishment estadounidense y ruso (los yernos de Trump y Putin) como Wilbur Rose, secretario de Comercio americano y magnate del petrleo.

Los sistemas impositivos de todo el mundo estn en quiebra, rotos y la nica va para atender las peticiones civiles de cambio son las normas de la OCDE -las denominadas Common Reporting Standard (CRS)- de intercambios de datos de activos y rentas de residentes. La herramienta ms efectiva para instaurar la responsabilidad fiscal a travs de instituciones financieras. La opinin pblica de cada pas ser capaz de juzgar si las compaas estn cumpliendo con su contrato social en un contexto de ambiente emocional hacia unos cambios basados en el rigor y la ley, que surgen como rplicas al sentimiento de corte populista. En este esperado viraje, las reglas fiscales sern un componente trascendental del riesgo de negocios de las empresas, advierten en PwC, y el nuevo boom tecnolgico de la era digital, el utensilio para ver esa transparencia.

El diagnstico de PwC no habla, conscientemente, de sanciones. Aunque la OCDE se reserv ese derecho por designacin de los lderes del G-20 y cada vez ms testimonios de economistas y expertos instan a aplicarlas como nica arma disuasiva.

Francia y Europa frente al mundo anglosajn

En este contexto ha emergido, una vez ms, la nota discordante de Francia. Est en su ADN. Quizs forme parte de su gen chovinista. Si bien, Pars nunca ha sido capaz de brindar de xito. Lionel Jospin se parti el cobre por un gobierno econmico del euro; Nicolas Sarkozy proclam la reconstruccin del capitalismo, con leyes universales que regulasen la globalizacin y, ms tarde Franois Hollande y ahora Enmanuelle Macron al sacar del bal de los recuerdos la cruzada contra los parasos fiscales. Primero, con su reciente propuesta de gravar los beneficios reales de las multinacionales, sobre todo las tecnolgicas, en suelo europeo. Al margen de las ventajas tributarias de socios de la UE y enclaves off-shore. Y, con posterioridad, con la idea de su titular de Finanzas, Bruno La Maire, de que Europa elabore su propia lista negra en diciembre.

Todo un correctivo para la OCDE, cuya clasificacin ha ganado en ambigedad, en funcin de los supuestos avances en la facilitacin de datos fiscales y de su grado de trascendencia, al tiempo que reduca el nmero de enclaves dainos. Por ejemplo, el de Andorra, Liechtenstein y Mnaco, apenas dos meses despus de la citada cumbre londinense del G-20 por, supuestamente, haber aceptado cooperar con el intercambio de informacin tributaria de sus normas CRS. Cuando los tres territorios han salido a relucir desde entonces en casos de lavado de dinero y evasiones impositivas.

La reaccin francesa ha encontrado, adems, el respaldo inicial de la mayor parte del Eurogrupo y del Ecofin. A pesar de las tradicionales reticencias, ms o menos veladas, de Irlanda, Holanda o Luxemburgo, sealados como territorios de baja tributacin. Hubo un fuerte apoyo a la idea de moverse rpido en esta direccin, enfatiz el ministro estonio, Toomas Tniste, que ejerce la presidencia rotatoria de la UE en la ltima cita de este foro. Antes de admitir que el acuerdo es incierto, porque se habl de imponer sanciones a los pases que fomentan estas prcticas, a menudo, ilegales, que favorecen, como se ha comprobado en los Paradise Papers, a ricos y famosos. En este encuentro, Luxemburgo y Malta capitalizaron las crticas.

Martin Hearson, investigador de la London School of Economics, cree que la OCDE ha perdido la oportunidad histrica de erigirse en el brazo armado de esta lucha y de ganar prestigio con esta lacra de la globalizacin. Es como si activase las sanciones hacia los parasos contraviniera los principios de soberanas fiscal, afirma. Cuando lo que est realmente en juego es el combate contra el cncer de la corrupcin en el corazn del sistema financiero global. Los parasos y los centros off shore no necesitan ser reformados, sino que lo que se exige es su extincin. Porque trusts, empresas y entramados societarios con estructuras complejas y opacas acuden a estos lugares a la sombra de la legalidad y la transparencia para lavar dinero sin cuentas bancarias y sin registros de propiedad abiertos y pblicos que, adems, eluden la accin de la justicia.

Pero el renovado rdago fiscal de Pars tiene tambin sus detractores. En esencia, los defensores del neoliberalismo sin control de los mercados. El que propici la crisis financiera de 2008. O, dicho con otras palabras, los aclitos del viejo capitalismo. Del perfecto equilibrio entre oferta y demanda. Aquellos que proclaman que existe una mano invisible que mece los mercados y a los que esta idea no les parece un pensamiento utpico.

A este lado de la balanza, surge el eje anglosajn, recin engrasado, con la Administracin Trump y el Gobierno tory de Theresa May, que reavivan el ttem conservador de Reagan y Thatcher en favor de aplicar permisividad, sin apenas supervisin, a los mercados. El combustible que desean obtener los prceres de la teora de la optimizacin de impuestos y del principio de soberana fiscal como justificantes filosficos de los territorios off-shore.

La postura de EEUU y Reino Unido

Tanto Washington como Londres han aireado ya esos desaires. EEUU es el nico gran centro de las finanzas globales que no se ha adherido a las normas de transparencia fiscal de la OCDE. Por temor a multas a sus bancos, reconocen los anlisis de mercado. Donald Trump hizo caso omiso en la ltima cita del G-20 a una carta europea (firmada por los presidentes de la Comisin y del Consejo) para avanzar en las prioridades de Tax Justice Network, lobby que persigue acabar con los parasos fiscales, para acordar medidas para perseguir las elusiones y evasiones impositivas y el final del anonimato de compaas, trusts y fundaciones.

En defensa de la transparencia y de la buena gobernanza global. Y frmulas de castigo hacia unos abusos impositivos que fomentan los flujos de corrupcin y, en numerosas ocasiones, promueven la financiacin del terrorismo internacional. La negativa de Washington tambin dej traslucir su oposicin a las listas negras de parasos fiscales.

En un pas en el que la mega-rebaja fiscal de renta y sociedades que prepara la actual Administracin republicana se ha topado con el rechazo de 400 millonarios -entre otros, George Soros y Steven Rockefeller- a la que consideran absurda y contraria a la fortaleza de la economa y a la calidad de los empleos. En lnea con anlisis econmicos que advierten que su entrada en vigor, lejos de favorecer a las clases medias, slo beneficia al 5% ms rico del pas. La renuncia a esta guerra fiscal por parte de EEUU es toda una afrenta. Porque la propia OCDE cifra las fugas de beneficios empresariales de las arcas de los Tesoros o Haciendas nacionales en 240.000 millones de dlares anuales: el 10% de lo que se recauda por Sociedades. Mientras que las 500 mayores corporaciones de EEUU mantienen ms de 2 billones de dlares (equivalente al PIB italiano) en centros off-shore, el doble que en la dcada de los ochenta.

Desde Londres, en pleno pulso por el Brexit con la UE, el Ejecutivo tory se muestra escptico con las listas negras y las sanciones. Incluso se niega a designar como parasos fiscales a territorios que -dice- son enclaves de baja tributacin, en referencia a enclaves de ultramar que estn bajo su jurisdiccin, como las islas del Canal de la Mancha, y no comparten la intencin europea de exigir cambios en los cdigos fiscales de 53 centros off-shore. Y mucho menos las sugerencias de Pars de que los centros off-shore no tengan acceso a la ayuda multilateral, ni del FMI ni del Banco Mundial.

Un reciente estudio, suscrito por tres economistas Annette Alstadsaeter, Niels Johannesen y Gabril Zucman-, realizado a partir de estadsticas financieras del Banco Internacional de Pagos (BIS) precisan que patrimonios de origen ruso tienen en parasos fiscales cantidades superiores al 50% del PIB del pas, rango que escala hasta el 60% y el 70% cuando se trata de capitales de personas fsicas o jurdicas venezolanas, saudes o de los Emiratos rabes Unidos. Reino Unido y las naciones europeas mantienen alrededor del 15% de sus PIB, con porcentajes testimoniales en el caso de los pases escandinavos.

Flujos espaoles en ebullicin

La Hacienda espaola tambin debera mostrar signos de preocupacin. Sobre todo, despus de la amnista fiscal, inconstitucional, decretada en la anterior legislatura, y de los casos que han salido a la luz en los papeles de Panam y del Paraso. Pero tambin porque el flujo de inversin espaol a centros off-shore se cuadriplic el pasado ao, segn alerta Oxfam Intermn. Hasta representar casi la cuarta parte (el 23%) del total del trfico de capitales hacia el exterior.

Aunque los Tcnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) conceden credibilidad a estos intentos de viraje en el escenario internacional. Aseguran que los casos recientes de evasiones tributarias slo son pasos, pero con efectos limitados. Las filtraciones servirn para impulsar polticas de mbito supranacional, que no sern suficientes, en el orden nacional, sin una evaluacin oficial de la economa sumergida y del fraude fiscal espaol. En un comunicado oficial, Gestha muestra su rechazo al optimismo de la OCDE y a su declaracin de que los territorios off-shore dejarn de existir en apenas unos aos al contar con acuerdos para intercambiar informacin tributaria. Entre otras razones, porque sus normas no garantizan el intercambio efectivo de informacin, ya que las peticiones de datos estn prohibidas expresamente en sus ordenamientos jurdicos.

Los grandes parasos fiscales

Pero, a qu jurisdicciones fiscales dirigen mayoritariamente sus beneficios las 366 compaas de la lista Fortune 500 de las ms grandes del planeta que, a juicio del Institute on Taxation and Economic Policy, usan estas prcticas de dudosa legalidad? En su clasificacin de este ao, por orden de mayor a menor importancia, hacia Bermudas, Holanda, Luxemburgo, Islas Caimn, Singapur, Islas del Canal, Isla de Man, Irlanda, Mauricio, Mnaco, Suiza y Bahamas. Aunque en Tax Justice Network se decantan por un sorprendente declogo de centros off-shore: la City de Londres; Delaware (EEUU); Hong-Kong (China); Isla Mauricio; Blgica; Nevada (EEUU); Dubln (Irlanda); Ghana; Austria y Singapur.

Aunque el consenso histrico habla de otros diez, con datos espectaculares: Luxemburgo, cuya acumulacin estimada de capitales extranjeros supera los 2,7 billones de euros bajo registro de identidad con secreto bancario, adems de 1,2 billones ms de dudosa identificacin; las Islas Caimn, que contiene el 6% del total de activos bancarios del mundo; Isla de Man, a la que Reino Unido no cataloga como paraso fiscal porque no tiene registros de corporaciones, sino que tan slo deja constancias registrales de ganancias de capital e impuestos por herencia; Jersey, con ms de 3,8 billones de euros de activos por kilmetro cuadrado de su territorio; Irlanda, donde Apple declar 44.000 millones de euros en impuestos el pasado ao; Mauricio, famoso territorio por sus crditos impositivos para empresas extranjeras; Bermudas, a donde Google destina ms de 35.000 millones de euros en reservas; Mnaco, popular domicilio fiscal de sper-ricos de todo el mundo, aunque especialmente europeos, donde adquirir un inmueble de 70 metros cuadrados supera el milln de euros; Suiza, residencia con secreto bancario, supuestamente, hasta este ao, y Bahamas, al que el centro howmuch.net ostenta la mayor renta per cpita del mundo, con 91.974 dlares, por delante de Qatar (60.796), Caimn (54.827), Kuwait (30.147) y Emiratos rabes Unidos (25.773) de entre los territorios con un gravamen cero en el impuesto sobre la renta.

Fuente: http://www.publico.es/economia/acabar-paraisos-fiscales.html



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