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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2017

Marx, Capital and the Madness of Economic Reason, de David Harvey
Una recusacin demoledora de cmo vivimos hoy

Stuart Jeffries
Sinpermiso


Marx, Capital and the Madness of Economic Reason [Marx, el capital y la locura de la razn econmica] es el ltimo libro de David Harvey, que acaba de publicar Profile Books en el Reino Unido y Oxford University Press en los Estados Unidos.

Un tercio de los nios de los Estados Unidos, que sigue siendo el pas ms rico del mundo segn David Harvey, vive en la pobreza. A menudo, escribe l, habitan en un medio ambiente txico, sufren hambre y envenenamiento con plomo, aun cuando se les niegue el acceso a servicios sociales y oportunidades educativas. Esta es la locura de la razn econmica.

He aqu dos ejemplos que rivalizan. Aborrecemos la division social, la injusticia, la parcialidad y la desigualdad, proclamaba el programa electoral conservador el pasado mayo [durante la campaa de las elecciones generales britnicas]. Y sin embargo, al mes siguiente, todo lo que el gobierno aparentaba detestar qued escrito en los cielos ardiendo del Real Municipio de Kensington y Chelsea. Murieron hasta ochenta personas en el incendio de la Torre Grenfell [edificio de viviendas sociales londinenses], pero a una distancia de paseo de sus ruinas se encuentran las propiedades inmobiliarias ms caras del mundo.

No importa. Una economa de libre mercado, que opera con las reglas y reglamentaciones correctas, constituye el mayor agente de progreso humano colectivo que se haya creado, proclamaba Theresa May ante el Banco de Inglaterra en un discurso el pasado septiembre. Pero lo que demostraba era que con el capitalismo de libre mercado, del gnero, desde luego, que ha prosperado en Gran Bretaa desde el cambio de siglo, reglas y reglamentaciones son prescindibles: la normativa de seguridad en caso de incendio qued desregulada con el Nuevo Laborismo. Bajo gobierno conservador, las cifras de bomberos han menguado desde entonces y los recortes de los gobiernos municipales han socavado la efectividad de las inspecciones de seguridad e inducido a los responsables de los recortes a encargar revestimientos baratos, inflamables, para bloques de pisos como los de Grenfell.

Y sin embargo, mucha gente cree todava que lo que May vino a decir en su discurso del Banco de Inglaterra, que el libre mercado es incuestionablemente el mejor medio, y ciertamente, el nico sostenible, para que aumente el nivel de vida de todo el mundo en un pas. Despus de Grenfell, tras una dcada de construccin de lujo en una era de austeridad que deja lugares a los especuladores para que aparquen su dinero en vez de para vivir, mientras Gran Bretaa se debate entre una crnica ausencia de inversiones en vivienda asequible, qu podia haber ms enloquecido que eso?

He aqu algo como mnimo igual de enloquecido. Puede que la direccin comunista de Beiying no se propusiera salvar el capitalismo global en 2007-08, pero eso es lo que hizo, sostiene Harvey. En 2008, China se enfrentaba a una contraccin del 30% en sus exportaciones y a una prdida de entre 20 y 30 millones de empleos como resultado del derrumbe del mercado de consumidores en los EE.UU. debido al colapso de la burbuja especulativa de la vivienda. La gente que se ha visto desahuciada y que est desempleada no va y se dedica a comprar cosas, hace notar Harvey con irona.

La respuesta de Beiying consisti en entregarse a una orga de construccin financiada con deuda. En 2007, no haba ferrocarril de alta velocidad en China; para 2015, el pas dispona de una red de unos 20.000 kilmetros. Pero ese auge de la construccin acab por remitir, dejando a China con un inmenso excedente de capacidad productiva de acero y cemento, y una enorme deuda pblica. Por consiguiente, export a bajo precio todo el acero que pudo, hundiendo en la crisis a las dems aceras. China export as pues los medios de arruinar a los trabajadores industriales del otro lado del mundo, en lugar de ofrecer gestos de solidaridad proletaria. No importa que la produccin de acero estuviera y siga estando en peligro en Gales ni que los trabajadores hayan tenido que enfrentarse a la ruina: el capitalismo resurge ms fuerte de la crisis creada por l mismo.

Cul es la moraleja de este milagro econmico chino? Se estn revolucionado (una vez ms!) los espacios relativos de la economa global, no porque eso sea una buena idea o se quiera y se necesite en s mismo, sino porque es el mejor modo de tener a raya la depresin y la devaluacin. Lo cual es, si bien se mira, algo bastante enloquecido.

Harvey lleva mucho tiempo haciendo de crtico de la inhumanidad del capitalismo. En su libro de 2014, Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo [Traficantes de sueos, Madrid, 2014], imaginaba ansiosamente que el sistema se encuentra amenazado como nunca antes lo ha estado, del mismo modo que lo imaginan, de modo regular, Paul Mason y Slavoj iek. El calentamiento global, la destruccin de hbitats y especies, la escasez de agua y el expolio medioambiental le sugeran que estaba en peligro. Tambin lo sugera el hecho de que se demostraba cada vez ms difcil encontrar oportunidades rentables de inversin.

Importantsima para pregonar la defuncin del capitalismo es una contradiccin sobre la que profundiza en su libro: el fenmeno de la nueva alienacin. Marx lo expuso en su descripcin de la alienacin (el trabajador que crea valor est separado o alienado tanto respecto de lo que produce como de la plusvalia que crea, de la que se apropia el capitalista). En nuestros das, no slo se rebelan los desposedos sino los acomodados, por lo menos en pases tales como Brasil y Turqua, en los que las clases medias urbanas e instruidas rechazan los regimenes de los que se han beneficiado materialmente. Lo que anhelan, sugiere Harvey, es que no les compren con bienes materiales, no el consumismo compensatorio que limita y aprisiona, en lugar de liberar los horizontes de satisfaccin personal sino la dignidad.

Pensemos en So Paulo, nos sugiere, una ciudad que tiene como base econmica propia una industria del automvil que produce vehculos que pasan horas en embotellamientos mientras atascan las calles de la ciudad arrojando substancias contaminantes y aislando a los individuos unos de otros. Qu grado de demencia tiene una economa as?

Hace casi un siglo, Gyrgy Lukcs sostena que el capitalismo segua activo porque la gente no saba cules eran sus necesidades reales: de ah la diferencia entre lo que llam conciencia real y conciencia atribuida. La sensacin que se saca de leer a Harvey es que esa grieta puede estar estrechndose, solo sea a causa de una creciente sensacin de repugnancia por cmo se organizan nuestras sociedades y economas.

Ya desde 2008 fueron aumentando las ventas de Das Kapital, pues hay quienes tienen la esperanza de encontrar en sus pginas respuestas a nuestras actuales calamidades. Es muy posible que esos ejemplares sigan sin leer, a modo de reproches que amenazan a las buenas intenciones. El libro de Harvey, como el volumen, ya cincuentenario, de Althusser, Leer El Capital, y otros, exponan los principales argumentos e insistan en la pertinencia de ese tomo victoriano de Marx para un capitalismo global muy diferente del que Marx analiz.

Este libro representa asimismo, cuando es necesario, una traicin creativa de Marx. Imaginaba l, por ejemplo, (y aparentemente sin irona) que la creacin de nuevas necesidades y deseos formaba parte de la misin civilizadora del capitalismo. Harvey acepta que esa inacabable manipulacin constituye nuestra degradacin espiritual, tal como hacen los neomarxistas herticos de la Escuela de Frankfurt.

Harvey todava utiliza los cuchillos y tenedores de sus padres, mientras el resto de nosotros garantiza el crecimiento del mercado consumiendo productos efmeros que proporcionan una gratificacin instantnea. Cita a Netflix, aunque vaya usted a saber cmo se han librado Amazon, Apple y Facebook: La rpidas transformaciones de las formas de vida, las tecnologas y expectativas sociales multiplican las inseguridades sociales y hacen aumentar las tensiones sociales en las generaciones as como entre grupos sociales que se diversifican.

Todos estamos familiarizados no? con el mareo que acompaa a esos cambios tan rpidos en cmo vivimos, cambios que parecen no tener nada que ver con nosotros, pero a los que nos vemos obligados a ajustarnos, incluo con el dolor de perder lo que tardamente nos damos cuenta que no es una mercanca desechable, a saber, nuestra dignidad. O tal como afirma iek en Menos que nada [Akal, Madrid, 2015]: la lgica del valor de cambio sigue su propio rumbo, su propia danza enloquecida, sin que importen las verdaderas necesidades de la gente de verdad.

Leer la demoledora recusacin de Harvey de cmo vivimos hoy supone dudar como nunca anteriormente de la conviccin de nuestra primera ministra de que el capitalismo de libre mercado es incuestionablemente el mejor medio de que aumente el nivel de vida de todo el mundo. Desde luego, mi impresin acerca del progreso humano colectivo viene a ser en buena medida la de Gandhi acerca de la civilizacin occidental: sera una buena idea.

Stuart Jeffries (1962), periodista del diario britnico The Guardian, ha desempeado en l funciones de crtico de televisin, corresponsal en Pars, subdirector y articulista. Su ltimo libro es Grand Hotel Abyss: The Lives of the Frankfurt School, publicado por la editorial Verso.

Traduccin: Lucas Antn

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/marx-capital-and-the-madness-of-economic-reason-de-david-harvey-una-recusacion-demoledora-de-como



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