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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2017

La anticorrupcin, una estrategia de las elites para evadir sus responsabilidades

Martn Pastor
Rebelin

La lucha contra la corrupcin en Ecuador es una estrategia poltica promovida por las elites econmicas para ignorar los factores estructurales que permiten el flujo ilcito de capitales, verdadero problema del pas y la regin.


La corrupcin no es el mayor problema del Ecuador. Sin embargo, en los primeros 100 das de gobierno, el presidente Lenn Moreno se ha dedicado a combatirla. Su lucha hace eco a empresarios, turbas enardecidas, medios de comunicacin y oposicin partidista, que consideran a la corrupcin como causante de todos los males. Mientras tanto se ignoran afectaciones financieras mucho ms cuantiosas para el pas.

El detonante fue el escndalo poltico del caso Odebrecht y Petroecuador, con relacin al vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas y exfuncionarios del gobierno correista. Moreno lleg a culparlo todo a la administracin de su antecesor, acusndolos de mafiosos. Su respuesta fue instalar un Frente Anticorrupcin y desatar una cruzada por toda la funcin pblica. Pero, esta lucha es justificable o es solo demagogia?

Segn el Procurador General del Ecuador, Diego Garca, se estima que ms de 50 millones de dlares se entregaron en coimas en el Caso Odebrecht -la empresa brasilea acepta que fueron 33.5 millones-. El alto monto ha desatado publicaciones, marchas y es el estandarte que justifica la agenda anticorrupcin.

Sin embargo, la cifra es nfima comparada con los 400 millones de dlares que pierde aproximadamente el Ecuador por evasin de impuestos cada ao. Desde el 2000 hasta marzo de 2016 cerca de 4.500 millones ha dejado de percibir el Estado, afirm el titular del Colegio de Economistas de Pichincha. Es as que mientras los millones de Odebrecht duelen e indignan a los ecuatorianos, los miles de millones en ilcitos tributarios son ignorados.

Entre 2012 y 2016, los 200 grupos econmicos ms grandes del Ecuador sacaron al exterior aproximadamente 49 mil millones e introdujeron 35 mil millones. Una diferencia de 14 mil millones, equivalente al 14% del Producto Interno Bruto (PBI) o aproximadamente el 50% del presupuesto general del Estado ecuatoriano para 2018. Dinero que se qued en guaridas fiscales, afectando a la recaudacin tributaria y el desarrollo del pas.

Esto quiere decir que existen problemas mucho ms grandes que afectan a los bolsillos de los ecuatorianos. Y aunque debe existir cero-tolerancia contra la corrupcin a todos los niveles del Estado y sin importar la cifra, esta no es el problema. Simplemente es un subproducto de falencias estructurales causadas por el capitalismo y la liberalizacin del mercado financiero internacional.

Lo irnico es que, como dice el economista Juan Valerdi, los que luchan contra la corrupcin son amigos de los que hacen las operaciones. En una economa neoliberal al desregularizar el mercado y reduce el tamao del Estado, la misma fiscalizacin y control para luchar contra la corrupcin seran imposibles. Para entender esto es importante recordar la crisis del 2008 y cmo el lobbying (corrupcin legalizada) caus el debacle financiero.

Adems como explica Anja Rohwer, del Instituto para Investigacin Econmica de la Universidad de Munich, la corrupcin es una variable que no puede ser medida directamente y esto, segn economistas de Harvard y el Massachusets Institute of Technology (MIT), representa un problema emprico ya que cmo cuantificar el problema de algo que por definicin est oculto y no se puede medir. Esto no significa que se debe justificar o ignorar la corrupcin pero si buscar la fuente del problema.

Inclusive en trminos globales la corrupcin no representa la mayor afectacin. Segn un reporte de la Red de Justicia Fiscal de Amrica Latina y el Caribe, el 63% del total de flujos ilcitos globales son generados por grandes bancos, transnacionales y elites econmicas, el 37% por todo tipo de criminalidad, y solo el 3% corresponde a la corrupcin gubernamental. Estos flujos financieros ilcitos (FFI) se entienden como movimientos de dinero entre pases que han sido ganados, transferidos o utilizados de manera ilegal.

Para el economista Dev Kar, los FFI son las razones que verdaderamente afectan a los pases en desarrollo. En un reporte de Global Financial Integrity se estima que Ecuador entre 2004 y 2013 ha perdido aproximadamente 25 mil millones de dlares en facturacin fraudulenta. Es decir que el 98% de los FFI responden a la sub y sobrefacturacin en aduanas. Y en 2017 para la regin estos representan aproximadamente un 87%.

Algo que el mismo Moreno entiende ya que en la primera reunin del Plenario del G77+China afirm que "la evasin tributaria internacional es un problema que afecta mucho ms a los pases en desarrollo. Cada dlar que se pierde por la evasin fiscal representa menos recursos para financiar el desarrollo. Entonces, dnde estn los frentes anti evasin de impuestos o anti salida ilegal de capitales?

El silencio de los medios de comunicacin y polticos de oposicin es la respuesta. El discurso anticorrupcin entonces no es una verdadera lucha para detener la corrupcin, sino un arma poltica. A travs de esta se ignora el rol del empresariado y las estructuras legales e ilegales que permiten el flujo ilcito de capital, manipulando as a la poblacin.

Tan absurda es la situacin que los voceros anticorrupcin son empresarios/polticos como Guillermo Lasso, excandidato a la presidencia del Ecuador, o las Cmaras empresariales y gremios del sector privado, que regularmente realizan fugas de capitales y al momento adeudan al Servicio de Rentas Internas casi 2.200 millones de dlares.

Es as que el discurso anticorrupcin se convierte en el chivo expiatorio perfecto para desviar la atencin a las falencias del sistema del que ellos se benefician. Una idea que Jos Ugaz, presidente de Transparencia Internacional, resume al advertir que la corrupcin es la razn por la que en muchos pases la gente se va a dormir con hambre. La fuga de capitales, impunidad al empresariado, inequidad estructural y explotacin no tienen nada que ver. Los culpables son el Estado y la funcin pblica.

Como lo explica Dan Hough, Director del Centro para el Estudio de la Corrupcin en la Universidad de Sussex, esto genera un problema ya que la percepcin comn relaciona a la corrupcin solo con el sector pblico.

En la regin, la Organizacin de Estados Americanos (OEA) define un acto de corrupcin como aquel relacionado con la funcin pblica. Una lgica influenciada por el neoliberalismo. Al colocar toda la culpa de la corrupcin en el sector pblico se ignora activamente el rol que cumple el sector privado. El resultado es satanizar al Estado, con el fin de reducirlo.

A su vez las empresas privadas y los empresarios como voceros de la anticorrupcin brindan una imagen contrapuesta de transparencia. Esto se maneja discursivamente a que la conclusin lgica sea privatizar al Estado y que este sea manejado por los empresarios, cumpliendo as con cabalidad uno de los diez postulados del Consenso de Washington y su revisin posterior, receta del neoliberalismo para el tercer mundo.

Este trato diferenciado puede observarse en el caso Odebrecht en Ecuador. Mientras que el vicepresidente Jorge Glas, cumple prisin preventiva por supuesta asociacin ilcita; a Juan Pablo Eljuri, empresario de los grupos econmicos ms grandes de Ecuador, investigado por supuesta captacin ilegal de dinero en el mismo caso, se le retir la orden de prisin y solt con libertad condicional.

En Brasil algo similar sucedi en el caso Lava Jato. El ex presidente de la empresa pblica Eletronuclear recibi 43 aos de prisin. Mientras que los empresarios involucrados tendrn que cumplir penas de entre seis a 20 aos. A su vez esto lleva a la posterior politizacin de la justicia.

En Ecuador, la denuncia del involucramiento de Mauricio Rodas, alcalde de Quito, en el caso Odebrecht se trat de manera superficial en el mbito judicial y meditico. A pesar de que segn el diario OGlobo de Brasil la multinacional habra pagado a algunas autoridades para ganar la licitacin de la construccin del Metro de Quito, habra un sobreprecio en la obra y viajes no justificados del burgomaestre; nadie dijo nada. Para los involucrados su ventaja fue no pertenecer al partido oficialista de Alianza Pas.

Estas acciones demuestran los fines de la lucha anticorrupcin, que termina siendo una estrategia poltica para deslegitimar gobiernos, realizar golpes de Estado legales (Brasil), y promover el neoliberalismo en la regin. Su ltimo objetivo: privatizar lo pblico y corporativizar al Estado. Mientras tanto, la fuga ilegal de capitales termina en alguna de las 87 guaridas fiscales evadiendo el pago justo de su carga impositiva y obviada de la discusin en la esfera pblica.

Si la lucha es honesta, debe empezar por ah, en aquellas estructuras que permiten y promueven la corrupcin. En otras palabras, al tomar al toro por los cuernos se evitaran figuras ambiguas como frentes anticorrupcin y ms demagogia. Una lucha real implicara una fuerte reforma aduanera, polticas de cero-tolerancia a la evasin fiscal y la salida ilegal de capitales y fiscalizacin constante de los grupos econmicos que ms deberan reportar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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