Portada :: Cuba :: Hasta siempre Comandante!
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2017

Fidel: Raz y perseverancia de unas convicciones

Nils Castro
Rebelin


El pensamiento y accin de Fidel Castro tienen orgenes en la historia liberacionista y revolucionaria cubanas, y proyecciones en las expectativas del Tercer Mundo en general y de Latinoamrica en particular. En lo que toca al primer aspecto, las iniciativas plasmadas en el asalto al cuartel Moncada, el desembarco del Granma y la guerra de liberacin nacional, desde la Sierra Maestra hasta La Habana, lo demuestran tempranamente, una y otra vez.

El Moncada y el Granma no resultaron de dos concepciones diferentes, la segunda en remplazo de la anterior, sino sucesivas soluciones tcticas a la misma idea estratgica. Y ambas con cercanos precedentes en la historia poltica del pas.

Antes del golpe de Estado y la tirana de Fulgencio Batista, ya el desgreo de la democracia corrupta impuesta por la intervencin estadunidense de 1898 haba enterrado el proyecto liberacionista y revolucionario de Jos Mart, aumentado la miseria y convertido al pas en una neocolonia norteamericana. Con eso ella se haba ganado la decepcin y repudio de la mayor parte del pas.

Ya entonces la joven generacin que celebr el centenario del natalicio de Mart se agitaba en el movimiento, la pluralidad de grupos espontneos que discutan cmo rehacer y adecentar al pas. Tras el golpe, asqueados por la cobarda y el oportunismo de los polticos y sus partidos ante Batista, esos grupos pasaron a debatir cmo y para qu deshacerse del tirano y sus cmplices. No tena sentido correrse el riesgo de combatir a los golpistas para volver a lo mismo.

Fidel, al inicio como estudiante y luego como joven abogado, lideraba uno de los mayores de esos grupos, el ms organizado y militante. De ah surge la idea de que superar esa situacin exiga una revolucin orientada a dos fines: recuperar el proyecto martiano de liberacin nacional y democracia radical, y realizar reformas sociales de fondo. Hacer esa revolucin por los medio institucionales existentes antes del golpe era impensable, y despus del mismo era imposible. Haba que hacerlo a travs de un alzamiento que culminase en una rebelin nacional para remplazar al rgimen poltico existente.

No era la primera vez que una joven generacin cubana se planteaba ese problema. Tambin lo haba enfrentado Mart, quien convoc a la guerra necesaria, desembarc con una expedicin revolucionaria y cay en combate alentando ese proyecto. Como a su vez lo hicieron los revolucionarios enfrentados a la dictadura de Gerardo Machado ‑‑el asno con garras‑‑ que encabezaron la efmera revolucin de 1933, igualmente frustrada por la injerencia del gobierno de Washington con la complicidad de Batista.

La iniciativa de Fidel y su grupo requera entrenarse, obtener armas, iniciar un levantamiento y crear una fuerza guerrillera. Nada demasiado sorprendente, sino la reanudacin de un esfuerzo: los abuelos de la generacin del centenario martiano fueron mambises o colaboradores de la guerra mambisa, y su padres haban sido participantes o simpatizantes de la revolucin del 33.

Cmo dotarse de medios? El plan de atacar un cuartel importante para tomarle las armas, en una ciudad susceptible de apoyar al movimiento y adems situada en una zona apropiada para replegarse a las montaas e iniciar una guerrilla con apoyo urbano y campesino por si solo llevo a decidir el objetivo: Santiago de Cuba, capital de la entonces provincia de Oriente, de antiguas tradiciones revolucionarias y sede del cuartel Moncada.

La operacin deba organizarse en secreto desde La Habana, provincia originaria de la mayora de los integrantes del grupo. La parte ms difcil del plan se cumpli escrupulosamente: seleccionar a los participantes, entrenarlos, buscar armas, trasladarlos de La Habana al otro extremo del pas, reunirlos en un punto desde donde moverse al punto el combate. Las armas, conseguidas sin posible cooperacin de polticos con recursos, eran modestas, mayormente rifles y escopetas de cacera, de poco calibre y alcance. Por lo tanto, el factor sorpresa era esencial. Para contribuir a lograrlo el asalto al cuartel se realiz en la madrugada de una noche del carnaval, y los atacantes se disfrazaron de sargentos del ejrcito.

