Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2017

Aquello que se negaba hasta la saciedad hasta hace poco, saca hoy msculo
Del fascismo en la sociedad del espectculo

Pedro Jos Mariblanca
El Salto


Con algunos cambios, no dejamos de asistir con verdadero asombro a lo que el situacionista Guy Debord (1996) llam la sociedad del espectculo. Una sociedad dogmtica, marcada por la imagen, basada en el desarrollo y regida por el sistema capitalista que se pretende homognea pero no lo es en la que todo ha sido objetualizado y mercantilizado hasta la vida misma. Una sociedad en la que somos espectadores, nada ms, espectadores que asisten, da a da, a la gran ceremonia de la realidad que habitamos, que se nos presenta en una gran multiplicidad de manifestaciones sin apenas tener voz ni voto en ellas.

La seccin de deportes que dura ms que las noticias. Las discusiones infinitas en las erre erre ese eses. La indignacin en 140 caracteres. La banalizacin del sexo uno de los ms mgicos y pericolosos acontecimientos a travs de las muchas a pe ps que existen hoy da. La nueva poltica. La ciberntica basada en producir informacin para analizar cmo reaccionamos y actuamos ante ella. Los temas que importan. La publicidad. El running, y el spinning, y el padel, y el strongismo acompaado de sacrificio, esfuerzo y si luchas lo consigues. Las tendencias infinitas. Los influencers. Los sueos que nos venden pero no se compran. La mentira que repetida mil veces se convierte en una verdad. La vida que hemos de comprar. El contrato que no queremos pero hemos de firmar. La felicidad mercantilizada

Pero en esta sociedad que nos habita, las cosas han cambiado sobremanera con respecto a los tiempos del grandrrimo filsofo que le dio nombre. No somos meros espectadores, que tambin pensamos, y hacemos. Y en esta cuestin, nos estamos manifestando fascinantemente bien.

No slo somos espectadores, tambin desplegamos espectculo. El machismo, el racismo, la homofobia, la globalizacin, la explotacin, la pobreza, la esclavitud, el extractivismo, el sometimiento al mercado, el control, la seguridad, la vigilancia permanente, el amor de las pelculas, las necesidades innecesarias que determinan nuestro ser, las muy mltiples maneras en que la violencia se ha adherido a nosotros, la virtualidad de gran parte de nuestras relaciones, la indiferencia ante lo que nos es ajeno pero de lo que participamos sobremanera, la precarizacin de nuestro devenir, el control de un pasado pasado por el que se justifica el presente fracaso para imponer un futuro que no se ve, la censura selectiva, la corrupcin infinita...

Mientras mueren millares de personas cada da en millares de espacios-tiempos, mientras la violencia machista y los feminicidios proliferan en todas partes, mientras se secan nuestros ros y queman nuestros bosques, mientras nos roban por cualquier cosa, mientras la lucha de clases se desfigura porque nos quieren hacer creer que los de abajo alcanzarn algn da a los de arriba, mientras los pueblos se extinguen mucho a mucho, mientras la privatizacin se mete cada vez ms rpidamente en todas partes, mientras hay gente sin casas y casas sin gente, mientras va desapareciendo toooooda una caterva de saber-hacer que nos es imprescindible, mientras la guerra es la continuacin de la poltica y la economa por otros medios y se hace fuerte en cada rincn del planeta, mientras el sometimiento a la realidad irreal que se proyecta sobre nosotros no cesa en su expansin la sociedad del espectculo no ha estado quieta del todo, que ha movido ficha.

Aquello que se negaba hasta la saciedad hasta hace poco, aquello que nunca se fue, saca hoy msculo. La sociedad del espectculo es fascista . Y as lo estamos demostrando constantemente. Cuando temerosos de rebelarnos ante quienes se estn cargando nuestros sueos, pagamos nuestra rabia con el resto. Participando de la xenofobia tanto sutil como ferozmente sin pararnos a pensar en qu estamos haciendo. Odiando reactivamente a quienes pretenden activa e idealistamente subvertir el orden de las cosas. Entregndonos en cuerpo y alma a los brazos de la produccin y la mercanca dominantes. Mirando para otro lado cuando una mujer es acosada, violada o asesinada dudando muy mucho de ello. Defendiendo los estados-nacin ahora, tan de moda, con banderas que muy bien engaados manipulando la historia, mancillando el sentido de un sinfn de cosas, enfrentndonos entre nosotros, jerarquizndolo todo, burocratizando cada paso que damos, proyectndose aqu y acull, entre otras muchas acciones nos ha trado hasta aqu. Renunciando a la vida. Delegando nuestro devenir en manos ajenas. Actuando como polis vestidos de civil. Creyendo en los consensos impuestos. Posicionndonos de parte de un sistema que nos ahoga sosegadamente para que la hostia parezca siempre menor
Deseo de dinero, deseo de ejrcito, deseo de polica y de Estado, deseo fascista, incluso el fascismo es deseo. () Fascismo rural y fascismo de ciudad o de barrio, joven fascismo y fascismo de excombatiente, fascismo de izquierda y de derecha, de pareja, de familia, de escuela o de despacho; cada fascismo se define por un microagujero negro, que vale por s mismo y comunica con los otros antes de resonar en un gran agujero central generalizado () Si el fascismo es peligroso se debe a su potencia micropoltica o molecular, puesto que es un movimiento en masa.
Mil Mesetas
Gilles Deleuze y Flix Guattari
Ahora que nuestros agujeros microfascistas estn potenciando un gran agujero macrofascista que no sabemos hacia dnde nos llevar, ahora que hemos tomado ms parte que nunca en el espectculo del que slo somos marionetas obsoletas, ahora que la lgica de la locura capitalista es soberanamente poderosa, ahora que la deriva se ha convertido en la brjula de nuestros pasos la cuestin no est nicamente en resistir y luchar nada ms, pues tenemos que revisar por qu estamos as. No es balad que el fascismo vuelva hoy a campar a sus anchas all por donde se mueve, y que se niegue.

En Espaa podemos afirmar que Franco lo hizo muy bien. En Francia la tensin es ms que palpable. Alemania vuelve a tener nazis en su congreso. Grecia se asfixia mientras los poderosos la prostituyen. Los fundamentalismos intolerantes ganan terreno frente a la pasividad de nuestros gestores. Amrica Latina entera se encuentra de nuevo al interior de una vorgine poltico-econmica muy bien orquestada por el Imperio. Rusia contina en su esquizofrenia. El comunismo capitalista chino se ha convertido en la batuta del gran orden geopoltico. Estados Unidos, totalmente destroyer. Oriente Medio en permanente implosin. El riqusimo continente africano gestionado y abandonado por sus explotadores, la guerra est en todas partes
La originalidad del capitalismo es que ya no cuenta con ningn cdigo. Hay residuos de cdigo, pero ya nadie cree, ya no creemos en nada. El ltimo cdigo que ha sabido producir el capitalismo ha sido el fascismo.
Derrames
Gilles Deleuze
Nada ms nihilista que el presente que habitamos para darnos cuenta de lo que afirmamos. No estamos ante algo aislado, que est en todas partes y, de una forma u otra, no dejamos de participar de su propagacin.

Nunca se fueron los tiempos oscuros, qu espacios queremos cohabitar?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter