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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2017

La victoria del Frente Amplio y la encrucijada de la segunda vuelta

Pavel Guiez Nahuelir
Rebelin


Dije y debo repetirlo: si la victoria no era fcil,

difcil ser consolidar nuestro triunfo y construir la nueva sociedad,

la nueva convivencia social, la nueva moral y la nueva patria.

 (Discurso de la victoria, Salvador Allende) 

La vorgine electoral y la multitud de procesos en los que se han visto envueltas las fuerzas de cambio durante el presente ao, nos ha impedido, cual ms cual menos, abordar todos los vrtices de la coyuntura en un marco estratgico y salir jugando de manera coherente, eso implica tambin, dificultad para realizar un balance autocrtico del estado real de las fuerzas propias y de nuestro conglomerado de cara a los desafos que abre este periodo que recin comienza y as evidenciar concienzudamente cules son nuestras debilidades y cules nuestras fortalezas para proyectar el momento poltico en perspectiva de superacin y fortalecimiento, y as evitar clausurar apresuradamente el ciclo de transformaciones que junto con otras expresiones movilizadas, hemos ayudado a producir.

 El Momento al que asistimos, nos recuerda, guardando las diferencias, a aquel culminado con la victoria de la Unidad Popular. Un tipo de frente poltico que el 4 de septiembre de 1970, logra el triunfo de Salvador Allende, al cuarto intento, y tras 21 aos de campaa precedidos de aproximadamente 50 aos de constitucin orgnica del mundo popular, con una profunda formacin militante, y una serie de avances y retrocesos polticos que se coronan con la victoria en 1970. La formacin militante construida en ese trnsito histrico fue literalmente eliminada por la dictadura como requisito para implementar exitosamente el modelo neoliberal, actu a travs de la masacre, desaparicin, extraamiento y tortura de miles para traumatizar a nuestra sociedad, destruir la estructura de las organizaciones revolucionarias y negar cualquier posibilidad para futuras aventuras transformadoras antes de la consolidacin del modelo neoliberal.

En ese sentido Cmo o con qu vara ponderar los resultados obtenidos el 19N?. El avance poltico en perspectiva histrica slo puede evaluarse en trminos del crecimiento exponencial de los elementos constitutivos de nuestra alternativa poltica, en la profundidad del programa, en la proyectabilidad de la coalicin, pero sobre todo, en la fuerza social que somos capaces de transformar nuestra fuerza electoral, para pelear las transformaciones fundamentales en la calle; los millares de adherentes son un dato estadstico si no se convierten en militantes, y la cantidad de militantes importa poco si ellos carecen del trabajo poltico de masas (en sindicatos, poblaciones, universidades y temticas en general) que necesita cualquier alternativa poltica para asegurar su estabilidad en todo sentido.

No debemos asustarnos, es menester que la confianza depositada en nuestra naciente alternativa no se deje seducir por chantajes ni terrores de los sediciosos que pretenden instalar alarmas fantasiosas en estas horas cruciales, se ha dicho tanto en estas primeras horas sobre las polticas de retroceso que implementar la derecha o las reformas tibias de la Nueva Mayora (NM) en un eventual gobierno solo ser posible enfrentarlas con la fuerza de los sectores organizados que han hecho suyo el programa de muchos y lo han profundizado. No seremos nosotros los defensores de nadie que no se quiera defender, no porque no queramos, sino porque no nos corresponde suplantar a nadie y estamos ac precisamente para que nuestro pueblo retome la confianza en s mismo. Pero s tenemos un rol y ese rol es asegurarnos ser oposicin de quienes han administrado y profundizado el modelo y no tienen voluntad de transformarlo sustancialmente, en este caso ambas coaliciones, a la vez que rechazar con fuerza un eventual gobierno de Piera.

Lo que empez el domingo en la noche con el 20.26% es por lejos el escenario ms complejo que debemos enfrentar en nuestro corto pero intenso proceso de constitucin: no pasamos a segunda vuelta y aparentemente en nuestras manos est un eventual triunfo de Piera o de Guillier, como si los 1.3 millones de votos fueran endosables automticamente. Este escenario es complejo porque es un ejercicio de administracion del resultado que pone en juego una profunda habilidad poltica, la credibilidad ante nuestros electores y militantes independientes y por ende nuestra propia proyectabilidad. Todo ello, adems, circunscrito al consenso de los intereses de las ms de 13 organizaciones que conforman el FA, las que ganaron y las que no, todas.

Importa entonces analizar el rol de la NM para ponderar correctamente el chantaje al que se nos someter en los proximos dias y tomar las decisiones sin premuras artificiales. La NM se compone de una casta de partidos que si bien tienen una ascendencia histrica muy distinta entre s, es innegable que el rol que finalmente cumplieron en el periodo transicional fue el de garantes de la impermeabilidad del modelo neoliberal que ya tena una dcada de instalacin en Chile. La experiencia de los ltimos treinta aos constata una complicidad de estos conglomerados con la arquitectura tanto poltica como cultural proveniente de la dictadura: ni la DC ni el PS (partidos gobernantes en 2 y 3 periodos respectivamente) se esforzaron por desmontar las estructuras medulares que blindaron el modelo a nivel econmico y poltico, lo que se evidencia en la discusin educacional llevada a cabo durante el actual gobierno, donde la oposicin ms enconada no vino precisamente de la derecha ms dura, sino que desde el PPD.

La NM no es antineoliberal, su programa no contempla la reversin del proceso de mercantilizacin de los derechos bsicos a manos de monopolios ni de la estructura socio-cultural cuyo resultado ha sido la desafeccin y la despolitizacin de la poblacin. No lo contempla su programa ni lo quiere su candidato, demostrado en la larga lista de derechos que, pudiendo haber sido recuperados, no lo fueron, sino todo lo contrario (por ejemplo, el CAE y su creador es parte del comando). Un presidente, como eventualmente Guillier, no debe ser mirado solo en el marco individual, sino en la lgica estructural de administracin del poder de su conglomerado con mltiples cocinas y con una permanente relacin incestuosa con los negocios, que son finalmente los que definen la agenda en Chile y han construido el clima de profunda desafeccin poltica de la ciudadana. Si son derrotados, sera nada mas que el fruto de su propia siembra. En esa evidencia radica el chantaje al Frente Amplio (FA), chantaje que no debemos tolerar.

Hoy, cuando las aguas estn ms calmas que ayer, conviene sopesar con mesura los resultados alcanzados y buscar consolidarlos. Resulta vital a este respecto profundizar el conocimiento que existe sobre el programa de muchos cualitativa y cuantitativamente a travs del crecimiento exponencial de su filiacin en capas cada vez mayores de gente, elevar la vocacin antineoliberal de la militancia frenteamplista y superar la calidad de los cuadros con que enfrentamos los desafos venideros (ah la importancia del debate amplio de las estructuras de base) asumiendo que la permanencia del FA como domicilio poltico es requisito para mantener abierta la ventana de oportunidad que estamos presenciando. Del mismo modo, profundizar la vocacin democratizante de nuestra poltica respecto de la recuperacin de los derechos sociales y producir ese reencuentro entre poltica y sociedad, proporcionando los elementos que precipitan la construccin de sentido en favor de la predominancia del inters colectivo por encima del inters individual.

El Frente Amplio requiere proyectarse reafirmando su independencia poltica del gobierno de turno, y ese requisito le obliga a ser oposicin el prximo gobierno, y le obliga a ser una oposicin anclada en las luchas y demandas sociales facilitando la concentracin de fuerzas y no la dispersin a la que pretende empujarnos el chantaje poltico y el ofrecimiento de cargos. Esto exige al Frente Amplio reafirmar convicciones y fortalecer la alianza con los movimientos sociales que han empujado las transformaciones que inscribimos en el Programa de Muchos, as como insertarse en sectores productivos, sociales, temticos y funcionales de manera que la fuerza electoral expresada se convierta en potencia poltica de cara a nuevos procesos.

Importa entonces para decisiones venideras situar el equilibrio entre la coherencia estratgica, el desafo tctico y la sensibilidad de nuestras incipientes masas, que implica situar el problema en terreno rival. Dicho de otro modo, mostrar que la pelota est en la cancha de la NM. Cmo la NM dar un viraje hacia una convocatoria a un pblico antineoliberal, ser su problema, no el nuestro.

Nuestro discurso debe erigirse a enfatizar nuestros compromisos programticos fundamentales, aquellos ms sentidos y que trastocan el consenso neoliberal de la dictadura, cuyos pisos mnimos (asamblea constituyente, no+AFP, Condonacin del CAE, derogacin ley antiterrorista, salud y educacin como derechos y no como negocios, diversificacin de la matriz productiva, etc) aseguren el avance hacia una sociedad de derechos. Junto a ello, evidenciar que un gobierno de Piera significa un retroceso grave en esta agenda de transformaciones, y que los ms golpeados por ello sern, como siempre, los sectores ms desfavorecidos del pas. No seremos cmplices de ese retroceso, pero eso no es igual, y que se entienda, a apoyar a la NM.

Nuestros resultados en las elecciones son y sern una victoria en despliegue histrico, porque quebramos la lgica duopolica, pero es una batalla en la larga lucha de los pueblos por recuperar su soberana, debemos prepararnos para vencer, esto recin comienza.



[1] Pavel Guiez Nahuelir, Militante Revolucin Democrtica Biobio, Chile.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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