Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2017

De huracanes y tareas pendientes

Ricardo Torres
Progreso Semanal


Algunos casi lo haban olvidado, pero la destruccin que ocasionan los pavorosos fenmenos meteorolgicos que son los huracanes tropicales, deberan ocupar un lugar bien alto en la agenda de los decisores polticos de las naciones que son blancos potenciales. El hecho cierto es que si bien la probabilidad de ser afectado no es tan elevada, la imprevisibilidad y la magnitud del dao aconsejan todas las previsiones posibles. Aunque no es el tema central de este artculo, conviene echar un vistazo a los pronsticos de varios cientficos en el sentido de que se puede esperar que la potencia de estos meteoros se convierta en un peligro real, habida cuenta del aumento de la temperatura superficial de los mares, su combustible natural.

Adems de la estela de destrozos, el azote de uno de estos es una oportunidad nica para comprobar el nivel de desarrollo de los pases y la solidez de sus instituciones. Los avances alcanzados por Cuba en el manejo de este tipo de desastres han sido reconocidos internacionalmente desde hace mucho tiempo, incluso han surgido algunas iniciativas enfocadas en establecer las claves del xito cubano y compartirlas con los pases de esta regin, expuestos a fenmenos similares. Los logros son indiscutibles, especialmente teniendo en cuenta los recursos econmicos disponibles.

En muchos sentidos, en Cuba se aprecian los aspectos fundamentales de una estrategia acertada:

  1. Educacin e integracin de las comunidades
  2. Incorporacin de todos los actores de la sociedad
  3. Aprendizaje activo de experiencias pasadas
  4. Desarrollo de capacidades propias para el monitoreo, incluyendo formacin de profesionales.

Esto ha permitido, en primer lugar, que la Isla se compare favorablemente con pases vecinos en el nmero de vctimas fatales. Y cuando estas ocurren, la mayora de los casos estn asociados a la irresponsabilidad individual. Despus de la gran crisis econmica de los noventa, se comenz a prestar una renovada atencin a las prdidas econmicas, incluyendo las posesiones de los ciudadanos. Anteriormente, el enfoque otorgaba una atencin menor a este asunto. Las interpretaciones eran variadas. Para muchos, esto constitua un smbolo ms de la superioridad del modelo cubano y su substrato humanista. La vida humana es lo nico importante, lo dems se puede restablecer despus.

Para otros, era un sntoma ms de la disfuncionalidad del sistema, a travs del descuido de la importancia de las propiedades y el resto de los bienes econmicos. Las duras condiciones econmicas que sobrevinieron contribuyeron decisivamente a adecuar la estrategia a nuevas circunstancias.

En estas condiciones se estableci una distincin importante entre la proteccin de los medios de produccin y el patrimonio pblico, y el cuidado de la propiedad familiar e individual. Ambos son importantes, pero a las familias se les pidi una participacin ms activa en la proteccin de sus bienes. Asimismo, fue variando el papel del Estado en la restitucin de los daos. Desde una responsabilidad casi universal y paternalista, hasta un compromiso compartido pero diferenciado, con un rol ms decisivo de la ciudadana. En economas de mercado con sistemas financieros profundos y bien desarrollados, una parte de esta responsabilidad es gestionada a travs de las agencias de seguro. Este es un instrumento con escaso desarrollo en nuestra realidad, que podra ser una alternativa adicional para lidiar con este tipo de fenmenos.

Lo que visibiliza un huracn constituye casi una revelacin pblica de aquello que no funciona tan bien. Las imgenes trasmitidas por los medios masivos, tradicionales y nuevos, llaman la atencin hacia realidades que a veces ignoramos. Irma fue un huracn potente y enorme, pero la mayor parte de las viviendas destruidas eran muy endebles de todas formas. Se ha calculado que el dficit habitacional ronda las 880 000 viviendas, de ellas casi un cuarto de milln en la Capital. Desde 2005, los ciclones han afectado 1,2 millones de viviendas, destruyendo totalmente casi 150 000 de ellas.

En el Censo de Poblacin y Viviendas del 2012, se report que el 46% aproximadamente de las unidades de alojamiento tenan cubiertas (techos) de materiales ligeros, en general no aptos para soportar fuertes vientos. Adems, la quinta parte estaba construida con madera y otros materiales endebles. En la prctica, la coincidencia entre una y otra condicin es del 100%, por lo que al menos el 20% de la poblacin estaba en situacin de riesgo agravado. El ritmo anual de viviendas nuevas construidas ha cado a niveles muy alejados de las necesidades. El nmero de unidades terminadas ha venido disminuyendo en cada uno de los ltimos diez aos. En 2016 se terminaron un poco ms de 22 000 viviendas, casi el 60% de ellas por esfuerzo propio.

La situacin habitacional no es un problema nuevo. En la segunda mitad de los ochenta, cuando se construyeron ms viviendas nuevas en Cuba que nunca antes y pareca que estbamos en el cnit de nuestro empuje socioeconmico, se reportaba un dficit de ms de medio milln de unidades. Es decir, la crisis agrav las carencias, pero no cre esta dificultad.

La vulnerabilidad de la vivienda es de suma importancia, dado que es ah donde tambin se protegen el resto de las pertenencias, por lo que una vivienda segura constituye casi una condicin para preservar el patrimonio, es incluso la vida. Este asunto, que consistentemente es sealado por la ciudadana como uno de los mayores problemas del pas, no ha tenido una evolucin favorable. Si acaso, lo contrario. El ritmo de construccin de nuevas unidades se ubica desde hace mucho tiempo muy por debajo de los niveles que permitiran el reemplazo de las unidades en peor estado y el crecimiento natural de la poblacin.

La tensin entre la calidad de la vivienda y su costo, en un contexto de estrechez econmica, casi siempre se resuelve en contra de la primera. En nuestro contexto, el ejemplo clsico lo constituyen las cubiertas ligeras (tejas, fibrocemento, zinc). Su produccin masiva es barata y rpida, lo que permite resolver el problema a corto plazo, a cuenta de una vulnerabilidad que se difiere hacia el futuro.

Aqu es necesario dirimir dos cuestiones complementarias. Por una parte, parece sensato asumir que en nuestro contexto los recursos no son suficientes para revertir esta prctica, pero quiz se podra comenzar un plan modesto que permitiera que cierto nmero de unidades pasaran a usar cubiertas de placa o similares, ms resistentes. Asimismo, es bien conocido que la prisa durante la reconstruccin lleva a que el mismo uso de esos materiales no sea el mejor, acrecentando los problemas. Este autor es testigo de la resistencia que pueden alcanzar algunos techos ligeros cuando se han cumplido las normas tecnolgicas previstas para su montaje. Por supuesto que la solucin deseable a largo plazo es que la proporcin de viviendas en estas condiciones se reduzca sostenidamente.

La leccin es clara, la tarea de minimizar el impacto negativo (humano y econmico) de estos fenmenos meteorolgicos no estar completa en tanto persista la debilidad econmica de nuestro pas. Y esto no depende de la voluntad poltica del gobierno, que no puede sustituir a la escasez de recursos y la necesidad de construir con los materiales apropiados.

En estos tiempos, que se habla a menudo de estrategias nacionales de adaptacin al cambio climtico, objetivos de desarrollo sostenible, y plan nacional de desarrollo hacia 2030, tenemos muy buenas excusas para analizar cmo se puede atender adecuadamente este asunto. Si se trata del bienestar de los hogares cubanos, es difcil encontrar un rea donde el impacto pueda ser mayor.

El hecho de que sea un asunto nunca resuelto no debe resultar llamativo. En la vivienda, las polticas y las estrategias pueden ser incluso muy buenas, pero la disponibilidad de recursos y tecnologas es una condicin necesaria para avanzar. La correlacin entre desarrollo econmico y calidad del fondo habitacional, es directa y casi perfecta.

La salud de nuestra economa es parte del problema, y por tanto, podra ser parte de la solucin.

Fuente: http://progresosemanal.us/20170927/huracanes-tareas-pendientes/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter