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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2017

Algo le pasa a esta democracia
Y luego nos preguntamos por qu

Ricardo Candia Cares
Punto Final


Un reciente estudio del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) informa que los interesados en votar en las elecciones chilenas han bajado, a un ritmo sostenido, hasta niveles alarmantes.

Si en las elecciones municipales del ao 1992 vot el 79%, en las del ao 2016, solo lo hizo el 36%.

La esmirriada votacin del domingo 19, confirma que algo le pasa a esta democracia. Que de nuevo solo el 46% de los votantes se haya entusiasmado para esta primera vuelta, dice mucho. En las oficinas secretas en las cuales se deciden las cosas, habr gente analizando si este escenario de rasgo catico sirve o no para el efecto de mantener el statu quo o si esta nueva cada seala algn peligro para el sistema.

Por qu la gente ya no se interesa por votar?

La ms importante razn, como resulta de toda lgica, es que con votar no se cambia nada. Desde que comenz la posdictadura, los ganadores han sido exactamente los mismos. Aunque, a juzgar por los resultados de la primera vuelta, algo no anda bien.

El duopolio, la ultraderecha y la Concertacin/Nueva Mayora, se ha coludido para no solo mantener lo esencial del modelo que impuso a sangre y fuego la dictadura, sino que se ha dado maa para perfeccionarlo.

Lejos, perdidos en la historia, se escuchan los ecos de las promesas que se hicieron de alegra, democratizacin y justicia. Lo que hubo fue una supuesta transicin que no ha dado hasta ahora prueba real de democratizacin del pas. Para qu hablar de justicia ni menos de alegra.

Pero por qu hay tanta gente que vota por la derecha?

Si se considera que Piera representa el lenguaje de la derecha ms abyecta, y que l mismo sea el eptome de la cultura neoliberal en la que hacerse millonario a cualquier costo es una conducta socialmente bien vista, por qu obtiene esta votacin?

Ese 44,5% (Piera ms Kast) que obtuvo la derecha el domingo es alarmante. E importa una comprobacin dramtica: la derecha se instala a nivel cultural, es decir, en lo que la gente comn hace sin pensar en lo que hace, en un sistema nico en el mundo por sus extremos, y que ha dado pie a un habitante que ha confundi el ser con el tener, aunque para el efecto se bambolee entre un crdito y un prstamo.

Simples asalariados se vanaglorian de ser de clase media, sin darse cuenta de que no son sino explotados y abusado en sus derechos, lo que parece no importar mientras se tenga acceso al endeudamiento eterno, al ltimo smartphone , al auto, a la antena parablica y al mall .

Se consagr la admiracin por el poderoso y la glorificacin del dinero obtenido no importa cmo.

Ser como ellos es la consigna que instal el triunfo embozado de la dictadura, la que se ha tratado de disfrazar como una transicin que jams ha sido. Amplios sectores de habitantes no solo no exigen sus derechos, sino que se escandalizan ante la opcin de no pagar por ellos. Ah triunf la dictadura: instal la sensacin de que esta vida es la mejor de las posibles. Y la nica. Naturaliz una cultura miserable como el mejor de los mundos.

As, pasar la vida entre aprietos econmicos que se resuelven por medios de las deudas eternas, se transform en una manera de ser feliz. En una forma de ser. Y el pas pas a ser uno en que ms de once de sus diecisiete millones de habitantes estn endeudado, lo que cada uno agradece a diario con la certeza del creyente.

Ese milagro lo hizo posible la derecha. Y ese milagro explica su votacin.

Esos votos son de puro agradecimiento, cuando no del temor a no poder acceder a los rditos sociales que permite la deuda y que se puede lucir en las redes.

Para esta gente que vota por la derecha la desigualdad es una condicin que lejos de afectar en algo la convivencia, es una virtud que se enarbola como un logro de vida: no soy como los otros. No quiero tener los derechos de los otros, sino los mos propios.

Hasta ahora el voto fiel de la derecha se afirma en ese sentido comn, enemigo de la reflexin y amigo de la ostentacin a cualquier precio.

Por otra parte, otra vez, los resultados de las izquierdas en esta pasada eleccin an no dan ni para una sopa.

Sin embargo, en breve esta gente idealista y convencida comenzar de nuevo a tratar de perfeccionar todo aquello que no ha sido sino un fracaso, con un entusiasmo que asombra. Y que asusta.

Y luego nos preguntamos por qu la derecha tiene tan alta votacin.

 

Publicado en Punto Final, edicin N 889, 24 de noviembre 2017.

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www.puntofinal.cl




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