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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2017

Zimbabue celebra la cada de Mugabe, "somos libres"

Jason Burke
El diario/The Guardian


- El anuncio de la dimisin del presidente de 93 aos fue recibida con alegra entre el pueblo de Zimbabue, que sali a la calle a celebrarlo

- Finalmente se ha ido y estoy muy contenta. Hace 37 aos que esperamos este momento. Siento una gran emocin, afirma una poltica de la oposicin

Un grupo de personas celebra la dimisin de Robert Mugabe como presidente en Harare (Zimbabue). EFE

Se supo a las cinco y media de la tarde, cuando los diputados y los senadores de Zimbabue estaban reunidos en una sala de conferencias de un hotel de cinco estrellas en la capital, Harare, para discutir una mocin de censura contra el presidente.

  Helton Bonongwe, ministro de Asuntos Parlamentarios, toma la palabra. En la mano tiene una hoja de papel. Tras el anuncio y un momento de silencio, se pueden or las exclamaciones de los asistentes. Tras 37 aos en el poder, Robert Mugabe acaba de dimitir.

Las ovaciones de los 400 diputados y senadores se propagan en olas concntricas y llegan primero a la recepcin y a los bares del Hotel Rainbow Towers, y despus hasta los chferes que esperan a los polticos en lujosos todoterrenos, y hasta las calles de Harare, donde los ciudadanos cantan, bailan y silban en lo que se convierte en una muestra colectiva de alivio y alegra.

Algunos vitorean eslganes polticos y piden la presidencia para Emmerson Mnangagwa, que hasta hace dos semanas era el vicepresidente del pas y cuya destitucin propici la crisis que ha terminado con el rgimen de Mugabe. Sin embargo, en general los ciudadanos expresaban su alegra y, por encima de todo, su esperanza.

" Nunca me imagin que esto estaba a punto de pasar", explica Nancy Thembi, una estudiante de 21 aos que se desplaz hasta el hotel y bail para celebrar la noticia. "Todos creen que estamos ante una nueva era. Estamos haciendo historia. Somos libres". Thembi, como muchos otros ciudadanos de esta joven nacin, no han conocido a otro lder que no sea Mugabe.

" Los cambios son positivos", indica Phionah Kusere, una recepcionista de 25 aos que continu atendiendo a los huspedes a pesar del caos que la rodeaba porque, como ella misma explica, "Soy zimbabuense y trabajo duro".

En los pasillos del Rainbow Towers, un hotel con un punto hortera, con suelos de mrmol y una enorme escalera de caracol, que tambin es un casino y un centro de convenciones, los polticos de la oposicin abrazan a polticos leales al Gobierno que hasta hace poco eran sus enemigos ms acrrimos.

" Es un ejemplo para el resto de frica. Seguir nuestro camino, nuestro compromiso con la unidad y el Estado de derecho", indica David Chapfika, un veterano diputado del partido en el gobierno, la Unin Nacional Africana de Zimbabue - Frente Patritico (ZANU-PF por sus siglas en ingls).

Mike Carter, un senador del Movimiento para el Cambio Democrtico (MDC en ingls), el partido de la oposicin que ha sido brutalmente oprimido durante dcadas, sostiene que es un momento "maravilloso". "Hemos estado luchando durante 25 aos para llegar hasta aqu", aade.

En la ltima semana, el blanco de la ira de los ciudadanos no ha sido Mugabe, de 93 aos, y que ha conseguido mantener hasta ahora su reputacin de hroe progresista tanto en el continente como en el pas, sino su esposa Grace.

" l ha sido mi lder y siempre ser mi lder. Fue mi padre y mi amigo. El problema es su mujer", puntualiza Matanga Takamurumbira, un hombre de 75 aos que luch en las brutales guerras de la dcada de los sesenta y setenta que convirtieron Zimbabue en un pas independiente y terminaron con el rgimen supremacista blanco.

La multitud rodea a los soldados, temidos y vilipendiados por la poblacin. Una pareja se sienta con su nio en un vehculo blindado y se deja fotografiar.

" Me alegro por mi hijo. Esto es el nacimiento de un nuevo Zimbabue. A mi hijo le espera un nuevo futuro", indica Avril Chimesa, de 31 aos. Los zimbabuenses blancos tambin se unen a las celebraciones. "Ahora podremos pasar pgina", afirma Lloyd Herschel.

Trevor Ryamuzihwa, un consultor informtico, invita a una ronda de bebidas en un bar del centro de la ciudad. Naci en 1980, el ao en que Mugabe se hizo con el poder. "Tengo sentimientos encontrados. Respetamos lo que ha hecho por el pas, pero debera haber dejado el cargo hace 15 aos. Hubiese sido incorrecto juzgarlo o hacer otra cosa parecida. Tiene 93 aos. Djenlo tranquilo", exclama Ryamuzihwa.

En referencia a la primera dama, Ryamuzihwa apunta que "es un caso completamente distinto. Debera devolver el dinero y debera ir a la crcel".

El barman le pide disculpas a un cliente porque la cerveza no est fra. La respuesta es inmediata: "Dame las botellas. Llevamos 37 aos bebiendo cerveza caliente. Nadie va a dormir esta noche".

En Epworth, uno de los barrios ms pobres de Harare, la gente sale a la calle tras conocer la noticia e improvisa barbacoas. Amenizan la velada con cerveza barata. En este barrio no sienten el mismo respeto por el presidente.

" No nos importa lo que pase a partir de hora", explica Blessing Nyathi, una mujer de 37 aos. Su marido, un veterano de la guerra de la liberacin, muri hace diez aos y desde entonces ella tiene que mantener a sus seis hijos.

" Pase lo que pase ser mejor. [Mugabe] solo nos dio palabras vacas y promesas que no cumpli. Mis hijos han sufrido. Nadie ha cuidado la tumba de mi marido. Recibo una pensin msera. Tenemos hambre. Piden que lo respetemos pero yo lo maldigo".

La economa del pas est al borde del colapso. Su moneda no vale nada. Millones de zimbabuenses viven en la ms absoluta de las miserias. Su infraestructura, otrora admirada, ha quedado en un estado lamentable. Existe una profunda fractura social y poltica.

De momento la ZANU-PF, el partido en el gobierno, mantendr el poder e incluso es posible que los acontecimientos de la semana pasada le hayan permitido ganar fuerza. Mnangagwa, que podra jurar el cargo como presidente interino el mircoles, era la mano derecha de Mugabe. A los ciudadanos les preocupa que no se lleguen a celebrar unas nuevas elecciones o que, si se celebran, estn amaadas.

" Tiene nuestro apoyo [Mnangagwa] porque simboliza el cambio, pero tambin es cierto que formaba parte de un rgimen que ha gobernado durante 37 aos as que nos preguntamos si puede impulsar un cambio verdadero", explica Clement Nlizeyo, un investigador de temas polticos de 33 aos que ha estado siguiendo el proceso de destitucin.

A la mayora de las personas que abarrotan las calles de Harare, Bulawayo, Masvingo y de otros lugares no les preocupa el futuro. "Finalmente se ha ido y estoy muy contenta. Hace 37 aos que esperamos este momento. Siento una gran emocin", seala Bacillia Makhaya, representante del MDC que presenci las muestras de alegra con una amiga, la diputada del MDC Josephine Chithembwe, de 65 aos. "Somos conscientes de que tendremos que superar desafos y momentos difciles, pero ahora es el momento de celebrar".

Traducido por Emma Reverter

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Zimbabue-celebra-caida-Mugabe-libres_0_710779680.html



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