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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2017

Antiguas costumbres

Alina Lpez Hernndez
La Joven Cuba


Quisiera hallar en los ataques cruzados de meses anteriores en los blogs y en la prensa cubana menos ofensas y ms argumentos, menos personalismo y ms ideologa, menos etiquetas y ms profundidad. Sin embargo, tales actitudes no son nuevas, ellas entraron de la mano de la notable influencia estalinista que tuvieron los comunistas cubanos desde la fundacin del partido.

Era una costumbre arraigada que permita denigrar a cualquier enemigo, interno o externo, marxista o no, que no aceptara las orientaciones de la Internacional Comunista primero, y del Bur de Informacin de los Partidos Comunistas y obreros a partir de 1947. Dicha posicin sectaria, como afirmara Fernando Martnez Heredia, garantiza contra toda contaminacin, a costa de hacer estril la poltica propia, y trae consigo un pensamiento que solo admite unas pocas certezas establecidas previamente y una necesidad permanente de excluir, junto a los enemigos reales, a los enemigos, renegados, desviados, embozados

El sectarismo del Partido Comunista afect las relaciones, no solo con una parte significativa de la intelectualidad no marxista, sino incluso con escritores y artistas que militaban en esa organizacin. Ese fue el caso del poeta Manuel Navarro Luna, que en carta del 7 de noviembre de 1948 se quejaba a su amigo Juan Marinello de la exacerbacin del sentimiento sectario en las filas comunistas tras el proceso de crticas por las posturas browderistas que haban mantenido desde fines de los aos treinta. Consideraba limitadsimos sus mtodos de trabajo, sin embargo, confiaba en que Quizs andando el tiempo, puedan muchos de nuestros dirigentes quitarse de encima el engreimiento y el envalentonamiento que tanto dao le han hecho al Partido y a ellos mismos.

Al parecer, esta confianza no se concret en la prctica poltica del Partido, pues en misiva del 30 de abril de 1954 Navarro Luna enjuiciaba los mtodos expositivos de los comunistas como:

() la natural consecuencia de nuestra posicin sectaria. Algn da llegaremos a comprender hasta donde el sectarismo nos ha hecho dao () hemos querido ensear metiendo la letra con sangre La letra con sangre entra. Esa era la vieja norma de toda una pedagoga prusiana ()

Explicar, explicar y explicar, dijo Dimitrov. Nosotros hemos explicado. Desde luego que s. Pero no me negars que, en muchas ocasiones, hemos explicado mentndole la madre a los lectores, a la audiencia y a la radioaudiencia ()

El hbito de rechazar y devaluar a los que luchaban, o creaban, desde posiciones ajenas a la suya se combinaba con un lenguaje lleno de frases insultantes, de expresiones carentes de mesura y objetividad, vulgares e inadecuadas. Las pginas de Noticias de Hoy, rgano oficial del Partido, estn llenas de frases al estilo de: hay que ver qu clase de clavo es la tal pelcula, cinta mentirosa y exagerada, () esta cinta no es para catlicos, sino para tontos de nacimiento (), () la utilizacin del verso en la cinta llega a ser anormal, ataque estpido y venenoso contra el rgimen sovitico, pelcula repulsiva y cretina, pelcula grotesca, absurda y nauseabunda quintacolumnista e imbcil, () invenciones ridculas, propias de una mente enferma, de un cerebro podrido y decadente. No hay un solo argumento. Las injurias son los argumentos.

El marxismo sovitico se fue separando irreconciliablemente de la ideologa a la que aspiraba Gramsci, que fomentara el pensamiento, que se sustentara en el debate, la polmica y la crtica. Maritegui, otro gran marxista latinoamericano, consideraba que la unanimidad es siempre infecunda, y que el mayor valor que puede tener una idea es el debate que logre suscitar.

El marxismo escolstico, dedicado a repetir frmulas y a construir esquemas mentales, fue recepcionado por los comunistas isleos y sera recibido tambin por el Partido Comunista de Cuba fundado en 1965. Antiguas costumbres, tenaces y debilitadoras, que emergen sin hipocresa, sin adornos, en tiempos de crisis. Catecismo simplista y dogmtico, intolerante ante todo criterio disonante, que descubre la deformacin profunda del bolchevismo y la marcha hacia el abismo en que termin la revolucin sovitica. En que terminan todas las revoluciones que siguen tal itinerario.

Fuente: http://jovencuba.com/2017/11/21/antiguas-costumbres/



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