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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2017

Elecciones de 1938
Represin y cohecho contra Aguirre Cerda

Felipe Portales
Punto Final


Luego de la masacre del Seguro Obrero del 5 de septiembre de 1938, Arturo Alessandri llev a cabo una dura represin destinada a impedir el triunfo del candidato del Frente Popular, el radical Pedro Aguirre Cerda.

La masacre deriv en el retiro de la candidatura de Carlos Ibez; y lo que habra sido una eleccin a tres bandas -con el triunfo casi seguro del candidato de derecha Gustavo Ross- se transform en una eleccin entre Ross y Aguirre. Adems, este ltimo recibi el apoyo de quienes haban respaldado a Ibez, incluyendo a los derrotados nazis chilenos que se haban izquierdizado desde las elecciones parlamentarias de marzo de 1937.

De este modo, Alessandri declar estado de sitio el 7 de septiembre y solicit una ley adicional de facultades extraordinarias al Congreso para restringir an ms la vigencia de los derechos humanos. Pero ya el da 5 haba comenzado una feroz represin extralegal, consistente en la detencin arbitraria de decenas de personas, en la clausura de varios diarios y revistas, y en el establecimiento de una censura previa. Todo esto gener una acusacin constitucional contra el ministro del Interior, Luis Salas Romo, de notable trayectoria represiva desde el empastelamiento del diario La Opinin, en 1934.

Las leyes represivas fueron aprobadas con el natural concurso de liberales y conservadores. Y el gobierno consigui tambin el apoyo de los siete diputados de la Falange Nacional (que hasta fin de ao siguieron formando parte del Partido Conservador), prometindoles engaosamente que sustituira a Salas Romo en dicho cargo de aprobarse dichas leyes. Por lo mismo, resalt ms la decisiva oposicin de la FN a la acusacin constitucional de Salas, incluyendo la justificacin que dio en su representacin el diputado Fernando Durn: La clausura temporal de los diarios La Opinin y Trabajo no fue hecha en conformidad a las disposiciones legales. Esto tienen que reconocerlo todos los diputados. Pero las circunstancias en que se tom esta medida, todas coincidentes con el estallido de la subversin y con el temor que ella tuviera nuevos brotes, quitan a esa medida el aspecto de arbitrariedad que la ley exige para que se convierta en delito penado por ella (Boletn de Sesiones de la Cmara; 27-9-1938).

Sin embargo, gracias al senador Rafael Luis Gumucio y a la FN se logr que la aplicacin de ambas leyes por cuatro meses se suspendiera entre el 10 y el 30 de octubre, considerando que las elecciones presidenciales eran el 25 de octubre. Y que las facultades especiales y el estado de sitio no regiran para la propaganda electoral. En todo caso, las leyes de excepcin se emplearon particularmente para reprimir la libre informacin y expresin, como qued consignado en el mismo debate sobre la acusacin constitucional y en reseas periodsticas que pudieron ver la luz el 10 de octubre.

De todas formas, la parte final de la campaa se desarroll con gran represin y violencia por parte del gobierno y la derecha. As, pese a la suspensin de las leyes de excepcin, el intendente de Santiago, Julio Bustamante, cit el 8 de octubre a los directores de los rganos de prensa de la oposicin con el objeto de notificarles que, por orden del gobierno, quedaba prohibida la publicacin de informaciones y grficos de los sucesos del 5 de septiembre, as como de toda forma de ataques al gobierno y a las autoridades, so pena de procederse al requisamiento de las ediciones ( La Opinin ; 10-10-1938).

Asimismo, dado que el gobierno no permiti inicialmente el regreso de los relegados por estado de sitio, se presentaron exitosamente recursos de amparo en su favor. Tambin se detuvo el 13 de octubre -como producto de un anunciado nuevo complot- a los ibaistas Ren Montero y Humberto Martones, y a varios militares en retiro; y el 14 al general (r)Armando Marn, por propalar noticias contrarias al gobierno ( La Opinin ; 18-10-1938). As tambin el intendente de Antofagasta, Carlos Souper, puso obstculos para manifestaciones pblicas a favor de Aguirre Cerda. Adems, se abri un nuevo proceso en contra del diputado radical Justiniano Sotomayor, por denuncias de injurias contra el presidente de la Repblica efectuadas por el capitn de Carabineros de Puente Alto, Belarmino Meza, presente en un acto de proclamacin de Aguirre Cerda. Y otro similar contra el diputado democrtico Manuel Antonio Luna, por haber dicho que los grandes culpables de la masacre del Seguro Obrero eran Alessandri, el ministro del Interior y el director general de Carabineros (Humberto Arriagada).

Por otro lado, fue asesinado en Illapel, por activistas de Gustavo Ross, el dirigente sindical Bernardo Ross Pea, lo que gener la peticin de un ministro en visita por el propio Aguirre, y una peticin de desafuero del diputado liberal Rafael del Canto Medn, efectuada por el diputado radical Pedro Enrique Alfonso. Das despus, en el mismo Illapel, activistas de Ross dejaron gravemente herido al dirigente socialista Juan Gallardo.

Otro elemento utilizado por la derecha fue una campaa del terror, anloga a la usada contra Alessandri en 1920 y a las que usara contra Salvador Allende en los 60. En esto se busc unir a la Unin Sovitica con el espectro del Frente Popular espaol y la guerra civil de ese pas. A tal punto lleg su beligerancia, que El Diario Ilustrado inst a expulsar a los exiliados latinoamericanos que residan en Chile, como lo record el peruano Luis Alberto Snchez: Lleg al extremo, en 1938, de acusarnos editorialmente de intervenir en la campaa electoral, lo que no habamos hecho todava () y nos amenaz expresamente con que uno de los primeros actos del seor Ross Santa Mara, si ganaba las elecciones, sera deportarnos a cualquier otro pas. Ante semejante amenaza gratuita e infundada hasta all, slo nos qued una alternativa: o salir de Chile o dedicarnos a ayudar sin ambages al Frente Popular, rompiendo la discrecin y neutralidad que hasta entonces habamos mantenido ( Visto y vivido en Chile. Bitcora chilena. 1930-1970 ; Edit. Unidas, Lima, 1975; p. 93).

 

COHECHO DESENFRENADO

Pero sin duda que el arma ms utilizada fue el acrecentamiento del cohecho que lleg a dimensiones inusitadas. En este sentido, se crearon verdaderas concentraciones de adherentes o de personas polticamente dudosas en grandes lugares cerrados para que pasaran all todo el da, recibiendo desayuno, almuerzo y disponiendo de todo tipo de entretenciones, adems de recibir una gratificacin en dinero. Para este efecto se dispuso de empresas de simpatizantes, resaltando las organizadas por el ingeniero Guillermo Franke (segn el diario La Hora , el hombre ms agraciado por el seor Ross y el gobierno con las construcciones fiscales, sin propuestas pblicas) cuyos lugares detallaba el diario: Lourdes esquina de Carrascal; General Velsquez esquina de Teresita; Independencia 2312; Glvez casi esquina Alonso Ovalle; Cerveceras Ebner; Padre Mariano 64; Estadio Nacional (22-10-1938).

Asimismo, dos das antes de las elecciones (el 23) se supo de una orden completamente restrictiva para aceptar denuncias de cohecho, que llev el teniente coronel Juan Bautista Pezoa (uno de los jefes de la masacre del Seguro Obrero) a los carabineros de provincia: Para que el delito sea flagrante tiene que constarle personalmente a la autoridad; por consiguiente, la denuncia hecha de que hay uno que est comprando, o de otro que se est vendiendo, son recursos electorales muy socorridos que deben rechazarse. En resumen: negarse a aceptar denuncias por cohecho ( La Hora ; 25-10-1938).

Y el mismo da de la eleccin, La Hora transcribi la siguiente declaracin de Juan Pradenas y Mximo Venegas Seplveda -presidente y secretario general, respectivamente, del Partido Democrtico- protocolizada ante el notario Jorge Maira: Que han visitado recientemente al director del Registro Electoral, don Ramn Zaartu Eguiguren, obteniendo que dicho funcionario les exhibiera el tipo de sobre que la reparticin a su cargo ha distribuido en el pas para el acto electoral () pudiendo comprobarse que dichos sobres son transparentes (25-10-1938).

 

VOTAN LOS CARNEROS

El cohecho el da de la eleccin fue desenfrenado. El diputado falangista, Ricardo Boizard, relat que en mi visita a las mesas, pude constatar una absoluta tranquilidad. El pueblo ya no gritaba ni protestaba del cohecho. Este se ejerca tranquilamente y con el visto bueno de la autoridad. En las secretaras de Ross, llenas de gente, se entregaba a veces unos tubos con el voto del candidato adentro, para que, abiertos en el pupitre, emitieran un ruido que por s solo controlaba al elector. Las empanadas estaban en todas partes ofreciendo su jugo y su olor. Los agentes, alegres y confiados, no tenan ya ni siquiera el trabajo de buscar carneros. Los carneros llegaban dcilmente y se dejaban trasquilar ( Historia de una derrota ; Edit. Orbe, 1941; pp. 152-3).

Por otro lado, una edicin vespertina de La Hora daba cuenta de que la secretara de Ross haba impreso votos con grandes letras de color rojo, pretendiendo con ello -dado el grado de transparencia de los votos- un mayor control de los cohechados; adems sealaba que en diversos lugares del pas se haba detenido dirigentes frentistas y allanado violentamente sedes de campaa; que en Iquique se detuvo al dueo de un vapor que traera de Punta de Lobos ms de 250 electores frentistas, quienes no pudieron votar; que cien obreros fueron convocados a la sede de la Corporacin de Ventas de Salitre y Yodo, cohechados y llevados en pequeas partidas en automviles a votar, y que se haba reportado cohecho generalizado en uoa, Talagante, Rosario, Ninhue y Constitucin (25-10-1938). Y al da siguiente, La Hora report cohecho generalizado en Iquique, Antofagasta, Copiap, Rengo, Santa Cruz, Maule, Los Angeles, Galvarino, Putaendo, Quillota y Buin (26-10-1938).

Aguirre Cerda pidi al presidente de la Corte Suprema, Romilio Burgos, que instruyera a los jueces del pas para que atendieran las denuncias, lo que hizo por circular telegrfica. Adems, el comando de Aguirre instruy a los frentistas de provincia que lo necesitaran, que fueran a las secretaras de Ross hacindose pasar por partidarios suyos, para que les costearan el pasaje hasta los lugares en que deban votar (Ver Arturo Olavarra. Chile entre dos Alessandri , Tomo I; Edit. Nascimento, 1962; p. 356). Asimismo se enviaron exitosamente falsos telegramas -a nombre del comando de Ross- a provincias para que suspendieran la compra de votos, sealndoles que ya no haca falta (Ver Ibid.; p. 357).

 

LIGAS CONTRA EL COHECHO

Tambin las acciones de las Ligas Contra el Cohecho fueron muy efectivas expresndose -en Santiago- en el uso de bombas lacrimgenas en varios locales utilizados para encerronas, provocando el desbande de los carneros (Ibid.; p. 356), en la marcacin que efectuaban mujeres y nios de carneros -al salir de las secretaras de Ross- para que ms adelante fueran objeto de palizas disuasivas por activistas frentistas (Ver Gonzalo Vial. Historia de Chile, 1891-1973 , volumen V, De la Repblica Socialista al Frente Popular, 1931-1938 ; Edit. Zig-Zag, 2001; p. 571), y en el ataque directo de sedes de encerronas para liberar a los carneros, lo que se traduca en pugilatos entre activistas de ambos bandos (Ver La Opinin ; 26-10-1938).

El xito de dichas Ligas fue reconocido, con eufemismos, por el propio Arturo Alessandri: Los atropellos y coaccin absoluta para el libre sufragio culminaron en las ciudades de Punta Arenas, Taltal, Valdivia, Concepcin, Talca, Talcahuano, San Bernardo, Cabrero, San Rosendo y Yungay; y particularmente en Concepcin donde quedaron por lo menos tres mil o ms electores de derecha sin poder sufragar, por habrselos impedido a viva fuerza las ligas contra el cohecho de las izquierdas ( Recuerdos de gobierno , Tomo III; Edit Nascimento, 1967; p. 306).

Tambin algunos jueces del crimen, con voluntad de hacer cumplir la ley, allanaron lugares donde los rossistas hacan encerronas. Por ejemplo Pelegrn Seplveda, quien acompaado de carabineros constat que en Avenida Brasil 533 y 543 (en locales cedidos por Guillermo Franke) haba cerca de 500 personas. De acuerdo al acta judicial el portero, Enrique Lazo, le contest al juez: Aqu tenemos a la gente dudosa a quien hemos pagado para que no vote. Y luego de ordenar la detencin de Lazo y de los centenares de carneros, lleg al local el teniente coronel Juan Bautista Pezoa, quien procedi a ordenar la liberacin de todos los detenidos en abierto desacato al juez all presente! ( La Hora ; 5-11-1938).

As, pese a todo el cohecho (hubo casos de pueblos como Los Sauces, San Fabin, Paredones y Rosario, en que Aguirre Cerda obtuvo cero votos), los resultados finales favorecieron estrechamente a Aguirre quien obtuvo 222.720 votos, contra 218.609 de Gustavo Ross, con 2.559 votos nulos y blancos (Ver Germn Urza Valenzuela. Historia poltica de Chile y su evolucin electoral (Desde 1810 a 1992) ; Edit. Jurdica de Chile, 1992; p. 501). Con todo, la derecha intent desconocer su derrota. Excepciones claves en este sentido fueron los senadores Jos Maza (liberal) y Rafael Luis Gumucio (conservador); y los lderes falangistas Ricardo Boizard, Bernardo Leighton, Guillermo Echenique y Manuel Jos Yrarrzaval; todos reconocieron prontamente el triunfo de Aguirre Cerda. Boizard lleg a sealar que la Falange Nacional defender al presidente electo en la prensa, en el Parlamento o en la calle ( La Hora ; 28-10-1938)

 

 

(*) Este artculo es parte de una serie que pretende resaltar aspectos o episodios relevantes de nuestra historia que permanecen olvidados. Ellos constituyen elaboraciones extradas del libro de su autor, Los mitos de la democracia chilena , publicado por Editorial Catalonia.

 

Publicado en Punto Final, edicin N 889, 24 de noviembre 2017.

[email protected]

www.puntofinal.cl

 



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