No obstante, un par de incidentes fortuitos frustr ese factor. No es aqu el lugar donde analizar el resto de esa operacin ni las causas de su derrota. Al cabo de los aos, el examen objetivo de lo actuado hace concluir que, en sus circunstancias, era de un buen plan. Si el grupo hubiese tenido algo ms de experiencia operativa habra triunfado.

Como sabemos, ese revs cost numerosas vctimas, en su mayora prisioneros asesinados despus del combate. Algunos de los muchachos lograron escapar con ayuda de la poblacin. Otros fueron apresados despus de que la ciudad y los medios de comunicacin se alertaron, as que sobrevivieron presos y fueron a juicio, donde denunciaron los crmenes del rgimen. Sobre todo Fidel, cuyo inteligente alegato ante el tribunal se convirti en La historia me absolver, que enseguida se constituy en el llamado a la Revolucin y su propuesta de gobierno.

En los siguientes aos las movilizaciones por la libertad de los presos polticos y la amnista a los moncadistas lograran su liberacin. Fidel y sus compaeros constituyeron el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, al que se unieron numerosos jvenes de los dems grupos revolucionarios, incluido el que Frank Pas lideraba en Oriente, que en la siguiente etapa desempeara un relevante papel en la guerrilla urbana y el apoyo de las ciudades a los combatientes del futuro Ejrcito Rebelde.

Luego del Moncada, qued descartado repetir esa opcin, pero el siguiente objetivo se mantuvo. Acosado por el rgimen, Fidel se exili en Mxico, donde ya se encontraba en grupo de moncadistas y otros revolucionarios. Con ellos organiz la expedicin del Granma, cuyo desembarco en el Oriente iniciara la guerrilla que, con su crecimiento urbano y campesino form el Ejrcito Rebelde y protagoniz la guerra de liberacin nacional. Tampoco hay espacio aqu para examinar la evolucin sociopoltica y militar de esa guerra, en la cual un ejrcito profesional de 100 mil hombres, bien entrenado y equipado por Estados Unidos, ocho aos despus del Moncada fue derrotado por una fuerza popular que ‑‑con amplio apoyo social‑‑ en su mayor momento lleg a sumar unos mil quinientos milicianos.

Cmo explicar que en esos aos la sociedad cubana, luego de medio siglo de penetracin cultural norteamericana, de corrupcin interna y destruccin de los valores nacionales, asimilara acontecimientos como los del Moncada, el Granma y la guerra? Uno de los primeros grandes mritos de Fidel, gracias al tesn y coraje de sus convicciones y liderazgo, fue culminar con xito unas experiencias que ya tenan hondo arraigo en la memoria colectiva de su pueblo.

En vsperas de la revolucin del 33 Tony Guiteras haba apoyado el asalto al cuartel de San Luis para armar una guerrilla que oper contra la tirana machadista en la zona de Las Tunas. Y luego de que la oligarqua, la embajada norteamericana y Batista derribaron al gobierno revolucionario ‑‑del cual l haba sido el ministro ms progresista‑‑ Guiteras plane el asalto al cuartel de Bayamo para equipar a una fuerza guerrillera que l traera desde Mxico. Cay en combate cuando esperaba la embarcacin que lo sacara de la isla para ese fin.

Ya antes, Julio Antonio Mella, exiliado por la persecucin machadista, igualmente haba organizado en Mxico a los revolucionarios cubanos emigrados, para emprender una expedicin destinada a desembarcar en Cuba con igual propsito. Fue asesinado en la ciudad de Mxico, a plena luz del da, por pistoleros a sueldo de Machado poco antes de concluir los preparativos.

En ambos casos, como despus en el de Fidel, se trat de proyectos incluyentes, que unan a las corrientes nacionalistas y social‑reformadoras en una alianza pluriclasista, con un programa progresista que ya la mayora de la poblacin poda comprender, hacer suyo y secundar con su participacin, como fue el caso de La historia me absolver. Si la realidad ‑‑de la cual el desarrollo de la cultura poltica popular es factor decisivo‑‑, en los siguiente momentos demanda y permite sustentar ms que esa propuesta, la lucha y el tiempo lo aportarn.

En esa perspectiva, el talento, la fidelidad a los principios ticos, la tenacidad poltica y el ejemplo de Fidel Castro hicieron de l la personalidad histrica y el lder que continuar siendo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter