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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2017

Humanidad y naturaleza fueron dos temas centrales que fueron confluyendo en el tiempo
La defensa de la humanidad y la naturaleza en el pensamiento estratgico de Fidel

Hugo Moldiz Mercado
Rebelin

Versin resumida de un artculo publicado por el Centro de Investigacin de la Poltica Internacional (CIPI) de Cuba, este 23 de noviembre.


La defensa de la humanidad y de la naturaleza estn presentes -aunque desde temporalidades diferentes ambas problemticas recin van confluyendo en la ltima dcada del siglo XX-, en el pensamiento estratgico de Fidel Castro.

La cuestin de la humanidad sus orgenes, situacin en el siglo XXI y perspectivas- desempea un papel central en el lder de la revolucin cubana y de los pases del Tercer Mundo a partir de dos puntos de partida: el primero, del legado de Jos Mart el autor intelectual de la revolucin de la mayor de las Antillas-, quien dej plenamente instalado con su ejemplo el concepto terico-prctico de que Patria es humanidad. El segundo, es ms bien marxista, pues la superacin del capitalismo como orden social legitimador de las relaciones de dominio/subordinacin pasa por la emancipacin humana de las condiciones de la pre-historia. En realidad, como lo han sealado estudiosos de la revolucin cubana, le corresponde a Fidel Castro ser el gran autor de la articulacin emancipadora de los pensamientos de Mart y Marx, en lo que ciertamente es una de las vetas todava no plenamente estudiadas de la construccin del socialismo latinoamericano.

Una lectura de las intervenciones, escritos y reflexiones de Fidel Castro nos conducen a identificar que es su preocupacin por los problemas del hombre (lase humanidad) lo que lo impulsa a la firme conviccin de liderar la organizacin, desarrollo y conduccin de la revolucin cubana, cuyo triunfo abre el 1 de enero de 1959 el inicio de la tercera ola emancipadora de Amrica Latina y el Caribe1.

Marxista como fue hasta su muerte, Fidel no ignoraba que la divisin de la sociedad en clases sociales encontraba su gnesis, entre otras causas, en la separacin del hombre (lase tambin mujer) de los medios de produccin. El lder revolucionario saba bien que la relacin ser humano/naturaleza es el rasgo central del largo periodo que precedi a la aparicin de diversos rdenes sociales basados en la concentracin de la produccin y de la riqueza para beneficio de pocos en desmedro de la mayora.

Pero, no es sino hasta la dcada de los 90, cuando el entonces mximo conductor de la revolucin cubana va adquiriendo la conciencia de los peligros que acechaban a la especie humana. Los peligros para el medio ambiente y la especie humana era un tema en el que vena meditando durante aos. Lo que no imagin nunca era la inminencia del riesgo, asever en las Reflexiones del Comandante en Jefe el 22 de mayo de 2007 bajo el ttulo Nadie quiere agarrar al toro por los cuernos.

Y de reflexionar sobre los peligros que acechan al planeta por el cambio climtico a partir de la dcada de los 90, pero con mayor frecuencia y rigurosidad recin a principios del siglo XXI, no se le puede criticar a Fidel Castro, como de la misma manera sera injusto que Marx reprochara a Aristteles, a quien consideraba el filsofo ms luminoso de la antigedad, por no haber descubierto los aspectos ocultos de la Ley del valor.

Vayamos por partes. Desde una perspectiva solo de la humanidad, en el pensamiento estratgico de Fidel Castro se encuentran desde antes y despus del triunfo de la revolucin cubana varias reflexiones tericas que tienen como comn denominador su apuesta por una superacin radical del orden social vigente, nacional, regional y mundial, que hace posible la situacin colonial, dependiente y atrasada de los pases y los pueblos del Tercer Mundo.

En esa direccin es clebre la intervencin de Fidel el 12 de octubre de 1979, en el XXXIV Perodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando a nombre de 95 pases del Movimiento de los Pases No Alineados, cuya sexta conferencia se haba llevado poco antes en La Habana, cuestion el orden mundial que se fundamentaba en el despilfarro, el saqueo de los recursos naturales de los pases del Tercer Mundo y la amenaza permanente del uso de la guerra.

En la parte final de su intervencin expres lo siguiente a manera de sntesis:

No he venido aqu como profeta de la revolucin; no he venido a pedir o desear que el mundo se convulsione violentamente. Hemos venido a hablar de paz y colaboracin entre los pueblos, y hemos venido a advertir que si no resolvemos pacfica y sabiamente las injusticias y desigualdades actuales el futuro ser apocalptico.

El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusin de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrn matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebelda de los pueblos y en el holocausto morirn tambin los ricos, que son los que ms tienen que perder en este mundo.

Digamos adis a las armas y consagrmonos civilizadamente a los problemas ms agobiantes de nuestra era. Esa es la responsabilidad y el deber ms sagrado de todos los estadistas del mundo. Esa es, adems, la premisa indispensable de la supervivencia humana.

De esta intervencin, calificada de histrica por los estudiosos, y de otras en el curso de su vida se identifican cuatro aspectos que siempre estaran en el pensamiento estratgico de Fidel:

Primero, la lucha por sentar las premisas fundamentales para garantizar la supervivencia de la especie humana. Todas sus intervenciones y reflexiones de toda su vida siempre colocaron a ser humano en el centro de su pensamiento.

Fidel no ces en advertir los diversos grados de afectacin al ser humano que implicaba el desarrollo del capitalismo, el accionar impune del imperialismo y el riesgo de que hechos econmicos y polticos producidos por el hombre estn poniendo en duda la propia supervivencia humana. Nos estamos refiriendo a la concentracin de la riqueza en pocas manos, la colonizacin y neocolonizacin de pueblos sobre la base de polticas de genocidio, la segregacin racial, la conversin de alimentos en combustible, la construccin de plagas y enfermedades en laboratorios para agredir pueblos, la carrera armamentista y nuclear, y la manipulacin del medio ambiente.

Segundo, la demanda de un orden internacional justo que saque de su condicin de pobreza a decenas de millones de seres humanos que estn condenados a morir cada ao por hambre y por enfermedades curables, as como condenados al analfabetismo.

La lucha contra el orden internacional injusto estuvo presente en Fidel antes y despus del triunfo de la revolucin. Ah est una de las manifestaciones de su internacionalismo. Sin embargo, adquiri particular importancia su llamado a inicios de la dcada de los 80 a la cancelacin o condonacin de la deuda externa y a cambiar los trminos de intercambio comercial desfavorables para los pases del Tercer Mundo. Esta deuda no solo es impagable, sino que ya, adems, es una deuda incobrable, afirm el lder cubano en una reunin de mujeres latinoamericanas2.

La apuesta por cambiar las relaciones econmicas y polticas internacionales a favor de los pueblos y de una paz duradera encontr mayor fuerza y conciencia en Amrica Latina en la mitad de la ltima dcada del siglo XX y principios del siglo XXI, cuando los comandantes Fidel Castro, de Cuba, y Hugo Chvez, de Venezuela, sintetizaran en sus formulaciones tericas y acciones histrico-concretas la resistencia de los pueblos al proyecto anexionista del ALCA e impulsaran el nacimiento del ALBA en aquella tarde del 14 de diciembre de 2014..

Tercero, la lucha por la paz, regional y mundial, y la colaboracin de los pueblos. El objetivo acabar con las guerras y la amenaza nuclear que prolifer al terminar la Segunda Guerra Mundial por impulso de los Estados Unidos y la incapacidad de la Organizacin de las Naciones Unidas para sentar las bases polticas e institucionales que desestimulen la guerra.

Una rpida indagacin de las causas de esta irrenunciable posicin se encuentran en la huella profunda que le dej el bombardeo atmico de Estados Unidos a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki en 1945, asesinando e irradiando con horribles y duraderos efectos a cientos de miles de hombres, mujeres y nios, en un pas que ya estaba militarmente vencido3. Pero tambin, en dos momentos que los calific como dramticos para la revolucin cubana: el primero, en octubre de 1962 cuando se produjo la denominada crisis de los misiles y que puso a la humanidad al borde del holocausto nuclear y a mediados de 1987, cuando nuestras fuerzas se enfrentaban a las tropas racistas sudafricanas, dotadas con las armas nucleares que los israelitas les ayudaron a crear4.

En varias de sus intervenciones como Presidente de Cuba y luego en sus reflexiones, el lder revolucionario observaba de cmo al finalizar la segunda guerra mundial Estados Unidos era el nico pas que posea el arma nuclear, en 1957 se llegaba a tres con la incorporacin de Francia y Gran Bretaa -armadas por los estadounidenses- y al 2011 se alcanzaba a ocho, de los cuales cinco eran miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia y China). Los otros tres: India, Pakistn e Israel. Este ltimo, para Fidel Castro, era instrumento del imperialismo y el colonialismo en esa regin del Medio Oriente que si bien nunca ha reconocido su carcter de pas nuclear se estima posee entre 200 y 500 armas de ese tipo5

De ah que advirtiera, basado en el estudio de un cientfico norteamericano, que bastara el estallido de 100 armas nucleares para poner fin a la existencia humana. Esto lo llev a decir sin vueltas que ningn pas del mundo debe poseer armas nucleares, y que esa energa debe ponerse al servicio de la especie humana.

En cuanto a la colaboracin entre los pueblos, incansable ha sido Fidel Castro en concebir, promover o respaldar toda iniciativa que forjara la integracin o unidad poltica de los pueblos. Ah est su respaldo al Movimiento de los Pases No Alineados y a la conformacin de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (CELAC) que en su II Cumbre realizada en La Habana, en enero de 2014, aprob declarar Amrica Latina como territorio de paz.

Cuarto, el peligro de la desaparicin de la naturaleza y, por tanto, del planeta. Una de las intervenciones, tambin clebre, es la que Fidel hizo en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo el 12 de junio de 1992, denominada tambin Cumbre Mundial de la Tierra. En esa oportunidad, el jefe de Estado sostuvo:

Es necesario sealar que las sociedades de consumo son las responsable fundamentales de la atroz destruccin del medio ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrpolis coloniales y de polticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayora de la humanidad. Con solo 20 % de la poblacin mundial, ellas consumen las dos terceras partes de los metales y las tres cuartas partes de la energa que se produce en el mundo. Han envenenado los mares y ros, han contaminado el aire, han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmsfera de gases que alteran las condiciones climticas con efectos catastrficos que ya empezamos a padecer. Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra frtil van a parar cada ao al mar.

Numerosas especies se extinguen. La presin poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aun a costa de la naturaleza. No es posible culpar de esto a los pases del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy por un orden econmico mundial injusto.

Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestruccin, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologas disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro () No ms transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hbitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hgase ms racional la vida humana. Aplquese un orden econmico internacional justo () Pguese la deuda ecolgica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre.

Cerca de dos dcadas despus, en una de sus reflexiones escritas, Fidel al destacar que el rasgo central en la Isla hace cinco siglos -comn a toda la Amrica-, era la relacin de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza6, hizo referencia a dos grandes nuevas amenazas para la especie humana: al cambo climtico y la crisis de alimentos.

Los problemas han tomado cuerpo ahora de sbito, a travs de fenmenos que se estn repitiendo en todos los continentes: calores, incendios de bosques, prdidas de cosechas en Rusia, con numerosas vctimas; cambio climtico en China, lluvias excesivas o sequas; prdidas progresivas de las reservas de agua en el Himalaya, que amenazan India, China, Pakistn y otros pases; lluvias excesivas en Australia, que inundaron casi un milln de kilmetros cuadrados: olas de fro inslitas y extemporneas en Europa, con afectaciones considerables en la agricultura; sequas en Canad; olas inusuales de fro en ese pas y en Estados Unidos; lluvias sin precedentes en Colombia, que afectaron a millones de hectreas cultivables; precipitaciones nunca vistas en Venezuela; catstrofes por lluvias excesivas en las grandes ciudades de Brasil y sequas en el sur, describi Fidel con fina pluma la situacin real derivada de los desequilibrios ecolgicos provocados por la racional irracionalidad del desarrollo capitalista.

Y en la misma reflexin quedara sellada en dos lneas algo que, de distintas formas, ha estado presente en todos los escritos de Fidel Castro hasta el final de sus das: Prcticamente no existe regin en el mundo donde tales hechos no hayan tenido lugar7.

La fijacin de Fidel en el tema, como se puede apreciar, se remonta a la dcada de los 90, pero es desde el inicio del siglo XXI que va cobrando mayor fuerza en todas sus reflexiones. Esto se debe a varias razones: la decisin del presidente estadounidense George Bush de llevar adelante la idea siniestra de emplear los alimentos como materia prima en la fabricacin de biocombustible, una iniciativa a la que se sumara Europa; el incremento del precio de los alimentos que, obviamente, afecta a la inmensa mayor parte de la poblacin mundial y el deterioro, como se ha sealado, de las condiciones materiales para el desarrollo de la agricultura.

Fueron varias las reflexiones de Fidel sobre el carcter nocivo para el ser humano y la naturaleza de la decisin de convertir los alimentos en combustible. Y para ellos haca referencia a informes oficiales de las propias Naciones Unidas y a estudios de especialistas en el tema. Es 30 de abril de 2007, el estadista cubano, no sin antes criticar la decisin del presidente brasileo Ignacio Lula de producir combustible en base a los alimentos, desnud una lacerante realidad: Estados Unidos, Europa y dems pases industrializados se ahorraran ms de ciento cuarenta mil millones de dlares cada ao, sin preocuparse de las condiciones climticas y de hambre, que afectaran en primer lugar a los pases del Tercer Mundo. Siempre les quedara dinero para el biocombustible y adquirir a cualquier precio los pocos alimentos disponibles en el mercado mundial8.

Su pensamiento crtico lo condujo siempre a levantar banderas de la defensa de la humanidad, primero, y de la naturaleza, despus, con independencia del color poltico e ideolgico que abrazaran los seres humanos. Jams desestim otros espacios y puntos de probables acuerdos entre diferentes para salvar a la especie humana de su segura extincin.

Y para eso, tampoco puso en duda un minuto, de que la batalla de las ideas como forjadora de conciencia- era y es el arma ms importante para la construccin de ese otro mundo es posible.

Notas:

1 La primera ola es la resistencia a la colonizacin europea, la segunda son las gestas independentistas que incluyen a la llamada Revolucin Negra en Hait y la tercera la que se inaugura con la revolucin cubana. Lase tambin Amrica Latina: la Tercera Ola Emancipadora, Hugo Moldiz, Oceansur, 2010.

2 Fidel Castro, Esta deuda no solo es impagable, sino que ya, adems es una deuda incobrable. Editora Poltica, La Habana, 1985. P 10

3 Reflexiones, Fidel Castro Ruz. La Paz mundial pende de un hilo. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2013, Tomo 5, p. 510.

4 Reflexiones, Fidel Castro Ruz. Cinismo genocida, primera parte, 12 de noviembre de 2011. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2013, Tomo 5, p. 481

5 Reflexiones, Fidel Castro Ruz. Cinismo genocida, segunda parte y final, 13 de noviembre de 2011. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2013, Tomo 5, p. 487

6 Reflexiones, Fidel Castro Ruz. Es hora ya de hacer algo. 19 de enero de 2011. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2013, Tomo 5, p. 45.

7 Reflexiones, Fidel Castro Ruz. Es hora ya de hacer algo. 19 de enero de 2011. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2013, Tomo 5, p. 53

8 Reflexiones de Fidel. Lo que se impone es una revolucin energtica. 30 de abril de 2007. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2013, Tomo 1, p. 50.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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