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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2017

Entrevista a Luis Thielemann
El resultado del Frente Amplio ha desordenado el panorama poltico en Chile

Brais Fernandez
Viento Sur


El pasado domingo 19 de noviembre se celebr la primera vuelta de las elecciones presidenciales chilenas. El candidato de la derecha, el ex presidente Sebastin Pieira, gan la primera vuelta con el 36 % de los votos. Disputar la segunda vuelta contra Alejandro Guiller, representante del centro-izquierda. Pero la gran sorpresa fue el resultado del Frente Amplio, una heterogenea coalicin de izquierdas encabezada por Beatriz Snchez. La candidata del Frente Amplio qued en tercer lugar, obtuvo el 20 % de los votos (quedndose a 2 puntos de pasar a la segunda vuelta) y la coalicin logr 18 diputados y 1 senador, algo indito para una fuerza antineoliberal al margen de los partidos tradicionales.

Entrevistamos a Luis Thielemann, historiador, militante de Izquierda Autnoma (una de las organizaciones con representacin parlamentaria que componen el Frente Amplio), y forma parte del directorio de la Fundacin Nodo XXI.

Qu balance haces del resultado de las elecciones chilenas?

Primero que todo, es claro que el resultado, para cualquier observador, fue una total sorpresa. Aunque visto desde hoy hubo muchos signos que alertaban de la posibilidad de una elevada votacin del Frente Amplio, lo cierto es que nadie crea posible superar la barrera de los dos dgitos, pues las encuestas daban en torno al 8 % y, bueno, la historia de la izquierda de las ltimas tres dcadas en Chile da cuenta de que nunca se haba superado dicho lmite. Adems, el Frente Amplio fue a las elecciones sin incluir a la ms grande en historia, nmero de militantes y capacidad orgnica de las fuerzas de izquierda del pas, el Partido Comunista. En esa situacin, el primer balance es la sorpresa.

El segundo balance es el desorden poltico que ha generado en Chile. Si el Frente Amplio buscaba alterar la armona en la correlacin de fuerza central que predomin en Chile por casi tres dcadas desde los aos finales de la Dictadura, an no lo ha logrado. Pero el domingo dio un gran paso en ese rumbo: instal la incertidumbre electoral, no solo para la segunda vuelta, sino para varios aos en Chile. De esta forma, el Frente Amplio pas de ser un actor ninguneado por las fuerzas tradicionales de la poltica, a ser el tercer actor poltico de un sistema acostumbrado a solo dos jugadores. Y no es un tercer actor cualquiera, sino uno cuyo programa se basa en las grandes luchas sociales antineoliberales de las ltimas dcadas, lo que en s es subversivo, pues coloca su centralidad en posiciones sociales ante una poltica muy ensimismada y blindada ante intereses de clase que no sean los del gran empresariado.

Por ltimo, fue una votacin grata para el Frente Amplio, que fue acusado de elitismo por parte de la militancia comunista y socialista por su origen en campus universitarios y barrios de clase media. En los barrios ms pobres de Santiago, la votacin del Frente Amplio fue sorpresivamente alta, venciendo en varios casos al candidato de la Nueva Mayora, Guillier. Esto demostr un trabajo de bases en las clases populares que tal vez por incipiente y poco espectacular, haba sido invisible para muchos observadores, incluidos los de izquierda.

Podras hacernos una radiografa de los dos bloques histricos que han gobernado Chile en la era post-Pinochet?

Partamos por lo menos complicado. La derecha chilena actual se articul en las ltimas dcadas y desde la Dictadura de Pinochet en dos grandes partidos, representantes de las clases propietarias chilenas y del inters del capital transnacional en el pas: Renovacin Nacional (RN) y la Unin Demcrata Independiente (UDI). Mientras RN es heredera de la vieja derecha del siglo XX, ms institucionalista y liberal, la UDI es un partido basado en el gremialismo, doctrina que contiene una fuerte impronta de corporativismo y catolicismo conservador. Si bien estas opciones fueron oposicin al oficialismo de la Concertacin desde 1990 hasta 2010, no por ello no tuvieron poder.

En esas dos dcadas, en la prctica, cogobernaron, principalmente en los aos noventa, en base a lo que se llam democracia de los acuerdos. En el llamado pacto de la transicin, el rol de la derecha fue vetar cualquier reforma de fondo al orden de la Dictadura, especialmente en aquellas reas que les permitan mantener el poder empresarial, la expansin de lo que se ha llamado capitalismo de servicios sociales (es decir, el negocio con la provisin de lo que antes eran derechos sociales) y el control de la iglesia catlica sobre la vida de las personas. En aos recientes, la aparicin de nuevos partidos de derecha y de liderazgos de ultra derecha, como Jos Ossandn (cuyo apoyo en los barrios pobres es bastante importante) y Jos Antonio Kast (apoyado principalmente por el pinochetismo, grupos protestantes y sectores propietarios agrcolas de zonas mapuche), han ido mermando la hegemona de la UDI y RN en el sector.

Piera representa al sector ms moderado de la derecha en trminos de valores, pero su propia historia personal, sus negocios y su programa estn ntimamente ligados a los pilares del modelo neoliberal chileno: es uno de los empresarios ms ricos del pas (dueo de un canal de TV pblica, de LATAM, de Bancard, etc.), su hermano dise la actual legislacin laboral chilena (una de las ms pro-empresa del mundo) y ha sido acusado de corrupcin, delitos financieros y otras normalidades de la historia reciente del poder en Chile.

Hablemos un poco de la izquierda: Que es el Frente Amplio, de donde viene, quien lo compone?

El Frente Amplio naci en 2017, formalmente, pero su conformacin fue una tesis bastante compartida por la izquierda desde las movilizaciones de 2011. Que haya sido compartida no signific que no se dieran importantes diferencias tcticas y estratgicas entre las fuerzas, siendo su constitucin una de las principales discusiones en el campo poltico de la izquierda en los ltimos aos. Est formado por 13 organizaciones, que van desde el pequeo pero importante Partido Liberal hasta organizaciones marxistas y libertarias. La amplitud del Frente Amplio da cuenta de dos condiciones de la poltica chilena: lo cargado hacia la derecha que est el eje de la poltica (al punto de que el Partido Liberal se siente cmodo a la izquierda de la coalicin de Bachelet), en donde una mnima reforma al neoliberalismo es tomada por la derecha chilena como una propuesta jacobina; en segundo lugar, la diversidad social y poltica de la impugnacin al neoliberalismo y la democracia autoritaria que se hered de la Dictadura.

El Frente Amplio nace como la maduracin de varias experiencias. Primero, la derrota del movimiento estudiantil de 2006, cuando fue derrotado por la tecnocratizacin de su conflicto por parte del pacto de la transicin en 2008; luego, el aprendizaje de los movimientos estudiantiles y sociales de 2011 de contar con una cabeza poltica propia y autnoma, y su extraamiento abierto de los partidos del pacto de la transicin. Esos movimientos principalmente los estudiantiles- fundaron una serie de organizaciones polticas de izquierda radical antes, durante y despus de 2011, algunas ya desaparecidas, refundadas, fracturadas o fusionadas. Entre ellas destacan Revolucin Democrtica (el grupo ms fuerte del FA), Izquierda Autnoma, Movimiento Autonomista (grupo surgido de una salida de iA), entre otros. A esos grupos se sumaron partidos pequeos que provienen de la izquierda extraparlamentaria de las dcadas de la transicin, como el Partido Humanista, el Partido Ecologista Verde, Partido Igualdad, etc. Un tercer campo proviene de partidos que se formaron como escisiones de la Concertacin y que vieron en el FA la posibilidad de incidir polticamente, aunque no tienen claridad o coherencia ideolgica marcadamente de izquierda. En ese grupo estn partidos como Poder o el Liberal.

El elemento unificador ha sido, por una parte, la ventana de oportunidad poltica que significa la crisis del pacto de la transicin y, en ella, la posibilidad de imponer y hacer avanzar las demandas de luchas sociales que han impugnado el neoliberalismo, como el movimiento por la recuperacin de la educacin pblica, las huelgas de profesores, el movimiento por el fin de las AFP (administradoras privadas de fondos de pensiones), luchas socioambientales, por la desprivatizacin del agua y los recursos naturales, etc. Lo que estas luchas han tendido a articular en estas dcadas ha sido una franja social que decidi dejar de esperar de la Concertacin la posibilidad de terminar con la herencia de la Dictadura, que se cans de ver que las promesas de reformas se convertan en profundizaciones del modelo. Esa franja se mostr el domingo 19 de noviembre como la tercera fuerza poltica y el 20% de los votantes.

Algunos de los debates dentro del Frente Amplio recuerdan algunos debates que se han tenido dentro de Podemos.

Primero, hay que notar una diferencia fundamental en la coyuntura: el sistema electoral chileno no es parlamentario, es presidencialista. Eso cambia totalmente la lgica de alianzas, pues no se forma gobierno construyendo mayora parlamentaria (como en Espaa y casi toda Europa), sino que se gana con mayora absoluta en la eleccin del presidente del pas (con sistema de balotaje). En el debate de la coyuntura actual, la cuestin no es gobernar o no con la Nueva Mayora (que fue el debate de Podemos en 2016 ante la posibilidad de formar gobierno con el PSOE) y Guillier, sino si se les apoya o no en segunda vuelta y, lo ms importante desde el punto de vista de Izquierda Autnoma y otros grupos del FA, qu propuestas de reformas sociales, levantadas por las luchas sociales de las ltimas dcadas, est dispuesto Guillier a incluir en su programa.

Pero hay debates que fueron ms o menos parecidos. Primero, el debate de origen se construye un pacto de fines nicamente electorales o una plataforma que puede tener proyecciones polticas estratgicas? Esto recuerda debates que estuvieron en el origen de Podemos y su definicin como mquina de guerra electoral. No ha sido menor la tensin en la centralidad poltica que dibuja esta definicin, pues mientras algunas organizaciones insistieron en mantener las luchas sociales en el centro y lo electoral como proyeccin de las mismas, otros simplemente buscaron representar dichas luchas sin establecer su centralidad estratgica. Otras fuerzas del FA ni siquiera consideran la importancia de la lucha social popular para la izquierda. Buena parte del FA es nicamente mquina electoral, y muchas de sus candidaturas e incluso algunos diputados electos son meras empresas personales destinadas a rentar de las asignaciones estatales al parlamento. Esos monstruos del interregno crtico, como los llamaba Gramsci, conviven con una honesta maduracin poltica de una gran franja de luchadores sociales populares, incluso dentro de las mismas organizaciones.

Un segundo debate parecido tuvo que ver con el rol de los partidos o, como se deca antes, del partido. Mientras en Podemos algunos insistan en demorarse ms y construir un partido bien afianzado entre los trabajadores y los ms pobres, que les sirviera de instrumento de lucha, otros insistieron en un partido segn las tesis populistas en boga, vale decir, un partido que articulara en base a consignas o posiciones difusas las famosas equivalencias del famoso significante vaco- un amplio campo social que solo se expresa como masa electoral. Por supuesto, es un debate concreto, no abstracto; presionado por la coyuntura, como debe ser en un partido realmente inserto en los dilemas de una sociedad. La situacin del debate, tanto de Podemos como de las organizaciones del FA, es ms o menos el mismo: cmo y para qu construir un instrumento poltico de izquierda en una poca en que no se ve cercana la posibilidad de la ruptura revolucionaria. Ese desafo es difcil para quienes sabemos, por historia de nuestras propias izquierdas a ambos lados del ocano, que el poder electoral no se traduce en poder poltico, y que hacerse ilusiones al respecto es, literalmente, fatal.

El ltimo es un debate que parece anticuado, pero que en Espaa gente como Emmanuel Rodrguez Lpez o desde Anticapitalistas han intentado plantear, y tiene que ver con la situacin en la lucha de clases de un nuevo actor poltico que se asume de izquierda. En ambos pases la vieja clase obrera del fordismo fue despojada de su lugar econmico central, y las izquierdas que all se asentaban han observado una larga decadencia. La lucha de clases actual todava tenemos que entenderla para poder definirla, y parte importante de esa definicin se juega en la proyeccin posible en la lucha poltica. Tanto Podemos como el FA son expresivos tanto de nuevas contradicciones del capitalismo del siglo XXI, como la decadencia de viejos grupos de las capas medias. La pregunta es si lo que se quiere es un partido que haga larga y amable la decadencia de esos viejos sujetos mesocrticos, hegemnicos en el interior del FA y tambin Podemos, o si desde ah, asumiendo esa vieja verdad del Manifiesto Comunista segn la cual esas clases tienden inevitablemente a su desaparicin en el proletariado, nos adelantamos a la historia y construimos una apuesta de transformacin radical de nuestras sociedades. En simple, si queremos un partido que defienda el inters cada vez ms arrinconado de las viejas clases medias, o un instrumento poltico para la lucha por una humanidad libre y sin capitalismo. Al igual que en Podemos, nadie pide que esa cuestin quede resuelta de inmediato, pues tampoco las luchas sociales avanzan as de rpido, pero s que las acciones actuales perfilen desde ya qu es lo que se quiere construir.

Que rol cumple el Partido Comunista?

Es un actor difcil de definir. El PC, a diferencia de todos los partidos que formaron la Nueva Mayora, nunca ha dejado de tener una fuerte presencia en las luchas sociales. Aunque tiene fuertes diferencias con las izquierdas del FA, stas le reconocen su rol en espacios como movimientos de trabajadores o de estudiantes. Pero as mismo, el PC fue el partido ms leal a Bachelet, un gobierno en que se prometieron reformas que luego sirvieron, en su mayora, como pretextos para la expansin de las lgicas neoliberales, especialmente para la transfusin de fondos estatales al negocio privado por la va del capitalismo de derechos sociales. De esa forma, en las bases de algunos movimientos sociales, como el de estudiantes o el de profesores, los comunistas han sido muy criticados. Y es una crtica mayoritaria en esos espacios: desde 2011 que han perdido presencia en las organizaciones de estudiantes, y en 2016 perdieron la presidencia del sindicato de Profesores (el Colegio de profesores de Chile) ante una alianza de grupos de profesores que en su mayora integran el FA y luego de que la dirigencia de profesores comunistas apoyase una ley del gobierno de Bachelet que debilit los derechos laborales de los profesores y que fue resistida masivamente por stos. La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), uno de sus ltimos bastiones sociales de envergadura, est en una crisis general, agudizada sobre todo despus del apoyo comunista a la reforma laboral de Bachelet, as como por la corrupcin de dirigentes de la vieja izquierda sindical. Como se ve, el costo pagado por el PC por estar en el gobierno de Bachelet ha sido la dilapidacin de parte importante de su histrica base social, as como una enajenacin respecto de las franjas ms avanzadas de las luchas sociales ms recientes.

De cualquier forma, hay un consenso en el FA: no es posible construir una izquierda de mayoras en Chile sin el PC, sin sus fuerzas sociales, polticas y simblicas. Pero ese consenso depende de la situacin histrica del PC, la que ha tendido a debilitarse, como se dijo ms arriba, en los ltimos aos. Cunto dure ese consenso en el FA depende ms del PC que del FA, es decir, depende de si el PC sigue alimentando activamente la decadente poltica de la transicin, o si se pasa a la izquierda y se vuelve a vincular a los grupos sociales que con sus luchas impugnan el neoliberalismo.

Que posicin va a tener el Frente Amplio en la segunda vuelta?

Ese es el gran tema de debate de estas semanas. La segunda vuelta es el 17 de diciembre, por lo tanto no hay tiempo. Se saba que no habra tiempo para debatir este asunto, tampoco tranquilidad, pues el grado de presin poltica que hay sobre el FA desde el domingo, es enorme. Pero claro, nadie pensaba que el FA iba a tener la llave de la eleccin presidencial, pues nadie esperaba un 20 % de los votos. As y todo, algunas fuerzas, como Izquierda Autnoma, promovieron que se resolviera antes de la primera vuelta la situacin de negociacin con Guillier en base a los puntos programticos de la candidatura del FA, Beatriz Snchez, que provenan de las luchas sociales (fin de las AFP, gratuidad en educacin, etc.). A pesar del no debate, el FA ha mostrado esta semana dos claridades de importancia: no aceptar cupos en un eventual gobierno de Guillier, y solo lo apoyar en base a compromisos pblicos de Guillier con el programa del FA, y en funcin de evitar un gobierno de la derecha, sobre el que existe consenso que no se puede permitir. Ya no hablamos de izquierdas que se hablan entre ellas en un campus, sino de una alianza poltica en la que confiaron uno de cada cinco votantes. Esos votantes no le piden al FA una frontalidad anti-todo, ni tampoco una patente de corso a Guillier y el pacto de la transicin, sino que hagan lo posible por terminar con la herencia de la dictadura y empezar un nuevo ciclo de democratizacin y expulsin del mercado de la vida de las personas. Sabemos que eso es poco y mediocre comparado con los sueos de hace un siglo atrs en Petrogrado, pero antes de soar con el palacio de invierno, antes siquiera de pensar si tiene sentido tomarse palacios, tenemos que por lo menos construir las condiciones de posibilidad de ello, por lo menos recuperar la posibilidad de hacer poltica de izquierda en Chile.

Pero el FA son trece grupos, y algunos ya dijeron que decidiran en su interna y sin tratar con los otros, abusando de cierta hegemona parlamentaria en la izquierda. Otros ya dijeron que no negociaran nada, lo cual tambin impide la posibilidad de hacer poltica en este mes. Aqu vale un punto que es importante establecer: la poltica de la izquierda no se trata de mantenerse puros, de ser los mejores mrtires, tan buenos y muertos como los santos. La poltica de izquierda se trata de, casi siempre en subalternidad, provocar el caos, la descomposicin de la fuerza del capital, y en ese mismo movimiento, la reconstitucin de una fuerza capaz de imponer otra poltica, nuevas relaciones de poder, que tiendan a expulsar al capitalismo imponiendo comunismo. Eso es lento, pero se juega en cada paso, por muy institucional o leve que parezca. En esta segunda vuelta, el renunciar al apoyo a Guillier puede parecer la posicin ms radical, pero en realidad es conservadora: le deja la iniciativa poltca a aquellos que siempre la han tenido, reducindo el resultado electoral del FA a una mera protesta electoral. El FA debe proponerle una negociacin que aceptada o rechazada produzca caos en los partidos neoliberales y en la organizacin transpartidaria que lo ha sostenido por dcadas. Si Guillier acepta hacer un gobierno con reformas realmente antineoliberales, la transicin como pacto terminar por destruirse; si, en cambio, no hace cambio alguno de inters para el FA, no podr ganar la eleccin presidencial. Lo que se juega el FA en segunda vuelta es la posibilidad de incidir directamente en el grado de descomposicin del pacto de la transicin, incluso en comenzar su abierta destruccin.

Cual es la perspectiva y los retos del Frente Amplio?

En el corto plazo, soportar unidos la definicin de segunda vuelta y en ello demostrar la madurez poltica de sostener y empujar en cualquier situacin un programa de cambios antineoliberales, a la vez que le ofrece una salida concreta a los chilenos que confiaron con su voto en ese programa, ante la posibilidad de que la derecha retorne al gobierno.

En el largo plazo, solo posible si se supera el desafo de esta segunda vuelta, est la principal dificultad: construir un instrumento til para la poltica de izquierda revolucionaria. La dificultad est dada porque, como dijimos, no es algo que est a la orden del da en las clases sociales ms explotadas en Occidente, y adems, porque a muchas organizaciones de izquierda les parece bien y se conforman con ser la minora de izquierda del parlamento. Es tal el grado de subalternidad de los militantes de la nueva izquierda chilena, que son incapaces de imaginar qu hacer luego de ganarse el derecho a existir. Y para algunos, no tiene sentido nada de estas maniobras electorales, nada de esta tctica parlamentaria, si no se piensa como eso le sirve a las clases populares para desembarazarse de la explotacin, de la cooptacin de la totalidad de sus vidas por el inters del capital, como, en el fondo, liberarse colectivamente y crear un nuevo mundo. Y no sirve transplantar certezas del pasado, de la vieja izquierda, bolchevique o socialdemcrata, da igual. Porque ni las tomas insurreccionales del Estado ni el reformismo gradual nos han llevado muy lejos: al capitalismo de estado totalitario, el primero, y a la claudicacin ideolgica y moral ante el capitalismo nacional, el segundo. Hoy ms que nunca hay que ser creativos, imaginar un comunismo posible, y, sobre todo, un camino poltico, una estrategia, para avanzar en ese rumbo. Sabemos que suena estratgico, pero o planteamos el desafo en esos trminos o esto no ser ms que otra opereta de ex luchadores sociales de izquierda que por la va de la espectacular y efmera pica de las batallas electorales, se encuadra subordinada al sistema parlamentario, priorizando su eternizacin electoral en detrimento de la proyeccin a la poltica de las luchas sociales populares.

En simple, el reto del FA, en realidad para su sector de izquierda, es construir un instrumento poltico un partido en el sentido histrico del trmino dira Marx, uno que conserve el paso dado, dira Badiou- que trace caminos posibles y racionales para la construccin desde ya de un comunismo del siglo XXI. Sin duda eso demorar, pero se debe comenzar ahora.

Brais Fernandez forma parte de la redaccin de viento sur y es militante de Anticapitalistas

http://vientosur.info/spip.php?article13232



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